No es la primera vez que el magnate enfrenta esta clase de
negativa y a menudo, aunque no siempre, la ha superado. En
batallas pasadas por activos en firmas tan diversas como
operadoras de televisión satelital, editoriales y firmas
tecnológicas, ha vencido la oposición de gobiernos y superado a
rivales ofreciendo más dinero que ellos. En el camino, ha tenido
que acallar las protestas de sus propios accionistas y calmar
sus temores sobre la ascendente deuda de la compañía. "Su estilo
general es muy oportunista, pero encaja dentro de un marco
estratégico mayor", explica Stan Shuman, director gerente de
Allen & Co. y director emérito de News Corp. que ha asesorado a
Murdoch desde 1976.
Muy rara vez Murdoch presenta ofertas hostiles cuando el
accionista controlador se opone. Por eso, es poco probable que
lance una oferta pública para comprar acciones de Dow Jones,
empresa que publica The Wall Street Journal. Murdoch es
"decidido, persistente y paciente" en sus conquistas y su blanco
más reciente forma parte de un viejo interés por las noticias
financieras.
En los años 80, coqueteó con Reuters Group PLC y emprendió una
fuerte carrera por Pearson PLC, casa editorial de Financial
Times, haciéndose con una participación de 20,5% en la compañía.
News Corp. vendió la participación luego que la gerencia de la
empresa se negara a cooperar en joint ventures.
La estrategia de Murdoch suele incluir varios planes B por si no
tiene éxito en su primer intento. "Es un negociador persuasivo y
creativo y parece tener una alternativa para casi cualquier
contingencia", dice Vijay Jayant, un analista de Lehman Brothers.
"Si no le sale de una forma, encontrará otra".
En los años 80, Murdoch desistió de su intento por adquirir
Warner Communications Inc. en el momento en que las
negociaciones, que empezaron siendo amistosas, se estropearon
por el recelo del estudio ante la firme acumulación de acciones
por parte de Murdoch. Pero en 1985, el magnate encontró
rápidamente en Twentieth Century Fox otra puerta para ingresar a
Hollywood.
Cuando es necesario, Murdoch está dispuesto a enfrentarse tanto
a rivales como gobiernos. Un claro ejemplo es su empeño por
ingresar al mercado italiano de televisión. Primero, puso los
ojos en Mediaset, controlada por Silvio Berlusconi. Luego,
compró y fusionó otros activos más pequeños para crear Sky
Italia, su propia operadora de televisión satelital, superando
la oposición política y reguladora. Pero cuando trató de
incorporar activos de Telecom Italia a su imperio mediático, su
intento se vio desbaratado por cuestiones de propiedad
extranjera.
Quizás, ningún otro acuerdo ilustre mejor el estilo de Murdoch
que su campaña por DirecTV, la operadora satelital
estadounidense que él consideraba la pieza que faltaba en su
plataforma global de TV por satélite. Tras una ardua negociación
casi cerrada, EchoStar Communications Corp. lanzó una oferta
superior y le arrebató DirecTV de las manos. Esto no desanimó a
Murdoch y, en cuestión de horas, emprendió un fuerte lobby con
el gobierno. Su esfuerzo funcionó y en 2003 ganó una
participación controladora de 34% en DirecTV por US$6.600
millones. Pero no acabó ahí. Ante la mayor competencia por parte
de proveedores de TV por cable y telefónicas, el año pasado
Murdoch usó su participación en DirecTV para quedarse con las
acciones que John Malone tenía en News Corp.
Una de las tácticas más básicas de Murdoch es que el dinero
manda. Así, pagó US$580 millones por el sitio Web de redes
sociales MySpace, aunque el postor rival, Viacom Inc., dijera
que News Corp. había pagado de más.
Adivinar la siguiente jugada de Murdoch es casi imposible. Tiene
la reputación de hallar formas de mantener a sus rivales fuera
de juego. En 2003, sugirió que no contemplaba más grandes
adquisiciones. Hoy ya se sabe que eso no ha sido así.