El
orden de esos acontecimientos a suceder será determinado por las necesidades coyunturales que tenga
el Imperio USA-UE en el marco de sus relaciones globales económicas,
geopolíticas y militares estratégicas.
Los movimientos traumáticos (sean
económicos, militares o "terroristas") en el tablero mundial no están marcados
por caprichos personales de eventuales gobernantes sino por necesidades
estratégicas de supervivencia inmediata que tienen los Estados imperiales
y el sistema capitalista.
En ese sentido, Bin Laden (que no se
sabe exactamente si está vivo o muerto) y Al Qaeda son una valiosa carta que la
CIA y los servicios estadounidenses y europeos siempre se reservan para resolver
cualquier "salida" imperial (económica o militar) que requiera consenso
internacional.
Bien empleada, la herramienta
"terrorismo" (un arma que combina la violencia militar con la Guerra de
Cuarta Generación) tiene como objetivo central: Generar una conflicto
(o una crisis) para luego aportar la solución más favorable a los
intereses del que la emplea.
Por
ejemplo: El 11-S (activado por la CIA infiltrada en los grupos islámicos)
en EEUU fue el detonante del conflicto, y la "guerra contraterrorista"
posterior, y las invasiones a Afganistán e Irak, fueron parte de la
alternativa de solución.
Entre los varios objetivos
encubiertos de la campaña con la "amenaza terrorista internacional" lanzada en
los últimos días por la Casa Blanca y las potencias centrales europeas,
sobresale nítidamente el de preparar el "clima" y la justificación para iniciar
operaciones militares en alta escala en Yemen, Sudán y Somalía.
El montaje del "ataque terrorista"
frustrado en un avión en diciembre pasado, el reciclamiento de la amenaza de
Al Qaeda en Yemen, las denuncias de Obama y los líderes europeos sobre
complots "terroristas islámicos" en marcha, las detenciones masivas de
"sospechosos" en EEUU y Europa, son piezas operativas del lanzamiento (y
aggiornamiento) de una nueva fase de la "guerra contraterrorista" a
escala global.
La ocupación militar de Yemen
(justificada por la "amenaza de Al Qaeda") resulta de vital importancia para una
proyección de control sobre el cuerno de África, la llave del polvorín petrolero
islámico que las corporaciones estadounidenses quieren arrebatar a sus
competidores asiáticos, rusos y europeos.
El reciclamiento de la "amenaza de
Al Qaeda" (además de alimentar un nuevo ciclo expansivo de ganancia para las
armamentistas y las petroleras), sirve como argumento para justificar una nueva
escalada en Afganistán y un casi anunciado
desembarco militar de EEUU en Pakistán, un aliado caótico y desbocado que
Washington necesita controlar en función de sus estrategia en Afganistán y
en el resto de la región.
En una versión degradada (marcada por
la decadencia del Imperio), Barack Obama ya recita casi textualmente la "doctrina Bush" de las guerras preventivas contra el "eje del mal" como estrategia de
apoderamiento de mercados y de recursos estratégicos que el Imperio y sus
corporaciones necesitan para renovar sus ciclos de expansión capitalista.
Terminado el marketing electoral, con
un Imperio USA colapsado por la crisis económica y las contradicciones internas,
el presidente negro aplica a rajatabla la "guerra contraterrorista" como
estrategia imperial de Estado en el marco de la política exterior.
El "terrorismo islámico",
convertido desde el 11-S en única hipótesis válida de conflicto internacional (y
como justificativo de base para intervenciones militares), es multifuncional
en sus búsqueda de objetivos: Un atentado "terrorista" detonado a distancia (y
por control remoto) multiplica planetariamente sus efectos de "miedo mundial"
por medio de la manipulación mediática de las imágenes de destrucción que
realizan las grandes mediáticas del Imperio.
Y la interpretación del hecho
"terrorista" por los grandes medios del sistema y sus analistas no es
racional sino emocional: Al "terrorismo" no se lo analiza como un arma
político-militar (con objetivos y beneficiarios políticos-económicos) sino que
se lo presenta como un hecho "monstruoso y criminal" con un fin demencial
y una resolución irracional en sí mismo.
En este escenario de ocultamiento de
las causas y los fines inteligentes y planificados del "acto terrorista" (un
arma de guerra para conseguir objetivos, tan efectiva
y mortal como cualquier otra), quien
avance hacia la búsqueda de explicaciones y de posibles beneficiarios es tildado
inmediatamente de "conspirativo".
Así la CIA y los servicios
estadounidenses y europeos consiguieron (además de entronizar la
ignorancia) "nivelar el miedo" y utilizar indiscriminadamente
al
"terrorismo" (como arma de manipulación política y social) con la complicidad manifiesta
de los grandes medios y comunicadores masivos que sólo se limitan a contar el
"terrorismo" de acuerdo con las "fuentes oficiales".
Los testeos con las "amenazas"
Como cualquier experto en
inteligencia sabe, hay un primer movimiento en las técnicas "terroristas" que se
denomina "testeo". Está técnica consiste en generar "efectos
colaterales" de miedo sin llegar al atentado "terrorista" real,
y su principal campo de acción son las "amenazas" y el "descubrimiento" (antes
de que sucedan) de supuestos planes de ataques y atentados que son
presentados a la prensa.
En ese sentido, son ejemplos
paradigmáticos los "comunicados" de Al Qaeda y las apariciones constantes de Bin
Laden en los clásicos videos y grabaciones, así como las también constantes
revelaciones y denuncias de "planes terroristas" por parte de EEUU, Gran
Bretaña y los gobiernos de las principales potencias europeas.
Tanto
Washington como las potencias de la Unión Europea han mantenido históricamente
denuncias constantes de "ataques terroristas islámicos" en planes de
ejecución, pero que efectivamente no han sucedido, desde el 7 de julio de 2005,
fecha del atentado terrorista al metro de Londres.
Mediante estas operaciones de "testeo"
(y de mantenimiento de la psicosis del miedo) los planificadores del
USA-terrorismo de Estado imperial (disfrazado de "terrorismo islámico") mensuran
el impacto emocional y seleccionan los posibles "blancos" de
los ataques terroristas reales, principalmente en EEUU y Europa.
Mediante estas operaciones, los
estrategas y planificadores "testean" en diferentes escenarios (Europa, Asia,
África o EEUU) el clima de "miedo" existente, o lo reactualizan para mantener activas las
condiciones de manipulación con el "terrorismo".
Decenas de operaciones de "testeo"
con amenazas y descubrimiento de "planes terroristas" son realizadas anualmente
tanto en Europa (principalmente Francia y Gran Bretaña) y EEUU, donde los
"blancos" se sitúan (últimamente) preferentemente en el sistema de transporte de
Nueva York.
Esos ensayos les permite a los
planificadores evaluar posibles reacciones sociales y políticas frente a un
atentado real.
En este escenario, se reactualizan
las operaciones psicológicas para involucrar a grupos y organizaciones islámicas
asiáticas y africanas dentro de un plan "terrorista" común para vulnerar la
seguridad de EEUU y Europa.
El eje Irán-Afganistán-Pakistán-Europa
Evidentemente, las operaciones de testeo con las amenazas y planes "terroristas" siguen concentradas en el eje
asiático India-Afganistán-Pakistán-Yemen, en Medio Oriente, en los países
islámicos del cuerno de Africa, y en el marco de las potencias europeas que tienen
tropas en Afganistán, donde los talibanes están exterminando a los soldados
de EEUU y la OTAN y ya controlan más del 70% del territorio afgano.
Como se sabe, los gobiernos europeos,
ante el enorme costo político y social que les acarrea, son cada vez más
renuentes a mantener su alianza militar con EEUU en Afganistán (hasta ahora la
guerra de ocupación más costosa y problemática para el Imperio) y algunos de
ellos ya están pensando en retirarse de sus acuerdos militares con Washington.
Las mismas potencias europeas, a su
vez, tienen en su manos la "resolución final" sobre el programa nuclear iraní
en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde el fin de la "opción diplomática"
podría desencadenar a corto plazo acciones de endurecimiento económico y hasta
nuevas y más duras sanciones militares contra Teherán.
Las seis potencias del grupo "5+1" (EEUU,
Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) ya acordaron con varios países
árabes celebrar consultas sobre posibles "acciones"
a emprender contra
el programa nuclear de Irán.
Israel y EEUU, por su parte,
esgrimiendo informes (de la AIEA) donde se consigna que Irán ya está en
condiciones de fabricar ojivas nucleares, presionan para embarcar a la OTAN y a
las potencias europeas en acciones militares inmediatas contra Irán.
Estos dos conflictos estratégicos
centrales (el ataque a Irán y el desenlace en el eje Afganistán-Pakistán) son los que básicamente alimentan las
operaciones con el "terrorismo", tanto en Asia como en las metrópolis
europeas.
Las "amenazas" (con las posibilidades
siempre latentes de un "atentado real"), se orientan a dos objetivos
principales:
A) Ablandar la masa de resistencia
de los socios europeos nucleados en la OTAN para que continúen su alianza
militar en Afganistán y legitimen posibles operaciones militares ya planificadas
de ocupación en Yemen, Sudán y Pakistán.
B) Preparar y crear las
condiciones para acciones militares y de bloqueo económico contra Irán,
antes de que este país alcance a desarrollar ojivas nucleares que pongan en
peligro la supervivencia del Estado de Israel (la madre patria del sionismo
capitalista que controla el mundo desde Washington y Nueva York).
Para ello es imprescindible generar
un contexto asiático y europeo amenazado no solamente por el "terrorismo
islámico" de Bin Laden y Al Qaeda, sino también por el "peligro nuclear
iraní" que puede expandirse por Europa y EEUU.
Esto explica sucintamente el eje
Asia-Africa-Europa de las actuales operaciones con el "terrorismo" que -por ahora- ya
se concretaron con un atentado real en la India a fines de 2008, y siguen extendiendo su
estela de nuevas amenazas tanto en la región como en las metrópolis de EEUU y
Europa.
Resumiendo:
El "terrorismo" no es un objeto
diabólico del fundamentalismo islámico, sino una herramienta de la Guerra de
Cuarta Generación que la inteligencia estadounidense y europea están
utilizando (en Asia, África y Europa) para mantener y consolidar la alianza USA-UE
en el campo de las operaciones para derrotar a los
talibanes en Afganistán, ocupar Pakistán, Sudán y Yemen, justificar acciones
militares contra Irán antes de que convierta en potencia nuclear, y
generar un posible segundo 11-S para distraer la atención de la crisis
económica que ya ha derivado (por medio del desempleo) en crisis social tanto en
EEUU como en Europa.
Dentro de esta línea directriz, se
van enmarcar los distintos acontecimientos de "amenazas" y "descubrimientos de
complot terroristas" que se irán desarrollando en los próximos días tanto en
Europa y EEUU como en Asia Central y la región del cuerno africano.
El punto "nebuloso" de estas
operaciones reside en precisar en que momento los estrategas del USA-terrorismo
van a implementar el escenario de otro atentado real en alta escala (que
aparece como inevitable) en objetivos de
Europa, Asia, o EEUU.
El "blanco", como ya se precisó más
arriba, seguramente va a estar determinado por el resultado y la evaluación de los "testeos"
con las "amenazas" y los "complots terroristas" que (desde
fin de año) vienen denunciado Barak Obama y las potencias europeas.
En el momento que EEUU decida atacar
a las usinas nucleares de Teherán, o lanzar operaciones militares en Pakistán,
en África o
en el Cáucaso, va a necesitar imperiosamente de uno o varios atentados terroristas reales
para ablandar la resistencia de los aliados y conseguir consenso internacional
para nuevas ocupaciones.
Precisamente, esas son las funciones
claves que viene cumpliendo el "terrorismo islámico" (como arma de guerra
imperial) controlado por la CIA desde el 11-S hasta aquí.
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(*) Manuel Freytas es periodista, investigador,
analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación
estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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