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(IAR-Noticias) 18Mar04 por
Manuel Freytas
Hay
algo a tener en cuenta en el momento de leer, mirar o escuchar una noticia
sobre terrorismo: ni Al Qaeda, ni la CIA, ni las diversas variantes de
organizaciones extremistas que actúan por el planeta publican
el lugar o el día de sus atentados
en la prensa.
La
planificación y la concreción de las operaciones
terroristas son secretas y su
"éxito" -medido en
términos de resultados- depende fundamentalmente del factor sorpresa.
Así
como no existe un boletín oficial de la
CIA donde se pueda buscar o corroborar información
sobre sus infinitas redes de contactos,
operaciones especiales y tácticas
de infiltración por el planeta, tampoco
los grupos radicalizados que utilizan el terrorismo como arma política
y militar "publican" las fechas de sus atentados en los
medios de comunicación.
Sólo
se publica o trasciende en los medios aquellos rumores
o información interesada que son manipulados por las propias organizaciones
terroristas o servicios de inteligencia con la finalidad de testear o
sondear previamente reacciones sociales e internacionales ante una
determinada operación en fase preparatoria para su realización.

La
manipulación mediática del terror
Esta tarea, en la
mayoría de los casos, se ve facilitada por la ignorancia y el afán
exitista de la "primicia periodística" que aqueja a la mayoría de los
periodistas profesionales, quienes se convierten en trasmisores naturales
de estas operaciones de inteligencia al presentarlas ante la opinión pública
sin ningún tipo de análisis o elaboración.
En las
grandes
cadenas internacionales la aparición de videos, "comunicados" de líderes
terroristas, trascendidos de "altas fuentes" sobre posibles atentados en
curso, no son inocentes ni casuales.
En la mayoría de los
casos los servicios de inteligencia están insertados en los niveles gerenciales
de las redacciones, o los directivos de los grandes conglomerados mediáticos
están en complicidad con las organizaciones o servicios de inteligencia que
lanzan este tipo de operaciones a modo de "sondeo previo".
Así por ejemplo,
y a modo de casos testigos, los dos principales diarios de "más prestigio" en EE.UU., The Wasington Post y The New York Times, son habituales usinas de las
que se valen el Pentágono y la CIA para lanzar operaciones de acción psicológica
disfrazadas de "información
objetiva".
Toda la tarea de
inteligencia previa a la invasión de Irak (sobre todo en la revelación de
"información secreta" sobre la existencia de las ADM de Saddam que sirvieron de
justificación para el ataque militar) se realizó desde la redacción de estos dos
periódicos, vinculados a intereses económicos y políticos concretos, tanto de
Wall Street como del Complejo Militar
Industrial
estadounidense.
La
mayoría de las campañas de la CIA y los servicios americanos con el
"terrorismo de Al Qaeda y Bin Laden"
fueron lanzadas principalmente por estos dos diarios imperialistas, tomados como
"fuente seria incuestionable"
por la mayoría de los
periodistas y la prensa mundial en su conjunto .
Las grandes agencias
y cadenas internacionales se encargan de difundir por todo el planeta, y como si
fuera una novela de espionaje, versiones, trascendidos, comunicados,
cartas, videos con amenazas, "información secreta" sobre grupos
terroristas, "revelaciones" de apariciones o atentados por tal
o
cual lado, cuya usina matriz, en la mayoría de los casos, se encuentra en los
sótanos de planificación de la CIA o del resto de la estructura de inteligencia
norteamericana, inglesa, francesa o israelí.
De esta
manera se lanzan las operaciones psicológicas con
el miedo al terrorismo,
cuyos resultados luego son analizados y procesados, como si fuera una campaña de
publicidad, por expertos en todo tipo de disciplinas relacionadas con la
manipulación de conducta social con fines políticos.
Toda
esta compleja trama, recreada las 24 hs. del día por los medios internacionales,
y "rebotada"
inocentemente hasta por el último periodiquito regional, da como
resultante la
psicosis terrorista
que en estos momentos se extiende desde Europa y EE.UU. hasta el último rincón
del planeta.

El
terrorismo como arma militar
Como
concepto general
hay que partir de una afirmación central:
el terrorismo existe,
las organizaciones terroristas existen, las operaciones terroristas existen, los
atentados terroristas existen, las víctimas del terrorismo existen, las
manipulaciones mediáticas con el terrorismo existen, los resultados políticos
con el terrorismo existen, los "beneficiarios" y "perjudicados" por el
terrorismo existen, los que lucran comercialmente con el terrorismo existen, y
los que consumen terrorismo
mediático como si fuera una
novela de espionaje existen.
En la
lógica política y militar, el terrorismo es un
arma de combate.
Un instrumento militar de
destrucción o de
disuasión
utilizado con fines bélicos o políticos, y cuyos contenidos y emergentes depende
de quien lo utilice, y para qué
lo utilice.
En el planeta, en
estos momentos, el terrorismo, al igual que las manipulaciones mediáticas,
reemplazan al teatro militar de las batallas. El sistema capitalista, y no por
casualidad, "demoniza"
el terrorismo mientras justifica las guerras militares convencionales que son
reguladas por tratados internacionales convenidos
entre naciones.
Pero es
interesante poner en claro lo que
no menciona,
por ignorancia o por intereses
específicos,
ningún "experto en terrorismo internacional" diplomado por el sistema: en el
mundo hay dos clases de terrorismo, el terrorismo del Imperio, y el
terrorismo de los que luchan contra el Imperio.
La acción terrorista es
un medio, no un fin, y su concreción puede responder a contenidos de
dominación imperialista o a objetivos de liberación
o de guerra contra el Imperio.
Como en la
guerra convencional, no hay violencia "mala" ni
violencia "buena": hay búsqueda de objetivos políticos
utilizando el arma del terrorismo. Hay un
terrorismo imperialista, y
un terrorismo antiimperialista, sus
objetivos son contrapuestos y sus metodologías son
parecidas: ambos utilizan el terror como
arma militar para conseguir fines políticos o de control social.
Hay un
terrorismo árabe que pelea
contra el Imperio, y hay un
terrorismo árabe que trabaja
para el Imperio.
El
resultado de las acciones
terroristas, una vez
concretadas como en Madrid, sólo
se pueden mensurar y evaluar mediante una
aproximación por descarte al
"beneficiario" y al "perjudicado",
hablando en términos de objetivos políticos, sociales o militares.
Como dijimos
anteriormente, ninguna "investigación" ni "información" sobre los autores
y sus objetivos son confiables. Toda la información existente sobre el tema en
la prensa internacional está manipulada y direccionada con fines
políticos.
El
único punto preciso es la identificación, por descarte, del
"beneficiario principal".
Por
ejemplo, si Al Qaeda (englobada en el "terrorismo islámico") realiza y se
adjudica un atentado contra
una mezquita chiíta o en una embajada árabe, el gran beneficiario
por descarte
es el
invasor militar norteamericano.
Si Al Qaeda
(englobada en el "terrorismo islámico") realiza y se adjudica un atentado contra
un cuartel de tropas nortemericanas
o una estación de policía "colaboracionista" iraquí, el gran
beneficiario por
descarte es
la resistencia iraquí contra el invasor norteamericano.
Para la
inteligencia y el sentido común, los territorios de
uno u otro terrorismo,
el imperialista o el antiimperialista, se delimitan claramente a partir de la
idenficación
del "beneficiario principal".
La gran
trampa, el impedimento para una comprensión racional y masiva del terrorismo
como arma militar,
es el englobamiento de ambos terrorismos en un "mismo paquete" realizado
interesadamente
por la prensa internacional
controlada por la CIA.
De esta
manera,
a las acciones de Al Qaeda, un
monstruo de mil cabezas
inventado por la CIA, y sobre cuyas redes y entramado logístico no existe
información verificable y confiable, sólo
se las puede evaluar con un adecuado análisis y procesamiento que empiece por lo
particular y termine por lo general, o sea
por el
"beneficiario principal"
de las acciones terroristas de Al Qaeda.
Si se realiza este ejercicio
mental con cada lectura de información sobre Al Qaeda; si se intenta
juntar los fragmentos sin relación entre sí de las infinitas versiones
periodísticas sobre su existencia; si se observa la oportunidad y el lugar
de los atentados terroristas que se adjudica; si se analiza detenidamente el
blanco (perjudicado) de un atentado en particular
(personas, instituciones, etc), y se rastrea sus relaciones políticas,
actividades, contexto internacional, posibles enemigos y amigos, surgirán, por
descarte, el/o los beneficiarios del atentado terrorista en
cuestión.
Cuando se realiza
metódicamente este ejercicio (sucintamente descripto) de procesamiento con
los actos terroristas de Al Qaeda, todos los caminos conducen a Washington.
Bin Laden y Al Qaeda pueden
hablar y amenazar en lenguaje fundamentalista árabe, pueden decir que quieren
terminar con el "Gran Satán" imperialista, pueden hablar de "guerra
santa" contra EEUU, pero el sello de sus atentados, su marca
registrada, su currículum secreto, sus metodologías operativas y marcos de
situación, sus redes de negocios y logística militar, están escritos en
inglés-norteamericano de la CIA.
En ese
contexto y metodología, y no en la información manipulada por los gigantes
mediáticos, hay que
intentar
buscar las razones y los fundamentos centrales del
atentado en Madrid
y de la
psicosis terrorista que
recorre Europa.
Sino se corre el riesgo de
caer en el síndrome de la fragmentación, un mal que padecen la
mayoría de los analistas y periodistas asalariados que hablan del tema por
los medios masivos de comunicación.
"Noticias"
sobre el terrorismo
Para el que quiera
descomponer su cerebro en mil fragmentos, recomendamos la lectura de estos
links que siguen con información sobre terrorismo desparramada a lo
largo y a lo ancho de planeta.
Es solo un pequeño muestreo,
de todo lo que existe diariamente dando vueltas por diarios, agencias, radios,
televisión y medios en Internet.
El que no consiga juntar una
conclusión, armar un cuadro de situación con esta noticias sueltas y
desconectadas entre sí, no acuda al psicólogo. Los que tienen que acudir al
psicólogo son los que se prestan a esta acción psicológica masiva con la
psicosis terrorista sembrada por la CIA y los servicios de inteligencia.
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