|
(IAR-Noticias)
30-Nov-05
EFE
El primer ministro
israelí, Ariel Sharón, ha provocado un "tsunami" político con su nuevo partido "Kadima"
(Adelante), al que ha arrastrado a diputados y personalidades de todo el
espectro ideológico.
La última adquisición ha sido la
diputada y ex ministra laborista Dalia Itzik, quien hoy anunció su abandono del
Partido Laborista y su incorporación al bloque de centro encabezado por Sharón. En un discurso plagado de
retórica, Itzik acusó al nuevo dirigente del Partido Laborista, el sindicalista
Amir Péretz, de situarse "más a la izquierda de Méretz", en alusión al
partido pacifista hoy conocido también como Yahad y que encabeza el
socialdemócrata Yosi Beilin.
"Tal y como lo veo, la ideología
del partido es más Méretz que Méretz, es Rakaj (ex partido comunista), incluso
más a la izquierda de Rakaj", manifestó.
La fuga de Itzik es vista ya como
un indicio claro del fichaje más buscado por Sharón, el del actual viceprimer
ministro y figura histórica del laborismo, Simón Peres, quien se encuentra en
Barcelona, donde asistirá esta noche a un partido de fútbol amistoso entre el FC
Barcelona y un combinado palestino-israelí, y esconde aún sus cartas.
Los rumores sobre la posible
retirada de Peres del Partido Laborista surgieron el mismo día que perdió la
presidencia de la formación ante Péretz, aunque el veterano político sólo
revelará sus intenciones mañana, miércoles, cuando regrese de Barcelona.
Los analistas sostienen que es
improbable que Peres no conociera de antemano las intenciones de su allegada
Itzik y que ésta no habría dado ese paso sin su aprobación.
Se baraja la posibilidad de que el
veterano político, de 82 años, exprese públicamente su apoyo a Sharón sin
militar oficialmente en el partido "Kadima", a cambio de algún puesto en un
futuro gobierno o como "embajador de la paz".
En la Ciudad Condal, Peres
manifestó en rueda de prensa que "el verdadero cambio se ha producido en el
Likud", y que Sharón se dirige hacia la creación de un Estado palestino.
Itzik no es la primera dirigente
laborista que cambia de bando, pues ya lo había hecho antes el ex ministro Haim
Ramón, y no se descartan nuevos casos en las próximas semanas.
Pero el "tsunami Kadima" no
sólo ha atraído a laboristas descontentos de su nuevo líder, también a un
diputado de la extrema derecha, Michael Nudelman, y a uno de los fundadores y
mentores del partido anticlerical "Shinui", Uriel Reichman.
En su afán de caricaturizar la
situación del nuevo partido, el diputado del Likud, Guideón Saar, uno de los
oponentes de Sharón, dijo que "Kadima" parece un "campo de refugiados
políticos".
Pero refugiados, o no, lo cierto
es que el Likud ha declarado el estado de emergencia tras la fuga de 15 de sus
40 diputados al partido de Sharón, y se halla sumido en una casi guerra civil.
Una de las batallas es la que
libran los cuatro dirigentes que aspiran a su jefatura -los ex ministros
Benjamín Netanyahu y Uzi Landau, y los aún titulares de Exteriores y Defensa,
Silván Shalom y Shaul Mofaz- y en la que todos han sacado ya la bayoneta.
Por debajo de la superficie, el
tsunami ha arrastrado a miles de sus militantes a una caza de brujas para
expulsar del partido a los seguidores de Sharón que no juren públicamente
lealtad al nuevo líder, o que permanezcan afiliados como quintacolumnistas.
Un ejemplo es la amenaza hoy de la
ministra de Educación, Limor Livnat, a una de sus más estrechas colaboradoras y
directora general de la cartera, Ronit Tirosh, a quien ha pedido que desmienta
públicamente que tiene intenciones de afiliarse a "Kadima" o, de lo contrario,
que dimita.
|