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12Dic03 (IAR-Noticias) - Por
Manuel Freytas
La
estrategia del Gobierno busca aislar a los
sectores más radicalizados
de piqueteros , sobre
todo a los grupos incluidos en el Bloque Piquetero, en el que
tienen influencia el Partido Obrero, el Partido Comunista y el Movimiento
Socialista de los Trabajadores.
La metralla discursiva oficial pone especial énfasis en que los piqueteros
organizados
"están deslegitimados políticamente",
y que
"los cortes de ruta afectan a los
que trabajan".
Estos dos eslóganes- y no por casualidad- son
reproducidos casi compulsivamente
durante la programación de las dos radios más importantes de la Argentina:
Radio 10
y Radio Mitre.
Entre las dos acumulan más del 85% del total de la audiencia radial de la
Argentina.
Los
conductores
de turno de esas emisoras -formadoras masivas de opinión pública- toman
los eslóganes oficialistas y lo repiten como muletilla durante toda la
programación. Se produce un feed back entre los oyentes y los que
conducen, cuya consecuencia son los "mensajes de oyentes" en contra de los
piqueteros que "impiden
trabajar y desplazarse libremente
al resto de los ciudadanos".
Los
noticieros televisivos y el resto de
las emisoras recrean mecánicamente esta metodología, sin que exista ningún "contramensaje"
o "contrainformación
masiva" que sirva de
contrapeso al discurso instalado contra los desocupados que protestan.
De esta manera los medios de
comunicación
-principalmente Radio 10 y Radio
Mitre- construyen con total impunidad una corriente masiva de opinión
"antipiquetera" fundada, más que en la razón, en una actitud
individualista y casi
racista frente al
problema de la
desocupación y la pobreza
representada (más allá de sus intereses dirigenciales) por las organizaciones
piqueteras.
La realidad mediática "tapa" a la realidad estadística.
Los números fríos dicen que en la Argentina existen 8 millones de personas
desocupadas o subocupadas,
y que el 53% de la población revista en el
estado de pobreza.
Los medios masivos que recrean los eslóganes oficiales contra los
piqueteros -en una acabada muestra de "doble mensaje" esquizofrénico- son
los mismos que por separado informan sobre el crecimiento desmesurado de la
desnutrición infantil
y la desocupación
en provincias donde sólo
trabajan
tres
de cada siete habitantes.
A la hora de "informar" o "analizar"
el fenómeno de los piqueteros, esa realidad no cuenta. Los piqueteros -como
concepto social- son
"feos, sucios y malos".
Fomentan la violencia, son anárquicos, disolventes, e impiden que el
que tiene
trabajo, trabaje.
Nadie
se acuerda
que los piqueteros representan a los desocupados
argentinos
que sobreviven -cuando lo consiguen-
con un subsidio asistencialista que no le cubre ni el 10% de sus
necesidades básicas.
Este canibalismo, de raíz xenófoba e individualista, fue instalado masivamente
como "conciencia social" a fuerza de eslóganes.Y posibilitó -entre otras cosas-
que hoy las mediciones arrojen que
el 87,4%
de la sociedad “rechaza los cortes”, contra el 61,2
de hace tres semanas”.
La matriz funcional
de estas campañas mediáticas
radica en la
xenofobia
tradicional de los sectores medios de la Argentina.
Xenofobia -según el diccionario- remite a "odio,
repugnancia, u hostilidad hacia el extranjero".
En la
psicología pacata e individualista de los sectores medios argentinos que
"tienen trabajo", un piquetero es una especie de
"extranjero" disolvente y
anárquico, cuya sola presencia remite al "caos" , a la "mala onda",
imposibilitando que los que "tienen trabajo" puedan disfrutar de la vida.
Las estadísticas
históricas no importan.
Para
los sectores medios
-y para los periodistas y comunicadores
cómplices que les
dan manija- la fuerza motriz de la historia no son las revoluciones sino el
"pacifismo cómodo"
de los que prefieren seguir "ignorando" el sufrimiento de los demás.
Para esta especie o
subespecie -creada por las matrices niveladoras del capitalismo transnacional-
la toma
de la Bastilla
y la Revolución Francesa, o cualquier curso de lucha social que transformó la
historia, fue echa por el Mahatma Gandhi.
Si no
fue así, debió ser así.
Los
métodos tradicionales de lucha popular, por los cuales siempre los sectores
desprotegidos le arrancaron
concesiones al poder colonial de turno, en la Argentina están perimidos y
condenados.
Los medios masivos
-siempre funcionales a las estrategias ggenocidas de los bancos y trasnacionales
representados en el Gobierno de turno- decretaron que los que pelean por
conseguir pan, vivienda y trabajo son "violentos".
Solo
queda esperar del "Estado
benefactor colonial" y de los
políticos de turno que lo "administran", un subsidio "clientelar", un mendrugo
de pan olvidado por el macrosaqueo del "mercado", a cambio de la
"resignación"
y el no levantar la mano contra el saqueador.
En este
esquema de psicología social darwiniana
abreva y produce sus efectos la estrategia
"antipiquetera"
de Néstor Kirchner y de sus
ministros-comunicadores.
Por ahora, los
caníbales de turno en la Argentina.
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