|
(IAR-Noticias) 15Mar04 Por
Manuel Freytas
El
reciente y sangriento atentado en Madrid está inscripto dentro de una
estrategia de terrorismo internacional, cuyos objetivos y líneas matrices
(que exceden las fronteras de España) parten de la propia Casa Blanca,
particularmente del grupo de estrategas y consejeros de Bush conocido como el
lobby judío del Pentágono.
Las diferentes
interpretaciones de los "expertos en terrorismo internacional" que circularon
ayer por la prensa internacional sugerían el "sello de Al Qaeda" en la
masacre terrorista de Madrid, y en general desechaban la hipótesis de que
fuera ETA la autora del atentado.
Esos "especialistas", todos
bien educados y occidentales, con muy buen currículum en las universidades del
Imperio, se despacharon todo el tiempo con "análisis" comparados, sobre la
metodología, la logística, y las estrategias operativas habituales de la
denominada "Red Al Qaeda", cuya existencia y objetivos reales, el para
qué de sus atentados, nadie analiza ni menciona públicamente.
Y nadie de esos "expertos"
mediáticos, aunque sea citando datos históricos y estadísticos,
desarrollos secuenciales, no mencionan que en cada hecho terrorista que se
adjudica Al Qaeda, y después de procesar los efectos posteriores de los
atentados, EE.UU. y la administración de Bush surgen como los beneficiarios
políticos principales de los mismos. (Ver:
Bin
Laden, un soldado de la CIA).
El objetivo del atentado de
Madrid (leer atentamente la nota más abajo) no estuvo solamente orientado a
producir una conmoción política y social en España, a horas de las elecciones
presidenciales, sino que fundamentalmente estuvo dirigido a "hacer aparecer
el terror" en las principales capitales europeas.
Particularmente en aquellas
que lideran las posiciones a favor o en contra de la ocupación militar de
Irak, y que hoy participan activamente de la campaña presidencial
norteamericana tomando posición por Bush o por los demócratas.
En otras palabras, los
objetivos estratégicos de la masacre de Madrid, más que con las
condiciones internas de España, tuvo que ver con una estrategia global de la
política militarista de Bush y los halcones, y de sus necesidades de ganar las
elecciones y seguir controlando la Casa Blanca.
Para los que saben sumar y
restar, y para los estudiosos que analizan e investigan seriamente los modus
operandis y los objetivos políticos que vehiculizan las operaciones terroristas
de Al Qaeda, no es ningún misterio la condición de "brazo terrorista de la
CIA" que se le adjudica a esta organización islámica, comprada y entrenada
por la inteligencia norteamericana. (Ver:
La conexión CIA-Al Qaeda-terrorismo islámico) .
Sin la precisión del objetivo
y del "beneficiario" real del atentado madrileño, las conclusiones
difundidas en la prensa se diversificaron en teorías
subjetivistas y conspirativas, cuyas culpas y sospechas recaían
principalmente en el gobierno de Aznar, señalado como el "gran beneficiario
electoral" de la masacre.
No faltaron tampoco los
"analistas del corazón" de la prensa internacional -quienes desconocen
olímpicamente el submundo operativo y estratégico de los servicios de
inteligencia- despachándose con sus clásicas condenas al "terrorismo asesino
de ETA O Al Qaeda", de cuyas finalidades políticas y conexiones
internacionales no tienen la menor idea.
Las cadenas televisivas, por
su parte, se encargaron de mostrar cadáveres, miembros humanos destrozados por
todos lados, rostros aterrorizados en primer plano, en una calesita de "miedo
terrorista" masificado y difundido por todo el planeta.
De esta manera la prensa
internacional, en una especie de compulsión esquizofrénica, repetía como loro
aquello de la comparación del atentado de Madrid con la voladura de las Torres
Gemelas el 11-S en Nueva York, como si España fuera EE.UU. y Aznar
estuviera planificando una invasión militar contra la sede partidaria del PSOE,
como la que realizó Bush contra Irak y Afganistán después de la voladura de su
máximo símbolo comercial.
Al no existir puntos de
referencia estratégicos del para qué del atentado terrorista en Madrid, de los
objetivos políticos y sociales que vehiculizaron su instrumentación , se pierde de vista a los autores
y a las motivaciones reales que lo guiaron.
A diferencia de lo que sucedió
con las Torres Gemelas, el atentado de Madrid no estuvo dirigido a ningún
edificio o monumento emblemático español, sino que se concentró en un punto de
confluencia popular y masiva, como lo son las estaciones y los trenes de
corta distancia madrileños.
El atentado estuvo claramente
orientado a producir una masacre de personas comunes que se dirigían a
sus ocupaciones habituales, esto es, quiso sentar el precedente de un
"terrorismo en acción" del cual nadie está exento de ser víctima.
IAR-Noticias fue el único
medio en el mundo en alertar que Bush y los halcones del Pentágono apostaban
la reelección presidencial a un "aggiornamiento" de la guerra contraterrorista,
utilizando (como lo hicieron después del 11-S) a la organización Al Qaeda controlada
por la CIA (Ver:
Bush depende de la "guerra contraterrorista" para ser reelegido).
Bush y el lobby judío (al
igual que su socios Blair y el Pentágono inglés) necesitan crear otra guerra
contraterrorista con tres finalidades concretas:
1- revertir las encuestas y conseguir que Bush sea nuevamente elegido
como el "presidente de la guerra".
2- conseguir más presupuesto militar para controlar Irak e invadir Siria, donde se encuentra
el principal enclave logístico y operativo de la resistencia árabe en Medio
Oriente.
3) Torcer la oposición de algunos países europeos -principalmente
Francia- quienes toman posición a favor del triunfo demócrata en EEUU y boicotean
la política de ocupación de Irak en la ONU.
Es en este último punto donde
se asocia el atentado terrorista de Madrid con los objetivos de Bush y
los Halcones del lobby judío.
La "aparición de Al Qaeda"
en Europa, por medio de un atentado real y sangriento, está dirigido a mostrar a
la sociedad occidental que el "terrorismo existe", que acecha a
todo el mundo por igual, y que el único con capacidad militar y logística para
combatirlo es EE.UU. con Bush a la cabeza.
Como sucedió tras el 11-S en
EE.UU., la administración republicana busca generar consenso y alianzas
internacionales "antiterroristas" que posibiliten que Bush permanezca en la
Casa Blanca más allá de noviembre, y pueda ejecutar los dos objetivos
estratégicos en carpeta: el ataque militar a Siria y el apoderamiento
del petróleo iraní.
Los habituales atentados de Al
Qaeda en Oriente Medio y en el mundo musulmán, estuvieron -hasta ahora-
principalmente orientados a dividir a las organizaciones islámicas que luchan
militarmente contra las diferentes ocupaciones militares de EE.UU.
extendidas por todo el planeta.
En Irak y Medio Oriente, las
voladuras de mezquitas chiítas, embajadas árabes y sedes de partidos
kurdos, estuvieron principalmente orientadas a dividir a la resistencia
iraquí, y a fomentar un clima de guerra civil que debilite la
resistencia nacional contra la ocupación militar norteamericana.
La "aparición" de Al Qaeda
en Europa por medio del atentado en Madrid, no tiene por finalidad fomentar
la división, como en el mundo musulmán, sino de crear un estado de pánico
colectivo al terrorismo, que a su vez, y por tiro de elevación se extienda a
la sociedad estadounidense con réditos electorales para Bush.
Este atentado del
"brazo terrorista de la CIA" en Madrid sirve como "globo de ensayo"
para futuras operaciones, y a partir de sus resultados políticos, sociales e
internacionales, posiblemente se extiendan a otras ciudades europeas,
particularmente Londres y París, o el propio EEUU.
Hay que seguir atentamente las
apariciones de Bin Laden y de los "comunicados" de Al Qaeda por
los canales y diarios árabes cómplices de la CIA.
|