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(IAR-Noticias) 19-Jul-05
Por Manuel
Freytas - manuelfreytas@iarnoticias.com
Según
un estudio difundido por una televisora inglesa dos tercios de los británicos
piensan que existe una relación entre los atentados del pasado 7 de julio en
Londres, en los que murieron al menos 56 personas, y la "guerra de Irak".
En el sondeo, dado a conocer por la
cadena de televisión británica Skynews, las personas que participaron fueron
preguntadas si la decisión del primer ministro de Reino Unido, Tony Blair, de
colaborar en la decisión estadounidense de invadir Irak es responsable de los
ataques terroristas acaecidos en Londres.
Ante esta pregunta, un 33 por ciento de los encuestados respondió que el primer
ministro tiene "mucha responsabilidad" en los atentados, un 31 por ciento
indicó que Blair tiene "poca" responsabilidad, y un 28 por ciento no
estableció relación entre la guerra contra Irak y el 7-J.
Según el sondeo, realizado por Guardian/ICM, un 75 por ciento de
los británicos que participaron en la encuesta opinan que es posible que haya
más atentados "suicidas" en Reino Unido, en tanto solo un 11 por
ciento indicó que no considera que exista dicha posibilidad.
Estos resultados aparecen después de que el Gobierno rechazara el lunes un
informe del Instituto de Estudios Internacionales Chatman House y del Consejo de
Investigación Económica y Social que indicaba que la invasión a Irak
incrementó el riesgo de ataques en Reino Unido.
El "peligro terrorista islámico"
Si
se analiza con cuidado, relacionar la ocupación militar de Irak (llamada
comúnmente "guerra de Irak" por la prensa internacional) con los ataques
terroristas en Londres favorece indirectamente a las tesis de "guerra
contraterrorista" sostenida por los gobiernos de EEUU y Gran Bretaña.
Y esto se explica así:
si se reconoce que el "terrorismo islámico" actúa como acción-reacción ante la
invasión y ocupación de Irak, se reconoce tácitamente que -y tal como lo
plantean Bush y Blair- la "violencia terrorista islámica" está viva y
acecha indiscriminadamente a cualquier ciudadano común.
Si se reconoce que el terrorismo
"viene de Irak" se termina avalando los discursos y las proclamas de Bush
respecto de que la ocupación militar de Irak se hace para terminar con el
"terrorismo islámico" que amenaza a Europa, EEUU y a todo el mundo por
igual.
Aceptar la tesis de la existencia de
un terrorismo que golpea como respuesta a las invasiones de Bush, implica
darle la razón a Bush, quien busc que el mundo se convenza de que el
terrorismo islámico "existe", con lo que se justifica cualquier acción
militar para destruirlo allí donde se encuentre.
Paradojalmente, avalar la afirmación
de que el "terrorismo asesino" llega como respuesta a la invasión de Irak,
además de avalar la teoría de los "dos demonios" (el "fundamentalismo islámico"
como respuesta al "fundamentalismo de Bush") implica hacerle el juego a los
verdaderos beneficiarios del atentado.
Si el terrorismo "viene de Irak",
entonces ni Bush ni la CIA tienen nada que ver, y el hecho de que los
ataques coincidan siempre con los intereses y las necesidades estratégicas de
Washington y de Bush, es pura "casualidad".
Esa, y no otra, es la finalidad
de los atentados terroristas implementados por grupos infiltrados por la CIA
desde el 11-S hacia adelante.
Esos atentados están dirigidos a
matar civiles indiscriminadamente (preferentemente en transportes públicos)
con un propósito definido: mostrar que el terrorismo islámico existe, y que su
accionar es indiscriminado, criminal, fundamentalista e irracional.
El objetivo esencial del
CIA-terrorismo como arma de manipulación y control social es generar miedo
paralizante, y luego asociar ese miedo con el mundo islámico, el "eje
del mal", que justifica las "guerras preventivas" para conquistar mercados y
petróleo.
¿Y para que el miedo paralizante?
Para tapar con el "terrorismo" (tal
como está sucediendo después de 7-J) cualquier coyuntura desfavorable a los
intereses de Washington en el planeta, incluida la figura política de Bush.

Después de los ataques en Londres,
Europa, sus gobiernos, la prensa internacional, plantean el terrorismo como
eje principal de cualquier discusión.
Eso recuerda un poco la última
elección presidencial en EEUU (ganada por Bush) cuando las encuestas
arrojaban que la sociedad estadounidense priorizaba la "guerra contra el
terrorismo" a cualquier otro tema en debate.
Justamente ese es el objetivo de Bush
en la presente coyuntura: poner a la "guerra contraterrorista" como el centro de
las relaciones internacionales que deben manejarse sobre la base del "combate
contra el terrorismo", tal como está sucediendo tras los ataques de Londres.
Ni a Bush ni a sus estrategas les
importa que el mundo diga que el terrorismo (en Londres, en Madrid, en Nueva
York) llega como consecuencia de las invasiones y ocupaciones militares
estadounidenses.
Es más, la CIA y sus usinas
mediáticas -tal como el instituto que realizó el "sondeo" en Londres- buscan que
el mundo se convenza de que el terrorismo viene como consecuencia de la
"guerra de Irak", donde 150.000 soldados norteamericanos no están ocupando
militarmente el país, sino "combatiendo al fundamentalismo terrorista de Al
Qaeda".
Reconocer que el terrorismo "viene
de Irak" significa avalar el objetivo principal de Bush y sus estrategas en
acción psicológica manipuladora con el terrorismo.
Lo importante, lo esencial de la
estrategia del terrorismo de Estado norteamericano es mostrar que el "peligro
terrorista" existe, y que viene de los países árabes o islámicos, donde
generalmente se encuentran las más grandes reservas energéticas del planeta.
Las que luego serán saqueadas por la
vía militar, en nombre del combate contra el "terrorismo musulmán".
El 11-S le sirvió a Bush y los
halcones para invadir Irak y Afganistán. El 11-M en España (a pesar de
que terminó con su aliado Aznar) le sirvió a Bush para perfilar exitosamente la
"guerra contraterrorista" como eje de su campaña electoral reeleccionista,
y las estadísticas indican que fue reelegido mayoritariamente por el "miedo
al terrorismo".
El terrorismo "tercerizado" de la CIA
Los
expertos saben perfectamente que los atentados terroristas de Nueva York, Madrid
o Londres fueron realizados por mercenarios islámicos infiltrados, entrenados
y financiados por la CIA, que en la mayoría de los casos desconocen para
quien trabajan.
Toda la metodología de reclutamiento,
entrenamiento y preparación de los ataques terroristas está "tercerizada" y sus
verdaderos objetivos son desconocidos por sus ejecutores, quienes actúan
motivados principalmente por el dinero que reciben y no por convicción
religiosa.
Aunque en algunos casos -así lo
reconocen los especialistas- la alienación religiosa pudo (y puede) jugar algún
papel gravitante en los grupos infiltrados.
De cualquier manera, la conformación
"celular" de los grupos operativos terroristas, donde cada integrante solo se
conecta con el resto por medio de su "control" (un agente encubierto de la CIA)
hace imposible que los ejecutores de los ataques conozcan la planificación
general y el verdadero objetivo de los mismos.
Curiosamente, y como generalidad, los
mercenarios que ejecutan los atentados solo descubren la dimensión de su "obra"
destructiva por la televisión.
Y esto sucede por el carácter cerrado
y "celular" de las operaciones terroristas de la CIA, donde cada parte no se
comunica con la otra, aunque el efecto funcional de las piezas arrojan un
"resultado general".
El 7-J en Londres sirvió para
reinstalar nuevamente la "guerra contraterrorista" en el centro de la escena
mundial, manipular gobiernos con "planes antiterroristas" ,y mantener latente el
"terrorismo de Al Qaeda" como una carta en la manga a sacar cuando la coyuntura
internacional (o local) lo requiera.
Y en esta estrategia de dominio
mundial con el terrorismo, si la población del planeta se convence de que el
terrorismo "viene de Irak" serán cada vez más los que crean que Bush está
haciendo lo correcto: combatir al "terrorismo islámico asesino" en su lugar de
origen.
Este es el punto tramposo del
"sondeo" realizado en Londres, por medio del cual se deja en claro que los
ataques del 7-J vinieron como consecuencia de Irak, que es lo mismo que
decir que fueron realizados por árabes o musulmanes que no dudan en asesinar
civiles inocentes en el transporte público.
Esto, entre otras cosas, permite
esconder la "mano de la CIA" y prepara el terreno para la próxima aparición del
"terrorismo de Al Qaeda" alimentado en la fragua de Irak y potenciado por todo
el mundo "fundamentalista" árabe o musulmán.
El terrorismo de la CIA es el "rey desnudo"

El libreto con el 7-J es casi
lineal al desarrollado tras los ataques del 11-M en Madrid: cacerías
encarnizadas de musulmanes, "psicosis terrorista" recorriendo Europa, gobiernos
embarcados en "planes contraterroristas", "pistas árabes", supuestos
participantes apresados o en la mira, paranoia sin fin amplificada noche y día
por las cadenas internacionales, amenazas de "nuevos ataques", y los
habituales megaoperativos de control y alertas de "máxima seguridad" que
confieren más dramaticidad al clima de "miedo al terrorismo".
Y todo eso conseguido con cuatro
bombas estalladas por control remoto en Londres.
Tamaño resultado con tan poca
"inversión" es casi una "ganga": un informe publicado en el diario argentino
Clarín, el domingo, señala que en Irak sucede un 7-J (atentado en
Londres) cada dos días y la prensa internacional casi ni se da por
enterada.
Y ahí está el efecto mediático
de la operación terrorista en Londres: la ganancia de Bush y los halcones,
lo que es visible y evidente, lo que delata por simple evidencia comprobatoria
al beneficiario de los ataques, eso que "nadie observa" ni en los medios
masivos ni en los medios alternativos: el mundo solo habla de terrorismo.
Y cuando eso sucede, al juego
del comandante "contraterrorista" George W. Bush están llamando.
Y si todo el mundo habla de
terrorismo -así lo explican los manuales de inteligencia y contrainteligencia-
quiere decir que la operación terrorista tuvo "éxito" aunque sea "por un
rato", y Bush y los halcones pueden seguir manejando los hilos sin ningún
nubarrón a la vista.
The Washington Post, Time, The New
York Times y todas las cadenas radiales y televisivas que trabajan para el
establishment de poder "anti-Bush", ante el hecho consumado de Londres
(así como lo hicieron durante el 11-M) debieron guardar sus campañas mediáticas
para derrocarlo a W, para una mejor ocasión.
Y como efecto secundario hay que
señalar que mientras medios, gobiernos, analistas, omitan la referencia al
"beneficiario" de esos atentados terroristas (Bush, el lobby judío y las
transnacionales que sacan rédito de la "guerra contraterrorista") los mismos
se seguirán ejecutando casi como un acto burocrático.
El blanco, el día, la hora, serán
fijados como siempre- por las necesidades eventuales de la Casa Blanca, mientras
los analistas -incluidos los de izquierda- seguirán hablando mecánicamente de la
"respuesta árabe" al "fundamentalismo militar" de Bush.
Vladimir Ilich Lenín tenía un dicho
atinente a esta situación histórica que vive la humanidad, cuyo cerebro parece
estar disecado por los medios de comunicación: "La estupidez es lo más
difícil de combatir".
Desde las antípodas, Bush y los
halcones le responden con la máxima del nazi Goebbels: "Miente, miente que
algo quedará".
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