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(IAR-Noticias) 07Ag04
Durante
una marcha realizada el miércoles 28 de julio de 2004, en oportunidad de la
celebración del primer Foro Social de las Américas, que se llevó a
cabo en Quito (Ecuador), comenzó a hablarse de una hoja volante que circuló en
la misma titulada: "El arma secreta del financiamiento: como actúa el enemigo
dentro del Foro Social".
El documento fue
difundido y elaborado por el Observatorio de la Injerencia de los Estados
Unidos y presenta una lista de fundaciones que permitieron a la CIA financiar
indirectamente a los movimientos antiglobalización.
"A través de
numerosas fundaciones “independientes” -señala el volante- la CIA ha establecido
una estrategia de financiamiento y direccionamiento de los movimientos
contestatarios. Trabaja en apoyo a organizaciones y proyectos de aparente
oposición a los Estados Unidos y los orienta con el objetivo de
neutralizarlos".
El texto señala e identifica
a fundaciones europeas que están relacionadas con la CIA, y que son coordinadas
desde los Estados Unidos por la Nacional Endowment for Democracy (NED), entre
las que merece una mención especial la Fundación Ford.
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Jardín interior del edificio de la Fundación Ford, en Nueva York |
El
documento produjo un escándalo y arduas polémicas durante los debates del
primer Foro Social de las Américas
que comenzara el 25 de
julio, y durante el cual se celebraron cerca de 400 eventos, entre talleres,
seminarios, conferencias y testimonios.
En todas las deliberaciones
intervinieron delegados de unas 700 organizaciones provenientes de más de 40
países. En razón de la dispersión de las actividades es difícil dar cuenta
exacta de los participantes, pero su número se calcula entre 7 mil y 15 mil.
Durante las deliberaciones
se entabló un juicio contra el Banco Mundial y el Banco Interamericano
de Desarrollo. Se acusó a estas entidades financieras de, entre otras cosas,
obstaculizar los procesos de reforma agraria en Brasil, promover los
monocultivos de soja en Argentina, y de haber otorgado créditos, en las últimas
décadas, para el empleo de agrotóxicos en todo el continente, hecho que ha
causado graves daños sociales y ecológicos.
Si bien se invitó a estas
instituciones financieras a formular su defensa, ambas se negaron a asistir, por
lo que ésta fue asumida por un abogado de oficio.
La lectura de la sentencia,
a cargo del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, en la que se declaró
culpable a las entidades financieras, provocó exclamaciones de júbilo en
el recinto.
En el veredicto se
responsabilizó al BM y al BID por los daños sociales y ecológicos. Además, se
les exigió indemnizar de forma justa a las víctimas de sus programas y créditos,
restablecer de inmediato los ecosistemas de los países afectados, y retirar y
cancelar todas las líneas de créditos que incrementan las deudas sociales y
económicas.
Si bien este tipo de actos
tiene un claro carácter simbólico, sirve como instrumento eficaz para
analizar situaciones que durante años se han asumido como normales y que,
sin embargo, en líneas generales, han perjudicado a los pueblos.
Las
fundaciones financiadas por la CIA
Según el documento difundido
por el Observatorio
de la Injerencia de los
Estados Unidos,
en 1982
Estados Unidos
desarrolló una red de control de la sociedad civil a través de una multitud de
fundaciones "independientes" coordinadas por una institución central: la
Nacional Endowment for Democracy (NED).
Dos décadas
más tarde la NED controla
6.000 sindicatos, asociaciones y partidos políticos del mundo, y el
presidente de USA, George W. Bush, anunció recientemente la duplicación de
su presupuesto.
La mayoría de las figuras
involucradas históricamente con las operaciones clandestinas de la CIA
estuvieron relacionadas o figuraron con cargos en la dirección de la NED, entre
ellos Otto Reich, John Negroponte, Henry Cisneros o Elliot Abrams, funcionarios
o ex funcionarios "halcones" del Pentágono y de la Casa Blanca.
Además de la Fundación Ford,
las principales
fundaciones vinculadas con la NED son las siguientes:
-
Friedrich Ebert Stiftung
(Alemania)
-
Friedrich Naunmann
Stiftung (Alemania)
-
Hans Seidal Stiftung
(Alemania)
-
Heinrich Boell Stiftung
(Alemania)
-
Westminster Foundation for
Democracy (Reino Unido)
-
International Center for
Human Rights and Democratic Development (Canadá)
-
Fondation Jean-Jaurès
(Francia)
-
Fondation Robert-Schuman
(Francia)
-
International Liberal
Center (Suecia)
-
Alfred Mozer Foundation
(Holanda)
La
Fundación Ford

La CIA utiliza fundaciones
"filantrópicas" como el medio más efectivo para canalizar grandes
sumas de dinero a proyectos de la Agencia sin que los destinatarios se
enteren sobre su origen.
Desde principios de los años
50 hasta el presente, la infiltración de la CIA en el campo de las fundaciones
es un dato constante de la historia demostrado por pruebas que se fueron
acumulando a través de diversas denuncias e informes.
La colaboración de
fundaciones respetables y prestigiosas permitió que la Agencia financiara una
variedad de programas de acción clandestina orientados a grupos
juveniles, sindicatos, universidades, editoriales y otras instituciones
privadas, y organizaciones de "derechos humanos" controladas por
sectores de la derecha.
Una investigación del
congreso de
Estados Unidos
en 1976, reveló que cerca de un 50% de las 700 subvenciones otorgadas
internacionalmente por las principales fundaciones fue financiado por la
CIA. Entre ellas, la Fundación Ford es considerada como una de las más
eficientes organizaciones utilizadas por la CIA para esas actividades desde la
Guerra Fría.
La Fundación Ford fue
creada en 1936 por el industrial Henry Ford, fabricante de autos y antisemita
militante. Autor del libro La Internacional Judía, el problema más grande del
mundo, financió el nacional-socialismo alemán antes de 1933, y fue
condecorado por Hitler con la orden de la Gran Cruz del Águila Alemana en 1938.
Durante la Guerra Fría, la
Fundación Ford jugó un papel clave en el financiamiento y organización de la
izquierda anticomunista, en tanto que ahora su acción está orientada a
infiltrar los movimientos alternativos y antiglobalizadores
como objetivos estratégicos principales.
La vinculación de la
Fundación Ford con la CIA fue un esfuerzo orientado a fortalecer la
hegemonía cultural imperialista de
Estados
Unidos
y a debilitar históricamente la influencia política y cultural de la izquierda
en los movimientos sociales y culturales.
En la actualidad, como en
los años 50 y 60, la Fundación Ford financia selectivamente a grupos anti-izquierdistas
de derechos humanos que se concentran en el ataque contra las "violaciones de
los derechos humanos" cometidas por los adversarios de
Estados Unidos
(como es el caso de Cuba), diferenciándose de las organizaciones
de derechos humanos antiimperialistas que denuncian las atrocidades del
sistema capitalista liderado por
Estados Unidos
.
Según James Petras, la
Fundación Ford "llena una función muy importante en la proyección de
las políticas culturales de EE.UU. como una organización aparentemente
"privada," filantrópica y no política. Los lazos entre los principales
funcionarios de la FF y del gobierno de EE.UU. son explícitos y continuos. Una
revisión de los proyectos recientemente financiados por la Fundación Ford revela
que nunca ha financiado un proyecto de importancia que contravenga la política
de EEUU".
La Fundación Ford -como lo
destaca el documento del
Observatorio de la
Injerencia de los Estados Unidos- actúa como un poderoso caballo
de troya de la CIA infiltrado en los movimientos antiglobalización con la
finalidad de crear una falsa oposición al eje unipolar imperialista
conducido por Estados Unidos.
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