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IAR-Noticias) 12Jun04
Por Manuel Freytas
Hasta
su detención y allanamiento de la policía a su domicilio, Amhed Chalabi
siempre fue el favorito del Pentágono y de la Casa Blanca para gobernar
Irak mediante una fachada de "traspaso del poder a los civiles iraquíes" que
finalmente, esta semana, se concretó con la aprobación cómplice de la
ONU a una resolución presentada por EEUU.
El desplazamiento de Chalabi
por Iyad Alawy en la designación de primer ministro de Irak rompió
con los pronósticos que lo señalaban al ex banquero como "número puesto" en ese
cargo, y marca una nueva estrategia política de la Casa Blanca en el país
ocupado.
Las
andanzas de Chalabi
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Amhed Chalabi: su
caída en desgracia rompió con todos los pronósticos que lo señalaban como
"número puesto" en el gobierno de Irak |
Colin
Powell -el "moderado" de la Casa Blanca- se opuso a su designación en el
Consejo iraquí, pero algunos funcionarios en el Pentágono (Donald
Rumsfeld y el subsecretario estadounidense de Defensa, Paul Wolfowitz,
entre otros) lograron convencer al presidente George W. Bush de las cualidades
de su "favorito".
Fue uno de los
que más información aportó sobre las supuestas armas de destrucción masiva
iraquíes, que utilizó la administración Bush para justificar la guerra en
Irak, y muchos llegaron a considerarlo como el seguro sucesor de Saddam
Hussein tras las ocupación militar de EEUU en ese país.
Sus críticos
en Washington recuerdan por estos días que
Ahmed
Chalabi era
uno de los que entregaba a la CIA la mayoría de los datos de inteligencia
sobre armas de destrucción masiva y alimentaba en el Pentágono la versión
de que las tropas invasoras serían recibidas con "flores y dulces".
Luego de su meteórico ascenso
en
Irak, editores del New York Times admitieron que no
investigaron con suficiente rigor las acusaciones sobre los supuestos
arsenales de Saddam Hussein y señalaron a Chalabi como la principal fuente de
esa información, más tarde confirmada por funcionarios del Pentágono.
"Puesto que
los árabes creen en hombres y no en ideas, la incapacidad de los EEUU a la hora
de proporcionar un sustituto aceptable para Saddam Hussein lo está conduciendo
a una derrota parecida a la de Vietnam", escribió en noviembre pasado
Said K. Aburish, el autor del libro "Saddam Hussein: la política de la
venganza".
Como demostración de su poder
y grado de influencia en Washington
Ahmed
Chalabi
ocupó
el asiento junto a Laura Bush en el Congreso estadounidense, cuando el
presidente Bush pronunció su discurso anual del Estado de la Unión en enero
pasado.
Chalabi
nació y vivió sus primeros años en Irak. Procedente de una familia de
ricos banqueros iraquíes, en 1958, a los trece años, se vio obligado a huir con
su familia de la revolución que derrocó la monarquía y destituyó al rey Faysal
II.
Matemático titulado del Instituto Tecnológico de
Massachussets, desde entonces
vivió alternativamente en Estados Unidos y en Londres.
Tras la primera guerra
del Golfo, en 1992 consiguió la financiación de la CIA para armar un
grupo de oposición iraquí al régimen de Saddam Hussein: el Congreso
Nacional Iraquí (CNI), en representación del cual llegó a ocupar un sillón
destacado en el Consejo de Gobierno de Irak creado por el cónsul civil de Bush,
Paul Bremer, por entonces su principal lobbista y protector en Irak.
Con su grupo y
la colaboración de la Central de Inteligencia estadounidense (CIA), organizó
en 1995 desde la Región kurda en Irak, una ofensiva contra Hussein, que
terminó en un fracaso estrepitoso y sangriento con decenas de sus
milicianos exterminados por las fuerzas represoras del entonces régimen
imperante en Irak.
En Jordania, su base de
operaciones en la región, Chalabi consolidó una estructura financiera con el
Banco Petra de Amman en los años ochenta, que proporcionó pequeños préstamos
a oficiales del ejército, suboficiales, guardias reales y agentes de
inteligencia.
A la vez desarrolló una
relación comercial y amistosa con el príncipe Hassan, quien desde antes de
remplazar a su padre en el trono tomó un préstamo de 20 millones de dólares del
Banco Petra.
Cuando su institución
financiera entró en bancarrota con una pérdida de 300 millones de
dólares, Chalabi huyó a Siria en un automóvil que le fue proporcionado por el
actual rey jordano, y fue sentenciado en ausencia a 22 años de prisión por
fraude en Jordania.
Dos de sus
hermanos implicados en la bancarrota de varias instituciones financieras (Socofi),
que supuestamente respaldó con los fondos de Petra Bank, fueron condenados en
septiembre de 2000 en Suiza por manipulación en los libros de cuentas.
Chalabi
elaboró su descargo afirmando que se trataba de una conspiración
fomentada por Saddam Hussein, quien entonces mantenía estrechos
vínculos comerciales con el régimen jordano, que se beneficiaba con el petróleo
contrabandeado desde Irak.
Chalabi se refugió en su
casa de Londres, donde más tarde entró en relación con la inteligencia israelí,
y profundizó sus vínculos con el M-16, el servicio de inteligencia británico.
Desde su
fracasada operación contra Saddam en territorio kurdo, Chalabi comenzó a
ser resistido por el Departamento de Estado y un sector de la CIA, donde
era considerado poco confiable, debido a sus presuntos contactos con la
inteligencia británica y los servicios iraníes.
No obstante, retomó sus
vínculos con el Pentágono tras la aprobación en 1998 por
el Congreso de EEUU de la denominada Acta de Liberación de Iraq, mediante
la cual, tanto las
Administraciones de Clinton como de Bush, intentaron "fabricar" una oposición al
ex líder iraquí, con el propósito de destituirlo o de legitimar una invasión
militar y un cambio de régimen interno en el país.
Terminada la ocupación militar
de Afganistán, y ya definido el objetivo de atacar Irak en el marco de la nueva
doctrina de "Guerra Preventiva contra el terrorismo", los halcones de la
Casa Blanca y el Departamento de Estado se dedicaron a organizar una
oposición iraquí en el exilio, con grupos financiados y entrenados con
dinero del presupuesto oficial.
El CNI de Chalabi, al igual
que los otros grupos de conspiradores integrados en la "oposición en el
exilio" contra Saddam, recibió cuantiosos fondos de la CIA y el
Departamento de Estado para realizar operaciones desestabilizados y de intento
de asesinato contra el líder iraquí.
Aunque todas esas operaciones
fueron abortadas sistemáticamente por el aparato represivo de Saddam, los
halcones del Pentágono protegieron la supervivencia política de Chalabi, a quien
consideraban el hombre ideal para ocupar el sillón del presidente iraquí
después de la invasión agendada a Irak.
Chalabi viajó a Iraq
junto a un grupo de sus milicianos en un vuelo organizado por el Pentágono después
de la ocupación militar, en abril del año pasado, donde estableció su base
de operaciones políticas con subsidio de la CIA y protegido por el Pentágono.
Desde su cargo en el Consejo
iraquí, y
formando equipo con el actual primer ministro designado Yyad Alawi, impulsó la formación y operatividad de
los escuadrones de la muerte que asesinaron o hicieron desaparecer
a decenas de militantes de la resistencia, principalmente a integrantes del
Partido Baas y a simpatizantes de los grupos armados que actúan contra las
fuerzas estadounidenses en el llamado "triángulo suní" de Bagdad.
Las dos versiones sobre la
caída de Chalabi
Chalabi fue uno de los principales promotores del plan de purga y
persecución de funcionarios que integraron las viejas estructuras de poder iraquí,
principalmente de militantes del Partido Baas, la
agrupación gobernante durante el gobierno de Saddam.
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Iyad Alawi,
otro agente de la CIA, desplazó a
Chalabi y se convirtió en el prmer ministro interino de Irak |
Tras la política de
acercamiento con los sectores militares y policíacos del viejo régimen
implementado por la administración Bremer tras el asedio a Faluya, las
posiciones de Chalabi entraron en colisión con Washington.
Después de ser detenido y
allanada su casa hace un mes,
el integrante del Consejo de Gobierno iraquí dijo que el allanamiento a su
residencia fue orquestado por líderes del partido Baas que controlan la policía y que son ahora protegidos por las autoridades de
la coalición que lidera Estados Unidos.
Chalabi se refería al
cambio de rumbo que, tanto Bremer como su actual protegido, el ministro
designado Alawi , habían adoptado luego de negociar la tregua en Faluya.
Como consecuencia de esa negociación, un número no precisado de altos jefes
militares, tropa, y cuadros policiales del ex régimen de Saddam fueron
reincorporados dentro de la estructura militar de ocupación
estadounidense.
Autoridades de la
coalición y funcionarios de la justicia iraquí declararon que el operativo en la
vivienda del líder del Congreso Nacional Iraquí fue
parte de una investigación sobre un supuesto "fraude en el ministerio de
gobierno", aunque Chalabi -que se desempañaba como jefe de finanzas en el Consejo de Gobierno- no fue
mencionado en la orden judicial.
Policías iraquíes y
soldados estadounidenses se llevaron computadoras y documentos, dijo Chalabi a reporteros en una conferencia de
prensa en Bagdad tras su detención.
Durante el procedimiento policial un sobrino de Chalabi, Entifadh Qanbar, dijo que Bremer ordenó el allanamiento en represalia por la insistencia
de Chalabi en investigar que pasó con miles de millones de dólares que faltan
del programa Petróleo por Comida administrado por la ONU antes de la invasión
estadounidense a Irak.
El ex favorito del Pentágono,
por su parte, aseguró ante la prensa que las autoridades de la coalición estaban
disgustadas con sus demandas
de que el gobierno provisional iraquí reciba el control total del ejército
después del 30 de junio y con su insistencia en que se investigue el Programa
Petróleo por Alimentos de Naciones Unidas.
Estas declaraciones de Chalabi
alimentaron otras versiones que lo sindicaban al ex banquero dentro de un marco
de presión establecido por la ONU en Washington para su destitución.
Según estas especies, el
propio secretario general, Kofi Annan, molesto por las investigaciones
sobre corrupción que afectan al organismo que preside, le solicitó a Bush que no
impulsara su candidatura a primer ministro aduciendo que sería rechazada por
el Consejo de Seguridad.
Para muchos, esta versión
explica todos los movimientos posteriores contra Chalabi y su meteórica
pérdida de apoyo en la Casa Blanca y el Pentágono.
Otra versión, en cambio,
desmiente la anterior y sitúa el conflicto en el marco de la campaña
presidencial estadounidense reflejada en las estructuras de mando militares
y de inteligencia estadounidenses.
De acuerdo a la misma, Chalabi
fue víctima del escándalo de las torturas a presos iraquíes por su
vinculación con altos funcionarios del Pentágono y ex jefes de inteligencia
relacionados con la empresa de seguridad Titan, una de las
imputadas en las vejaciones a detenidos en la prisión de Abud Ghraib en
Bagdad.
Según esta teoría,
Chalabi fue una
variable de ajuste entre los sectores de la CIA y el Pentágono que juegan para
derrocar a Rumsfeld y perjudicar la imagen de Bush en el marco de la
campaña electoral estadounidense.
El principal lobbista de
Chalabi, y su más firme impulsor en el Pentágono, es el ex director de la CIA,
James Woolsey quien revistó como director de Titan, una de la
principales empresas contratantes de “ejércitos privados” con el Pentágono, y
que está involucrada en la tortura de prisioneros en la cárcel de Bagdad.
La presunta contratación de Titán por parte del Pentágono habría sido
impulsada por
Woolsey y el subsecretario de Defensa para Inteligencia, Stephen Cambone,
integrantes del círculo íntimo del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, cuya
renuncia es solicitada por los medios y sectores ligados a Kerry y al Partido
Demócrata estadounidense, luego del escándalo de las torturas.
Los que sostienen esta línea explicativa, aseguran que Chalabi operó como
"bisagra" política de los intereses de Titan en Irak, y que
su destronamiento fue catalputado bajo la amenaza de revelar información
que sectores de inteligencia vinculados a los demócratas efectuaron en
Washington.
De favorito a "agente iraní"
Después de la
detención de Chalabi la cadena de televisión norteamericana CBS
(la misma que difundió las primeras fotografías con prisioneros iraquíes
torturados) afirmó que el asalto se llevó a
cabo porque Chalabi había pasado a Irán información sensible
que podía haber provocado "la liquidación de norteamericanos".
Citando fuentes de Washington la CBS aseguró que los datos fueron entregados personalmente por Chalabi, miembro del Consejo de Gobierno provisional, a agentes de espionaje iraníes
y que "esta información era tan delicada que su divulgación hubiese podido
causar la muerte de norteamericanos".
La cadena de televisión
reconoció empero que un asesor de Chalabi
calificó la denuncia como "una tontería" y un intento de
desacreditarlo.
La CBS (vale subrayarlo)
lidera, junto con The New York Times y The Washington Post,
un conjunto de medios estadounidenses que tomaron posición editorial a favor de
la renuncia de Rumsfeld, y que han sido los principales difusores de las
denuncias y fotografías aparecidas hasta la fecha.
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