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24Dic03 (IAR-Noticias)
La
difusión de la encuesta del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos)
sitúa a la desocupación como el primer problema de la Argentina.
Las cifras estadísticas
descalifican por sí mismas las maniobras "efectistas" del gobierno de Kirchner
quien se empeña en "desviar la atención" de esta emergencia nacional
instalando temas secundarios en el centro de la discusión pública.
La Corte Suprema, los
militares, las "coimas del senado", la "inseguridad", "caballitos de batalla"
del Gobierno para entretener
a la opinión pública se hacen añicos frente al barómetro real de la
Argentina: Los que tienen problemas de empleo llegan a más de 5 millones de
personas. La mitad está desocupada y el resto, subocupada.
Uno
de cada 3 argentinos activos -5,2 millones de personas- tiene
problemas de empleo porque está sin trabajo o trabaja pocas horas, aunque desea
trabajar más.
Ese número de individuos con
problemas laborales engloba a una población económicamente activa de 10,5
millones de personas.
La desocupación se ubica en el 16,3%, lo que equivale a
2,6 millones de personas. Esto incluye a los beneficiarios de los planes
Jefes y Jefas como "ocupados". Sin esos planes, la desocupación sube al
21,4% o 3,4 millones de desocupados.
Hay que consignar que los
Planes Jefes y Jefas son un subsidio "asistencialista" que entrega
el Gobierno, que no alcanza a la totalidad de los desocupados , y cuya
cifra sólo cubre alrededor del 10% de lo que una persona necesita para vivir.
La
subocupación, que comprende a las personas que trabajan menos de 35 horas
semanales y están dispuestas a trabajar más es del 16,6%. Así, entre
desocupados y subocupados suman el 32,9% de la población económicamente
activa..
La
administración Kirchner -así lo indica el presupuesto 2004- toma esta política
asistencialista como el objetivo central de su gobierno. Esto es,
"política social" para Kirchner y sus funcionarios quiere decir repartir las
"migajas" que quedan del presupuesto después de pagar puntualmente la deuda
externa al FMI y a las instituciones crediticias internacionales.
Los datos difundidos ayer marcan que en la Argentina hay
más gente desocupada y con problemas de empleo que lo que indicaban las
mediciones anteriores.
Según los especialistas, la mayor parte de la ocupación
obedece a empleos informales o "precarios".
El sociólogo Artemio López, de la Consultora Equis, sostuvo
"que hay una importante generación de puestos de trabajo de los cuales el
60% es empleo informal, lo que redunda en ingresos muy reducidos, un 45%
más bajos a los de los puestos estables. Por eso, este descenso de la
desocupación no se va a traducir en descensos similares en los niveles de
pobreza porque los salarios informales están por debajo del costo de la
canasta de pobreza".
La directora de FIDE, Mercedes Marcó del Pont, sostuvo
que "la nueva encuesta está mostrando más claramente la crisis del mercado de
trabajo. Y más allá de reconocer que la tendencia a la reducción de la tasa
de desocupación, el alto nivel de desempleo marca que este tema sigue siendo
el principal problema de la Argentina".
De acuerdo al economista Ernesto Kritz, "prácticamente casi
todo el aumento de la ocupación son empleos de altísima precariedad. Son
básicamente changas y personas que ayudan en emprendimientos familiares, sin
cobrar sueldo. Por el lado del desempleo, el aumento del nivel de desocupación
respecto de la medición se debe a que se extendió el período de referencia de
búsqueda de empleo de una semana a 30 días".
Esta realidad señalada por los
especialistas indica que la desocupación no bajó sino que se incrementó en
la Argentina.
Si se considera el incremento
de la "precariedad laboral" y se exime a un subsidiado por los
planes Trabajar de la condición de "ocupado", casi la mitad de la
población argentina está desocupada y viviendo por debajo de la línea de
pobreza.
El
diario oficialista Página 12
sostiene que "el Indec describe por primera vez los efectos sobre el empleo de
las políticas ultraliberales" refiriéndose a la década del 90 con Menem.
La trampa del periodismo del
"sistema" consiste en presentar la economía, la política y la sociedad, como
hechos "fragmentados", quitándole su interrelación histórica dentro de un
proceso totalizado.
Las estadísticas dicen que
durante el proceso de los "gobiernos democráticos" iniciado en 1983, la
desocupación, la pobreza y la deuda externa aumentaron tres veces en la
Argentina.
No hay "políticas
neoliberales", ese es un invento del "progresismo" argentino y de otras
latitudes.
Lo que hay es una línea de
explotación económica y de dominio político constante de la
Argentina, establecida por la administración de Washington y los bancos y
transnacionales de Wall Street.
Esa línea funcionó -y tuvo su
origen- con Martínez de Hoz y la dictadura militar de la década del 70, y
se extendió por el curso de 20 años con los "gobiernos democráticos" de
Alfonsín, Menem, De La Rúa, Duhalde y ahora Néstor Kirchner.
En la Argentina
"democrática" como en la Argentina "militar", nunca se
alteraron las reglas de juego: los grandes grupos económicos ejercieron el poder
a través de "gobiernos de turno", y por medio de ellos
gerenciaron los recursos de la Argentina a su antojo.
Con políticos o militares (no
importan el partido ni la ideología) La "máquina" nunca de dejó de funcionar. Consecuencia: en 27 años se
robaron tres veces el PBI (producto bruto interno) de la Argentina.
Se lo llevaron al hombro, en
valijas, por transferencias computarizadas, y, últimamente, con el
"corralito" de Cavallo y la "pesificación" de Duhalde, cargaron los
dólares en camiones blindados y hasta la Reserva Federal de Estados Unidos no
pararon.
Ese dinero está en las cifras
de la deuda externa, en la transferencia "lícita" de ganancias que
hacen los bancos y transnacionales al exterior, en la "evasión de impuestos"
por parte de los grandes grupos económicos, en los paraísos fiscales y en
la masa dineraria de las "coimas" que pagan a los políticos para que
"administren", sancionen leyes, y "formalicen" con
"democracia" el saqueo.
Quién niegue esto, nunca
leyó estadísticas ni miró la sociedad en que vive.
La Argentina "desocupada"
es producto de un proceso combinado de saqueo con
genocidio económico y dominio político, cuyo último eslabón de la cadena se
llama Néstor Kirchner.
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