Están en juego
los 435 escaños de la Cámara y 33 del Senado - casi un tercio del total -, y los
demócratas necesitan conseguir 15 de los primeros y 6 de los segundos para
hacerse con el control de ambas cámaras del Congreso.
En juego están también 36 puestos de gobernador y una serie de referendos
locales, que varían de estado a estado.