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(IAR-Noticias) 17-En-05 Por
Rodrigo Guevara
Un
conductor de una emisora argentina, Radio 10 de la Capital Federal, una
de las dos emisoras que concentran la audiencia masiva del país, se pasó, este
domingo, dos horas hablando de la "seguridad" de los niños en las piletas de
natación de los "countries".
En la Argentina se llama "countries"
a los barrios privados exclusivos que existen en las afueras de la ciudad, que
están habitados por la clase media alta, y clase alta, empresarios, ejecutivos,
profesionales de alto nivel, etc., que suman alrededor de un 10% del país
privilegiado con los más altos estándares de consumo.
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MONTAJE FOTOGRAFICO DE LA ARGENTINA
(Agencia DYN) |
Lo notable, la cuestión para destacar
y señalar como ejemplo, es que el animador radial de marras se refería a la vida
social de los "countries", al "peligro" que acecha a sus niños durante el
disfrute vacacional, como si fuese un "problema de todos", como si sus
habitantes fueran la expresión masiva de la población argentina, incluidos los
millones de desocupados, los habitantes de las villas miseria (que generalmente
se extienden alrededor de los countries), los 50 niños que mueren a diario por
desnutrición o enfermedades del hambre, en suma, la mitad del país que está
-estadísticamente- por debajo de la línnea de la pobreza.
Este animador (un ejemplo
paradigmático de todos los que desarrollan las mismas tareas en radio y
televisión), que habla y se conmueve con los problemas del habitantes del
country, frente a una audiencia masiva compuesta por un 50% de personas que
sufren padecimientos económicos extremos, de empleo, de viviendas, carencias de
todo tipo, da por sentado que todos "vivimos en el country".
Si alguien le tocara en el hombro y
le dijera a este personaje alienado y autista, un verdadero criminal social de
la comunicación masiva: ¡Esto es el capitalismo, estúpido!, el
conductor radial se quedaría mirando sin entender nada, porque, simplemente el
sistema capitalista de consumo lo programó para alienar masivamente a las
personas, sin entender nada.
Este ejemplo extremo de autismo
social "clasista", se traslada a otros ejemplos de la comunicación masiva.
Por ejemplo, cuando los periodistas,
animadores, conductores, de radio y televisión se dirigen en la Argentina a "su"
audiencia, dan por sentado que la misma goza de un status de poder
adquisitivo parecido al de los anunciadores comerciales del programa, que
habitan en los countries.
Estos conductores (escuchados y
vistos por audiencias masivas) dan por sentado que todo el país tiene
automóvil, vivienda, confort, acceso a la Internet, a instituciones de enseñanza
privada, a las vacaciones anuales, etc.
La comunicación masiva nivel
promedio estadístico, en su ámbito intimista y familiar (al igual que la
publicidad comercial) , no está pensada para el pobre, el desocupado, el
carenciado, o el marginado, está pensada para una clase con poder adquisitivo
(la "gente como uno") a la que se dirigen, como parte de la misma familia, los
conductores, animadores y periodistas de las emisoras radiales y canales masivos
de TV.
Ningún comunicador masivo, periodista
o conductor en la Argentina, va a hablar o se va a conmover (así como lo hace
con los dramas o vivencias de la gente del country) con la historias íntimas o
familiares de los millones que habitan en villas miserias, cuyas viviendas
precarias, rodeadas de excrementos y de aguas contaminadas, carecen de los
más elemental para la supervivencia.
La estética de la pobreza es fea,
causa repulsión y bajonea el espíritu, y la comunicación (y los
comunicadores) en la Argentina están básicamente programados para
trasmitir "buena onda" y estereotipos de vida que tengan que ver con la
esencia civilizada y altruista de los que tienen ropa limpia, vivienda cómoda,
baño instalado, empleo y vacaciones aseguradas, si es posible en las mismas
zonas donde concurren los habitantes de los countries.
En este universo alienado, un
conductor o conductora puede estar hablando de la farándula artística, de las
modelos top, de las vacaciones en Miami, de la fiesta casamentera de alguna
monarquía europea. etc, y luego dejar paso al "noticiero de la media hora",
con información sobre las muertes de Irak, hambre y desnutrición en la provincia
de Tucumán, "olas asesinas" que barren con los pobres de Asia, dramas diversos
de la marginalidad, las drogas, el abandono social, con imágenes incluidas si es
televisión.
Pasada la tanda "burocrática" de las
noticias, sin análisis ni comentarios, los conductores o
periodistas vuelven a su gimnasia comunicacional habitual, en cuyo escenario
vivencial no existen pueblos invadidos, genocidios masivos, Imperio
norteamericano, o 5 millones de niños muriendo de hambre por día en el
mundo, etc, etc,.
Y si aparecen en la "información
diaria", son "datos terribles de la realidad" que pasan con la misma
velocidad que llegan, y los oyentes y televidentes vuelven al seno materno del
mundo "comunicacional" que les ofrecen los conductores y periodistas oficiales
de la "ideología country".
Este autismo comunicacional, clasista
e individualista, genera a su vez, un universo mental donde nada se conecta con
nada. La pobreza nada tiene que ver con la concentración de la riqueza, los
pobres son pobres y los ricos son ricos, una ley aceptada universalmente como
"natural" y sin causalidades ni emergentes.
Los que viven en el country (los
sujetos a quien se dirige -y expresa- en esencia la comunicación masiva en la
Argentina) ven como "natural" la pobreza marginal esparcida alrededor de
las autopistas que atraviesan sus modernos automóviles para llegar a su
residencia con pileta y "quincho" en el country.
De la misma manera estos individuos
(cuyos valores e ideología son trasladados a la audiencia masiva de radio y
televisión por los comunicadores) ven como "antinatural", tremendamente
"antisocial" y perturbador, que los piqueteros desocupados o trabajadores en
huelga ( víctimas de la concentración de la riqueza expresada en la
fastuosidad de los countries) corten las rutas, avenidas o autopistas por
las que se dirigen a sus "lugares de trabajo" los habitantes del country.
Los conductores y periodistas
masivos, los "analistas" mediáticos, sirven de polea de transmisión para
que este pensamiento de la "gente de los countries" se convierta en
"ideología masiva", y cuya respuesta inmediata se traduce en los "mensajes de
oyentes" tratando a los desocupados y trabajadores en huelga de "vagos y
delincuentes que no quieren trabajar".
La audiencia masiva, extrañada de su
propia realidad (muchas veces carente de lo esencial para supervivir), toma los
valores, la ideología y los prejuicios elitistas de los habitantes del country
trasmitidos por los los comunicadores y animadores mediáticos, como si fuera
propia.
Trasladada a otros planos, esta
comunicación profundamente clasista y racista, creó la aceptación social para el
acordonamiento policial de las villas miseria, las legislaciones represivas
contra la protesta social, y situó como el eje de todos los males
sociales de la Argentina a los secuestros y robos que afectan
particularmente a la clase que habita o veranea en los countries.
Los lenguaraces masivos de la
"ideología country" en la Argentina, crearon las condiciones para que el
gobierno de turno sustituya el drama de la injusticia social (generador
de pobreza, desigualdad y muertes por hambre y desnutrición en la mayoría de la
sociedad ) por el drama de la inseguridad, generador de robos y
secuestros que afectan principalmente a la clase minoritaria y enriquecida de
los countries.
Radio 10 y Radio Mitre
(casi el 90% de la audiencia masiva de la Argentina), Canal 13, Canal
11, América TV, Canal 9, Todo Noticias (el 90% de la
teleaudiencia masiva en la Argentina), los diarios Clarín, La Nación,
Ambito Financiero e Infobae (monopolizadores de la información
escrita), fueron los hacedores comunicacionales de la "inseguridad" (de la clase
media y alta) como problema estratégico de Estado.
De esta manera el gobierno de
Kirchner, el más represivo de América Latina, pudo legislar y aplicar leyes de
criminalización de los conflictos sociales que llevó a miles de
desocupados y militantes sociales a las cárceles, sin que a ningún sector de la
sociedad se le mueva un dedo.
En otras palabras, en la
Argentina mediática de
Kirchner (manejada por
los comunicadores de la "ideología country") la lucha contra la "inseguridad"
sustituyó a los grandes reclamos colectivos por trabajo, vivienda y justicia
social.

Eso explica, entre otras
cosas, el gran éxito y los elogios que cosecha este presidente entre sus
admiradores: los banqueros, los petroleros, y los empresarios que se sienten
felices y realizados al contemplar a cientos de miles colonizados
mediáticos, militantes sociales de Juan Carlos Blumberg, combatiendo a la
delincuencia común con una vela en la mano.
Por decreto de los grandes
monopolios mediáticos que controlan y orientan conducta masiva en el país a
través de la "información" o el entretenimiento, la única opción
válida de protesta masiva en el país, la que los medios no "descalifican", la
que otorga "prestigio de militante social", es la lucha contra la
"inseguridad".
O sea, la lucha contra la
delincuencia común, (generalmente de origen pobre) y no la lucha contra la
delincuencia de mercado, encaramada detrás de las barreras de
seguridad de los countries, cuya ideología expresan y recrean los comunicadores
masivos en la Argentina.
No la lucha contra los
macro-ladrones, los banqueros, los petroleros, los empresarios top, o sus
agentes de negocios: los políticos que, hoy con Kirchner a la cabeza,
administran, votan leyes, legislan para el FMI y los bancos, o encorsetan los
salarios de por vida para que los acreedores financieros cobren puntualmente.
Y, entre otras cosas, este
fenómeno se explica por una razón sencilla: quienes financian (a través de la
publicidad comercial) a los grandes medios masivos son los bancos y
trasnacionales cuyos ejecutivos, empleados y accionistas suelen encontrarse en
las reuniones sociales de los countries cinco estrellas del conurbano de
Buenos Aires, o en la residencia del embajador de EEUU en la Argentina
Y los oyentes y televidentes
masivos, seducidos y alienados por la magia de la comunicación, repiten como
loros los dramas, las vivencias, y las ideas xenófobas y racistas de los
habitantes del country como si fueran suyas.
Así, durante las 24 horas, se
produce y reproduce el feed back comunicacional entre el country y las
mayorías, y se expande como epidemia la dialéctica perversa mediante la cual
todos terminan descerebrados, individualistas y racistas, incluido el que
conduce el programa.
Un modelo paradigmático de
comunicación dominante, cuya esencia y contenidos, no difiere de la del
resto de los países latinoamericanos donde los medios de comunicación se han
convertido en los nuevos ejércitos de dominación mediante la destrucción
del cerebro de las mayorías.
Y volvemos al principio de
este informe: Un
conductor de una emisora argentina, Radio 10 de la Capital Federal, una de las
dos emisoras que concentran la audiencia masiva del país, se pasó dos horas
hablando de la "seguridad" de los niños en las piletas de natación de los "countries"...
Ese es el principio del verbo.
Y ese es el capitalismo, estúpido.
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