(IAR-Noticias) 16-Septiembre-07
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George W. Bush junto a Vladimir Putin |
Utilizando como herramientas estratégicas el petróleo y el
desarrollo armamentista, Vladimir Putin corrobora mediante
nuevos gestos y movidas que intenta
relanzar a Rusia como la gran potencia del siglo XXI en abierta competencia con
EEUU y sus socios de la Unión Europea. Los especialistas
occidentales, más que a nada, temen a una "resovietización"
militar de Rusia en el marco de las nuevas alianzas estratégicas
trazadas con China, Irán y países asiáticos y europeos que se
oponen a la influencia regional de la OTAN.
Informe especial
IAR-Noticias
(Fecha de publicación: 24-Agosto-07)
Favorecido por los altos precios
del petróleo, y con su
renovado sistema de armamento nuclear y convencional, el gobierno de Putin
comienza a desafiar a la hegemonía imperial estadounidense en relación con
Asia, Irán, Medio Oriente y América Latina
En el marco de la llamada "crisis
de los misiles" con EEUU en Europa, y en medio de un recrudecimiento de la
"guerra fría", la Rusia de Putin acaba de colocar su bandera debajo del Polo
Norte, paralelamente a los movimientos de sus bombarderos nucleares en el
Pacífico y a los ejercicios militares con China
Además, Rusia multiplicó sus anuncios
de fabricación de nuevos armamentos estratégicos y convencionales, e incrementó en grados notables sus
exhibiciones de fuerza militar ante Occidente para
mostrar la voluntad de mantener sus ambiciones de superpotencia.
Las reservas de Rusia en oro y
divisas superan los 415 mil millones de dólares, más de 4 veces el
mínimo necesario para mantener la estabilidad del sistema financiero del
país, afirmó la semana pasada Guennadi Melikián, vicepresidente primero
del Banco Central (BC) de Rusia.
En un escenario de creciente poderío
económico, con el petróleo y la energía como fuente de poder estratégico, Rusia
ratificó la semana pasada su voluntad de restablecer el orden multipolar
en las relaciones internacionales con el reinicio del patrullaje permanente de
su aviación estratégica sobre regiones alejadas del planeta, tras un intervalo
de 15 años.
Mientras Putin fundamentaba la importancia de esa medida para la seguridad
nacional, en occidente recordaban la advertencia del teniente general
Leonid Ivashov de que la "guerra fría" está de nuevo en marcha.
Vicepresidente de la Academia de Problemas Geopolíticos, Ivashov señaló como
primera señal del conflicto el deterioro de los nexos entre Estados Unidos y
Rusia, en particular en la esfera política.
Al referirse a Europa, el académico sugirió que además de su reciente moratoria
sobre el cumplimiento del Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales (FACE),
Rusia debe suspender la cooperación con la OTAN.
El experto militar ruso señaló también la necesidad de establecer un nuevo
sistema de seguridad y, sin dejarse arrastrar a la carrera armamentista, centrar
esfuerzos en la búsqueda de respuestas asimétricas.
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Vladimir Putin sostene entre sus manos la
maqueta de un misil |
El vuelo simultáneo de 14 portamisiles estratégicos, naves de apoyo y de
reabastecimiento, hasta sumar un total de 20 aparatos de combate, parece ser
parte de estrategia de disuasión que sugiere Ivashov contra el avance
norteamericano en Asia y la Europa post-soviética..
De acuerdo con lo explicado por Putin,
el operativo con los grupos estratégicos se mantendrá en el aire durante 20
horas y actuará en interacción con la Marina de Guerra, sobre los océanos
Atlántico, Pacífico, Glacial Artico y el Mar Negro en cooperación con aviones
cazas y de radiolocalización a larga distancia.
Para los analistas y medios occidentales, la decisión de Putin está en sintonía
con su discurso pronunciado en febrero pasado en la 42 Conferencia
Internacional sobre Seguridad de Munich, Alemania, en la que advirtió que el
modelo unipolar imperial estadounidense en el mundo contemporáneo es
inadmisible e imposible.
Desde principios de año Putin ha criticado duramente la
"carrera armamentista" (que según él, busca afianzar la
hegemonía imperial
de EEUU) y los planes estadounidenses de desplegar una estación de radar en la
República Checa e interceptores en Polonia, lo que el Kremlin ve como una
"amenaza directa" a su seguridad.
Como respuesta a lo que considera "amenaza directa" a su territorio por parte de EEUU, el líder ruso suspendió a mediados de julio por decreto la aplicación del
tratado de Fuerzas y Armas Convencionales en Europa (FACE), considerado la
piedra angular de la seguridad en el continente.
Putin ha criticado duramente la
"carrera armamentista" norteamericana (que según él, busca afianzar la
hegemonía imperial
de EEUU) y los planes estadounidenses de desplegar una estación de radar en la
República Checa e interceptores en Polonia, lo que el Kremlin ve como una
"amenaza directa" a su seguridad.
Como respuesta a lo que considera "amenaza directa" a su territorio por parte de
EEUU, el líder ruso suspendió a mediados de julio por decreto la aplicación del
tratado de Fuerzas y Armas Convencionales en Europa (FACE), considerado la
piedra angular de la seguridad en el continente.
Desde entonces, analistas de la prensa estadounidense y europea vienen
destacando una escalada de "demostraciones de fuerza militar" por parte
de Moscú que -según ellos- arroja combustible y más tensiones a la "guerra fría"
entre Rusia y EEUU.
En este escenario de "guerra latente"
(inducida por una aceitada estrategia mediática de disuasión militar)
Rusia anunció la puesta en marcha de un sistema defensivo aeroespacial
sin parangón en el mundo, con el S-400, capaz de derribar de manera simultánea
12 objetivos aéreos de cualquier tipo desde una altura de 10 metros hasta los 30
kilómetros.
Repitiendo ejercicios militares conjuntos de 2005 y 2006,
en el marco de la Organización pro cooperación de Shanghai (OCS),Moscú y Beijing,
reafirmaron su alianza estratégica en Asia central. Participaban además Kadsajstán, Türkmenistán,
Kirghizia, Uzbekistán y Tadyikistán.
Según la prensa occidental, la presencia de observadores destacados por Adserbaidyán, Ucrania, Biolorrusia y
Mongolia parece una llamativa “reconstrucción” de la Unión Soviética.
La invitación a Irán como quinto
observador de esa maniobras militares el otro ingrediente estratégico que
preocupa y desvela a los estrategas de Washington y el Pentágono que ya hablan
abiertamente de la "resovietización" de Rusia con una proyección
estratégica que tiene un eje en China y otro en Irán y Medio Oriente.
Según analistas estadounidenses,
Vladimir Putin “resovietiza” sectores claves de la economía y emplea al
monopolio Gazprom como ariete para penetrar en Europa occidental.
Para el conjunto de los
analistas europeos y estadounidenses, la
asociación estratégica Rusia-China-Irán y el
"efecto musulmán" son las dos cartas fundamentales que los
halcones norteamericanos e israelíes deberán evaluar antes de lanzar los misiles
contra las instalaciones nucleares de Teherán.
Según sugieren
esos mismos analistas, la demostración del poderío militar de Rusia esta
destinado a que los estrategas y generales del Pentágono "piensen dos veces"
antes de atacar Irán.
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