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(IAR-Noticias)
16-Dic-05
Representantes del gobierno de Colombia y del rebelde Ejército de
Liberación Nacional (ELN) de ese país iniciarán este viernes conversaciones
formales en La Habana con un primer reto elemental: escucharse mutuamente.
Por Patricia Grogg * - IPS
El ELN, segunda guerrilla izquierdista de esa nación sudamericana después de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), estará representado en este
diálogo por Antonio García, número dos en el Comando Central de esta
organización y a quien se atribuyen las posiciones más duras.
La delegación del gobierno del derechista Álvaro Uribe estará encabezada por el
alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, conocido por sus salidas
explosivas. Las reuniones se prolongarán hasta el jueves 22, observadas de cerca
por diplomáticos de Suiza, Noruega y España, países acompañantes de este diálogo
exploratorio.
El gobierno cubano ha evitado hasta ahora emitir comentarios sobre la reunión,
que será inaugurada en un acto público en un lugar aún no identificado de La
Habana. La prensa estatal también ha omitido informar sobre el acontecimiento.
En escuetas declaraciones a algunos periodistas extranjeros, una fuente cercana
a la reunión aclaró que ésta se llevaría a cabo sin agenda definida y se
aspiraba a que dejara como resultado el "compromiso" de continuar el proceso.
Pero diplomáticos consideran inevitable que los enfoques opuestos de las partes
en conflicto lleguen hasta la mesa de conversaciones.
Esas fuentes prevén que, aun con agenda indefinida, Bogotá insistirá en el cese
del fuego y hostilidades, en tanto el ELN hará hincapié en los problemas
socioeconómicos causantes del conflicto.
"El propósito central de la mesa será la definición del cese de hostilidades,
como compromiso del ELN para facilitar el inicio de un proceso de diálogo y
reciprocidad del gobierno para suspender operaciones militares contra ese
grupo", anunció Restrepo en noviembre.
En tanto, el ELN dijo en una declaración de principios este mes que seguir
"negando la existencia del conflicto y su carácter histórico, económico, social
y armado es ponerle palos a la rueda de la solución política y condenar de
entrada al fracaso del diálogo".
A su juicio, este diálogo "debe abordar la realidad del país: los problemas de
la injusticia social y la pobreza, el terrorismo de Estado, la falta de
democracia y la pérdida de la soberanía nacional que son, entre otros, las
causas del conflicto".
El ELN promueve una política nacionalista frente a recursos naturales como los
hidrocarburos y el carbón, y sus análisis sobre estos asuntos fueron avalados en
su momento por figuras como el asesinado candidato presidencial liberal Luis
Carlos Galán.
"También se debe abordar, en esta fase exploratoria, la construcción de
escenarios más amplios donde además de la guerrilla y el gobierno, se vincule
activamente la sociedad colombiana, teniendo en cuenta que el conflicto es más
que la expresión armada", prosiguió la declaración del ELN, que en cada
acercamiento al gobierno propone la realización de una convención nacional que
recoja el pulso social.
Este grupo insurgente y las FARC fueron fundadas en 1964, pero con orígenes
distintos. Mientras las FARC, de orientación comunista, tienen una fuerte
raigambre campesina y sus fuerzas provienen de la guerra civil de mediados de
los años 40, el ELN se inspiró en la Revolución Cubana y en la católica Teología
de Liberación, y muchos de sus miembros fueron y son intelectuales.
El ELN reconoce que obtiene su ingresos del secuestro, en cambio se mantiene
alejado del mercado ilegal de droga, al contrario de las FARC.
Además, en la longeva guerra colombiana actúan escuadrones de la muerte
estrechamente ligados al narcotráfico, que desde finales de los años 90 se
presentan como ejércitos locales agrupados como Autodefensas Unidas de Colombia
(AUC), ahora en trance de desmovilización de buena parte de sus efectivos.
Segn la Organización de las Naciones Unidas, las AUC han sido responsables de 80
por ciento de los crímenes en la guerra colombiana.
Con motivo de la cita habanera, el ELN invitó a la organización internacional
Llamamiento de Ginebra a dialogar con García sobre el problema de las minas
antipersonal.
"Es una oportunidad para avanzar en el alivio a la crisis humanitaria generada
por las minas antipersonal en Colombia", comentó, al agradecer la propuesta en
Bogotá, Mehmet Balci, delegado de esa institución que promueve la abolición
internacional de este armamento por su impacto en la población civil.
Como parte de los preparativos de la cita, el portavoz del ELN, Francisco Galán,
sostuvo contactos con los cinco integrantes de la comisión de garantes: el
economista e industrial Moritz Akerman, el coordinador de la Campaña Colombiana
contra Minas, Álvaro Jiménez, el catedrático Alejo Vargas, el ex alto
comisionado de Paz, Daniel García Peña, historiador y director de la no
gubernamental Planeta Paz, y Gustavo Ruiz, representante de la sociedad civil.
Esta comisión civil fue impulsora de la Casa de Paz, una iniciativa que facilitó
un proceso de consultas del grupo guerrillero con sectores sociales, a la vez
que sirvió de punto de encuentro entre Galán y Restrepo.
El gobierno colombiano permitió a Galán abandonar la cárcel por tres meses (el
plazo se cumplió el lunes) y trasladarse a la Casa de Paz para encabezar esos
contactos con la sociedad y el representante gubernamental.
De acuerdo con Akerman, coordinador de la Casa de Paz, esas consultas fueron
variadas, con muy disímiles sectores sociales y políticos, y permitieron al ELN
pulsar el pedido general de la sociedad de este encuentro formal entre la
guerrilla y el gobierno.
El proceso culminó en la propuesta de una Mesa de Acercamiento en el exterior
con garantes internacionales. El grupo de garantes colombianos aspira a que los
acercamientos convengan las condiciones y formas de verificación de un cese de
hostilidades, establezcan la agenda y la ruta de un proceso de negociación serio
y con un horizonte definitivo de paz.
"Es un hecho que el llamado 'capital social' que el ELN pudiese tener, sólo
podrá expresarse si marcha, efectivamente, al proceso de negociación y al
tránsito de la guerra hacia la democracia. En juego está la vida de los
colombianos, la profundización de nuestra democracia y la creación de
condiciones favorables para superar la pobreza y la exclusión", indicó Akerman.
En enero de 2002, representantes del ELN, del entonces presidente colombiano
Andrés Pastrana y de la sociedad civil, as como de la comunidad internacional,
participaron también en La Habana en una Cumbre de Paz.
Esa reunión se realizó en el Palacio de Convenciones y fue seguida de cerca por
el presidente de Cuba, Fidel Castro, quien lideró una lucha armada inspiradora
de más de un movimiento insurgente de América Latina desde los años 60, entre
ellos el propio ELN.
En esa ocasión, el gobierno de Pastrana habría propuesto un proceso de paz que
incluía en primer lugar un cese de hostilidades por parte del grupo insurgente
y, a continuación, la convocatoria de una Convención Nacional.
Pero en diciembre de 2002, el ELN "suspendió las conversaciones de manera
unilateral" recordó el comisionado Restrepo en un comunicado emitido en
noviembre.
El acercamiento con el ELN se materializa mientras el presidente Uribe prepara
su campaña para ser reelecto en los comicios del año próximo.
El miércoles, Uribe accedió a despejar militarmente una franja de 180 kilómetros
cuadrados en uno de los dos municipios del sudoccidente del país cuya
desmilitarización exigían las FARC, para facilitar el canje de unos 500
guerrilleros presos por 34 uniformados, tres contratistas estadounidenses y 27
políticos rehenes de la guerrilla, incluyendo a la ex candidata presidencial
Ingrid Betancourt.
La propuesta fue efectuada por una comisión integrada por Francia, Suiza y
España, pero las FARC habían acusado la semana pasada a Uribe de utilizar a
dicha comisión con fines electorales.
Para otros críticos de Uribe, tanto los acercamientos con el ELN como la
concesión de un despeje limitado para el canje de rehenes se relacionan con las
encuestas de intención de voto.
Además, Uribe necesita legitimar fuera de fronteras la Ley de Justicia y Paz,
aprobada este año y negociada con los jefes de las AUC para su desmovilización.
El gobierno se empeña en mostrar que la ley es para todos los grupos
irregulares, pero los críticos señalan que se trata de una norma a la medida de
las AUC, cuyos principales líderes están requeridos como narcotraficantes por la
justicia de Estados Unidos.
* Con aportes de Constanza Vieira (Bogotá).. ¿A alguien se le ocurren razones
más loables por las que actuar?
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