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(IAR-Noticias) 27Dic03 Por Fernando Echandía
Desde
el estallido de la bomba "antipiquetera"
el entorno íntimo de Kirchner apuntó su dedo acusador contra la policía
bonaerense y el aparato "duhaldista" de la provincia de Buenos Aires.
Sin que trascendiera a la prensa, desde
el "riñón presidencial" se comenzó a manejar una teoría según la cual los
autores del atentado habían sido elementos policiales infiltrados en el
ala piquetera "dura" de Raúl Castells, el más acérrimo
"enemigo"
de la Corte K.
La hipótesis -según
sus autores con fundamentos de "información de inteligencia"- salió de la
secretaría general de la Presidencia, más precisamente del sector que comanda el
subsecretario del área, Carlos Kunkel.
El funcionario -un
ex compañero de estudios de Kirchner- es uno de los que ofician de "contacto"
entre
la Casa Rosada y el sector de los
piqueteros
"oficialistas" liderado por Luis
D Elía, el que lanzó la acusación de
"autoatendado"
contra las organizaciones radicalizadas que promovieron el acto donde estalló la
bomba.
En Balcarse 50 se comenta -off the
record, claro está- que a D Elía le
"pasa letra"
Carlos Kunkel, uno de los "fogoneros
intelectuales" del frente político "transversal"
que está impulsando el "kirchnerismo" para darle combate político al aparato
"duhaldista" en Buenos Aires.
Junto con el "ex ARI", Dante Gullo (un
"ex montonero" devenido en exitoso empresario de la publicidad vial), Carlos
Kunkel lidera el llamado Grupo
Michelángelo, una especie de
"tanque de pensamiento" de los proyectos que tiene en mente el movedizo
guerrero
K.
Durante un acto
realizado en Ensenada por la flamante corriente "transversal",
Gullo sostuvo que
"Llegó la hora de sumar y avanzar por la positiva. Llegó el momento de pensar en
un frente que aglutine a todos los sectores y catapulte a
los mejores en las decisiones de una Argentina vivible, igualitaria y en
crecimiento".
Los "mejores",
obviamente,
son los "kirchneristas", y los peores,
obviamente,
son los "duhaldistas" en cuyo territorio los "tanques de pensamiento" le fueron
a plantar la enseña guerrera de K.
Algunos
de los caudillos "pesados"
del Conurbano -de indudable
prosapia duhaldista- comenzaron a barajar algunas matemáticas sobre "estos dos
muchachos" (Kunkel y Gullo ) que andan de "mensajeros de Kirchner" y queriendo
copar con discursos incendiarios a la provincia.
La mayoría de los
"jefes" que le presentan batalla al "hegemonismo expansivo" de K, suelen
deambular por los alrededores de la sede del PJ bonaerense situada sobre Avenida
de Mayo, y muchos de ellos utilizan al Café Tortoni, célebre emblema tanguero,
como "cuartel general" de sus operaciones contra el entorno presidencial.
Tras el estallido de
la bomba en la concentración piquetera, dos de ellos (uno de la Tercera
Sección y otro de la Primera) coincidieron en una apreciación: "primero nos
tiraron los heridos de la Plaza, después nos mandaron a estos dos montoneros
hervíboros (Kunkel y Gullo) a enquilombarnos la tropa, y después lanzan la
versión de que la Primera Dama (Cristina Kirchner) pretende la gobernación de la
provincia".
"Hay que mandarles algún mensaje para
que se les aquieten los ánimos",
coincidieron en una vuelta de café.
Lo curioso es que,
en ninguna de las dos trincheras -la del Gobierno y la de los duhaldistas-, se
toma seriamente la teoría del "autoatentado" proclamada por D
Elía.
Para el sector de
los "tanques de pensamiento" el atentado viene por el lado del grupo que comanda
el ex subjefe de la SIDE durante el gobierno de Duhalde, Oscar Rodríguez, quien,
según ellos, maneja una "banda parapolicial" integrada por efectivos de la
bonaerense y punteros del PJ.
A este sector se le atribuyó la
organización y financiación política de la
"masacre policial de Avellaneda",
durante la
cual fueron asesinados los militantes piqueteros Maxi y Darío.
De acuerdo a la
versión oficial, ese grupo -que estaría infiltrado en la organización de
Castells- preparó el "caño" sin el conocimiento del líder piquetero ni de su
entorno más cercano.
Su objetivo es
obvio, resaltan, si la marcha terminaba en paz, ganaba el Gobierno. Si
terminaba con violencia, el Gobierno quedaba sospechado y ganaban los piqueteros
"duros".
La mayoría de los
jefes "duhaldistas" por su parte, no creen que el Gobierno haya mandado a
colocar el explosivo.
Es absurdo,
sostienen, sería como "autoinmolarse". Kirchner y los suyos habían apostado
todas las fichas a "controlar los desbordes" dando órdenes estrictas a la
policía de no reprimir.
Otra
curiosa
versión sobre el atentado surgió de ámbitos ligados a la policía bonaerense.
De acuerdo a esta especie, la bomba
habría sido colocada por elementos de la Policía Federal vinculados al ex jefe
de la fuerza, comisario
Roberto
Giacomino, a quien
Kirchner echó del cargo
por presuntas maniobras fraudulentas y enriquecimiento ilícito.
Sectores de la plana
mayor desplazada -de acuerdo a esa información- habrían utilizado a integrantes
de la fuerza para colocar el artefacto explosivo en el tacho de basura con la
finalidad de vengarse de Kirchner y su entorno.
"Qué
mejor que ellos para pasar desapercibidos y colocar el "caño" sin que nadie se
entere", agregan los portavoces de esta teoría que corre por los "búnkeres"
duhaldistas.
Para el jefe del
clan,
don Eduardo Duhalde y Señora, las cosas no transcurren tan plácidas como le
presagiaba el horóscopo de su "pacto con Kirchner" para parar el ataque
de los piqueteros "duros".
Dicen que el "gran
reflexivo de Lomas de Zamora" ahora lo está meditando mejor.
Las continuas
embestidas de Kirchner y sus "tanques de pensamiento" contra su bastión
bonaerense lo tienen preocupado y falto de reflejos.
Encima sus "coroneles" del
conurbano
le suelen llegar en "patota" para pedirle más acción y dureza contra K y su
soldadesca de La Rosada. "Hay
que dejarle sin quorum en el Congreso",
le exigen.
Según los que toman
mate con él, a eso de las siete AM, "al Cabezón le agarran ataques de
furia contra Kirchner, pero son pasajeros".
Se alisa el cabello,
se mira las raíces blancas emergentes del teñido negro en el espejo, y resuelve
"seguir esperando".
Hay un
día D
en el calendario de la guerra.
El Jefe bonaerense y su estado mayor
esperan "novedades"
en la "recalentada" relación de Kirchner con el FMI.
Aducen algunas hipótesis (¿filtradas por
Anne Krueger a Lavagna?) de que para el mes de marzo el FMI y el Tesoro
norteamericano van a exigirle
al Gobierno un "nuevo acuerdo" sobre la base de un
aumento del pago de intereses de la
deuda, teniendo en cuenta el
"crecimiento de la economía" y la mayor recaudación fiscal del último ejercicio.
Entre los "jefes" duhaldistas reina una
esperanza: que Kirchner se
niegue a las pretensiones del FMI.
Piensan en la más
"maravillosa canción": un conurbano en llamas por los cuatro costados, y un
Kirchner arrojado de los brazos del Imperio por rebelde y prepotente.
Ese es el día D,
aseguran.
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