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(IAR-Noticias)
08-Oct-05
Por Manuel
Freytas - manuelfreytas@iarnoticias.com
Hay
muchos en Washington que sostienen que Bush está rematadamente loco, que
es un caso de psiquiatría profunda combinado con los negocios del Imperio
capitalista norteamericano.
Hay otros en cambio, que afirman que
Bush, con su discurso alienado por el fundamentalismo religioso, es un típico
producto del marketing político salido de la galera de Karl Rove, su "cerebro"
estratégico en comunicación, que lo inventó a gusto del consumismo de la
ultraderecha conservadora norteamericana, su principal cliente electoral,
que habla y piensa como Bush.
Sea como fuere, es evidente que el
actual presidente norteamericano va a pasar a la historia, no por estar al
frente del país imperial más poderoso de la tierra, sino porque todas sus
acciones están guiadas por la "voluntad de Dios".
De manera tal que, y a diferencia de
otros presidentes norteamericanos más terrenales y prosaicos, Bush
ha convertido al planeta en un baluarte blindado de la "guerra contra el
terrorismo islámico", no por voluntad propia sino por voluntad bíblica del
"Señor" que guía los tanques Abrams y los misiles y aviones de última generación
con los que EEUU invade y perfora los países para luego "reconstruirlos".
En este sendero, las "perlas"
discursivas de Bush con la Biblia y la religión son verdaderos "logros" que los
medios norteamericanos, la mayoría de filiación demócrata, destacan en letra de molde para
demostrar que el actual habitante de la Casa Blanca está más cerca del manicomio
que de la política.
La prensa internacional acaba
de sacar de archivo una de esas "perlas", donde Bush, en un documental de la BBC,
aseguró que decidió invadir Afganistán primero, e Irak después, siguiendo las "órdenes
de Dios".
Las confesiones de Bush se habrían producido en junio de 2003 (Irak fue
invadido en marzo de ese mismo año) en el balneario turístico de Sharm el Sheij,
en la península egipcia del Sinaí, durante un encuentro con el presidente
palestino, Mahmud Abas - entonces primer ministro - y Nabil Shaath, entonces
jefe de la diplomacia palestina.
Según las confidencias que la BBC ha recogido de Shaath, Bush le habría dicho:
"Tengo una misión de Dios. Dios me dijo, George, ve y lucha contra esos
terroristas en Afganistán. Y lo hice. Y entonces me dijo, George, ve y acaba con
la tiranía en Irak. Y lo hice".
A continuación, y siempre según el relato del diplomático palestino, Bush habría
añadido:
"Y ahora, nuevamente siento que las palabras de Dios vienen a mí: 'Da a
los palestinos su Estado y a los israelíes la seguridad, y logra la paz en
Oriente Medio'. Y por Dios que lo voy a lograr".
La BBC también dijo haber recogido el testimonio de Abas, quien sucedió al
fallecido Yaser Arafat al frente de la Autoridad Nacional Palestina y que se
acuerda, o quiere acordarse, de unas palabras menos mesiánicas.
Según el también conocido como "Abu Mazen", Bush habría dicho, simplemente:
"Tengo una obligación moral y religiosa. Por tanto, voy a daros un Estado
palestino".
Atentos a estos juegos operacionales
mediáticos que puede terminar con Bush metido en un juicio político por
"insanía", los estrategas de la Casa Blanca salieron a desmentir los dichos
y fundamentos religiosos de Bush para invadir y ocupar Irak y Afganistán.
Aunque en un primer momento la Casa Blanca no quiso hacer comentarios por
considerarlo una conversación privada, posteriormente la BBC recogió en su
página web un desmentido.
"Nunca hizo esos comentarios", manifestó el portavoz Scott McClellan, que
calificó la historia de "absurda".
Titulado "Israel y los árabes: una paz escurridiza", el documental de la
BBC estudia los esfuerzos de paz en Oriente Medio desde el final de la
presidencia de Bill Clinton hasta la retirada israelí de Gaza (1999-2005) y se
mostrará durante tres lunes a partir del 10 de octubre.
Dios atiende en
Wall Street
En
realidad, y si se rastrean archivos, se encontrarían decenas, y hasta centenares
de ejemplos, de la presencia de la alienación religiosa de Bush, que además
consta en una gran cantidad de libros y testimonios sobre su vida.
En Washington se dice que Bush
profundizó su proyección en la religión "evangelizadora" a partir de haber
superado su dependencia con el alcohol y las drogas, a los que sustituyó con
otro tipo de adicción: la locura mesiánica.
Sin embargo, Bush no es cualquier
"loco" común que haya sustituido la alineación de las drogas por la alienación
de la religión, y cuyo mensaje no va más allá del impacto que pueda producir en otras personas generando psicología y conducta social marginada de la
realidad.
Bush, de 59 años, es el presidente de
EEUU, la nación imperial más poderosa del sistema capitalista, cuya función no
pasa por difundir la Biblia, sino por conquistar países para apoderarse de
sus sistemas productivos y recursos naturales, y proyectarse cada vez más en
el plano del control militar estratégico del planeta.
Lo que quiere decir que Bush, además
de loco, es un loco con escopeta, que tiene bajo sus órdenes y mando a la
fuerza militar más poderosa del mundo y un arsenal nuclear estimado en decenas
de miles de cabezas nucleares capaces de destruir el planeta centenares de
veces.
Y hay que separar la paja del
trigo: si Bush hoy no estuviera en el sillón de la Casa Blanca, otro
cumpliría la misma función, dado que la maquinaria de expoliación del
sistema capitalista liderado por EEUU sólo puede existir (generar rentabilidad y
más concentración de propiedad privada en pocas manos) a partir de las invasiones y conquistas de nuevos "mercados".
Y hay que tener en cuenta dos
elementos esenciales:
A) Bush no está al frente de
la Casa Blanca por "mandato de Dios", sino por la voluntad de la mayoría de
la sociedad norteamericana que lo votó en dos elecciones, con lo hay que
concluir que si Bush está de manicomio una parte mayoritaria de los
estadounidenses pasa por una situación similar o parecida.
B) Las acciones militares
criminales y conquistadoras de Bush no responden al "mandato divino" sino a la
voluntad y los intereses de los consorcios económicos (bancos, empresas,
armamentistas y petroleras) que llegan detrás de los tanques, misiles y aviones,
para apoderarse del petróleo y de los recursos naturales, y concretar fabulosos
negocios con la "reconstrucción" de los países destruidos militarmente.
De manera tal, que el Dios de Bush
no habita en el cielo, sino en Wall Street y en el Complejo Militar Industrial
norteamericano desde donde se generan, diseñan y planifican las guerras de
conquista de mercados y de apoderamiento de mano de obra y de recursos
naturales.
Con lo que hay que concluir que la
locura de Bush (como la del pueblo norteamericano que lo vota) no es de origen
psiquiátrico-religioso, sino de origen capitalista-expoliador.
El carácter "mesiánico" de las
"guerras de Bush" no hay que buscarlo en los sótanos de la psiquiatría,
sino en los sótanos de Wall Street y del "poder real" del capitalismo
norteamericano que se beneficia de la alienación mental de Bush para seguir
concentrando ganancia y propiedad privada.
Más allá de que sea estúpido, loco,
idiota o genocida, detrás de Bush subsiste un sistema de intereses complejos
cuya dinámica define las políticas militaristas que ejecutan el presidente
norteamericano y su camarilla de halcones, de las cuales se benefician las
grandes corporaciones con sede en Wall
Street y el Complejo Militar Industrial estadounidense.
Que hay detrás de Bush
Cuando
"demonizamos" a Bush, cuando personalizamos en su figura todas las
atrocidades del Imperio, estamos perdiendo de vista al sistema interactivo de
poder del cual (al igual que todos los presidentes norteamericanos) el actual
mandatario es un administrador y ejecutor eventual de
políticas de conquista militar que trascienden la psicología o la capacidad
mental de Bush.
Por otra parte,
estadísticamente, las políticas de saqueo y de invasión militar se diseñaron y
fueron ejecutadas durante todos los turnos presidenciales norteamericanos
(republicanos o demócratas), incluido el del demócrata Clinton, a quien
nadie llamó "loco", "nazi", "estúpido" o "discapacitado mental"
después de haber destruido Yugoslavia con 62.000 misiles o de haber asesinado a
miles de iraquíes en los primeros bombardeos "preventivos" contra Irak.
Y está claro -para el que
investiga sin anteojeras ideológicas- que detrás del "Bush idiota" se
encuentra el
lobby judío -la logia que controla administrativamente a Bush y a la
Casa Blanca- en el cual se corporizan los intereses económicos del llamado
"poder real" del capitalismo norteamericano entrelazado en el "Consenso
de Washington", y unido por infinidad de "vasos comunicantes" con el
resto del capitalismo internacional, con personajes, corporaciones, medios de
comunicación, sociedades secretas, que se sitúan detrás del presidente de
turno y de sus asesores en Washington.
Generalmente los detractores
de Bush se concentran en su "discapacidad mental" o "locura mesiánica", sin ver
ni analizar el sistema de poder capitalista que está detrás y se beneficia de
sus invasiones.
Y también está claro que al
sistema capitalista que hace lucrativos negocios con Bush en la Casa Blanca
le conviene que la mayoría piense que todas las calamidades de la humanidad
-incluidas las catástrofes naturales- ssuceden porque Bush es el presidente de
EEUU.
Y está claro también que si el
mundo es "anti-Bush", no es ni antiimperialista ni anticapitalista, es "anti-Bush".
Por lo tanto, las marchas, las
protestas, las movilizaciones contra la "guerra", no se realizan contra el
sistema capitalista que controla el imperialismo de Washington, sino
"contra Bush", un Bush alienado y criminal que ha superado a Hitler en
"maldad".
La "demonización" y sus
frutos
La "demonización", de
Bush manipulada día y noche por las grandes cadenas mediáticas, también ha
calzado en un sector de la izquierda que se ha olvidado del sistema capitalista,
de sus leyes históricas de conquista y genocidio de pueblos, para depositar y
justificar en Bush su militancia "revolucionaria".
Estas campañas mediáticas
masivas y planetarias de nivelación "anti-Bush" (combatir a Bush y preservar el
sistema) dieron como resultante que un sondeo internacional, realizado
antes de las elecciones de noviembre en EEUU, revelara que más del 90% de la
población humana, si pudiera, votaría contra Bush.
Por supuesto que sobre el FMI,
los bancos de Wall Street, las petroleras, las corporaciones del complejo
militar industrial, nunca nadie hizo ningún sondeo ni explicó qué papel
cumplen en la gestión de Bush al frente de la Casa Blanca.
O sea que, a los que digitan
la "locura de Bush", les conviene que la humanidad piense que Bush (una pieza
funcional y sustituíble del sistema, y no el sistema mismo) es el único
culpable de todas las lacras, injusticias y perversidades que azotan al
planeta.
Y la lógica también es clara:
si Bush es el "problema", mañana lo sacan o lo matan (como lo mataron
a Kennedy), y sus negocios seguirán
funcionando con otro presidente que sea la contrapartida de la imagen de Bush.
Y esta lógica perversa se
alimenta de un axioma: Bush se va, el sistema capitalista queda.
Algo a tener muy en cuenta
para no comprar el "anti-Bush" por el "anti-Bush" mismo, que están
vendiendo una parte del establishment norteamericano y las corporaciones
mediáticas para derrocarlo y ocupar su lugar en la Casa Blanca.
Qué es como decir, realizar
los mismos negocios y masacres militares, pero sin Bush.
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