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(IAR-Noticias)
28-Nov-05
El
"rais" se ha situado en primera fila en el empeño contra el terror ejercido en
nombre del islam, del que su país ha sido víctima en numerosas y sangrientas
ocasiones.
Por Juan Cierco -
ABC, España
Es el líder árabe por excelencia. Nada se cuece en Oriente Próximo sin pasar por
los fogones de El Cairo, hasta los que se acercan un día sí y otro también todos
los actores de la política y la diplomacia occidentales. Se ha involucrado
decisivamente en la resolución del conflicto entre palestinos e israelíes. No es
ajeno a las crisis en Siria, el Líbano o Irán. Mira con lupa la evolución de
Irak. Es Mohamed Hosni Mubarak, presidente de la República Árabe de Egipto.
Tiene la palabra.
-¿Qué importancia tiene la Conferencia de Barcelona para las relaciones
árabes con Occidente?
-La cumbre de Barcelona reúne a todos los miembros de la cooperación de las dos
orillas del Mediterráneo. Se trata de un foro de diálogo y colaboración entre
ocho países árabes y la Unión Europea que desempeña un papel fundamental en el
orden mundial actual. De ahí que la Cumbre de Barcelona no se limite a la
dimensión euromediterránea, sino que la traspasa para obtener una dimensión
internacional.
-¿Qué papel tiene Europa en Oriente Próximo, dado el peso de la diplomacia de
EE.UU. en la región?
-El proceso de paz en Oriente Próximo, junnto con todos los acontecimientos que
ocurren en la zona, requiere muchos esfuerzos sinceros por parte de todos, desde
el punto de vista regional y desde el internacional. El papel que desempeña la
UE es fundamental en el proceso de paz. Es cierto que el orden mundial actual es
unipolar, pero ello no quiere decir que la necesidad de una acción activa y
efectiva por parte de la UE y las demás partes retroceda. Tomemos como ejemplo
el rol de la UE en respaldo de la Autoridad Palestina para rehabilitar sus
cuadros y reconstruir su infraestructura. También, la UE ha realizado una tarea
muy importante al llevar a cabo los preparativos para la apertura del paso de
Rafah después de la retirada de Israel de Gaza, entre muchos otros ejemplos.
-¿Cómo evalúa usted los cambios sufridos en el orden mundial durante los diez
últimos años?
-El orden mundial contó con cambios conseccutivos y sin precedentes durante la
última década. A nivel político, se consolidaron los rasgos del orden
contemporáneo como sistema unipolar. Económicamente, la globalización planteó
nuevos retos. En el terreno de la seguridad, el terrorismo se convirtió en un
fenómeno internacional del cual nadie está a salvo tras el 11-S. Ahora, vivimos
en un mundo distinto del que surgió de la Segunda Guerra Mundial, que plantea
nuevos retos en las relaciones internacionales, que incluye nuevas amenazas para
la paz, la seguridad y la estabilidad internacional y que registra cuestiones
pendientes y diferentes focos de tensión, especialmente en Oriente Próximo y en
África. Pero este mundo diferente ha logrado al mismo tiempo un salto tremendo
en las ciencias, y tecnología avanzada, sobre todo en el campo de la informática
y la comunicación. Lo que da innumerables oportunidades para el progreso y los
avances en el mundo.
-¿Puede la retirada israelí de Gaza cambiar la mano en el tapete de Oriente
Próximo?
-Es un paso importante en el camino de la conciliación y es una decisión
valiente del primer ministro, Ariel Sharón. Es la primera vez que Israel retira
sus tropas de territorios ocupados después de evacuar el Sinaí y el sur del
Líbano. Ahora es importante conservar la fuerza de arranque actual, y que la
retirada de Gaza sea un paso hacia la realización de la Hoja de Ruta. El último
acuerdo sobre Rafah abre a Gaza al mundo e impide que se convierta en una gran
cárcel. Tenemos que incentivar a israelíes y palestinos para que mantengan el
diálogo para comunicar Gaza con Cisjordania, llevar a cabo los acuerdos de Sharm
el-Sheij y la Hoja de Ruta. También hay que incentivar a los socios
internacionales, incluyendo la UE, para que fortalezcan su apoyo a la Autoridad
Palestina en los terrenos político y económico, con el fin de que el pueblo
palestino perciba la mejora de su estado de vida y los beneficios de la paz y
para que tenga confianza en que el momento de construir su Estado independiente
ya está cerca.
-¿Ha llegado ya el momento propicio para una conferencia internacional de paz
en Oriente Próximo como la que hospedó Madrid?
-La Conferencia de Madrid marcó profundameente el proceso de paz en Oriente
Próximo. Fue fundamental para asentar el principio de «tierra a cambio de paz».
Sin embargo, estas citas necesitan coincidencia en las opiniones de muchas
partes. Lo que se necesita ahora es incentivar los esfuerzos del Cuarteto para
conservar el entusiasmo generado por la retirada de Gaza.
-¿Cree que los países árabes que no reconocen a Israel deben hacerlo tras los
últimos pasos de Sharón?
-La iniciativa árabe de paz que surgió de la Cumbre de Beirut, que fue
confirmada por las cumbres árabes posteriores, pone de manifiesto un
reconocimiento completo por parte de los países árabes de Israel y de unas
relaciones normales a cambio de una paz justa. La retirada de Gaza es un paso
importante. Sin embargo, no cumple con todo lo planteado en la cumbre árabe.
Aspiro a ver pasos similares y positivos hacia la paz, seguridad y estabilidad
de todos sus países, incluidos palestinos e israelíes; lo que permitirá la
existencia de relaciones normales y de cooperación fructíferas entre todos.
-¿Confía usted en Sharón o cree que la retirada de Gaza es un atajo para
mantener ocupadas Cisjordania y Jerusalén oriental?
-He tenido trato con varios líderes de Isrrael desde que fui vicepresidente.
Sharón, entre todos los políticos israelíes, es el único capaz de lograr la paz
con los palestinos. Posee la capacidad de tomar decisiones difíciles,
comprometerse con lo que dice y llevarlo a cabo. De ahí el éxito del plan de
retirada de Gaza a pesar de todo lo que se armó no sólo con la oposición y los
colonos, sino también dentro del Likud. Creo que Sharón es serio en sus
esfuerzos para lograr la paz. Los últimos avances en Israel lo confirman. Se ha
retirado de su propio partido para construir otro más de centro, empujado por su
descontento de las posturas rígidas de su partido sobre el proceso de paz.
Espero sinceramente que aprovechemos la presencia de Sharón y Abbas para
realizar progresos tangibles.
-¿Abbas debe proceder ya al desarme de Hamás y otros grupos radicales
palestinos?
-He afirmado en más de una ocasión que la retirada de Gaza debe reflejarse en la
vida cotidiana del pueblo palestino. Egipto está preocupado por apoyar al pueblo
y a la Autoridad Palestina en los terrenos político, económico y de seguridad y
por mantener la conciliación y reforzar el diálogo entre los palestinos.
Colaboramos con otros socios internacionales, entre ellos la UE, para preparar a
las Fuerzas de Seguridad palestinas para que asuman sus responsabilidades y
establezcan la ley en los territorios bajo su control. Abbas realiza ímprobos
esfuerzos para controlar la situación y mantener el diálogo y el contacto con
las facciones palestinas. Todos debemos apoyarle, incluido Israel. No se puede
exigir ahora a los palestinos que desarmen a Hamás; complicaría la situación. El
presidente trabaja seriamente para acabar con la anarquía pero hay que darle
tiempo.
-¿Hamás debe participar en las elecciones palestinas de enero?
-Es un asunto palestino interno en el que no entramos. Abbas insiste en que
Hamás es un movimiento que forma parte del pueblo palestino y tiene derecho a
participar en las elecciones previstas. Y así debe ser.
-¿Sería peligroso el triunfo de Hamás en las legislativas?
-La voluntad del pueblo palestino y los vootos de los electores decidirán el
resultado de las elecciones. Mantenemos un contacto continuo con las facciones
palestinas. También con Hamás. Sus líderes participaron en las rondas de diálogo
bajo el auspicio de El Cairo el pasado marzo, que tuvieron como consecuencia que
todos se comprometiesen con la conciliación. Les respetamos como a los demás.
-Pese a algunos avances, la paz parece aún lejana en la región, con la guerra
de Irak, la ocupación de Cisjordania, el terrorismo...
-La situación en Irak plantea nuevas persppectivas en el panorama de Oriente
Próximo, pero no ha desviado la atención de la cuestión principal en la zona, es
decir, el proceso de paz. Creo que hay esperanza tras la retirada de Gaza.
Algunos dudaban de que se llevara a cabo, pero concluyó incluso antes de la
fecha prevista; muchos temían que Gaza se convirtiese en una gran cárcel; esto
no pasará tras el acuerdo sobre Rafah y el puerto. Este acuerdo tuvo lugar entre
israelíes y palestinos con ayuda de Egipto, Estados Unidos y la UE. No podemos
renunciar al optimismo sobre la posibilidad de que mejoren las cosas en la zona,
ya sea en Irak o en el proceso de paz.
-¿Hasta qué punto es urgente reconducir laas relaciones de los países musulmanes
con Occidente tras los atentados terroristas en Nueva York, Madrid, Londres...?
-Estamos todos en el mismo barco, luchandoo, musulmanes y no musulmanes, en una
batalla común contra el terrorismo y sus consecuencias. Todos somos víctimas del
terrorismo. Ahí están los atentados de Sharm el-Sheij, Taba, Ammán,
Casablanca... Ya advertí de estos riesgos en mi discurso ante el Parlamento
Europeo en 1986, e hice un llamamiento para la celebración de una Conferencia
Internacional, bajo el paraguas de la ONU, para que asentara las bases de la
cooperación internacional contra el terrorismo, que se ha convertido en un
fenómeno mundial. Éste es un tema muy destacado en la agenda de la Cumbre de
Barcelona. No olvide que en Egipto hemos sufrido las zarpas del terrorismo
muchos años antes de que se agravaran sus consecuencias. Sin embargo, estoy
totalmente convencido de que ganaremos en la lucha contra el terrorismo. Es
importante reconocer que hay cuestiones pendientes que dan pretextos al
terrorismo. Hay que arreglarlas para cerrar el paso a los terroristas. Créame
cuando le digo que si no resolvemos de manera justa los conflictos en Oriente
Próximo, nuestra lucha contra el terrorismo será en vano, y sus peligros se
agravarán. Es de vital importancia que no atribuyamos el terrorismo al islam y a
lo árabe. Es una equivocación tremenda fomentada por los partidarios del choque
de civilizaciones que ha llevado a prácticas inaceptables hacia el islam, los
musulmanes y sus comunidades después del 11-S. Es nuestro deber contener todo
esto.
-Se habla de la necesidad de democratizar Oriente Próximo. Egipto ha
celebrado elecciones presidenciales y legislativas, pero queda camino por
recorrer...
-Egipto está pasando por una nueva etapa. Hemos avanzado en el camino de la
reforma política y democrática; en la construcción de marcos institucionales
necesarios para la democracia. Ahí están la Constitución, que protege los
derechos de los ciudadanos y sus libertades principales; el Poder Judicial
independiente, que garantiza la soberanía de la Ley; la diversidad de partidos,
la libertad de la prensa y de información, con un aumento creciente en los
periódicos de la oposición, en los periódicos y canales independientes de
televisión... Este año hemos emprendido nuevos pasos. Presenté una iniciativa en
febrero pasado para reformar la Constitución, que garantiza la elección del
presidente -por primera vez en la historia de Egipto- por sufragio directo entre
más de un candidato, en vez del sistema de referéndum utilizado anteriormente.
Esta reforma fue aprobada en consulta popular el pasado mayo. Las primeras
elecciones competitivas entre diez candidatos tuvieron lugar en el mes de
diciembre pasado. Me presenté a esas elecciones con un programa que contó con la
confianza y el apoyo de los egipcios. Entre los ejes y objetivos principales
está la realización de más reformas constitucionales y legislativas. El nuevo
Parlamento será el resultado de las legislativas actuales. La situación política
registra una actividad sin precedentes desde la iniciativa de la reforma
constitucional. La competencia en las últimas presidenciales y los comicios
actuales enriquecen la vida política, consolidan el multipartidismo y abren una
nueva etapa de reformas políticas y democráticas en Egipto.
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