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(IAR-Noticias) 23-Nov-04
Investigación realizada por Izquierda Unida -
Madrid, 23 de mayo de 2002
Refiriéndose
al frustrado golpe de estado contra el presidente Hugo Chávez, un
periodista acuñó una frase certera: “¡qué olor a hamburguesa, jabugo y
petróleo!”. Obviamente, sabía de qué hablaba: de la participación de
funcionarios estadounidenses y españoles en la conspiración encabezada por el
líder de la patronal, Pedro Carmona. Fue un golpe de estado
cívico-militar clásico, de factura estadounidense. Un golpe oligárquico y de
ultraderecha, de la Santa Alianza: la espada y el poder del dinero. Con el
“cuarto poder”, la prensa y la televisión, legitimando y participando en la
conjura. Si en retrospectiva hacemos un paralelismo con el golpe de estado
contra Arbenz en Guatemala o Salvador Allende en Chile, admitida
como fue la participación de la CIA, vemos una similitud pasmosa. Lo nuevo es
que, en este caso, el gobierno de Aznar se ha sumado a la misma
estrategia.
Izquierda Unida, fuerza parlamentaria
que condenó el golpe de estado desde el primer momento, inició desde el primer
momento una investigación sobre el apoyo prestado al golpe por el gobierno
español. Su Coordinador General, Gaspar Llamazares, interpeló al
presidente Aznar el 17 de abril, en la sesión de control inmediatamente
posterior al golpe y solicitó la comparecencia del ministro de Asuntos
Exteriores, Josep Piqué, ante la comisión parlamentaria correspondiente.
El golpe fracasó, sí, pero volverán a
intentarlo. La razón es sencilla: los verdaderos amos de la conspiración
teledirigida están en Washington y siguen pidiendo la cabeza de Chávez,
pues hay que escarmentar al rebelde. De ahí la importancia de conocer a fondo
los engranajes que siguen en movimiento.
Con independencia de las conclusiones
a que llegue la Comisión especial de investigación creada por la Asamblea
Nacional venezolana, y presidida por Edgar Zambrano, y por el Comité de
Inteligencia del Senado de EE.UU, el presente documento sintetiza las primeras
conclusiones de la investigación realizada por IU. Los hechos descritos son un
espejo en el que todos deben mirarse.
El gobierno español prestó su apoyo
al golpe
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En Caracas un cartel le
pide al Embajador de EEUU que se vaya (BBC) |
España y EE.UU
han reconocido que mantuvieron contacto continuo y una
estrecha coordinación durante el golpe. El 13 de abril, el
embajador de España en Caracas, Manuel Viturro de la
Torre (1), junto al embajador de EE.UU., Charles S.
Schapiro, acudieron juntos para entrevistarse
personalmente con el golpista Pedro Carmona,
presidente del “gobierno provisional”, después que éste
disolviera la Asamblea y las principales instituciones.
Fueron los únicos diplomáticos que se entrevistaron con
Carmona. Viturro y Schapiro mantuvieron
múltiples encuentros en los días anteriores al golpe. De
esta reunión sólo se tuvo conocimiento por un desliz del
corresponsal de Radio Nacional de España en Caracas y por
unas declaraciones del presidente de la Asamblea Nacional
venezolana, William Tarek Saab, pero no hubo
confirmación o desmentido alguno por parte del ministerio
español de Exteriores.
España y los EE.UU. emitieron el 12
de abril una declaración conjunta (2) en la que afirman textualmente que “Los
gobiernos de Estados Unidos y de España, en el marco de su diálogo político
reforzado, siguen los acontecimientos que se desarrollan en Venezuela con gran
interés y preocupación, y en contacto continuo”. Los dos gobiernos
“declaran su rechazo a los actos de violencia que han causado una cantidad de
víctimas”, “expresan su pleno respaldo y solidaridad con el pueblo de
Venezuela” y “expresan su deseo de que la excepcional situación que
experimenta Venezuela conduzca en el plazo más breve a la normalización
democrática plena”.
La semántica empleada en la
declaración sirve de justificación al golpe, de comprensión y de apoyo a los
golpistas. Es la diplomacia del estado de excepción.
El mismo día 12, 1h50’ después de la
rueda de prensa improvisada en la que Carmona anunciaba su intención de
tomar el poder, y 5h 39’ antes de que prestara juramento, la Presidencia
española de la UE – anteponiendo sus afinidades con los golpistas a los
principios democráticos de los que la UE se reclama- emitió una imprudente
declaración oficial en la que “manifiesta su confianza en el gobierno de
transición en cuanto al respeto de los valores e instituciones democráticos, con
el fin de superar la crisis actual”. Hay que señalar que este comunicado,
redactado bajo la responsabilidad de Piqué por su Departamento de
Iberoamérica, fue enviado por el sistema de telegramas cifrados de consulta
política interna de la UE (COREU), en francés o en inglés, a los respectivos
departamentos competentes de los restantes estados miembros de la UE, sin tiempo
para su aprobación por los ministros de Asuntos Exteriores correspondientes. Por
ello, la responsabilidad de esa declaración es fundamentalmente española.
Señalemos también que, como consecuencia del vuelco de la situación, los socios
comunitarios reaccionaron pidiendo prudencia y esta declaración nunca fue
publicada oficialmente en las demás lenguas de la UE, como es obligatorio en
estos casos. El texto tan sólo permanece en la web de la presidencia española
como incómodo testigo de su posición.
Esta declaración de apoyo a los
golpistas contrasta con las posiciones de condena emitidas por la OEA (pese a
las presiones del embajador de EE.UU, Roger Noriega) y del Grupo de Río.
El Ministro de Exteriores de España
no rectificó nunca esta declaración en términos diplomáticos. El 13 de abril,
Josep Piqué afirmaba en declaraciones recogidas por ABC y El Mundo que
“la situación de Venezuela con Chávez era insostenible, cada vez con
menos apoyos populares”. Tan solo a primeras horas del 14 de abril hizo unas
declaraciones a Radio Nacional de España que fueron reproducidas por el diario
El Mundo, en las que aclaraba que “no es posible distinguir entre golpes de
estado que puedan ser buenos o que puedan ser malos”. Una vez repuesto el
presidente Chávez, la primera reacción de Piqué fue la de pedir
que se “garantice la libertad de prensa”. También añadió que “los
nuevos responsables en Venezuela deben saber que la comunidad internacional
puede estar en disposición de prestarles toda su solidaridad en este difícil
trance, pero tienen que hacer las cosas con el máximo rigor y responsabilidad
posible”. Es decir, puro malabarismo y declaraciones ambiguas que no
esconden ni hacen olvidar el apoyo del gobierno del PP al golpe de estado.
El presidente del Gobierno español,
José María Aznar, mantuvo el 12 de abril una conversación telefónica con
Pedro Carmona, poniéndose a su disposición, y –según afirma Aznar-
solicitándole la vuelta a la institucionalidad democrática en el período más
breve posible. En ningún momento, Aznar condenó el golpe de estado.
Aznar afirma que fue Carmona quien le llamó. Sin embargo, Carmona,
en una entrevista concedida al diario El País, contesta a esta pregunta con una
evasiva (“Poco importa quien llamó”), lo que induce a pensar que pudo ser
el propio Aznar quien le llamó. El presidente del Gobierno español lo ha
desmentido. Pero La Moncloa aún no ha dado a conocer los contenidos literales de
la conversación.
En un artículo de opinión publicado
el domingo 14 de abril en el diario El Mundo por el portavoz del Partido Popular
en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, Gustavo
de Aristegui, afirma que “la política exterior chavista era cada vez más
errática y desafiante. Algunos países, como el nuestro, hicieron muy loables
esfuerzos para encauzar tanta irresponsabilidad política. El Gobierno español
hizo lo que debía, tratar de encauzar los desmanes del presidente de un país
clave en la región y para nuestros intereses económicos y consulares. Lo
irresponsable habría sido no intentarlo”.
El viaje de Pedro Carmona a Madrid
En
los primeros días de abril, en vísperas del golpe, Pedro Carmona viajó a
Madrid en para atender un programa de reuniones con la Confederación de
Organizaciones Empresariales Españolas (CEOE), en su calidad de presidente de la
patronal venezolana, Fedecámaras.
El martes 9 de abril tenía concertada
una reunión oficial con el Ministro de Exteriores de España, Josep Piqué,
en la sede del Ministerio, que fue cancelada por Carmona para regresar a
Caracas y ponerse al frente del golpe.
Según lo publicado el 29 de abril por
la revista Cambio 16, según fuentes de gran solvencia, “en la Administración
española fueron muy receptivos cuando el líder empresarial visitó Madrid como
futuro presidente de Venezuela. Fue atendido por funcionarios de alto rango y,
posiblemente, se reunió también con especialistas en operaciones de inteligencia
política, con experiencia en otros países Iberoamericanos”. Entre sus
interlocutores, la revista señala a “altos funcionarios del Ministerio de
Asuntos Exteriores y de la Presidencia del Gobierno”.
Carmona estaba tan seguro de
su futuro inmediato, que se tomó medidas y encargó en una sastrería de efectos
militares de Madrid la banda presidencial que se llevó en la maleta para lucirla
en su jura el 12 de abril a las 17h25 en el salón Ayacucho del Palacio
Miraflores. Este fajín fue encontrado allí, tras la fuga de Carmona, y
figura entre las pruebas a su cargo.
En este acto, el procurador general
designado por Carmona, Daniel Romero, leyó el decreto de constitución del
gobierno, el cese de la Asamblea Nacional y la destitución de los magistrados
del Tribunal Supremo de Justicia, fiscal y contralor generales, defensor del
pueblo y miembros del Consejo Nacional Electoral. Esta disposición fue firmada,
entre otros estamentos, por el cardenal José Ignacio Velazco y el primer
vicepresidente de Fedecámaras, Carlos Fernández, y por la Banca,
Ignacio Salvatierra.
El embajador y el CESID
Según el diputado venezolano
Nicolás Maduro, en declaraciones a una cadena de televisión caraqueña, la
Administración española y el Gobierno Aznar estuvieron involucrados, apoyando
políticamente el golpe de Estado y asesorando a los grupos golpistas.
El embajador de España en Caracas,
Manuel Viturro de la Torre (1) mantuvo frecuentes contactos con Pedro
Carmona, con los dirigentes de COPEI y, sobre todo, con el embajador
estadounidense Charles S. Schapiro.
El embajador de España, como jefe de
misión, tiene obligación de conocer los informes de la antena del CESID (ahora
Centro Nacional de Inteligencia, CNI) en Caracas. Los agentes encargados de los
contactos están vinculados al antiguo equipo del dirigente del CESID Jesús
Calderón (“grupo Calderón”). Son residentes en Caracas con la cobertura de
agregados consulares. Según afirma la revista española Cambio 16, durante su
reciente estancia en Madrid a principios de abril Pedro Carmona mantuvo
contactos con agentes del CESID.
El domingo 21 de abril, Viturro
reunió en la Embajada a todo el personal español de alto rango para dejar en
claro la estrategia a seguir en adelante: insistir por todos los medios en la
necesidad de que Chávez convoque un referéndum para modificar la
Constitución y adelantar las elecciones con el fin de desalojar a Chávez.
Exactamente el mismo mensaje lanzado por Schapiro a los periodistas
angloparlantes acreditados en Venezuela.
La antena en Madrid
Una fuente digna de crédito, situada
en la cumbre del consejo nacional de seguridad de Venezuela, declaró que el
general Raúl Salazar, ex embajador de Venezuela en Madrid hasta el 11 de
abril, era el “coordinador internacional” del golpe. Salazar tiene fama
de ser un “hombre de Washington” y la fuente afirma que es agente de la CIA
desde que era capitán. La fuente añade que la esposa del general Salazar
estaba “estudiando” en el Consejo Superior de la Defensa en Madrid.
Las directrices de Washington
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Robert Alonso,
dueño de la finca que albergaba a paramilitares
golpistas
creador del Plan Guarimba, conspirador y sospechoso de
colaborar con actos terroristas contra el gobierno de
Venezuela, |
El cuarto documento de Santa Fe, que
marca la política exterior del presidente Bush, los enemigos de los EEUU
en Latinoamérica son principalmente el “eje Cuba, Venezuela y la guerrilla
colombiana”. En febrero de este año, el director de la CIA, George Tenet,
lo expresó claramente ante el Comité de Inteligencia del Senado: “estoy
particularmente preocupado por Venezuela, nuestro tercer suministrador de
petróleo”. En una nota publicada en febrero por el Washington Post, un
funcionario del Departamento de Estado pronosticó que Venezuela está “en una
posición precaria y peligrosa”, y que “si Chávez no arregla las cosas
pronto, no terminará su mandato”. La Casa Blanca estaba (y está) decidida a
derrocar al presidente Chávez, no sólo por su política económica, que
amenazaba los intereses estadounidenses -fundamentalmente el petróleo- sino
también por sus críticas a la guerra de Afganistán y su oposición al Plan
Colombia y al Acuerdo de Libre Comercio Americano (ALCA).
El propio presidente Chávez
había sido avisado de la gestación del golpe por el secretario general de la
OPEP, el venezolano Ali Rodríguez, quien, en llamada telefónica desde la
sede de la OPEP en Viena, le dijo que el golpe se iniciaría a partir de la
huelga general del 9 de abril, por instigación de los EE.UU, temerosos de que
Venezuela apoyara la idea de un embargo a la producción de petróleo, en protesta
contra la operación militar desencadenada por Israel en Palestina. Tras el
fracaso del golpe, Chávez nombró a Alí Rodriguez al frente de
Petróleos de Venezuela S.A.
Las autoridades venezolanas han
confirmado que dos jefes militares estadounidenses, el teniente coronel James
Rodger y el coronel Ronald McCammon, secundaron y asesoraron a los
generales alzados contra Chávez, desde el quinto piso de la Comandancia del
Ejército venezolano, donde habían sido instalados y donde permanecieron hasta el
fracaso del golpe. Según declaraciones del diputado Roger Rondón, en la
noche del golpe ambos militares estaban en el fuerte Tiuna, junto a los
cabecillas militares de la intentona. Rodger es un especialista en golpes
militares. Según declaraciones al periódico londinense The Guardian realizadas
el lunes 29 de abril por Wayne Madsen, ex agente de los servicios
secretos de la marina estadounidense, la Marina de EE.UU ayudó a los golpistas
con información secreta. Según Madsen, “el coronel Rodger, asesor
militar destacado en la embajada de EE.UU en Caracas, se fue allí en junio
pasado para preparar el terreno”. McCammon, oficial de inteligencia,
jugó un papel decisivo. El 13 de abril, tres naves estadounidenses, cuya
actividad está siendo investigada por el gobierno de Venezuela, navegaron en
aguas venezolanas sin autorización, cerca de La Orchila (3). Según la Marina de
EE.UU, los barcos estaban allí para “evacuar a los ciudadanos estadounidenses
si la situación en el país así lo requería”. El avión en el que los
golpistas querían sacar a Chávez desde la isla de La Orchila pertenecía al
banquero de origen paraguayo Víctor Gil (TotalBank). Según personal de la
aeronave matriculada en EE.UU, el plan de vuelo tenía por destino a Puerto Rico,
territorio estadounidense.
Entre la noche del viernes 12 y el
mediodía del sábado 13 se produjeron numerosas llamadas entre Washington y
Caracas. Desde el Departamento de Estado y el Pentágono se impartían directrices
a Carmona por el embajador Schapiro y al general golpista
Efraín Vásquez y a los mandos castrenses por el coronel Harkins, asentado en
la delegación de EE.UU en Caracas. En particular, se aconsejaba a Carmona
que anunciara la convocatoria de elecciones en el plazo de un año (“trescientos
sesenta y cinco días”, deletreó Carmona), con el fin de cumplir con
la Carta Democrática de la OEA y que cesara al Representante Permanente de
Venezuela ante la OEA, Jorge Varela.
La agencia privada de inteligencia
estadounidense, Stratfor, - que algunos vinculan con la extrema derecha- ha
comprometido a la CIA en la preparación del golpe, y asigna la responsabilidad
de dirección política al subsecretario de Asuntos Americanos, Otto Reich,
ex embajador en Caracas, un viejo halcón ligado a la CIA, ya implicado en los
escándalos Irangate-Contra y vinculado a las redes cubanas anticastristas de
Miami. El encargado para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional de la
Casa Blanca, John Maisto, también fue embajador en Caracas. Durante el
golpe, el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, reconoció de
inmediato al gobierno provisional de Carmona y expresó su satisfacción por la
(falsa) “renuncia” del presidente Chávez. Un alto funcionario de la
Administración Bush afirmó que “la legitimidad democrática es algo que no se
basa solamente en una mayoría de votos”(4). En Wall Street, Merrill Lynch
anunció a los especuladores que el panorama de inversiones en Venezuela “ya
había mejorado”.
Hacía tiempo que EE.UU presionaba a
Chávez en defensa de sus intereses. Entre el 5 y el 7 de noviembre de 2001 se
celebró un encuentro entre el Departamento de Estado, el Pentágono y el Consejo
de Seguridad Nacional para discutir “el problema” de Venezuela, acusada de
apoyar el terrorismo en Colombia, Bolivia y Ecuador. En febrero Pedro Carmona
se reunió en la República Dominicana con el ex presidente Carlos Andrés Pérez,
el líder sindical de la CTV, Carlos Ortega, varios diputados republicanos
estadounidenses y el ex asesor del Departamento de Estado Thor Halvvoresn.
A través del Fondo Nacional para la Democracia (National Endowment for
Democracy), la CIA envió mucho dinero a entidades venezolanas opuestas al
Gobierno, entre otras a los dirigentes de la corrupta Confederación de
Trabajadores de Venezuela (CTV). Según el Washington Post (13 de abril) la CIA
patrocinó a través del International Republican Institute numerosas
visitas a Washington de opositores políticos al presidente Chávez.
En octubre de 2001, la Casa Blanca
llamó para consultas a su embajadora en Caracas, Donna Hrinak, como
respuesta a las críticas de Chávez contra la guerra de Afganistán. Veinte días
antes del golpe, Donna Hrinak fue sustituida por Charles S. Schapiro,
un embajador más ducho en golpes militares, que fue agregado militar en Chile
durante el golpe a Salvador Allende, agregado militar en El Salvador y en
Nicaragua durante la guerra sucia.
La conexión “Opus Dei”
Pedro Carmona es una persona
vinculada al Opus Dei. Muchos de los involucrados en el golpe y varios miembros
del “gobierno provisional” son miembros numerarios del Opus. El más conocido es
José Rodríguez Iturbe, amigo personal de Aznar y ministro de
Asuntos Exteriores de Carmona, que reside en la misma sede del Opus en Caracas.
El golpe contó “in situ” con la bendición de Baltasar Porras, presidente
de la Conferencia Episcopal, presente en la jura del usurpador junto al cardenal
Velázquez.
La conexión democristiana
Madrid es la capital internacional de
los socialcristianos del partido COPEI, cuyo líder Eduardo Fernández, ex
presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) se
encontraba en Madrid en los días anteriores al golpe y regresó a Caracas vía
Washington, donde –aparentemente- tenía una reunión de la ODCA. Muchos
dirigentes de COPEI y hombres de negocios vinculados a Rafael Caldera
figuraban en el entorno de Carmona y están involucrados en el golpe. COPEI y
Aznar/PP tienen vínculos estrechos por su pertenencia a la Internacional
Demócrata Cristiana y la Fundación Iberoamericana. La conexión democristiana del
golpe tiene un núcleo fuerte en el Opus Dei. COPEI y Primero Justicia fueron los
dos partidos de la oposición a Chávez directamente implicados en el golpe.
Recientemente, dos políticos de la derecha venezolana y de la Internacional
Demócrata Cristiana que preside Aznar, José Rodríguez Iturbe
(miembro numerario del Opus Dei y ministro de Asuntos Exteriores del “gobierno
provisional” de Pedro Carmona), y Eduardo Fernández (COPEI), realizaron
una gira por España, con el apoyo del embajador de Venezuela en Madrid. En esta
gira mantuvieron reuniones con la dirección del PP, incluido su portavoz
internacional, Gustavo de Arístegui.
La conexión empresarial
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Paramilitares colombianos
vistiendo uniformes venezolanos, detenidos, en mayo de
2004, por la policía venezolana Iván Ordoñez - Venpres |
Fuentes de la patronal española CEOE
afirmaron el 13 de abril a Europa Press: “Acogemos su nombramiento con agrado”,
en referencia a Pedro Carmona. Pedro Carmona Estanga, el jefe civil del
golpe, era presidente de la patronal venezolana, Fedecámaras y dirigía, entre
otras compañías, Promotora Venoco y Química Venoco, al servicio de su
propietario, el golpista y traficante de armas, Isaac Pérez Recao. Una
alta fuente militar confió a la agencia France Press lo que ya había publicado
la prensa local: que Isaac Pérez Recao había organizado un grupo armado
de extrema derecha, dirigido operativamente por el contralmirante Carlos
Molina Tamayo, que luego estuvo a cargo de la Casa Militar de Carmona. Recao
huyó en helicóptero a Aruba una vez fracasado el golpe. Durante la jura de
Carmona, el personaje con cara y armamento de Rambo que custodiaba personalmente
a Carmona era Marcelo Sarabia, un hombre de Recao vinculado con empresas
de seguridad que solía jactarse de pernoctar en el búnker de la embajada
estadounidense.
Varios Bancos españoles están
sólidamente instalados en Venezuela, donde defienden ingentes inversiones e
intereses. El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, investiga
actualmente las contribuciones financieras a determinados candidatos en la
campaña electoral venezolana en 1998, presuntamente realizadas por el BBVA, cuya
filial es el Banco Provincial de Venezuela, perteneciente a la familia
Mendoza, del Grupo Polar, uno de los más potentes conglomerados venezolanos.
Lorenzo Mendoza participó en una reunión de los conspiradores y existen
otras pruebas de su participación en el golpe. El BBV llegó a controlar el 30%
del mercado financiero venezolano a finales de los 90. Prueba de su importancia
es el envío desde la Oficina de Madrid a Caracas del hombre clave del BBV,
Juan Carlos Zorrilla, para hacerse cargo del Banco Provincial. El Banco
Santander Central Hispano (BSCH) tiene también una fuerte implantación en
Venezuela.
Se comenta en Caracas que algunos
empresarios españoles que se llevan mejor con Chávez que con la embajada,
afirman que hubo un pozo de 500 millones de bolívares (poco más de medio millón
de dólares) para financiar la huelga general, con dinero de bancos españoles y
Repsol, sin que haya sido posible confirmar esta información hasta el momento.
El magnate venezolano de los medios
de comunicación, (y propietario entre otros de Venevisión, Direct tv, Telcel,
Pepsi-Cola y Banco Latino, nacionalizado por Chávez), Gustavo Cisneros,
tiene fuertes inversiones en España (entre otras, consiguió un “pelotazo” con la
compraventa de Galerías Preciados, gracias al gobierno de Felipe González).
Según Newsweek, fue el verdadero instigador del golpe. Es amigo y compañero de
pesca de altura del ex presidente Bush padre y máxima cabeza de un
imperio empresarial que se extiende de EE.UU a la Patagonia. También actúa como
testaferro del ex presidente Carlos Andrés Pérez, procesado por
corrupción y protegido por la Casa Blanca. Quien leyó el decreto de Carmona y
fue nombrado Procurador General por éste, Daniel Romero, fue secretario
privado de Pérez y funcionario de la Organización Cisneros.
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Después de promover el golpe
mediático del 2002, Gustavo Cisneros se presenta como un "demócrata". Es
el hombre clave en la nueva estrategia para derrocarlo a Chávez
dentro de la "convivencia democrática. |
La conspiración, entre otros
objetivos, pretendía la privatización de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) en
beneficio de una sociedad estadounidense vinculada al presidente Bush y a la
española Repsol, vender la filial estadounidense de Pvdsa, Citgo, a Gustavo
Cisneros y sus socios de EE.UU., y suprimir la reserva del Estado venezolano
sobre el subsuelo.
El propio Presidente Aznar,
después del fracaso del golpe, se reunió con los empresarios y banqueros con
intereses en Venezuela, a quienes reiteró su compromiso de apoyar “la
democracia”, aunque también les confesó que España no podía garantizar la
seguridad de sus inversiones en Venezuela.
Un poderoso Gabinete de Abogados
El “procurador” de Carmona, Daniel
Romero, redactor y lector de los 12 decretos del “gobierno provisional”, es
“junior partner” en el poderoso gabinete de abogados “Baker &McKenzie” en
Caracas. El “senior partner” de la firma es Alejandro Alfonzo Larrain
Recao, Marqués de Torre Casa (título nobiliario español comprado), directivo
del Banco Caracas-BSCH y tío o primo de Isaac Pérez Recao. Larrain
es también el “partner principal”en las operaciones de “Baker&McKenzie” en
Madrid, que mantiene conexiones con la OTAN y los intereses del gobierno de
EE.UU. Además de Daniel Romero y Larrain Recao, dirige el bufete
Baker&McKenzie en Caracas el poderoso Humberto Briceño León, magistrado
del Tribunal Supremo de Justicia, y esposo de Irene Sáez, miss Venezuela
1980 y candidata del partido democristiano COPEI a la Presidencia de Venezuela
frente a Hugo Chávez.
Dos instituciones dirigidas por
personas próximas o implicadas en la trama civil del golpe
En las respectivas
Juntas Directivas del Banco de Caracas, Banco Universal y del Instituto
Venezolano de Cultura Hispánica, figuran simultáneamente una serie de personas
que han sido asociadas a la trama civil del golpe de estado.
En el Banco de Caracas, propiedad
desde hace pocos meses del Banco Santander Central Hispano (BSCH), forman parte
de su Junta Directiva, entre otros: Alejandro Alfonzo-Larraín Recao,
marqués de Torre Casa; José María Nogueroles; Rafael Gallegos Santaella (todos
ellos en los cargos de directores principales); y Vicente Pérez Recao (5)
en el cargo de director suplente.
En el Instituto Venezolano de Cultura
Hispánica, forman parte de su Junta Directiva, entre otros: Manuel Viturro de
la Torre, embajador de España, presidente honorario; Alejandro Alfonzo-Larraín,
marqués de Torre Casa, presidente; Vicente Pérez Recao (5); José María
Nogueroles (ex presidente del Banco Caracas antes de la fusión con el BSCH) y
Rafael Gallegos Santaella. Además, forman parte de la Junta Directiva:
Humberto Briceño León, esposo de Irene Sáez (posiblemente familiar de Jesús
E. Briceño G., ministro de la secretaría de la presidencia del “gobierno
provisional” de Pedro Carmona); el cardenal José Ignacio Velazco
(arzobispo de Caracas); Enrique Urdaneta Fontiveros (probablemente
familiar de Domingo Fontiveros, que figura como propuesto al cargo de
director del Banco Central de Venezuela en la agenda incautada a Pedro Carmona)
y José María Ariño.
La conexión
militar
A finales de noviembre o en diciembre
de 2001, ocho altos oficiales del Ejército venezolano viajaron de Miami a Madrid
y se entrevistaron con el general Salazar, embajador de Venezuela. Estaban
acompañados de un comerciante de armas israelí, cuyas iniciales son “I.E.”.
Medios de comunicación
Poderosos medios de comunicación, en
Venezuela y en el exterior apoyaron directa e indirectamente el golpe. Cuatro de
los cinco canales de TV son propiedad de compañías privadas y exhortaron
incesantemente a la huelga y a las manifestaciones orientadas a derrocar al
presidente. Lo mismo sucede con nueve de los diez diarios más importantes.
Después silenciaron cualquier información sobre la reacción popular y militar
que restableció la legalidad constitucional. El magnate venezolano de los medios
de comunicación, Gustavo Cisneros fue uno de los principales instigadores
del golpe. Según el diputado venezolano Pedro Pablo Alcántara, no hay
duda ninguna de que Cisneros fue el “jefe supremo” de la intentona. En
vísperas del golpe, Cisneros charló con Otto Reich, máximo
responsable del Departamento de Estado para Latinoamérica. Según declaraciones
del propio Reich a Newsweek, tuvieron dos o tres más. El 13 de abril,
Cisneros le dijo que los manifestantes pro-Chávez estaban rodeando los
estudios de Venevisión, su canal. Las relaciones de Cisneros con el embajador de
España, Manuel Viturro, son cordiales. El 1 de diciembre de 2001, Gustavo
Cisneros presentó un libro suyo en la embajada en Caracas.
Cabe destacar que, entre otros
periodistas, trabajaron en Venevisión la corresponsal del diario “El país”,
Ludmila Vinogradoff, y Rafael Poleo, padre de Patricia Poleo y
asesor áulico y amigo de Carmona y Cisneros.
Patricia Poleo (periodista
famosa en Venezuela, por haberse movido en las aguas turbias de la conspiración,
y cuyo nombre en letra manuscrita figuraba en la agenda de Carmona como
posible ministra de Información), recibió del Rey Juan Carlos el premio “Rey de
España de Periodismo”, por su cobertura del asunto Montesinos. Puede que solo
sea una coincidencia, o el Rey ha sido manipulado.
Es de todos conocido el vergonzoso
papel del Grupo PRISA y, particularmente, del diario El País en el apoyo al
golpe (6). En este feo asunto, El País ha actuado como mascarón de proa del
imperio Polanco y de sus adláteres en Venezuela, donde Chávez se resistía
a facilitar a Polanco negocios de televisión y venta de libros escolares. Es de
todos conocida la red que la editorial Santillana, vinculada a Jesús Polanco
y a PRISA, tiene desplegada en América Latina, donde cuenta con suculentos
contratos de distribución de libros y todo tipo de material escolar a cargo del
erario público de varios estados iberoamericanos. Esta editorial ha contado con
numerosos créditos blandos y ganado licitaciones de la partida de Ayuda al
Desarrollo del Ministerio de Economía y de la Agencia Española de Desarrollo.
Tampoco son casuales las declaraciones realizadas por el ex presidente del
Gobierno español, Felipe González, en las que justificaba el apoyo
político al golpe de estado desde una crítica severa a Hugo Chávez, calificado
de “caudillo” y “dictador”. Felipe González mantiene desde hace años una
estrecha conexión con PRISA y con el magnate venezolano Gustavo Cisneros.
El enviado especial de El País en Caracas, Juan Jesús Aznárez, coincidió
en vísperas del golpe con el enviado de El Mundo, en el aeropuerto caraqueño de
Maiquetía, y le confió que “Chávez se va a enterar quién es Jesús de Polanco,
que siempre logra lo que quiere. Dentro de unos días hablamos”. Aznárez
mantenía estrechos contactos con el embajador de España, Manuel Viturro,
con el embajador de EE.UU y con el propio Pedro Carmona. La corresponsal
de El País en Caracas, Ludmila Vinogradoff, asesora y amiga de Gustavo
Cisneros, promovió una verdadera campaña de apoyo a los golpistas.
El 26 de abril, en la facultad de
Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid se convocó
una mesa redonda sobre la libertad de expresión en Venezuela, a la que acudieron
el editor y dueño del diario venezolano “El Nuevo País”, Rafael Poleo y
el director del canal de televisión “Globovisión”, Alberto Federico Ravel,
es decir, los medios que más activamente colaboraron en la conspiración mediante
la manipulación, la censura y el silencio informativo. Ante las protestas y la
movilización democrática, los organizadores tuvieron que ampliar la
participación al periodista Francisco Solórzano y el embajador de
Venezuela en EE.UU, Jorge Valero.
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Notas:
(1)
Manuel Viturro de la Torre es un antiguo matón que formaba parte de los
comandos ejemplarizantes del grupo policial franquista Defensa Universitaria.
Hijo de diplomático del franquismo, fracasó en todas las pruebas de la Escuela
Diplomática, donde entró con el alto apoyo del clan gallego, encabezado por
Fraga y Rosón. Al parecer, tiene una foto de Franco en su despacho en Caracas,
como lo ha tenido en Madrid y en sus anteriores destinos: Perú, Bolivia (donde
Hugo Bánzer le concedió una medalla), Ecuador y, posteriormente, asumió la
representación de España en Trinidad y Tobago (nombrado el 26/10/2001), Surinam
(nombrado el 30/11/2001) y Guyana (nombrado el 21/12/2001). Manuel Viturro fue
nombrado embajador en Venezuela el 23 de febrero de 2002.
(2)
La posibilidad de comunicados bilaterales figura en la Declaración
Conjunta hispano-americana de enero de 2001.
(3)
Según el ex director de la Disip, Eliécer Otaiza, esas naves fueron
identificadas por la FAV como NC1 3300, NC2 2027 y NC3 2132. Penetraron sin
autorización en aguas venezolanas a las 9h y salieron a mar abierto a las 16h.
Después de mediodía los helicópteros NC11100 y NC10107 despegaron de uno de esos
navíos, sobrevolaron y luego retornaron. Las pruebas, obtenidas por satélite, se
encontraron en el palacio de Miraflores.Otaiza explicó que los oficiales
comentan que podrían estar ante la posibilidad de que “en los buques viajaran
mariners y que un avión F117 fantasma también hubiera actuado en la noche”
(4)
Este mismo argumento fue utilizado por el ex presidente del
gobierno español, Felipe González para justificar el golpe de estado y calificar
a Chávez de “golpista”, pues “por los votos o por las botas es un autoritario
que liquidaba las libertades”.
(5)
Vicente Pérez Recao, diputado suplente, es hermano
del golpista Isaac Pérez Recao. Isaac Pérez Recao, multimillonario,
comerciante de armas a escala internacional, fue uno de los autores
intelectuales del golpe, cuya preparación contribuyó a financiar. En el registro
a su domicilio, realizado por la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), en
unos sótanos bien disimulados, se encontró un verdadero arsenal militar,
incluidas armas propiedad de un general golpista, así como dos credenciales que
acreditan a Isaac Pérez Recao y a su esposa como funcionarios del DIM.
(6)
Los titulares de primera página del día 13 en El Mundo (“Venezuela
derroca a Chávez” y en El País (“Venezuela fuerza la renuncia de Chávez”). En
palabras del periodista Pascual Serrano, “el espectáculo golpista ofrecido al
mundo por Estados Unidos, España y los medios de comunicación españoles ha
superado todo lo imaginable”. Entre otras perlas, reproduce los panegíricos del
13 de abril al golpista Pedro Carmona: “nacido para el diálogo” (El Mundo), “un
hombre tranquilo” (El País). Mientras, para el presidente constitucional se
reservan en editoriales calificativos de “Golpe al caudillo” (El País) o
“estrafalario” (El Mundo), y “Venezuela dijo basta a Chávez” (ABC). Ludmila
Vinogradoff, corresponsal de El País, señalaba el 14 de abril “el luto de los
caraqueños por los 16 primeros mártires de la democracia, muertos a balazos el
pasado jueves por manifestarse en la calle contra el ex presidente Hugo Chávez”.
La misma Ludmila Vinogradoff, en reportaje emitido en directo el 13 de abril a
las 22h por CNN Plus, abandona toda objetividad y se muestra como parte
interesada: insiste en la existencia de un video con la renuncia de Chávez y
denuncia haberse encontrado con “turbas armadas chavistas en el centro de la
capital”. A los manifestantes favorables al golpe, se les denomina “resistencia
civil” (editorial de El país, el 13 de abril) o “indignación popular” (editorial
de “El Mundo”, ese mismo día). A los que al día siguiente pedían el retorno a la
legalidad constitucional, se les denomina “muchedumbre” o “manifestantes
desquiciados” (El País, 15 de abril). Legitimar el golpe requería buscar
argumentos contra el presidente Chávez. El editorial del 13 de abril de El País
destaca “el deterioro de la situación económica que creció con la aprobación en
diciembre pasado de 49 decretos-leyes de inpiración castrista. Chávez introdujo
varios centenares de asesores cubanos en Venezuela, al tiempo que suministraba a
La Habana petróleo gratuito”.Aznárez presenta a Carmona de forma atractiva:
“presidente de la junta cívico-castrense que conducirá a Venezuela hacia unas
nuevas elecciones a corto plazo” y proclama sus buenas intenciones: “prometió
una democracia amplia, pluralista, de fuertes valores democráticos”, “diferente
–aclara por su cuenta El País- a la practicada por Hugo Chávez”.
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