Tras
el funeral de Estado por el agente italiano muerto en Irak
cuando protegía a la periodista Giuliana Sgrena, toda la
atención del caso se centra ahora en la explicación
oficial de los hechos por parte de EEUU, que se espera con
gran expectación en Italia.
¿Por qué una patrulla estadounidense
disparó contra el vehículo en el que viajaba la reportera de "Il Manifesto"
junto al agente secreto Nicola Calipari, que había negociado su liberación y que
murió al protegerla con su cuerpo?.
Desde Washington se volvió a hacer
llegar hoy a Roma el mensaje de que todo se debió a "un trágico accidente en
zona de guerra", pero la oposición italiana presiona al Gobierno para que no
zanje el asunto sin una respuesta "creíble" y "concreta" a ese interrogante.
El líder de oposición Romano Prodi
fue muy explícito en este sentido al afirmar que "hoy nos debíamos al silencio,
pero mañana pediremos que se conozca la verdad y también que se ponga fin a la
guerra".
Prodi apuntó de este modo a la
primera comparecencia parlamentaria del Gobierno, la del ministro de Exteriores,
Gianfranco Fini, mañana, martes, en la Cámara de Diputados, 24 horas antes de
que el jefe del Ejecutivo, Silvio Berlusconi, vaya al Senado.
Sus colaboradores señalaron hoy que
el primer ministro espera acudir a su cita con los senadores con alguna
información, aunque sea preliminar, de la investigación abierta por EEUU para
aclarar lo sucedido.
El presidente estadounidense, George
W. Bush, ha ofrecido a Berlusconi, uno de sus principales aliados, compartir los
resultados de esas pesquisas para ayudarle a solventar una difícil papeleta ante
una opinión pública muy sensibilizada.
También se han comprometido a esclarecer todos los extremos la secretaria de
Estado de EEUU, Condoleezza Rice, y el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld,
en conversaciones con sus homólogos italianos.
Los partidos más radicales de la
oposición reiteraron hoy que no admitirán "medias explicaciones" y que son
muchos los puntos oscuros que planean sobre el caso, a partir del relato y las
insinuaciones hechas por Giuliana Sgrena.
Desde su habitación en el hospital
militar romano del Celio, la periodista de "Il Manifesto" contó de nuevo hoy los
pormenores de su liberación y secuestro a Romano Prodi, que a su salida habló de
que lo ocurrido "es inexplicable".
Sgrena ha introducido mucha tensión en el relato de esos hechos al asegurar que
el vehículo con el que estaban a punto de llegar al aeropuerto de Bagdad iba a
velocidad moderada y sin dar pie a ninguna alarma, pero, sobre todo, con su
afirmación de que no descarta que ella misma fuera el objetivo del ataque.
Al esclarecimiento de lo acaecido
tratan de contribuir, desde la vertiente de la Justicia, los fiscales de Roma
con la apertura de un sumario por homicidio voluntario.
Los representantes del ministerio
público quisieron dejar hoy claro que no hay indicios que permitan hablar de una
emboscada, como ha llegado a aventurar el compañero sentimental de Giulina
Sgrena, Pier Scolari.
A ese sumario, que ha dado paso a la petición formal de la identidad de los
integrantes de la patrulla que disparó, mediante la correspondiente rogatoria,
se incorporarán las pruebas balísticas del vehículo, que llegará esta semana a
Italia tras ser recuperado.
Entretanto, la reportera, de 57 años,
prosigue su convalecencia, que, según el último parte médico, deberá prolongar
durante otros siete o diez días.
Desde su lugar de hospitalización
siguió hoy por televisión, como millones de italianos, el funeral de Estado por
Nicola Calipari, al que asistieron los más altos cargos de la República,
encabezados por el presidente, Carlo Azeglio Ciampi.
La ceremonia religiosa, a la que
asistieron dentro y fuera de la basílica de Santa María de los Angeles unas
20.000 personas, estuvo presidida por una gran emoción y el tratamiento de héroe
al agente fallecido, enterrado luego en el Cementerio romano del Verano.