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miércoles, 20 de julio de 2005

El terrorismo de la CIA es como el "rey desnudo"

La tesis del 7-J como "consecuencia de Irak" beneficia a los planes de Bush

Un reciente sondeo muestra que la mayoría de los británicos opina que existe una relación entre Irak y los ataques terroristas del 7-J en Londres. La misma tesis es sostenida por la mayoría de los pensadores y analistas que escriben en la prensa alternativa para quienes los atentados fueron la "respuesta árabe" a la invasión y ocupación de Irak.
Porqué a Bush y a la CIA les conviene que todo el mundo, incluida la izquierda,  piense de esa manera.

(IAR-Noticias)  19-Jul-05

Por Manuel Freytas - manuelfreytas@iarnoticias.com

Unidad de desactivación de bombasSegún un estudio difundido por una televisora inglesa dos tercios de los británicos piensan que existe una relación entre los atentados del pasado 7 de julio en Londres, en los que murieron al menos 56 personas, y la "guerra de Irak".

En el sondeo, dado a conocer por la cadena de televisión británica Skynews, las personas que participaron fueron preguntadas si la decisión del primer ministro de Reino Unido, Tony Blair, de colaborar en la decisión estadounidense de invadir Irak es responsable de los ataques terroristas acaecidos en Londres.

Ante esta pregunta, un 33 por ciento de los encuestados respondió que el primer ministro tiene "mucha responsabilidad" en los atentados, un 31 por ciento indicó que Blair tiene "poca" responsabilidad, y un 28 por ciento no estableció relación entre la guerra contra Irak y el 7-J.

Según el sondeo, realizado por Guardian/ICM, un 75 por ciento de los británicos que participaron en la encuesta opinan que es posible que haya más atentados "suicidas" en Reino Unido, en tanto solo  un 11 por ciento indicó que no considera que exista dicha posibilidad.

Estos resultados aparecen después de que el Gobierno rechazara el lunes un informe del Instituto de Estudios Internacionales Chatman House y del Consejo de Investigación Económica y Social que indicaba que la invasión a Irak incrementó el riesgo de ataques en Reino Unido.

El "peligro terrorista islámico"

Si se analiza con cuidado, relacionar la ocupación militar de Irak (llamada comúnmente "guerra de Irak" por la  prensa internacional) con los ataques terroristas en Londres favorece indirectamente a las tesis de "guerra contraterrorista" sostenida por los gobiernos de EEUU y Gran Bretaña.

Y esto se explica así:
si se reconoce que el "terrorismo islámico" actúa como acción-reacción ante la invasión y ocupación de Irak, se reconoce tácitamente que -y tal como lo plantean Bush y Blair- la "violencia terrorista islámica" está viva y acecha indiscriminadamente a cualquier ciudadano común.

Si se reconoce que el terrorismo "viene de Irak" se termina avalando los discursos y las proclamas de Bush respecto de que la ocupación militar de Irak se hace para terminar con el "terrorismo islámico" que amenaza a Europa, EEUU y a todo el mundo por igual.

Aceptar la tesis de la existencia de un terrorismo que golpea como respuesta a las invasiones de Bush, implica darle la razón a Bush, quien busc  que el mundo se convenza de que el terrorismo islámico "existe", con lo que se justifica cualquier acción militar para destruirlo allí donde se encuentre.

Paradojalmente, avalar la afirmación de que el "terrorismo asesino"  llega como respuesta a la invasión de Irak, además de avalar la teoría de los "dos demonios" (el "fundamentalismo islámico" como respuesta al "fundamentalismo de Bush") implica hacerle el juego a los verdaderos beneficiarios del atentado.

Si el terrorismo "viene de Irak", entonces ni Bush ni la CIA tienen nada que ver, y el hecho de que los ataques coincidan siempre con los intereses y las necesidades estratégicas de Washington y de Bush, es pura "casualidad".

Esa, y no otra, es la finalidad  de los atentados terroristas implementados por grupos infiltrados por la CIA desde el 11-S hacia adelante.

Esos atentados están dirigidos a matar civiles indiscriminadamente (preferentemente en transportes públicos)  con un propósito definido: mostrar que el terrorismo islámico existe, y que su accionar es indiscriminado, criminal, fundamentalista e irracional.

El objetivo esencial del CIA-terrorismo como arma de manipulación y control social es generar miedo paralizante, y luego asociar ese miedo con el mundo islámico, el "eje del mal", que justifica las "guerras preventivas" para conquistar mercados y petróleo.

¿Y para que el miedo paralizante?

Para tapar con el "terrorismo" (tal como está sucediendo después de 7-J) cualquier coyuntura desfavorable a los intereses de Washington en el planeta, incluida la figura política de Bush.

 

 

 

 

 


Después de los ataques en Londres, Europa, sus gobiernos, la prensa internacional, plantean el terrorismo como eje principal de cualquier discusión.

Eso recuerda un poco la última elección presidencial en EEUU  (ganada por Bush) cuando las encuestas arrojaban que la sociedad estadounidense priorizaba la "guerra contra el terrorismo" a cualquier otro tema en debate.

Justamente ese es el objetivo de Bush en la presente coyuntura: poner a la "guerra contraterrorista" como el centro de las relaciones internacionales que deben manejarse sobre la base del "combate contra el terrorismo", tal como está sucediendo tras los ataques de Londres.

Ni a Bush ni a sus estrategas les importa que el mundo diga que el terrorismo (en Londres, en Madrid, en Nueva York) llega como consecuencia de las invasiones y ocupaciones militares estadounidenses.

Es más, la CIA y sus usinas mediáticas -tal como el instituto que realizó el "sondeo" en Londres- buscan que el mundo se convenza de que el terrorismo viene como consecuencia de la "guerra de Irak", donde 150.000 soldados norteamericanos no están ocupando militarmente el país, sino "combatiendo al fundamentalismo terrorista de Al Qaeda".

Reconocer que el terrorismo "viene de Irak" significa avalar el objetivo principal de Bush y sus estrategas en acción psicológica manipuladora con el terrorismo.

Lo importante, lo esencial de la estrategia del terrorismo de Estado norteamericano es mostrar que el "peligro terrorista" existe, y que viene de los países árabes o islámicos, donde generalmente se encuentran las más grandes reservas energéticas del planeta.

Las que luego serán saqueadas por la vía militar, en nombre del combate contra el "terrorismo musulmán".

El 11-S le sirvió a Bush y los halcones para invadir Irak y Afganistán. El 11-M en España (a pesar de que terminó con su aliado Aznar) le sirvió a Bush para perfilar exitosamente la "guerra contraterrorista" como eje de  su campaña electoral reeleccionista, y las estadísticas indican que fue reelegido mayoritariamente por el "miedo al terrorismo".

El terrorismo "tercerizado" de la CIA

Los expertos saben perfectamente que los atentados terroristas de Nueva York, Madrid o Londres fueron realizados por mercenarios islámicos infiltrados, entrenados y financiados por la CIA, que en la mayoría de los casos desconocen para quien trabajan.

Toda la metodología de reclutamiento, entrenamiento y preparación de los ataques terroristas está "tercerizada" y sus verdaderos objetivos son desconocidos por sus ejecutores, quienes actúan motivados principalmente por el dinero que reciben y no por convicción religiosa.

Aunque en algunos casos -así lo reconocen los especialistas- la alienación religiosa pudo (y puede) jugar algún papel gravitante en los grupos infiltrados.

De cualquier manera, la conformación "celular" de los grupos operativos terroristas, donde cada integrante solo se conecta con el resto por medio de su "control" (un agente encubierto de la CIA) hace imposible que los ejecutores de los ataques conozcan la planificación general y el verdadero objetivo de los mismos.

Curiosamente, y como generalidad, los mercenarios que ejecutan los atentados solo descubren la dimensión de su "obra" destructiva por la televisión.

Y esto sucede por el carácter cerrado y "celular" de las operaciones terroristas de la CIA, donde cada parte no se comunica con la otra, aunque el efecto funcional de las  piezas arrojan un "resultado general".

El 7-J en Londres sirvió para reinstalar nuevamente la "guerra contraterrorista" en el centro de la escena mundial, manipular gobiernos con "planes antiterroristas" ,y mantener latente el "terrorismo de Al Qaeda" como una carta en la manga a sacar cuando la coyuntura internacional (o local) lo requiera.

Y en esta estrategia de dominio mundial con el terrorismo, si la población del planeta se convence de que el terrorismo "viene de Irak" serán cada vez más los que crean que Bush está haciendo lo correcto: combatir al "terrorismo islámico asesino" en su lugar de origen.

Este es el punto tramposo del "sondeo" realizado en Londres, por medio del cual se deja en claro que los ataques del 7-J vinieron como consecuencia de Irak, que es lo mismo que decir que fueron realizados por árabes o musulmanes que no dudan en asesinar civiles inocentes en el transporte público.

Esto, entre otras cosas, permite esconder la "mano de la CIA" y prepara el terreno para la próxima aparición del "terrorismo de Al Qaeda" alimentado en la fragua de Irak y potenciado por todo el mundo "fundamentalista" árabe o musulmán.

El terrorismo de la CIA es el "rey desnudo"

El libreto con el 7-J es casi lineal al desarrollado tras los ataques del 11-M en Madrid: cacerías encarnizadas de musulmanes, "psicosis terrorista" recorriendo Europa, gobiernos embarcados en "planes contraterroristas", "pistas árabes", supuestos participantes apresados o en la mira, paranoia sin fin amplificada noche y día por las cadenas internacionales, amenazas de "nuevos ataques", y los habituales megaoperativos de control  y alertas de "máxima seguridad" que confieren más dramaticidad al clima de "miedo al terrorismo".

Y todo eso conseguido con cuatro bombas estalladas por control remoto en Londres.

Tamaño resultado con tan poca "inversión" es casi una "ganga": un informe publicado en el diario argentino Clarín, el domingo, señala que en Irak sucede un 7-J (atentado en Londres) cada dos días y la prensa internacional casi ni se da por enterada.

Y ahí está el efecto mediático de la operación terrorista en Londres: la ganancia de Bush y los halcones, lo que es visible y evidente, lo que delata por simple evidencia comprobatoria al beneficiario de los ataques, eso que "nadie observa" ni en los medios masivos ni en los medios alternativos: el mundo solo habla de terrorismo.

Y cuando eso sucede, al  juego del comandante "contraterrorista" George W. Bush están llamando.

Y si todo el mundo habla de terrorismo -así lo explican los manuales de inteligencia y contrainteligencia- quiere decir que la operación terrorista tuvo "éxito" aunque sea "por un rato", y Bush y los halcones pueden seguir manejando los hilos sin ningún nubarrón a la vista.

The Washington Post, Time, The New York Times y todas las cadenas radiales y televisivas que trabajan para el establishment de poder "anti-Bush", ante el hecho consumado de Londres (así como lo hicieron durante el 11-M) debieron guardar sus campañas mediáticas para derrocarlo a W, para una mejor ocasión.

Y como efecto secundario hay que señalar que mientras medios, gobiernos, analistas, omitan la referencia al "beneficiario" de esos atentados terroristas (Bush, el lobby judío y las transnacionales que sacan rédito de la "guerra contraterrorista") los mismos se seguirán ejecutando casi como un acto burocrático.

El blanco, el día, la hora, serán fijados como siempre- por las necesidades eventuales de la Casa Blanca, mientras  los analistas -incluidos los de izquierda- seguirán hablando mecánicamente de la "respuesta árabe" al "fundamentalismo militar" de Bush.

Vladimir Ilich Lenín tenía un dicho atinente a esta situación histórica que vive la humanidad, cuyo cerebro parece estar disecado por los medios de comunicación: "La estupidez es lo más difícil de combatir".

Desde las antípodas, Bush y los halcones le responden con la máxima del nazi Goebbels: "Miente, miente que algo quedará".

 

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