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(IAR-Noticias) 15-Sept
05
Fue Jim Hoagland, uno de los columnistas más liberales y conservadores del
Washington Post, el que primero planteó las posibles consecuencias del huracán
Katrina y la destrucción de Nueva Orleans sobre la política exterior de Estados
Unidos
Por Jim Lobe - IPS
"¿Será Estados Unidos más humilde, cooperativo y comprensivo de los problemas y
fracasos de otros países después de Katrina?", preguntó Hoagland en su columna.
"¿O dejará que su compromiso activo en las crisis humanas y políticas del mundo
se transformen en otra víctima de los vientos y las aguas de Katrina, y del
trastorno político que han generado?", agregó.
Mientras el Congreso legislativo y el gobierno de George W. Bush evalúan el
gigantesco costo del desastre natural más costoso de la historia para Estados
Unidos (los cálculos varían de 100.000 a 200.000 millones de dólares sólo en
ayuda de emergencia y reconstrucción), pocos analistas se atreven a responder a
las preguntas de Hoagland.
Sí se ha especulado con que la tormenta debilitará la autoridad política de Bush,
en particular sobre otros republicanos, en general inquietos por el impacto de
la guerra en Iraq sobre sus propias probabilidades de reelección en 2006, aun
antes de Katrina.
El hecho de que un número sin precedentes de legisladores del gobernante Partido
Republicano hayan criticado la respuesta del gobierno federal a la crisis es una
señal de que el presidente está cada vez más débil.
"La era de Bush ha terminado", sentenció el columnista político E.J. Dionne Jr.,
también del Washington Post.
"La fuente del éxito político de Bush era su supuesta capacidad de proteger a
los estadounidenses", pero esa idea "se ahogó en las aguas que inundaron a Nueva
Orleans", afirmó Dionne Jr.
Katrina aterrizó en la costa estadounidense sobre el golfo de México el 29 de
agosto y dejó atrás una devastación que llevará años revertir, según el propio
Bush.
De acuerdo con las últimas cifras oficiales, el huracán dejó al menos 657
muertos a su paso en los últimos días por los estados sudorientales de Louisiana,
Mississippi, Alabama y Florida, y cerca de 200.000 familias sin hogar.
"Creo que muchos republicanos del sur se están preguntando por qué gastamos
sangre y dinero en Iraq y Afganistán cuando no podemos siquiera cuidar de
nuestra propia casa", dijo un funcionario político del Congreso.
Esa idea seguramente afectará la política exterior, pronosticó Charles Kupchan,
analista del Consejo de Relaciones Exteriores, un influyente gabinete de
expertos con sede en Washington.
"El impacto de Katrina hará que Estados Unidos se vuelque más hacia dentro.
Muchos estadounidenses se dirán: 'Tenemos suficientes problemas en casa. ¿Por
qué tenemos que hacer un trabajo tan pesado en el exterior?'", dijo Kupchan a
IPS.
"La de Iraq ha sido una guerra impopular y su continuación consume cada vez más
capital político y financiero, por lo tanto creo que Katrina reducirá el apetito
por los compromisos internacionales", agregó.
De hecho, la American Conservative Union (ACU, Unión Estadounidense
Conservadora), otro bastión nacionalista que hasta ahora se había negado a
criticar el costo mensual de 5.000 millones de dólares de la guerra de Iraq y el
presupuesto anual de defensa de casi 500.000 millones de dólares, emitió el
martes una declaración en que advierte sobre una revuelta política de sus
seguidores.
"Conservadores de todo Estados Unidos cada vez pierden más confianza en el
presidente y en los líderes republicanos del Congreso para priorizar y controlar
adecuadamente el gasto federal", declaró David Keene, presidente de la ACU.
Aun antes de Katrina, señaló, "los contribuyentes estadounidenses fueron
testigos del mayor aumento del gasto público bajo cualquier presidencia y
legislatura desde la Gran Depresión" de los años 30.
Anatol Lieven, analista de política exterior de New America Foundation, otro
gabinete de expertos de Washington, también prevé consecuencias de Katrina en la
política exterior.
"No lo llamaría una desconexión del mundo, pero ya habido cierta moderación de
las ambiciones como resultado de Iraq", y "Katrina impulsará esa tendencia
debido al ánimo de los ciudadanos y a la restricciones financieras", dijo a IPS.
En cuanto a si ese repliegue será "aislacionista" o, como dijo Hoagland, "más
humilde y cooperativo", es difícil preverlo.
A juzgar por la actitud de Washington en la Cumbre Mundial en curso en la sede
de la ONU, los nacionalistas y aislacionistas, encabezados por el embajador John
Bolton, llevan la delantera.
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