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(IAR-Noticias)
13-Jul-05 Agencias
La historia de Valerie Plame y de su esposo, el diplomático Joseph
Wilson, tiene los ingredientes de las mejores historias políticas: espionaje,
revancha, misterio, relaciones entre poder y prensa, investigación judicial y
hasta literatura.
K arl Rove, uno de los asesores políticos más importantes de la Casa Blanca, fue
una de las principales fuentes que reveló a unos periodistas el nombre de un
agente encubierto de la CIA, según informó en su última edición la revista
Newsweek.
La publicación dijo que el abogado de
Rove, Robert Luskin, confirmó que Rove habló con la revista Time sobre el ex
embajador Joseph Wilson y su esposa, la agente de la CIA, Valerie Plame. Rove le
dio permiso al periodista de Time Matt Cooper para que testificara sobre las
conversaciones que ambos mantuvieron ante un gran jurado, que investiga la
filtración de la identidad de Plame en 2003.
Un juez federal ordenó a Cooper -junto a la periodista del New York Times,
Judith Miller- que testifique y revele sus fuentes secretas. La semana pasada
Cooper evitó ir a la cárcel al aceptar testificar en el caso. Miller se negó a
hacerlo y fue encarcelada.
La investigación se ha convertido en una importante prueba para la libertad de
prensa, enfrentando el tradicional uso que los medios hacen de fuentes de
información anónimas contra los esfuerzos del fiscal federal que investiga un
supuesto delito, dado que en Estados Unidos es ilegal revelar a sabiendas la
identidad de un agente encubierto de la CIA.
Aunque Rove ha hecho declaraciones sobre la filtración del nombre de Plame,
nunca ha reconocido públicamente haber hablado con algún periodista sobre la
agente.
El fiscal especial Patrick Fitzgerald lidera una investigación sobre el caso que
ya lleva dos años, en medio de interrogantes acerca de si la filtración se
produjo desde la Casa Blanca como parte de un intento de desacreditar a Wilson
después de que contradijera las afirmaciones del presidente George W. Bush sobre
las armas de exterminio en Irak.
Wilson escribió una columna de opinión en The New York Times diciendo que había
sido enviado por la CIA en 2002 para investigar la denuncia del Gobierno de Bush
sobre que Irak estaba tratando de comprar uranio en Africa, una denuncia que el
Gobierno utilizó para justificar su invasión a Irak. Wilson aseguró que no había
encontrado pruebas que apoyaran esa denuncia.
El artículo de Newsweek dice que un correo electrónico que Cooper envió a su
jefe tras hablar con Rove señalaba que "era, dijo KR, la esposa de Wilson, quien
aparentemente trabaja en la agencia en temas de AMD ( por armas de destrucción
masiva) quien autorizó el viaje".
El mensaje no sugiere que Rove usara el nombre de Plame o que supiera que ella
era una agente encubierta, señala el artículo.
"Karl Rove ha compartido con Fitzgerald toda la información que tenía sobre
cualquier contacto potencialmente relevante con algún periodista, incluido Matt
Cooper", declaró Luskin a Newsweek.
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