La
dinámica de la crisis social y económica en la Argentina, con inseguridad,
ausencia de autoridad y gobernabilidad ordenadora, saqueos, rebeliones
policiales, anarquía vandálica y catástrofe colectiva con los cortes de energía,
muestra una nueva faceta de los políticos y el gobierno de turno: el ABANDONO
MASIVO DE PERSONAS.
Antes las emergencias sociales extremas, como los asesinatos y robos
diarios de la delincuencia común, el vandalismo social con asaltos a
supermercados y guerra social entre clases medias y bajas, la catástrofe social
de los cortes masivos de electricidad, el gobierno, los políticos, el poder
económico, se desentienden y "dejan hacer" con total indiferencia. Miran para
otro lado, mientras se culpan los unos a los otros para posicionarse
electoralmente.
Durante los saqueos y estallidos de hace 15 días atrás, y mientras ciento de
miles de personas perdían sus bienes y se enfrentaban en una guerra clasista
contra los depredadores, en la mayoría de las provincias argentinas, el
gobierno y la clase politica local seguían su rutina como si nada pasara.
En la reciente emergencia social que se vive en estos momentos con los cortes de
luz, con millones de seres humanos afectados en sus condiciones esenciales de
supervivencia, repiten el mismo esquema de conducta insensible,
abandónica e indiferente.
Gobierno, políticos y funcionarios vuelven a sus prácticas de ABANDONO MASIVO
DE LAS PERSONAS y se toman sus vacaciones en countries o en centros lujosos
de veraneo, mientras miles de personas sin luz y sin posibilidades mínimas de
subsistencia cortan calles y rutas como salida desesperada a sus dramas.
En el contexto de América Latina, el proceso argentino (que ha corto plazo
seguramente se va a contagiar por todo el continente y a los propios
países centrales) demuestra clara y estadísticamente la síntesis decadente del
Estado político capitalista para mantener la "gobernabilidad" y servir al
interés general del conjunto de la sociedad.
Para la clase politica, de Argentina y América Latina, el sistema democrático
establecido como una panacea social en si mismo, es sólo una cáscara vacía,
una herramienta de autorrealización personal, para construir poder, éxito y
dinero, a partir del discurso marketinero y mediático para ganar elecciones.
Conseguido su objetivo, se dedican a sus peleas internas para posicionarse para
los próximos comicios, se olvidan de las personas que dicen representar,
se transforman en voceros y lobbystas del poder económico (su verdadero
representado), y se convierten en gerentes sumisos de la embajada
norteamericana y del centralismo europeo, mientras se olvidan de la gente y
las necesidades reales de la sociedad en su conjunto.
Claramente Argentina es un laboratorio experimental de la incapacidad de las
clases políticas para solucionar los problemas sociales de las mayorías, y como
contrasentido para mantener la "gobernabilidad" capitalista en lo social,
económico y político, lo que precipita a su vez los desbordes colectivos, y la
anarquía social en sus diversas manifestaciones.
Y también claramente, y como emergente natural de estos procesos, se perfila una
"democracia blindada" en toda América Latina con una nueva reinserción
gradual de las fuerzas armadas en las tareas del control social.
Cuando la gente, las mayorías sociales, abandonadas a su suerte, no atendidas ni
escuchadas en sus dramas y su necesidades, vuelvan a los cacerolazos masivos, a
la rebelión callejera, será la hora de un nuevo grito de QUE SE VAYAN TODOS
para la clase política, ciega, sorda, corrupta, y enceguecida fatalmente por el
poder.
(*) Manuel
Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder,
especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores
más difundidos y referenciados en la Web.
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