egún
la agencia AFP, altos responsables militares estadounidenses intentaron una vez
más el domingo tranquilizar a sus conciudadanos al asegurar a varias
televisoras que el proceso político en Irak y la formación de las fuerzas de
seguridad de ese país están "verdaderamente en marcha".
"El desarrollo de las fuerzas de seguridad iraquíes está verdaderamente en
marcha", aseguró el general George Casey, comandante de la fuerza
multinacional dirigida por Estados Unidos en Irak, durante el programa "This Week" de la
televisora ABC. "Hay en este momento 190.000 soldados entrenados y equipados",
añadió.
El jefe del Comando Central
estadounidense (Centcom), general John Abizaid, también se declaró optimista
sobre la formación de las fuerzas iraquíes.
Los soldados iraquíes "no están
completamente listos, pero lo estarán. Soy optimista", aseguró a la
televisora NBC.
En tanto los ataques sangrientos
continúan su escalada mortal, las tropas de EEUU iniciaron el fin de semana
una operación desesperada para controlar a a la resistencia iraquí, mientras
continúan
las muertes de marines y secuestros en el escenario iraquí.
En este verdadero infierno, y
echando más dinamita a una guerra civil en potencia ,el presidente de Irak,
Jalal Talabani, de confesión kurda, pidió al primer ministro del país, el chií Ibrahim al Jaafari, que dimita,
según informó el domingo el portavoz del
presidente.
El presidente Talabani acusó a
la Alianza Unida Iraquí, dirigida por chíes y con mayoría en el Parlamento, de
monopolizar el poder en el Gobierno y rechazar resolver la cuestión más
importante para los kurdos: su reasentamiento en la localidad de Kirkuk (norte
del país).
El ejército ocupante estadounidense,
en tanto, proseguía el domingo una operación contra la supuesta "red
terrorista Al Qaeda" cerca de la frontera siria para impedir que
desestabilice el referéndum del 15 de octubre en Irak, mientras en Bagdad
moría un persona en ataques dirigidos contra el ministerio del Interior.
Por otra parte, las tropas norteamericanas -que
tienen 1.000 soldados participando en la operación Iron Fist ("Puño de Hierro")-
anunciaron el domingo que mataron a ocho rebeldes durante su primer día de
ofensiva contra "un santuario terrorista conocido" que está situado en la
localidad de Sadah, a unos 12 km de la frontera con Siria.
En Irak, como señalara un corresponsal de la BBC, "el ambiente que se vive es de total desconcierto e incredulidad", las morgues y los
hospitales están colapsados con muertos y heridos, y reina una total
incertidumbre sobre lo que va a pasar en los minutos siguientes.
En este contexto de anarquía y
violencia creciente, el general Casey, comandante estadounidense de Irak,
admitió que un único batallón iraquí -de unos 700 hombres- está capacitado para
combatir de forma autónoma, sin el apoyo de las tropas estadounidenses, en contra
de los tres que, en junio pasado, anunciaba el Pentágono que podían hacerlo.
"No se pone en pie un ejército de
este nivel en una noche, eso lleva tiempo", señaló.
"Construir una institución toma
tiempo, particularmente si se toma en cuenta dónde estábamos antes", insistió
por su parte el general Abizaid, jefe de las tropas del Golfo. "Con el tiempo,
los iraquíes podrán tomar las riendas de las operaciones contra la insurrección.
Se ha progresado", aseguró.
Para Casey, es más interesante
preocuparse de la cantidad de soldados iraquíes capaces actualmente de combatir
con el apoyo de las tropas estadounidenses. "Avanzamos muy bien en esa materia",
afirmó en contradicción con lo que había afirmado al principio..
El jueves pasado, durante una audiencia en
el Congreso, Casey reconoció por primera vez que hay menos batallones
iraquíes completamente a punto y fue interpelado por el influyente senador
republicano John McCain, quien consideró que esa es una prueba de falta de
progresos en Irak.
"No veo aún señales de que estamos
listos para comenzar a retirar tropas, cuando se observa el estado general de
inseguridad", lanzó McCain. "Espero que tenga razón", dijo el senador, al
general Casey.
El general Casey dijo a los
legisladores escépticos que el número de batallones en su máximo nivel de
preparación se había contraído de tres a uno en los últimos meses porque las
evaluaciones sobre su capacidad se ha vuelto más rigurosa.
"De aquí a un año, si no hay más
batallones de primer nivel, voy a estar preocupado. En este momento no lo
estoy" dijo negando nuevamente lo que había afirmado al principio.
Luego el jefe militar de Irak
dijo que el Pentágono "reducirá progresivamente la cantidad de soldados
estadounidenses necesarios para apoyar a los iraquíes en los próximos años", tal
como prevé la estrategia de Washington, añadió.
Por su parte, el general Abizaid
juzgó que el proceso político, con el referendo del 15 de octubre sobre la
Constitución y las elecciones generales previstas en diciembre, es decisivo para
que la situación pueda mejorar.
"Si un nuevo gobierno legítimo,
considerado como representante de los intereses sunitas, chiítas y kurdos,
emerge, creo que nada se opone a que disminuyamos el nivel de las tropas
(estadounidenses) en la primavera" boreal de 2006, consideró.
Consultado sobre las advertencias de
los analistas de que si el 15 de octubre se aprueba el actual proyecto de
Constitución podrían profundizarse las divisiones y se alimentaría la
insurgencia, Casey afirmó: "Es verdad, podría suceder", sumando punto a
su galería de contradicciones.
Pero añadió que si -como se espera-
se registran un alto número de sunitas para votar, esa comunidad tendrá mayor
influencia en la puesta en práctica de la nueva Constitución.
Para agregar más elementos a esta
sarta de incongruencias y dobles discursos de los jefes militares que intentan
"tranquilizar" y luego dicen lo contrario, el presidente Bush y la secretaria de
Estado Condoleezza Rice salieron a aportar lo suyo.
Parece ser que, y de acuerdo con los
hechos reales que están sucediendo en el país ocupado, tanto el presidente
norteamericano George W. Bush como su secretaria de Estado, Condoleezza Rice,
han decidido sustituir su visión "triunfalista" sobre Irak por otra más
"realista" y adecuada a la situación.
Tanto Bush como la halcona negra
reconocieron la semana pasada que la resistencia iraquí está más fuerte que
nunca, que está en capacidad de propinarle fuertes golpes a las fuerzas
ocupantes norteamericanas, y que su accionar mortal se va incrementar en los
próximos días.
El presidente norteamericano
advirtió el miércoles pasado, tras una reunión con los comandantes de Irak en la Casa
Blanca, que la resistencia iraquí incrementará sus ataques en las próximas
semanas.
Reconociendo por primera vez la
capacidad de la guerrilla para asestar golpes a las fuerzas norteamericanas
George W. Bush advirtió que "habrá más violencia en Irak", asegurando
que "nuestras tropas están listas".
Hasta hace unos días el
jefe del
Pentágono, Donald Rumsfeld, y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice,
sostenían que la "estrategia del éxito" en Irak se basaba en que las
fuerzas de seguridad iraquíes entrenadas por el Pentágono sustituyeran a las
fuerzas norteamericanas en el control de la seguridad, lo que era desmentido por
los principales jefes militares que señalaban que esas fuerzas han fracasado en
la contención de las fuerzas rebeldes.
El viernes pasado la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, se refirió por primera vez a los casi 2.000 soldados de EEUU
fallecidos en Irak, y reconoció que las tropas estadounidenses no podrán ser
sustituidas por el aparato militar y policial iraquí, que es como decir, que
la estrategia de EEUU ha fracasado.
La secretaria señaló que una retirada
de las fuerzas estadounidenses fortalecería aún más a "los enemigos de la
libertad y democracia en toda la región del Oriente Medio".