uestra postura consiste en seguir creando una
coalición internacional que actuará unánimemente”, indicó Hagel en Manila
donde se encuentra con una visita.
El jueves, el Parlamento británico rechazó con 285 votos contra 272 los planes
del primer ministro del país, David Cameron, sobre una eventual intervención
militar en Siria.
El
primer ministro David Cameron sufrió una humillante, histórica e inesperada
derrota parlamentaria cuando perdió la votación que podría autorizarlo
a una “acción militar en Siria” y EEUU pierde así un aliado clave para su nueva
masacre militar contra un país árabe.
A
pesar de la determinación de Downing Street (la oficina del primer ministro), ni
los funcionarios profesionales del gobierno, ni el público británico se han
sentido inclinados a involucrarse más en la crisis siria.
El ministro de Defensa del Reino Unido, Philip Hammond, también descartó la
participación de Londres en una operación militar contra Siria pero afirmó
que la operación contra el régimen de Asad tendrá lugar en todo caso.
Entretanto, los medios estadounidenses informaron que el presidente Barack
Obama está dispuesto a aprobar una acción militar limitada contra Siria pese
a la renuncia de las autoridades británicas.
A su
vez, la reunión sobre Siria de los cinco miembros permanentes del Consejo de
Seguridad de la ONU (China, EEUU, Francia, Reino Unido y Rusia) concluyó el
jueves sin que se tomara ninguna decisión concreta por el rechazo de Moscú y
Pekin.
Sin embargo, Obama evalúa ir solo al ataque, aún sin su socio histórico. Pero el
Partido Republicano expresó "dudas" sobre una acción militar en Siria. Y eso que
es considerado "el partido de la guerra", porque en sus filas suele haber más
"halcones" dispuestos a mover el músculo militar estadounidense para consolidar
su poder.
Tras la derrota parlamentaria sufrida por el principal aliado internacional del
presidente Barack Obama, el primer ministro británico David Cameron, cobra
mayor relevancia el papel
que pueda jugar el Congreso estadounidense en la crisis siria.
Ya
antes del revés en Londres, un centenar de republicanos de la Cámara de
Representantes, encabezados por su presidente, John Boehner, junto a unos veinte
demócratas, dirigieron una carta a Obama exigiéndole que consulte al
legislativo antes de ordenar lo que parece ser la inminente represalia
contra el gobierno sirio por el supuesto uso de armas químicas.
Además, el recuerdo de las guerras de invasión en Afganistán e Irak -está
última promovida por los republicanos- les da una oportunidad de congraciarse
circunstancialmente con la opinión pública, siguiendo el pulso político que han
mantenido con la Casa Blanca de Obama.
La
Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, está en permanente
enfrentamiento con la Casa Blanca por temas como salud pública, inmigración
o control de armas.
Hasta ahora los puntos de la política internacional y el manejo de las fuerzas
armadas habían quedado más allá de esas fricciones, aunque el caso sirio parece
indicar que en ese terreno también habrá diferencias y enfrentamientos.
Lo que exigen Boehner y los suyos es conocer los argumentos en los que se
basa el presidente para justificar acciones de fuerza en Siria, la manera
como la seguridad nacional se ve comprometida y sobre todo, cuál es la
estrategia de salida.
Una encuesta de la firma Ipsos, publicada por la agencia Reuters, señalan que sólo
el 25% de los estadounidenses aprobaría una intervención militar en Siria,
en caso de que se demostrara que se usaron armas químicas.
La
Constitución y la llamada Resolución de Poderes Militares –que a pesar de su
nombre tienen rango de ley de EEUU establece que el Congreso debe
autorizar el uso de la fuerza militar.
Solo en casos de ataques contra el país o sus fuerzas militares, el poder
ejecutivo tiene hasta 60 días para optar por una respuesta armada antes de
buscar la aprobación del legislativo.
Las
declaraciones de Obama sobre un "ataque limitado" dejaron a muchos
analistas
estadounidenses preguntándose qué es lo que se busca con un ataque contra Siria,
porque si el gobierno de Asad seguirá siendo el mismo y el objetivo no es ayudar
a la oposición armada (como se hizo en Libia) una serie de bombardeos aéreos
no necesariamente alterará el balance del conflicto.