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22Dic03 (IAR-Noticias)
El
domingo comenzaron a desarrollarse las "preliminares" del
"segundo round" de la pelea del Gobierno con los piqueteros
"duros" que hoy marcharán de nuevo hacia Plaza de Mayo.
En la agenda mediática de la
administración Kirchner -a diferencia de lo sucedido en otros campos- el
enfrentamiento con los líderes de los piqueteros "duros" nunca le fue
favorable.
Ayer
los líderes
de esas
organizaciones dijeron tener identificados a “los responsables
ideológicos” del hecho que el sábado dejó a 25 personas heridas en Plaza de
Mayo por las esquirlas de un artefacto explosivo.
Raúl
Castells y Néstor Pitrola -líderes de las dos principales corrientes de los
activistas "duros"- salieron con los tapones de punta contra Kirchner y sus
ministros acusándolos de ser los "instigadores" de la explosión sucedida
durante el momento de mayor concentración de militantes en Plaza de Mayo.
Castells -quién había
sitiado una localidad tucumana la semana pasada- acusó al Gobierno de ser
el
"autor intelectual" de la explosión del sábado.
El Gobierno
rechaza las versiones y contraataca diciendo que fue un "autoatentado".
A la pelea se sumó el
"mejor aliado del Gobierno" entre los piqueteros,
Luis
D'Elía, titular de la Federación Tierra y Vivienda (FTV), quien sostuvo que la
explosión en la Plaza fue "una especie de "autoatentado" de los sectores
más duros.
"No me extraña que sea una
especie de autoatentado. Castells y (Néstor) Pitrola (del Polo Obrero) están
necesitando un muerto, y como el Gobierno se plantó firme y no reprime, no
me extraña que hayan explotado eso", señaló D'Elía.
El MST, que junto al
Movimiento Teresa Vive tuvieron a 16 militantes heridos por la explosión,
aseguró que "el Gobierno nacional, con su campaña de ataques contra la
izquierda y los piqueteros, habilitó políticamente el atentado".
El ministro del Interior,
Aníbal Fernández, salió ayer a responder al piquetero Juan Carlos Alderete, de
la Corriente Clasista Combativa (CCC) (una especie de aliado "inestable" del
oficialismo) , quien había advertido que si el Gobierno "no entiende el reclamo
social le puede pasar lo mismo que a Fernando de la Rúa".
"En la actualidad hay cerca de 2,2 millones de planes sociales, más el Plan
Remediar. Y el trabajo que está haciendo Alicia Kirchner (ministra de Desarrollo
Social) es ejemplar. ¿Qué me están hablando de que no atendemos la política
social?", dijo el verborrágico ministro de Kirchner.
Fernández no hacía otra cosa
que ratificar -como un logro- la política asistencialista iniciada por
Duhalde y continuada por Kirchner, cuyo propósito principal no es la
reactivación del aparato productivo con creación de nuevos empleos, sino
la implementación de subsidios, cuyo monto sólo cubre el 10% de las
necesidades básicas de un desocupado.
Los compromisos de pago
firmados con el FMI y las instituciones crediticias (cuyo monto superan el 20%
del presupuesto anual) le impiden a Kirchner desarrollar un plan efectivo contra
la desocupación y la pobreza.
Más allá de su demagogia
mediática Kirchner hace lo mismo que hicieron sus predecesores: el grueso del
dinero que ingresa es destinado al pago de la deuda externa.
Una cifra menor -lo que
"sobra"- es destinada a los "planes sociales", cuya finalidad no es otra
que la "descompresión momentánea" de los conflictos sociales mediante el
otorgamiento de subsidios que no cubren ni siquiera la cuota de
alimentación básica de una persona sin trabajo.
Si Kirchner, u otro
administrador colonial de turno, decidiera destinar el dinero del presupuesto
para darle una solución global al problema de la desocupación y la pobreza,
debería dejar de cumplir con el programa del FMI.
Si el actual Presidente tomase
la decisión de otorgar un aumento masivo de salarios, invertir en planes
para reactivar y generar empleo masivo, y poner al Estado como gerenciador de la
riqueza nacional en detrimento de los grupos concentrados del poder económico,
Kirchner dura 48 horas.
El inquilino de Balcarce 50,
un político bribón nivel promedio estadístico, hace lo que hicieron todos:
conservar el sillón, construir poder y aparato político, y realizar
todo tipo de maniobras para desviar la atención de lo que no puede hacer:
solucionar el problema de la desocupación y la pobreza que padece la mitad de la
población argentina.
Si Kirchner se decidiese en
serio a "enfrentar al poder económico", Washington, los bancos y
trasnacionales del Council Of Americas, lo desestabilizarían por medio de una
campaña mediática de desprestigio masivo que lo haría terminar como De La
Rúa.
Recordar: los principales
multimedios (léase Grupo Clarín, Telefé, Grupo Hadad, Grupo América TV) venden
campañas y operaciones de prensa favorables al gobierno, en tanto y en cuanto la
embajada norteamericana no los "desautorice".
Su principal fuente de
rentabilidad comercial, sus grandes empresas "auspiciantes", están bajo el
paraguas lobbista del embajador de EEUU en la Argentina.
Su "negocio" con
el gobierno de Kirchner termina el día que éste pierda el respaldo de Washington
y de las transnacionales que ondean en la bandera de la representación diplomática
de USA.
Cuando el "periodismo de
mercado" argentino, eternamente "oficialista" a cambio de un salario, habla
del conflicto Kirchner-piqueteros omite puntillosamente referirse a la raíz
causal del problema.
Durante décadas de explotación
capitalista de la Argentina millones de personas fueron expulsadas del mercado
laboral, perdieron su vivienda, su salario, sus fuentes esenciales de
supervivencia.
Esas personas, víctimas de
sucesivos genocidios con gobiernos militares o civiles, tienen un nombre
técnico: "desocupados", o "pobres".
La dinámica concentración de
riqueza - desocupación y pobreza, se resuelve (en la Argentina como en la China)
con movilizaciones y luchas sociales por recuperar comida, trabajo y techo para
cobijarse. Eso es más viejo que el mundo capitalista.
La función principal de los
gobiernos subordinados como el de Kirchner, es la de "contener, controlar o
reprimir" esos conflictos que atentan contra el "normal desenvolvimiento" de
los negocios capitalistas en la Argentina.
La incapacidad o la
eficiencia de los "presidentes de turno" se miden por su
habilidad, o no, de mantener "a raya" esos conflictos. Si no lo consiguen,
Washington los tira por la canaleta.
Ese es el punto esencial que
todo periodista asalariado elude enfrentar a la hora de informar sobre el
conflicto de Kirchner con los piqueteros. Son "críticos", "progresistas", pero
no comen vidrio.
Si escribieran lo que saben
se quedarían sin el sueldo, sin la obra social ni las "vacaciones de los
chicos". Tendrían que convertirse en piqueteros, y no les nace la
vocación.
La dinámica que define el
conflicto Kirchner-piqueteros se resume en una comprobación fáctica: el
hambre y la desocupación es lo único que Kirchner no puede manejar con los
medios de comunicación.
Esto explica -en parte- porque
los piqueteros son el "talón de Aquiles" en la carrera de "Súper K"
Las organizaciones de
desocupados le plantean a Kirchner un problema insoluble.
Si atiende a sus necesidades
lo echan del gobierno los grupos económicos; si no atiende a las demandas
sociales de la pobreza y la desocupación, se lo llevan puesto los piqueteros y
los conflictos sociales.
El tema se circunscribe en una
razón matemática: el reparto de la plata del presupuesto nacional.
Si Kirchner la reparte
entre las mayorías carenciadas de la Argentina, se la está quitando a las
minorías capitalistas que controlan el poder en la Argentina. Resultado:
chau Kirchner por medio de una campaña de desestabilización.
Si el grueso del presupuesto
se sigue canalizando hacia el bolsillo de los grandes grupos económicos,
el proceso de hambre y desocupación de las mayorías seguirá en escala
ascendente. Resultado: chau Kirchner por medio de la represión que
inexorablemente deberá ordenar contra los conflictos sociales.
Los piqueteros "duros" lo
saben, y Kirchner también: el día que el gobierno reprima con muertos y
heridos, su final no tiene retorno.
A Kirchner y su entorno sólo
le quedan las estrategias mediáticas para alargar la resolución del conflicto
que inexorablemente tendrá que llegar.
Por ahora fueron tapando esa
contradicción central con "cortinas de humo", campañas "efectistas" contra la
Corte y la "corporaciones", "chicanas" con ataques simulados al establishment,
"dobles mensajes" como el de criticar al FMI y pagarle puntualmente con
reservas, "discursos incendiarios" y firma de todas las obligaciones que le
pusieron por delante el FMI y las instituciones financieras, persecución de la
"delincuencia común" y abrazo con el representante de la mayor
organización delictiva del Planeta: George Bush.
Por esa, y otras razones, el
verdadero enemigo, el verdadero escollo que enfrenta Kirchner, el administrador
de Wall Street en la Argentina, se llama: piquetero "duro".
Hoy a las 16 horas, en la
Capital Federal, comienza otro capítulo de esta historia con final abierto.
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