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(IAR-Noticias)
22Sept04
Por Manuel Freytas
Hasta antes de la masacre
en el colegio de Beslán su nombre era casi desconocido para el "gran
público", y solo un grupo de expertos y de periodistas especializados
conocían parte de sus andanzas por el mundo subterráneo de la CIA-terrorismo.
Tras la matanza en Beslán
las cadenas internacionales empezaron a recrear su imagen, pálida y cetrina, al
estilo Bin Laden, barbudo y en traje de combate, lo que lo emparenta aún
más con el líder de la legendaria red Al Qaeda.
Pero los parecidos entre
Osama y el checheno Shamil Basayev superan las coincidencias físicas,
sus carreras "profesionales", sus orígenes ideológicos, su aptitud de
"soldados del terrorismo" (como veremos más
adelante) se forjaron en una fragua
común: los campos de entrenamiento de la CIA en Afganistán.
De alguna manera, y si se
trazaran paralelismos, hoy Shamil Basayev, después de un largo camino por las
intrincadas redes de conexión de la CIA con el terrorismo islámico, juega, para
Putin, el mismo rol que jugó Bin Laden para Bush después de los atentados
del 11-S en Nueva York.
Así como la masacre
autoadjudicada por Bin Laden le dio a Bush el argumento para invadir
Afganistán, la matanza en el colegio reivindicada por Basayev le permite a
Putin cumplir su objetivo: reforzar su aparato de inteligencia y seguridad y
lanzar una nueva guerra contra el "terrorismo checheno".
A Bush, al Pentágono, a
los contratistas del Complejo Militar Industrial, a los financistas de Wall
Street, Bin Laden y su "omnipresencia terrorista" les brindó la justificación
para dos guerras de conquista de mercados en manos del "eje del mal".
A Putin, al complejo
militar ruso, a las petroleras, a la oligarquía financiera y armamentista,
Shamil Basayev y su sombra terrorista macabra les sirve para centralizar el
poder de Moscú en la Federación Rusa y lanzar "guerras preventivas" y de
conquista de mercados "amenazados" por el fundamentalismo "terrorista".
Para Bush tanto como para
Putin, la lógica "contraterrorista" se sustenta en una lógica
capitalista de mercado.
Detrás de cada cruzada bélica "antiterrorista" de Bush, están los
fabricantes de armas que extraen su ganancia capitalista del casi medio
billón de dólares anuales del presupuesto militar y de seguridad
estadounidense. Están las petroleras y gasíferas que explotan y regulan
los mercados multimillonarios del petróleo y la energía. Están los megabancos y
megagrupos de inversión de Wall Street (Citigroup, Goldman Sachs y
J.P.Morgan-Chase) que
embolsan fabulosas
sumas "financiando" las "reconstrucciones" de los países arrasados por
los misiles y las bombas "inteligentes".
Putin, un producto reciclado
del ex KGB soviético, intenta seguir el mismo camino. Emergente de las cenizas
del Kremlin y de la Guerra Fría, el hoy "presidente de la guerra" de
Rusia se proyecta hacia la consolidación de un Imperio ruso forjado a partir de
la vieja sociedad capitalista de las armas, el petróleo y las finanzas.
Guerra y negocios:
el viejo axioma que hizo grande a los Estados Unidos de Bush, también vale para
la Rusia capitalista emergente de Vladimir Putin.
Y el checheno
Shamil Basayev, además de
los atentados contra los aviones y la matanza de niños , ya le hizo un "regalo"
extra a los objetivos imperiales del presidente de Rusia.
El viernes
17 de septiembre, Shamil Basayev
reivindicó la toma de rehenes en el colegio de la ciudad rusa de Beslán,
en la que murieron más de 360 personas, la mitad de ellos niños, y amenazó con
llevar a cabo más ataques por cualquier medio que considere apropiado.
Basayev, señalado por la TV oficial como "el hombre más buscado de Rusia",
lamentó el desenlace sangriento en Beslán, y responsabilizó de ello al Kremlin.
Dejó además claro que no habrá tregua en los ataques rebeldes en el futuro
en su campaña por una Chechenia independiente.
El "comunicado", con el mismo tono amenazante de los que suele lanzar "Bin Laden"
por la TV árabe, apareció en una supuesta web de los rebeldes,
www.kavkazcenter.com, un día después que el presidente ruso rechazara
mantener conversaciones con los separatistas chechenos.
Como hace Bush con cada "aparición" de Bin Laden, Vladimir Putin
aprovechó la presencia aterradora de Basayev, recreada masivamente en
las
pantallas de TV, para ratificar su compromiso de combatir al terrorismo
internacional, "allí donde se encuentre".
Los parecidos con Bush y Bin
Laden, son meras coincidencias.
De
la niñez al colegio de Beslam
Sus biógrafos dicen que Shamil Salmánovich Basáyev nació en 1965 en el pueblo de
Vedenó, en las montañas de Chechenia. Su nombre
recuerda a un gran héroe checheno, Shamil, que combatió a las tropas zaristas a
comienzos del siglo XIX.
El niño Shamil
provenía de una casta de guerreros.
Su
abuelo había luchado contra los rusos tras la revolución bolchevique para defender el
efímero emirato proclamado por Uzun Haji, y otros de sus parientes combatieron
en la guerrilla en los años cuarenta. Tras la Gran Guerra, la familia Basayev
fue deportada al Asia Central por Stalin, junto con la mayoría de la población
chechena, por supuesta cooperación con la Alemania nazi.
Tras un frustrado
paso por la universidad de Moscú, donde no pudo aprobar el curso de ingreso a la
carrera de Derecho,
en 1991 volvió a Chechenia y
se alistó en el Ejército de
la llamada "Confederación de los Pueblos del Cáucaso".
La organización
formaba parte del frente de organizaciones islámicas
infiltradas por la CIA, mediante el servicio de inteligencia paquistaní,
durante la guerra con los soviéticos en Afganistán, y que tenía a la red Al
Qaeda de Bin Laden y a los talibanes como sus grupos operativos más relevantes.
El
grupo
guerrillero al cual se integró Shamil, fue parte de un proyecto
terrorista que la administración de George Bush padre
lanzó en 1989 en las repúblicas
islámicas de la Unión Soviética con el propósito de desestabilizar al
claudicante régimen del Kremlin.
Tres años después, en
1994, Shamil Basayev conoció y se hizo amigo de Bin Laden, recibió
"entrenamiento superior" de la CIA en Pakistán, ingresó en el eje CIA-Al
Qaeda-Talibán-Pakistán y comenzó una meteórica carrera terrorista al frente
de su propio grupo, que lo catapultó a la fama como el "hombre más
buscado" en Rusia, y lo convirtió en un guerrero legendario y respetado
de la causa secesionista chechena.
Esta condición de
Basayev de "doble agente" , guerrero legendario
checheno y terrorista de la CIA, se dio por las mismas causas que llevaron
a Bin Laden a convertirse en un guerrero de la agencia de
inteligencia norteamericana.
A principios de la
década del 80, y aprovechando la lucha independista en Afganistán contra el
ejercito soviético, la inteligencia estadounidense, con el padre de Bush
-entonces vicepresidente de Reagan- comoo cerebro principal, se infiltró en los
grupos de mujaidines islámicos mediante la provisión de armas y entrenamiento
militar.
Bin Laden, la red Al
Qaeda, y el servicio secreto paquistaní fueron los bastiones claves
de la transmisión de directivas, reclutamiento y canales de financiación
tercerizados por organizaciones y bancos situados en países islámicos.
La misma operación
realizada en Afganistán, con George Bush padre ya presidente de EEUU, se repitió
en Chechenia, donde Shamil Basayev cumplió el mismo rol entre los grupos
independentistas chechenos que Bin Laden cumpliera con los mujaidines que
peleaban contra el ejército soviético.
Desde el último
tramo de la Unión Soviética hasta el actual gobierno en Rusia, el
"extremismo" de Basáyev,
sus acciones terroristas sangrientas, sirvieron de justificación para
invasiones militares y diferentes incursiones represivas de los tanques y
efectivos rusos en territorio checheno.
La operación
terrorista que organizó
con la toma de rehenes de un hospital de Budionovsk,
en 1995, que costó la vida a más de 150
personas y dejó más de 400 heridos, sirvió de pretexto a Moscú,
para iniciar una sangrienta escalada militar rusa
en Chechenia, que se mantiene en el presente.
Basayev cumplió con
Putin, el mismo papel que Bin Laden desarrolló con Bush: todas las acciones
terroristas que ejecutó le sirvieron al actual presidente ruso para construir
poder político y consolidar su liderazgo como "presidente de la guerra
contraterrorista".
Los expertos citan
tres hitos en el historial terrorista de Basayev que fueron claves para la
proyección de la carrera política de Putin:
1) la oleada de atentados,
en
septiembre de1999,
que causó casi 300 muertos en varias ciudades
rusas, 2) la toma de rehenes en el teatro moscovita de Dubrovka,
en 2002, donde fallecieron más de 130 personas y
3) la toma de rehenes en el colegio ruso de Beslán, en septiembre de 2004, donde
murieron más de 360 personas, la mitad niños.
La escalada
terrorista de Basayeb en 1999, le sirvió a Putin para
lanzar una operación militar sin precedentes en Chechenia, y conquistar
la presidencia de Rusia, en el 2000, convertido en líder de la "guerra
contraterrorista".
Con la masacre
de las fuerzas de elite rusas en el teatro moscovita, en 2002, el
presidente afianzó su imagen contraterrorista y justificó nuevas
incursiones contra los movimientos independentistas en el Cáucaso.
Finalmente, tras la
matanza en el colegio ruso de hace dos semanas, Vladimir Putin, como
hizo Bush tras los ataques del 11-S, declaró una guerra total contra
el "terrorismo internacional" y anunció ataques preventivos en
cualquier parte del planeta.
Y como ingrediente
"extra" ("casual"), después de la matanza de niños en el colegio de Beslan,
George W. Bush (hijo del inventor de Basayev) , subió más de 11 puntos
en las encuestas con vistas a la elección presidencial en noviembre.
La conexión
CIA-Al Qaeda-terrorismo checheno

En 1994, Shamil Basayev fue entrenado militarmente en campamentos de la CIA
ubicados en Afganistán y Pakistán.
Su vinculación con Bin Laden, Al Qaeda y la sociedad Pakistán-Talibán provienen
de esa época.
La relación de los grupos radicalizados chechenos con la jihad islámica se
estableció durante la resistencia a las tropas soviéticas en Afganistán,
antes que Shamil pisase ese territorio.
La invasión militar de la URSS a Afganistán, en 1979, se produjo en respuesta a las
operaciones encubiertas que la CIA venía realizando con grupos fundamentalistas
para derrocar al régimen pro soviético en ese país.
La estrategia de la Agencia se encuadraba en la disputa por áreas de
influencia que Estados Unidos y la Unión Soviética mantuvieron durante toda
la Guerra Fría.
Desde
1985 la administración Reagan-Bush incrementó la ayuda encubierta y el
suministro de armas a los mujaidines de la resistencia afgana.
La CIA infiltró los cuadros combatientes islámicos utilizando de
intermediario al servicio de inteligencia paquistaní (ISI), que en la
actualidad sigue actuando de nexo entre los grupos terroristas que operan en
Asia, los Balcanes y Medio Oriente.
Bush padre, por entonces vicepresidente, mantenía una decisiva influencia sobre
la CIA (en ese momento comandada por William Casey) de la cual fue director
durante el gobierno de Nixon.
La guerra con la Unión Soviética culminó con el retiro de las fuerzas rusas
en 1989. No obstante, la coalición islámica no pudo derrocar al régimen pro
comunista hasta abril de 1992.
El presidente prosoviético Mohamed Najibulá abandonó el poder y, en septiembre del mismo año,
se formó un gobierno de coalición entre los grupos islámicos que habían
expulsado a los soviéticos.
Eso no supuso el fin de la confrontación, ya que comenzaría una guerra civil
entre las facciones islámicas divididas por el reparto del poder.
En julio de 1994, Shamil Basayev se instaló en el campamento Markaz-i-Dawar
en Pakistán para llevar a cabo entrenamiento en tácticas guerrilleras avanzadas.
Allí
se vinculó con los más altos oficiales militares y de inteligencia paquistaníes
que operaban para la CIA.
Se
contactó con Bin Laden, y con
los entonces ministros de Defensa, general Aftab Shahban Mirani; y del
Interior, general Naserullah Babar, y con el director del IIS encargado del
enlace con las redes islámicas, general Javed Ashraf.
Más tarde el líder guerrillero checheno y sus lugartenientes apoyaron a la
coalición que había formado un gobierno "de unidad" tras la expulsión del
régimen prosoviético, y que tenía a los talibanes y a Al Qaeda como sus
organizaciones de mayor influencia.
De esa manera comenzó a gestarse el eje Talibán-Al Qaeda-Pakistán-Chechenia,
que asumiría -con Bin Laden y los talibanes- el control militar y político de
Afganistán en 1996, durante la administración de Clinton en EEUU.
Sus vínculos con Bin Laden Basayev los mantenía principalmente a través del célebre
comandante saudita de la secta wahhabi, Al Khattab (uno de los
seudónimos con que actuaba) , con quien estableció un campamento de
entrenamiento de guerrilleros en Chechenia.
En esta fase la CIA y su brazo de la inteligencia paquistaní estaban
concentrados en planes destinados a desestabilizar a los ex regímenes
socialistas en el Asia Central y en los Balcanes, principalmente Kosovo y
Yugoslavia, la que fue invadida y bombardeada en 1999 por el gobierno de Clinton.
El entramado CIA-terrorismo checheno-mafia
rusa
Tras la desaparición de la Unión Soviética, a fines de 1991, las redes del terrorismo islámico
-controladas por la CIA-
se habían extendido por las ex repúblicas socialistas musulmanas integradas
en la Federación Rusa.
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![[foto de la noticia] [foto de la noticia]](http://estaticos.elmundo.es/elmundo/fotosdeldia/2004/09/08/1094633386_extras_fotos_del_dia_0.jpg) |
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El
Gobierno ruso ofrece una recompensa de 10 millones de
dólares por cualquier información que conduzca hasta
Shamil Basáyev (en la imagen), |
Desde Chechenia, Shamil
Basayev
comenzó a
desarrollar sus contactos con el mundo de la mafia, el contrabando de
armas, la prostitución y los secuestros políticos,que era entonces manejado por
los ex burócratas enriquecidos de la Unión Soviética que pasaron a denominarse
los "oligarcas".
El país -según Putin- se había convertido en una "guarida de
secuestradores y bandidos".
Los líderes guerrilleros chechenos se convirtieron en jefes de bandas armadas
que luchaban entre sí por el control de los negocios turbios que giraban
alrededor de la droga y el tráfico de armas, controlados secretamente por la
CIA y la ex burocracia corrupta del Imperio soviético.
El grupo de Basayev estuvo involucrado en operaciones con narcóticos,
espionaje telefónico, sabotaje de los oleoductos de Rusia, secuestros,
prostitución, comercio de dólares falsos, lavado de dinero, y contrabando de
material nuclear.
Las ganancias de este comercio ilícito -infiltrado por la CIA a través de sus
redes islámicas- fueron canalizadas hacia el reclutamiento de mercenarios y en la adquisición de logística y armamento.
La ex burocracia del Kremlin rojo, convertida en
mafia organizada del crimen, utilizaba el enclave checheno
para desarrollar sus actividades de control del comercio del crimen.
El ex poder soviético, derrotado y decadente, ya había sido infiltrado por
la CIA y sus redes islámicas.
En realidad, puede decirse que el derrumbe de la URSS comenzó en parte en la
década del 80, cuando la administración Reagan-Bush empezó a desestabilizar a
las repúblicas islámicas soviéticas utilizando al terrorismo islámico
infiltrado por la CIA .
El vicepresidente y la inteligencia militar norteamericana habían implantado en
el Asia central el mismo "modelo" corrupto del Irangate centroamericano.
La CIA y sus vasos comunicantes contrabandeaban armas a cambio de droga
que era introducida en el circuito de consumo de Estados Unidos y Europa.
Los jerarcas soviéticos y la KGB comenzaron a fusionarse, a través de
distintos entramados, con las redes encubiertas de la CIA que operaban
detrás de la guerrilla y el terrorismo islámico..
El final de la Guerra fría y del imperio
rojo estaba próximo.
La ex burocracia soviética corrupta, enriquecida y convertida en oligarquía
capitalista, fue la que tomó el poder tras la desintegración de la URSS.
El eje Talibán-Al Qaeda , infiltrado por la CIA y el servicio secreto
paquistaní, seguía apoyando activamente a Shamil Basayev y a los movimientos
extremistas islámicos empeñados en expulsar a los rusos de Chechenia.
En este contexto se situaron todas las operaciones terroristas realizadas por
Shamil Basayev en territorio ruso.
Detrás
de escena se movía la administración de Washington empeñada en el objetivo de
avanzar en la conquista del petróleo y de los mercados de la ex repúblicas
soviéticas, y la conexión CIA-Al Qaeda-terrorismo checheno, con Basayev y su
grupo, conformaba el brazo operativo de los movimientos terroristas
desestabilizadores.
La
guerra separatista chechena
Basayev regresó a Chechenia y se convirtió en uno
de los jefes más importantes de la guerrilla separatista que intentaba la
independencia de la Federación Rusa formada tras la desintegración de la URSS.
La primera guerra separatista chechena -según coinciden informes del Dpto. de Estado y varios
analistas- se planeó durante una cumbre secreta del HizbAllah Internacional que
se llevó a cabo en 1991 en Mogadisco, Somalia.
A esa cumbre asistieron Osama Bin Laden y altos oficiales de inteligencia
iraníes y paquistaníes, infiltrados por la CIA y el alto mando militar
norteamericano.
La administración estadounidense de
George Bush había extendido sus tentáculos para terminar de derrocar a
lo que quedaba de la Unión Soviética, y la CIA, en agosto de ese año, se
valió de las redes islámicas y de la mafia rusa para motorizar un golpe contra
Gorbachov que fracasó.
Los tentáculos CIA-terrorismo
checheno-mafia rusa se infiltraron en el proceso secesionista checheno a
través de Shamil Basayev y su grupo guerrillero.
Las primeras elecciones presidenciales de Chechenia fueron realizadas en
noviembre de 1991, y proclamaron presidente a Dzojar Dudayev,
un general soviético destinado en Estonia.
La URSS daba sus últimos estertores.
Unilateralmente, se declaró la independencia de la República Chechena de
la Federación Rusa entonces presidida por Boris Yeltsin.
En 1994 Moscú
comenzó la guerra contra los chechenos para recuperar el control
sobre el territorio, y sus tropas se apoderaron de la Capital.
En diciembre de 1994, el
presidente ruso, Boris Yeltsin, aprobó la intervención en la república
separatista de Chechenia, en el Cáucaso, con la seguridad de que la
operación apenas duraría quince días.
Cuando
Yeltsin mandó al Ejército a aplastar el régimen independentista de Dyojar
Dudayev, Basayev se convirtió en el guerrero más osado y sanguinario
contra los soldados y tanques rusos.
En junio de 1995, y al mando de un
destacamento guerrillero checheno entró a sangre y fuego en la ciudad rusa de
Budiónnovsk, donde se atrincheró en el hospital local con aproximadamente un
millar de rehenes.
A
cambio de la liberación de los rehenes, Basayev exigió el fin de los bombardeos
y de las operaciones militares en Chechenia y el comienzo de negociaciones. .
En 1995, se firmó el primer armisticio ruso-checheno, pero los combates
continuaron y, a pesar de la muerte de Dudayev, víctima de un misil ruso, las
fuerzas chechenas recuperaron su Capital en agosto de 1996.
Shamil Basayev, apoyado por el eje Talibán-Al Qaeda-Pakistán, y con Al
Khattab haciendo de puente con Bin Laden, se convirtió en el principal
"señor de la guerra" en Chechenia.
En 1996, tras la muerte de Dudáyev, Shamil Basáyev tomó las riendas del Ejército
de la "República Chechena de Ichkeria".
Repetía casi el
mismo ciclo que Bin Laden con los talibanes en Afganistán, quien fue nombrado ministro de
Defensa por un corto período hasta la invasión norteamericana en 2001.
En 1997, en las presidenciales, llegó
segundo tras Masjádov y fue nombrado vicepresidente. Pero la situación de
relativa tranquilidad, regulada por "los invasores" rusos no satisfacía a
Basáyev, quien seguía predicando la separación, pero, fundamentalmente,
respondía a su vieja sociedad con la CIA, Bin
Laden y la mafia rusa.
La era Putin
Vladimir Putin consolidó su
liderazgo y su gestión presidencial a partir del combate contra el
"terrorismo checheno", y Bush proyectó su administración combatiendo al "eje
del mal" representado por Bin Laden y la red Al Qaeda, y contra
todo lo que se asociara al "terrorismo musulmán" por el planeta.
Shamil Basayev, como lo hizo Bin Laden
para Bush, cumplió un papel clave en la proyección del liderazgo
político y militar de Putin a fines de la década de los 90.
En 1999, y siendo primer
ministro del gobierno de Yeltsin, cuando lanzó su candidatura a la presidencia
de Rusia, sólo contaba con el 5% de intención de voto.
En septiembre de 1999, una oleada de atentados
producida por el grupo terrorista de Shamil Basayev causó casi 300 muertos en varias
ciudades rusas.
Por varios canales
confidenciales y en algunos medios se deslizó la versión de que en esas
operaciones terroristas intervinieron con los terroristas ex agentes del KGB que
respondían a las órdenes de Putin.
El Gobierno de Yeltsin, con
Putin de primer ministro, declaró la guerra al "terrorismo checheno" y anunció una recompensa de
un millón de
dólares por la captura de Basáyev vivo o muerto, convirtiéndolo en el
enemigo número 1 de Rusia.
Como "contraprestación", y luego de perder una pierna durante el asalto de las tropas rusas a Grozni, Shamil
Basáyev ofreció 2,5 millones de dólares a quien asesinara a Putin, gran
responsable, según el checheno, de las decenas de miles de muertes de civiles y
del destrozo general del país caucásico.
En febrero de 2000 (ocupando
la presidencia interina de Rusia por la dimisión de Yeltsin) Putin declaró
la "guerra total contra el terrorismo" y lanzó las tropas rusas a
la conquista militar de Chechenia y se apoderó de su capital, Grozny.
En ese contexto de psicosis
terrorista "anti-chechena" inducido desde el Estado ruso, Vladimir
Putin ganó, en marzo de 2000, las elecciones presidenciales con el 53% de los votos, ya
convertido en el nuevo "líder fuerte" de Rusia.
Una de la primeras
iniciativas de Putin fue la presentación de la nueva Doctrina de
Defensa que autoriza la intervención del Ejército en conflictos armados
dentro de la Federación, y en el ámbito exterior confiere a Rusia el
derecho a usar el arma nuclear sin ataque previo
En
octubre de 2002 y durante tres días, 50 combatientes suicidas del
secesionismo checheno mantuvieron secuestrados a 800 rehenes dentro del teatro Dubrovka de Moscú.
En esa oportunidad, los servicios
secretos rusos señalaron que el grupo, más allá de su jefe operativo respondía
al liderazgo de
Shamil Basayev, quien luego se adjudicó el secuestro que finalizó con una
matanza de 130 personas.
A
partir de ese hecho, Putin volvió a lanzar expediciones militares contra los
enclaves chechenos e impulsó fuertes incrementos en el presupuesto y reformas a
los servicios de Seguridad e inteligencia con una mayor centralización del
control en sus manos.
En julio pasado Putin aprobó
la reforma de los servicios secretos que dota al FSB, el
heredero del KGB, de más poderes y apunta a la creación de un
todopoderoso Ministerio de Seguridad Estatal en Rusia. La
reestructuración consolida al FSB, bastión de Putin, en la cúspide de la
pirámide del poder ruso.
La prensa rusa señaló que la reestructuración de
los servicios de inteligencia devuelve el protagonismo del
espionaje a los tiempos de la Guerra
Fría, y vaticinó un aumento de las actividades de los espías rusos en el
exterior y un reforzamiento de la presión en el interior.
Tras la última "aparición" de Basayev en la
masacre de niños en el colegio de Beslan, el presidente de Rusia, Vladimir
Putin, al igual que Bush después del 11-S, lanzó su propia guerra contra el
"terrorismo internacional", lo que conlleva otro objetivo evidente: proyectar a
Rusia como potencia imperial tras el eclipse soviético.
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