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(IAR-Noticias)
21-En-06
Así
lo hizo un ex espía de EE.UU. ante una corte federal de San Francisco. El agente
habla de apoyos en el Vaticano que facilitaban la fuga de criminales nazis.
Por Telma Luzzani - Clarín
El
testimonio de un ex agente secreto del ejército de EE.UU. que
operó en Roma después de finalizada la Segunda Guerra Mundial
vinculó al Papa Paulo VI con una red ligada al otorgamiento de
salvoconductos a criminales de guerra croatas y con el robo de
propiedades a víctimas judías serbias, rusas, ucranianas y
rumanas en Yugoslavia.
La declaración del ex espía norteamericano William Gowen,
realizada en diciembre en una corte federal de San Francisco y
revelada en estos días por el diario israelí Haaretz, apunta
específicamente a que Giovanni Battista Montini —luego Paulo VI—
habría estado involucrado con el temido líder del movimiento
croata Ustashi, Ante Pavelic, aunque los datos aparecidos en la
nota periodística no son del todo contundentes al sostener ese
vínculo.
"Altos funcionarios del Vaticano han estado involucrados en la
fuga de criminales nazis. Cientos de ellos obtenían papeles que
les proporcionaba la Iglesia y la Cruz Roja y con ellos podían
salir libremente de Europa hacia Oriente Medio y Sudamérica",
dice el Haartez. Y agrega que esa misma red del Vaticano ayudó a
criminales como Pavelic y otros miembros de la Ustashi.
Pavelic fue acusado de genocidio contra grupos étnicos. Más de
100.000 personas murieron en campos de concentración que él
estableció y se calcula que fueron unos 700.000 los asesinados
en Croacia por sus hombres. Al finalizar la Segunda Guerra
Mundial, Pavelic huyó a Italia y de allí a la Argentina.
Sobre el tema ha escrito Uki Goñi una excelente investigación en
"La verdadera Odessa". Allí el autor describe cómo centenares de
criminales como Adolf Eichmann y Ante Pavelic llegan a nuestro
país y revela que Juan Perón había creado un despacho especial
en la Casa Rosada para tales efectos, además de una red
internacional de agentes.
Según la declaración de Gowen citada por Haaretz "el reverendo
Krunoslav Draganovic habría estado cooperando con la red Ustashi.
El tenía un puesto en el Vaticano como visitador apostólico de
los croatas, lo que significa que reportaba directamente a
Monseñor Giovanni Battista Montini". Al finalizar la guerra
Pavelic huyó a Austria donde fue ayudado por la inteligencia
británica y por el Vaticano a esconderse en Italia, continúa el
periódico israelí.
Con la protección de Londres, Pavelic pudo transportar en diez
camiones toda las joyas y obras de arte robadas, a la zona de
Austria ocupada por Gran Bretaña. Los británicos lo hicieron
—dice el Haaretz— porque tenían la intención de usar a Pavelic
como espía en la Yugoslavia socialista.
Luego trasladaron los tesoros a Roma donde fueron puestos en las
manos del embajador croata ante el Vaticano, reverendo Krunoslav
Draganovic. "El religioso también se ocupó de esconder a Pavelic
y a varios de sus asistentes en instituciones vaticanas o en
casas seguras en Roma", publicó Haaretz.
Según un documento secreto escrito por Gowen en julio de 1947
que fue presentado en la corte de San Francisco, el espía
recibió la orden de "dejar las manos libres" a Pavelic.
Fue una orden de la embajada norteamericana porque Pavelic, vía
Draganovic, estaba recibiendo protección del Vaticano. De allí
el croata huyó a la Argentina.
Gowen estuvo trabajando como agente especial de inteligencia en
la embajada norteamericana en Roma, en una unidad secreta
conocida como "Operación Círculo". "Un hombre clave en el
Colegio Pontificio Croata era Draganovic. Y esta institución
daba papeles falsos como pasaportes a los criminales de guerra
entre ellos Pavelic. Yo personalmente investigué a Draganovic y
me dijo que él reportaba a Montini", aseguró Gowen al tribunal
de San Francisco.
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