|
(IAR-Noticias)
30Ag04
Por Marcelo Echandía
Las
diversas organizaciones sociales "anti-Bush" estadounidenses (algunas del
mundo) van a tener su catarsis funcional en Nueva York, durante los
eventos programados por la convención republicana a realizarse a partir del
lunes 30 de agosto.
La administración Bush
les teme más que al Apocalipsis, y con razón. No porque los pacifistas, los
gay, los ecologistas, y diversas especies socialdemócratas que hoy pululan por
Nueva York , estén en voluntad o en capacidad organizativa de derrotar al
Imperio capitalista estadounidense (su pelea es "antibush"), sino porque
su presencia en Nueva York le va a proporcionar al aparato
mediático-electoral de los demócratas la posibilidad de demostrarle a los
estadounidenses que Bush es el "más malo de todos".

Lo que se expresa en Nueva
York es el reverso pacifista del Imperio, los que no cuestionan al
Imperio como sistema totalizado de dominación capitalista, sino al
Imperio en su cara "militarista", a los halcones de Bush, que en vez de
utilizar la "democracia" para dominar, utilizan los tanques Abrams y los misiles
de última generación.
Es posible que si el criminal
Bush y sus miserables halcones utilizaran las "urnas y las elecciones"
para conquistar mercados y pozos petroleros (como hacen con los gobiernos
latinoamericanos) serían aceptados por estos "rebeldes" pacifistas
formados en el respeto a las "instituciones democráticas" y en la casta USA de
los "derechos humanos" de Amnesty Internacional.
Pero, lamentablemente, parece
que (salvo la Venezuela de Chávez), los países "bárbaros" (generalmente
islámicos, "incultos", y llenos de gente armada), y poseedores de petróleo son
renuentes a entregarse al festín de las democracia imperial, por lo cual Bush
y sus halcones militaristas resultan irreemplazables para domesticarlos,
aunque después en Wall Street y en Nueva York digan que no los conocen.
Claro, que a las
organizaciones pacifistas que se manifiestan en Nueva York, no les importa
demasiado indagar en lo que subyace detrás de Bush, el negocio que se
monta detrás de los genocidios militares de Bush, los consorcios petroleros,
armamentistas, bancos y empresas transnacionales, que se valen de
las operaciones militares de conquista de Bush, para extraer sus ganancias y
derecho a seguir explotando a la humanidad.
Y tampoco, a los combatientes
"anti-Bush", a las organizaciones pacifistas promocionadas por las
cadenas informativas del Imperio, les interesa averiguar de donde provienen
los fondos financieros de las ONG que sostienen sus estructuras
operativas. Si averiguaran se encontrarían con tres letras: CIA, una
institución que generalmente responde a las órdenes del presidente de EEUU
de turno, o sea a Bush.
Estos
ejemplares de luchadores sociales que hoy ya se manifiestan en Nueva York , en
su mayoría, son los que han convertido las consignas y banderas
antiimperialistas, en consignas "anti-Bush", y que en vez de combatir
al imperialismo combaten al "gobierno de Bush", para felicidad de los
adversarios demócratas de Bush que quieren apoderarse de la Casa Blanca, para
hacer los mismos negocios y las mismas masacres que hace Bush.
Los que ya están manifestando
en Nueva York no quieren terminar con el sistema capitalista de EEUU, que
lucra, engorda y se expande con las invasiones militares de Bush, sino con
las malditas prácticas de Bush de torturar presos (cuyas fotografías son
exhibidas por The Washington Post y las cadenas imperialistas) en
las cárceles de Irak.
Curiosamente, la pasión "antiguerra"
de estos pacifistas "anti-Bush" made in USA, no se manifestó durante los
genocidios de Faluya y de Nayaf, ni ante cada masacre puntual del
Imperio capitalista norteamericano en ese país ocupado, sino que lo hace
ahora, durante la convención que candidatea a Bush por cuatro años más.
Hay que aclarar, por las
dudas, que este mismo aparato de fervientes "luchadores anti-Bush" no se
movilizó cuando los que hacían su convención en Boston eran Kerry, el Partido
Demócrata, y su bombardero cinematográfico, el oportunista, deslenguado
profesional "anti-Bush", y nuevo millonario de Hollywood, Michael Moore.
Son
la "izquierda rosada" del Imperio, la que utiliza el capitalismo
norteamericano para demostrar que en USA, la democracia y el derecho a protestar
funciona, a pesar de que las fuerzas de seguridad, aunque sea para justificar el
presupuesto operativo, les arrojen algunos gases y les peguen algunos
palos.
Si se observa atentamente, la
presencia de estas organizaciones de protesta pacifista, magnificadas por un
impresionante aparato de seguridad para contenerlas, sirven a la
administración Bush para justificar la amenaza "de izquierda", tan cara a
los sentimientos y la ideología reaccionaria del votante estadounidense promedio
estadístico.
De la "amenaza de izquierda" a
la "amenaza de Al Qaeda" hay un solo paso, ambos universos cierran y se
complementan en la galaxia de la "guerra contraterrorista" de Bush.
Pese a la
psicosis de "temor" creada para asustar a los neoyorquinos (cuya mayoría
vota contra Bush), las fuertes medidas de seguridad y la falta de permisos, el
alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg (republicano como Bush) lanzó un
programa de descuentos en restaurantes, hoteles, negocios y musicales de
Broadway para los manifestantes pacíficos.
"Nueva York es
un lugar donde uno puede venir y expresarse libremente", dijo, y aclaró: "No es
divertido protestar con el estómago vacío".
Esto es demostrativo de que,
salvo algunos matices, la mayoría de esa organizaciones son funcionales al
espectáculo y la guerra electoral sostenidas por los dos partidos que se
reparten la Casa Blanca por medio de elecciones cada cuatro años.
Lo mejor que les puede pasar
es que gane Bush, así se evitarían explicar porqué militaron y votaron
por Kerry, en caso de que éste, si llegara a triunfar en noviembre, tomara
las riendas de continuidad del Imperio criminal norteamericano por el
mundo.
|