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(IAR-Noticias)
21-Nov-05
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John Murtha (derecha) , con otro
legislador demócrata en la Cámara de Representantes. (Foto: AFP) |
Informe
especial
Un
proyecto del legislador demócrata John Murtha, un ex coronel del Cuerpo
de Infantes de Marina y veterano de Vietnam, se convirtió en vehículo de una
estrategia del Pentágono para neutralizar el pedido de retiro de tropas de
Irak en el Congreso de EEUU.
Murtha, considerado un lobbysta de
las armamentistas que contratan con el Pentágono, presentó ante la Cámara de
Representantes una propuesta para el retiro inmediato de las tropas
norteamericanas de Irak, que fue difundido en primera plana en la prensa
internacional.
"Nuestras tropas se han convertido
en el enemigo. Necesitamos cambiar la dirección en Irak", declaró John
Murtha alentando el debate interno sobre la ocupación militar.
La solicitud del legislador demócrata
captó inmediatamente la atención mundial dado que se producían en el contexto de
una ofensiva generalizada contra la administración Bush, que abarcaba
principalmente las denuncias de torturas y de uso de armas químicas en Irak.
Al principio la solicitud de Murtha
contaba con el apoyo de la bancada demócrata, pero luego, comenzó a virar hacia
el rechazo debido al tufo de "operación del Pentágono" que sus principales
líderes comenzaron a detectar.
Poco antes de la votación de la
propuesta, los demócratas denunciaron que los republicanos habían urdido una
treta política y decidieron votar también para rechazar y restarle
significación, según dijeron.
Finalmente, y en un resultado de
votación insólito, la Cámara de Representantes de EEUU rechazó casi por
unanimidad la solicitud: 403 votos contra 3.
De cualquier manera, y pese a haber
votado masivamente contra el pedido de retiro de tropas, el sábado la prensa
estadounidense consideraba la votación como una derrota estrepitosa de la
bancada demócrata en su campaña para obligar a Bush a dejar Irak.
Entre
bambalinas -según destacan analistas estadounidenses-
el demócrata John Murtha, un condecorado de la
Marina, juega de "doble agente" del Pentágono en la cámara parlamentaria,
y su presentación, como declararon los principales líderes demócratas,
vehiculizaba
la intención de los republicanos de
colocarlos como "derrotistas" ante la opinión pública norteamericana.
Por eso, sorpresivamente, votaron en
contra del pedido de retiro de tropas que originalmente habían apoyado.
John Murtha, representante de
Pensilvanya y político del ala derecha del Partido Demócrata, mantiene
estrechas conexiones con el Pentágono, principalmente con Rumsfeld y su jefe
de inteligencia, el general Cambone, por lo que su rol de "opositor" a la
política de Bush en Irak permanece siempre bajo sospecha.
Según la usinas demócratas en
Washington, los republicanos "inflaron" el debate en la prensa con la intención
de que votaran mayoritariamente a favor de la propuesta presentada por el ex
marine Murtha.
"Queremos asegurarnos de que tenemos el apoyo para nuestras tropas que están
luchando en Irak y en Afganistán. No nos batiremos en retirada", dijo el
presidente de la Cámara, el republicano Dennis Hastert, antes de la votación.
Según la prensa norteamericana, al forzar el voto, los republicanos pusieron a
los demócratas en una difícil situación política: o seguían apoyando a Murtha
exponiéndose a las acusaciones de derrotismo o se exponían a la indignación
de un número cada vez mayor de estadounidenses que quiere el fin del conflicto.
Muchos de esos legisladores aspiran a la reelección el próximo año cuando
se renovará parcialmente el Congreso, y no tienen la seguridad de que la mayoría
del pueblo norteamericano apoye el retiro de tropas.
"Es una desgracia", aseguró la líder
de la minoría demócrata Nancy Pelosi, tras un duro debate en el que la
republicana Jean Schmidt indicó que un marine le pidió que trasmitiera al
Congreso "el mensaje de que los cobardes se esconden y huyen. Los marines
nunca".
Al fundamentar su resolución de apoyo
a las tropas, el republicano Hastert señaló que la guerra en Irak forma
parte de la lucha global de EEUU contra el terrorismo y si se aceptase la
exigencia de Murtha, "se estarían minando nuestros esfuerzos por combatirlo".
Después de votar en contra de la
propuesta de retiro de tropas presentada por Murtha los representantes
demócratas
calificaron a la sesión como una farsa montada por los republicanos para
hacerles caer en una trampa.
La idea de los republicanos -según
los demócratas- era obligarlos a votar a favor del retiro de tropas de Irak para
luego denunciarlos ante la opinión pública de "derrotistas" y funcionales al
"terrorismo" que opera en Irak.
En sintonía con ese supuesto objetivo George W. Bush dijo en la base
militar estadounidense de Osan, en Corea del Sur, que la retirada de las tropas
de Irak sería "la receta para el desastre".
"Combatiremos
a los terroristas en Irak y continuaremos la lucha hasta que hayamos
conseguido la victoria por la que nuestras valerosas tropas han luchado y
vertido su sangre", señaló el presidente norteamericano.
Esta semana el vicepresidente, Dick Cheney, en abierta referencia a los
demócratas, señaló que los detractores de la política de Bush en Irak son
"hipócritas" y carecen de patriotismo.
El portavoz presidencial, Scott McClellan, por su parte,emitió un
comunicado en el que compara a Murtha con el cineasta Michael Moore, uno de los
críticos más feroces de la Casa Blanca.
"Es chocante que apoye las posiciones políticas de Michael Moore y el ala
liberal más extrema del Partido Demócrata", señaló McClellan, quien considera
que "la víspera de unas elecciones democráticas en Irak", el próximo diciembre,
"no es el momento de rendirse a los terroristas".
Para los expertos, la operación de
acción psicológica para mezclar a los demócratas con el "derrotismo" y con
actitudes favorables al "terrorismo", fue abortada con la decisión de la
oposición de votar en contra de la resolución de retiro de las tropas de Irak.
Si bien la Casa Blanca y el Pentágono
parecen haberles ganado un round a los críticos de la ocupación de Irak,
tampoco pueden cantar victoria.
Una reciente encuesta de la
organización Harris, difundida el viernes, señaló que la aprobación
para las políticas de Bush es apenas del 34%, el índice más bajo de su
presidencia.
Otro sondeo reveló esta semana que sólo un 35% de los estadounidenses respalda
el conflicto y que un 63% desaprueba la forma en que Bush lo ha manejado.
De cualquier manera, en la guerra
interna por el poder con los republicanos, los demócratas no parecen estar tan
seguros de que las encuestas reflejen la verdad del pensamiento
mayoritario del pueblo norteamericano.
De lo contrario, no hubieran votado
en contra del pedido de retiro de tropas, pensando que el apoyo les hubiera
perjudicado electoralmente.
Por otra parte, y como ya se
preguntan muchos analistas estadounidenses, ¿cómo tomaría el establishment de
poder económico estadounidense, que se beneficia del petróleo y la
"reconstrucción iraquí", un abandono militar de Irak?
¿Que pasaría con el status de dominio
geopolítico militar de EEUU en el Golfo y en Medio Oriente si son retiradas las
fuerzas norteamericanas de Irak?
Si se analizan estos factores,
incluido el del abandono de las reservas petroleras conquistadas, un abandono
militar de Irak significaría una derrota estrepitosa del capitalismo
norteamericano en Irak.
Y seguramente no serán los
demócratas, gerentes alternativos del Imperio en la Casa Blanca, quienes voten
por esa decisión.
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