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(IAR-Noticias)
12-Dic-05
Informe
especial
Según
consignan agencias internacionales el secretario general de Naciones Unidas,
Kofi Annan, recibió un nuevo "informe
Mehlis"
sobre el
asesinato del ex primer ministro libanés, Rafik Hariri.
De acuerdo a
los funcionarios
intervinientes, se espera que este segundo informe ofrezca
"detalles" sobre el supuesto rol que jugaron Siria y sus
servicios de inteligencia en la muerte de Hariri a principios
de este año.
En noviembre pasado , Detlev Mehlis, un investigador alemán nombrado por la ONU para
investigar el asesinato de Rafiq Hariri, publicó un polémico
informe que lanzaba acusaciones sin pruebas contra los
servicios secreto sirios basadas en las "confesiones" de un
supuesto desertor sirio.
El
documento intenta dar sustento a las acusaciones sobre la participación de
Siria en el asesinato provenientes de los más altos funcionarios de
Washington y Tel Aviv, incluidos los presidentes George W. Bush y Ariel Sharon
quienes señalan a ese país como el responsable del atentado explosivo que
terminó con la vida de Hariri y 7 de sus custodios.
En este sentido, el informe
recrea las falsas acusaciones de desertores iraquíes acerca
de las armas de destrucción masiva de Irak y los vínculos
entre Irak y Al Qaeda, que fueron utilizados por la
Administración Bush para argumentar la invasión militar a
Irak.
El informe Mehlis no sólo culpa a Siria
del asesinato del ex premier libanés sino que también
acusa a algunas organizaciones de la resistencia palestina,
tales como el Frente Popular para la Liberación de
Palestina-Mando General (FPLP-CG), que tiene una importante
presencia en el Líbano.

Inmediatamente después del atentado, y a pesar
del que el sector de Hariri estaba manteniendo una postura "dialoguista" con
Damasco, el eje Washington Tel Aviv acusó a Siria de estar detrás de la
operación de asesinato de Hariri y comenzó a presionar en la ONU para
que ese país retire sus tropas de Líbano.
Fuentes del gobierno sirio, por su parte, señalaron que las
imputaciones de EEUU e Israel en su contra formaban parte de una operación mediática
internacional cuidadosamente
preparada por la CIA y el Mossad, cuya trama empezó a desarrollarse tras el
asesinato con las denuncias de las planas mayores de Washington y Tel Aviv.
Portavoces de Damasco señalaron que la maniobra
tenía que ver con la
preparación de un "clima anti-Siria" que habían lanzado la Casa Blanca y el
Pentágono como marco justificatorio para las operaciones militares que
tienen previstas contra Siria y las organizaciones que operan contra Israel desde
territorio libanés.
En los papeles las intenciones
estaban claras: Washington y Tel Aviv intentban poner fin a la influencia siria en el Líbano,
respaldar a algunos partidos y políticos cristianos que fueron
apoyados por Israel en los años setenta y ochenta y desarmar a
las organizaciones palestinas en el Líbano y a la milicia de Hezbollah.
Este domingo, el
jefe investigador de la ONU, Detlev Mehlis, dijo que el
reporte confirmará las conclusiones del documento interino
que implicó a altos oficiales sirios y libaneses en el
asesinato.
Agregó que también incluye evidencia más específica
sobre el papel que jugó Siria en la explosión de febrero que
mató a Hariri.
El gobierno sirio niega las acusaciones, y el presidente
Bashar al-Assad reiteró este domingo su promesa de que
"castigará" a cualquier sirio que haya participado en la
planificación del complot.

Tras el asesinato de Hariri, medios árabes, entre
ellos la cadena Al Jazeera, habían señalado
que el explosivo utilizado para el atentado no formaba parte del arsenal de
ninguna organización islámica de la región, y su alto potencial (mató a Hariri y
a sus escolta completa, además de otras personas) quedó demostrado en el cráter
de casi 10 metros de diámetro que dejó.
La prensa árabe
reveló peritajes de los servicios secretos libaneses señalando que el material
explosivo utilizado en el atentado sólo se encuentra en
poder de la CIA, el Mossad israelí y el M-16 británico, y proviene de la central
nuclear de Dimona en Israel.
El eje Israel-EEUU teme a las fuerzas islámicas en la región,
que han incrementado notablemente su influencia en Irak tras
la caída de Saddam Hussein. El general israelí Uzi Dayan, que
visitó recientemente EEUU, explicó que Israel quiere debilitar
y aislar al régimen de Asad.
El diputado del Likud Yuval Steinetz, jefe del
Comité de Defensa y Asuntos Exteriores, declaró recientemente:
“Existe un claro interés israelí en poner fin a la dinastía
Asad y reemplazar a Bashar al Asad.”
Israel y EEUU han explotado el informe Mehlis para rechazar los llamamientos sirios en favor de la
reanudación de las negociaciones de paz sobre los Altos del
Golán, un territorio sirio que Israel ocupó en 1967 y que
Damasco ha estado reclamando desde entonces.
hay que recordar que, a
diferencia de lo que sucede con Israel con respecto a
Palestina, los sirios no invadieron el Líbano, sino que fueron
llamados a este país por las propias autoridades libanesas que
querían utilizar a las tropas sirias para defenderse de los
ataques de Israel y preservar la paz.
Tras el asesinato de Hariri, Unión Europea y algunos países de la Liga Arabe (aliados de
EEUU) se sumaron a la presión pidiendo el retiro de las tropas sirias de Líbano,
y posteriormente esa decisión fue plasmada en una resolución de la ONU que
exigía a Damasco su retiro militar de ese país.
Las grandes
cadenas internacionales, habituales usinas mediáticas de la CIA, realizaron por su
parte una desembozada campaña "anti-Siria"
recreando en sus contenidos y titulares el modelo paradigmático de
acusaciones a Siria realizadas por los funcionarios de Washington y Tel Aviv.
La segunda parte del
"Informe
Mehlis", que
este lunes será presentado en la ONU, recatualiza los amrcos de la campaña "antisiria"
mediante la cual EEUU e Israel intenta justificar una operación militar contra
ese país.
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