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(IAR-Noticias) 10-Oct-05

La proximidad
del referendo constitucional y la confirmación oficial de la
fecha del enjuiciamiento del ex presidente de Irak, Saddam Hussein, aumenta
los temores de una nueva escalada de violencia que se sume al ya crítico
escenario de muertes y ataques diarios en el país invadido y ocupado por las
fuerzas de EEUU.
La
mayoría coincide en que la realización del
referéndum el próximo 15 de octubre (con los suníes marginados)
así como sentarlo a Saddam frente a un tribunal -con
una segura condena a muerte- es como encender la mecha de un polvorín.
Versiones salidas de fuentes suníes
en las últimas semanas
-difundidas principalmente por las agenciaas Reuters y AP- vienen
advirtiendo que el juicio del ex presidente, quien
podría ser condenado a muerte, va a incrementar la ola de ataques
rebeldes que ahora se sitúa -según los jefes militares estadounidenses-
entre 50 y 60 acciones diarias.
A las distintas voces y sectores que
advierten sobre el recrudecimiento de los conflictos internos el domingo se sumó
el secretario general de la Liga Arabe, Amr Mussa quien adivirtió que
Irak se enfrenta a la amenaza de una posible guerra civil mientras se
prepara para la celebración del referéndum sobre la nueva Constitución que
tendrá lugar la próxima semana.
El diplomático egipcio citó que en 2001, las tensiones entre chiíes, suníes y
kurdos tuvieron ese fatal desenlace. "La situación es tan tensa que flota en
el aire la amenaza de una guerra civil que podría estallar en cualquier
momento", indicó Mussa a la televisión británica BBC.
"Podemos dejar Irak con las divisiones y desacuerdos y conflictos y disparos",
añadió. "Hay una política para empujar a las comunidades unas contra otras y hay
otra política que pretende unirlas. Esta es la política de la Liga Arabe",
señaló.
Una delegación de la Liga Arabe se encuentra realizando una visita de cinco días
a Irak después de que una reunión con los ministros árabes de Asuntos Exteriores
determinase que la organización debería contribuir a la preparación de una
conferencia de reconciliación nacional.
Mussa viajará a Bagdad a finales de este mes para participar en la conferencia
en su primera visita desde la caída del régimen de Saddam. Por el momento se
desconoce si la conferencia tendrá lugar antes o después de que los iraquíes
voten en el referéndum del próximo 15 de octubre.
Los anteriores esfuerzos para la celebración de una conferencia nacional en Irak
fracasaron por la oposición de chiíes y kurdos a la participación de los
insurgentes suníes.
Irak ha solicitado en numerosas ocasiones a los estados árabes el envío de
embajadores a Bagdad así como la reapertura de la sede de la Liga Arabe en la
capital, cuestión que dichas naciones han rechazado alegando la falta de
seguridad tras el secuestro y asesinato de dos diplomáticos de nacionalidad
egipcia y algerianos el pasado mes de julio.
Voces de advertencia
"Hace un año era posible escribir
sobre una potencial guerra civil en Irak. Pero hoy esa guerra civil ya está
presente", sostuvo el analista Niall Ferguson en el periódico Los Angeles Times.
Desde la prensa a los políticos, tanto republicanos como demócratas, la
posibilidad de una guerra civil ya no es cuestionada por nadie dentro o fuera
del gobierno de Bush
Ferguson criticó a Washington por haber favorecido la actual situación al no
desplegar suficientes tropas en Irak para desbaratar la resistencia iraquí.
Por su parte, el Grupo Internacional de Crisis (ICG), instituto académico con
sede en Bruselas, criticó la semana pasada el proceso constitucional en Irak,
promovido por Estados Unidos y que terminará con un plebiscito el próximo 15 de
octubre, por haber eliminado la participación de la minoría suní, lo
que ha contribuido con la violencia.
A menos que Estados Unidos intervenga para asegurar que los intereses suníes
sean considerados, "Irak se deslizará hacia una guerra civil de gran escala y
a la división de su territorio", advirtió el ICG en su informe titulado
"Deshaciendo Irak: Un proceso constitucional torcido".
Asimismo, nadie fuera del gobierno de Bush pone en duda la conclusión a la que
llegó, hace dos semanas en Washington, el visitante canciller de Arabia Saudita, Saud al-Faisal.
"Irak vive una situación muy peligrosa y amenazante. La impresión es que va
lentamente hacia la desintegración. No parece haber ninguna dinámica que
mantenga al país unido", señaló.
"Todas las dinámicas están llevando a los pobladores (de Irak) unos contra
otros", añadió, y alertó que este conflicto "arrastrará a los demás países de la
región".
Además, y como efecto multiplicador
del conflicto, los llamados "escuadrones de la muerte" (comandos
entrenados por fuerzas especiales cuya misión es el "asesinato selectivo" de
dirigentes y militantes de la resistencia suní), están integrados por chiíes y
kurdos, que actúan como "torpedos" ejecutores y protagonizan el costado "sucio"
de la represión.
Según los informes de inteligencia
revelados por The New York Times, The Washington Post y Newsweek,
ya funcionan en Irak brigadas especiales y "escuadrones de la muerte",
formados por chiítas y kurdos, orientados a la "cacería permanente" de
combatientes y militantes rebeldes suníes.
Toda esta sumatoria de factores,
agregado al ancestral conflicto étnico y religioso, lleva a los especialistas y
a la propia oficialidad norteamericana a concluir que cualquier acción que ponga
nuevamente la situación "fuera de control" (como sucedió en abril de 2003
con la confluencia de un levantamiento armado de chiíes) puede precipitar un
cuadro indetenible de guerra civil.
En este contexto, un
juicio a Saddam Hussein, donde éste puede ser condenado a muerte, podría
convertirse en un detonante clave de un conflicto armado entre suníes y
chiíes, que, para muchos, ya está en estado larval a raíz de los atentados y
muertes diarias de políticos, clérigos y ciudadanos chiíes.
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