Por primera vez hace unas horas una
agencia de espionaje del Pentágono concluyó que Corea del Norte posee
la capacidad para lanzar misiles balísticos nucleares.
Un estudio divulgado con fecha del mes pasado de la Agencia de Inteligencia de
Defensa (DIA por sus siglas en inglés) señala que por primera vez, la agencia de espionaje del Pentágono alcanza tal conclusión e ilustró los
altos riesgos que rodean la escalada de tensiones en la Península Coreana.
La conclusión fue hecha pública por el representante Doug Lamborn en medio de
sus consultas a importantes funcionarios del Pentágono sobre el programa de
armas nucleares de Corea del Norte, en el marco de una audiencia en el Comité
de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.
Por otra parte, el secretario de
Defensa estadounidense, Chuck Hagel, advirtió el miércoles que el régimen
de Corea del Norte se acerca hacia una "peligrosa línea" con sus amenazas
diarias hacia Estados Unidos y Corea del Sur
Un importante funcionario de Defensa dijo el jueves que Hagel sólo se estaba
refiriendo a la capacidad de alcanzar la zona continental de Estados Unidos.
Funcionarios estadounidenses creen que los misiles de Corea del Norte tienen el
alcance para llegar a Guam, un territorio del país en el Océano Pacífico, y a
los estados de Háwai y Alaska, pero no a la zona continental.
El "eje del mal nuclear"
Por
distintas razones, Irán y Corea del Norte están nuevamente "en la mira"
de EEUU y las potencias imperiales del "club nuclear" que hegemonizan
las decisiones del Consejo de Seguridad de la ONU.
Para el "terrorismo nuclear", Irán y Corea del
Norte son la mayor preocupación del gobierno de EE.UU. de acuerdo con la
Revisión de la Postura Nuclear difundida en 2010, el documento que describe el
uso del arsenal atómico dado a conocer por el Pentágono.
En caso de que se diera un ataque con armas biológicas o químicas, Washington
respondería con una fuerza "militar convencional devastadora", aunque advierte
el documento,
que la política puede ser revisada ante los "rápidos avances" de esas
tecnologías.
Los entonces funcionarios del Estado
norteamericano, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el
secretario de Defensa, Robert Gates, presentaron el documento de 77 páginas en
el que se definía la estrategia nuclear para los próxima década.
"Estamos recalibrando nuestras prioridades para prevenir la proliferación
nuclear y el terrorismo nuclear. Estamos reduciendo el rol y el número de armas
en nuestro arsenal nuclear al tiempo que mantenemos una segura y efectiva
disuasión nuclear para proteger nuestra nación y nuestros aliados", aseguró
Clinton, resumiendo los principales puntos del documento.
Hillary Clinton aclaró que en el documento hay "una estrecha gama de
circunstancias en las que las armas nucleares pueden jugar un papel", lo
que deja la puerta abierta para revaluaciones de la nueva política.
"Si no van a cumplir con las reglas y van a convertirse en proliferadores
nucleares, entonces todas las opciones están sobre la mesa", dijo el secretario
Gates, refiriéndose al tratamiento que recibirían países como Corea del Norte o
Irán, que Washington considera que no respetan el TNP (Tratado de No
Proliferación Nuclear).
La doctrina nuclear de EEUU de hecho no excluye
la posibilidad de asestar un golpe contra Irán y Corea del Norte, declaró el
entonces jefe del Pentágono, Robert Gates, al presentar el documento.
"La doctrina nuclear contiene un serio llamamiento dirigido a Irán y Corea
del Norte. Estamos haciendo una excepción a los países como Irán y Corea del
Norte, que no acatan los principios del Tratado de No Proliferación.
El presidente Obama señaló entonces por su parte
que EEUU se compromete a reducir el empleo de las armas nucleares en el rechazo
de los ataques no nucleares. Pero al mismo tiempo subrayó que los países como
Corea del Norte e Irán no podrán sentirse invulnerables al violar
compromisos internacionales y desarrollar programas nucleares.
Pese a los cambios de redacción en la nueva estrategia nuclear, el documento
especificaba que "EEUU no está preparado en los actuales momentos para adoptar una
política universal en la que los ataques nucleares disuasivos sean el sólo
propósito de las armas nucleares".
EEUU, Israel, Francia, Alemania y
Gran Bretaña, mientras tanto siguen haciendo lobby para endurecer sanciones
contra Teherán, continúan resaltando el "peligro nuclear iraní" y
encabezan las presiones internacionales para obligar a la nación islámica al
abandono de su programa nuclear.
Las frecuentes escalada en el conflicto
nuclear con Irán y la posibilidad de un quiebre de las negociaciones con Corea
del Norte concitó otra vez la atención de las potencias aliadas de EEUU e Israel
que comenzaron nuevamente a alertar sobre un posible rebrote del "terrorismo
nuclear" del régimen norcoreano.
Paradojalmente, las potencias que se
sienten "alarmadas" por los avances de programa nuclear iraní y la negativa de
Corea del Norte a revelar su armamento nuclear, han realizado como mínimo
2000 detonaciones nucleares, en la superficie o subterráneas, con el
silencio y la complicidad de la ONU.
El "club nuclear"
EEUU, el mayor impulsor de las
sanciones contra Irán y Corea del Norte por sus programas nucleares, cuenta con más de 6.000 ojivas nucleares tácticas, e invierte 40.000 millones de dólares al
año en su arsenal nuclear y en el desarrollo de nuevos sistemas de destrucción,
que van a las arcas de las multinacionales de la guerra nucleadas en el Complejo
Militar Industrial norteamericano.
Entre Rusia y EEUU (cuyas economías dependen en grado superlativo del
armamentismo) suman el 95 por ciento del arsenal nuclear mundial que, si
estallara, no sólo destruiría centenares de veces el planeta Tierra sino que
también terminaría con parte del Universo.
En el selecto "club de destrucción
nuclear", China sigue a Rusia y a EEUU, con 400 ojivas nucleares, Francia
con 350, Israel con 200, Gran Bretaña con 185, India con al menos 60 y Pakistán
con hasta 48, según el Centro para la Información de Defensa con sede en
Washington.
Exceptuando Rusia, EEUU matemáticamente supera por 9 a 1 en poder nuclear a
todas la potencias capitalistas juntas del planeta y su capacidad de despliegue
de tropas y de armamento convencional rozan los mismos porcentajes.
¿En que podría afectar Corea de
Norte, en posesión de dos o tres ojivas nucleares, o Irán (si consiguiese su
primera bomba), a las potencias centrales que concentran en sus arsenales
nucleares miles de armas nucleares?.
En primer lugar, hay que aclarar que
la "preocupación" de las potencias centrales por el desarrollo nuclear de
Irán y de Corea del Norte no es fingida sino real.
Corea del Norte e Irán, con sus correspondientes programas nucleares
desequilibran el juego político-estratégico de la "disuasión nuclear" sin llegar
al desenlace militar, y ponen en el centro de la escena el peligro de un
estallido real que podría desencadenar un dominó nuclear que termine con el
planeta y el sistema capitalista.
No por casualidad, Irak (sospechado de desarrollo nuclear) fue invadido y
ocupado en 2003, mientras Irán y Corea del Norte permanecen sujetos a todo
tipo de presiones y sanciones por sus programas nucleares y están "agendados"
para las próximas acciones militares del Pentágono.
¿Pero qué incidencia real tiene hoy este "eje del mal nuclear" para el
Imperio y las potencias capitalistas?
En primer lugar, hay que aclarar que el programa nuclear de Irán o las ojivas en
manos de Corea del Norte, no preocupan a EEUU por su capacidad masiva de
destrucción sino por el nivel de "crisis nuclear" que puede desatar a escala
planetaria.
Irán y Corea del Norte, a diferencia de la antigua disputa de las potencias en
la "guerra fría" (EEUU, URSS, China) por la posibilidad de descargar un primer
golpe (first strike) contra el enemigo, recrean el peligro de un estallido
nuclear "fuera de control" que podría alcanzar a cualquier ciudad europea,
estadounidense o israelí.
Según los expertos, ya no se trata
-como en la Guerra Fría- del temor a un "primer golpe demoledor masivo"
sujeto a una estrategia controlada para derrotar a un enemigo en el primer round,
sino de un "golpe terrorista" cuyos efectos puede potenciar el terror en
el mundo, más allá de la cantidad de cabezas nucleares que se utilicen.
Ya no se trata de la disputa por la "supremacía nuclear", protegida por un
"paraguas" de negociaciones diplomáticas y una disputa sorda por áreas de
influencia ("Guerra fría" URSS-EEUU), donde las jugadas del enemigo se podían
prever, y, como en un juego de ajedrez, mover las piezas para neutralizarla,
sin que corra sangre ni estallen las ciudades del Imperio.
Es imposible, hasta para el experto más consumado, predecir el efecto que
produciría en los mercados internacionales globalizados y en los gobiernos del
mundo un estallido "nuclear fuera de control" (aunque sea de un solo
misil) en cualquier ciudad estadounidense, europea o israelí.
En un mundo trasnacionalizado y
altamente "interdependiente" donde las potencias y las empresas transnacionales
controlan países, mercados, gobiernos y procesos políticos, la "variable
nuclear" fuera de control en países como Corea del Norte e Irán saca de quicio a
los amos del mundo, ya que precisamente los excluye de la certeza del dominio
controlado.
Esta es la razón principal por la
cual las potencias ingresan en "estado de conmoción" cada vez que Irán anuncia
avances en su programa nuclear, o Corea del Norte amenaza con un ataque nuclear
o se niega a revelar sus
arsenales.
Se trata, nada más y nada menos, que del "terrorismo nuclear" (como le
gusta decir a la Casa Blanca), un proceso "impredecible" cuyo curso el Imperio
locomotora y sus socios no pueden determinar ni proyectar como una variable de
negociación en la ONU.
Y esto se explica por una razón principal: un solo misil nuclear "terrorista"
que estallara en EEUU o en Europa, y más allá de que Corea del Norte o Irán
fueran arrasados, colapsaría al sistema capitalista a nivel planetario, y
el efecto que podría desatar en los mercados y en los sistemas políticos, es
simplemente impredecible.
Este es el punto que explica porqué
las potencias tratan de neutralizar y/o destruir el programa nuclear iraní
(además del coreano) antes que desarrollen mayor potencia y capacidad de
alcance nuclear a cualquier ciudad de Europa, de EEUU, o de Israel.
(*) Manuel
Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder,
especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores
más difundidos y referenciados en la Web.
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