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(IAR-Noticias) 30-May-05
Un día cualquiera un canal
sensacionalista de cable de Argentina, Crónica TV, mostró a turistas
norteamericanos recorriendo los pasillos de un asentamiento marginal (las
denominadas "villas miseria") acompañados por guías que le mostraban y
describían el miserable paisaje de pobreza extendido a su alrededor.

Este "tour de la pobreza"
(por llamarlo de algún modo), debido al alto rating de audiencia que generó, fue
imitado por el resto de los canales que empezaron a mostrar a diario en sus
noticiosos a grupos de turistas que se desplazan por distintas villas miseria,
principalmente de la Capital Federal.
Los turistas, en su mayoría
europeos y estadounidenses, pagan 60 dólares a una agencia, y dos
vecinos del lugar los guían por los pasillos mientras les cuentan
"particularidades" de la vida en el asentamiento.
El nuevo fenómeno de comerciar con
la pobreza como "atracción turística" se ve favorecido por las estadísticas.
Según un estudio de la consultora
Equis, realizado en el 2002, cada día en Argentina surgen 2.000 nuevos
pobres, es decir, más de uno por minuto, que sobreviven con menos de
4 pesos (un poco más de un dólar) diarios.
En las pantallas de los
televisores que los muestran se reflejan las caras asombradas de los visitantes
extranjeros al contemplar las condiciones miserables del habitat en que viven, con viviendas
precarias donde conviven hacinados niños mezclados con adultos, con pasillos de
tierra flanqueados por aguas servidas y putrefactas, que parecen alimentar el
morbo de los que pagan para "ver pobreza", en vivo y en directo.
Pero a este espectáculo degradante
de mirar la pobreza, no para transformarla sino para "conocerla", también
se suman especimenes locales como periodistas, sociólogos y hasta economistas
que utilizan el "tour de la miseria" para enriquecer sus conocimientos y exhibir
"experiencia avanzada de la pobreza" en sus libros o exposiciones.
Martín Roisi, dueño de Tour
Experience, la agencia que -según el diario Clarín- organiza las visitas en
una villa,
prefiere hablar de "integración", antes que de rarezas: "La idea no es mostrar
la pobreza, sino toda la riqueza cultural que hay detrás. Acá la gente se
organiza, piensa alternativas y sale adelante con humor y solidaridad", dice.
Este personaje de la fauna
argentina -según le contó él mismo a una reportera de Clarín- conoció la villa haciendo un casting para una filmación.
"Pegó onda" y empezó a organizar los tours en diciembre. Asegura que no se queda
"ni con un dólar" de los 60 que cobra.
"Parte de la recaudación es para los vecinos que nos guían y el grueso lo
donamos al comedor Futuro para Todos, que funciona dentro del barrio. El tour me
sirve de publicidad y para difundir otras excursiones que organizo", asegura el
"creativo".
No obstante, a partir de tomar el
fenómeno difusión pública por la TV, ya son muchas las personas o grupos que
toman contacto con asociaciones y dirigentes de las villas miseria para hacerles
ofertas de "turismo guiado" dentro de los asentamientos marginales a cambio de
una comisión en dólares.
Choferes de autos de alquiler,
mozos de restaurant, conserjes de hotel, y hasta camareros que tratan a diario
con turistas tratan de montar su pequeña empresa de "tour de la miseria"
apelando a su imaginación creativa y buscando contactos comerciales dentro de
las villas miseria.
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MONTAJE FOTOGRAFICO DE LA ARGENTINA
(Agencia DYN) |
En Buenos Aires ya hay excursiones que muestran cómo funcionan
y se organizan los piquetes, como recogen elementos de la basura para vender los
"cartoneros", como viven los linyeras y los chicos de la calle, y hasta
como se vende sexo en las zonas rojas.
El morbo no tienen límites, igual
que el afán de ganancia capitalista que hace negocio hasta con las lacras e
injusticias sociales que produce.
Según Clarín, La misma agencia que organiza
el recorrido a la Villa 20 en la Capital Federal, realiza la "Trava Tour", una
excursión guiada al mundo travesti de Buenos Aires con visitas a chicas célebres de la noche roja porteña.
En la onda de "mostrar la
pobreza" y la marginalidad sin causa ni efecto, sin criticarla ni cuestionarla, convive otra veta de negocio
millonario que será
seguramente explotada más "racionalmente" por las grandes empresas de turismo.
Los "tours de realidad" (en realidad "tours de la miseria") ya conforman
una tendencia fuerte de explotación comercial en los grandes centros turísticos
del mundo por las transnacionales del ramo que facturan millones
mostrando las zonas "prohibidas", los enclaves marginales o las zonas más
pobres y miserables del mundo.
En Río de Janeiro, varias agencias se disputan las excursiones a la Rocinha, su
favela más famosa. Los tours -con guardias de seguridad y traductores- se hacen
incluso de noche. La industria es tal que dentro de la favela funcionan varios
artesanos que viven de la venta de "souvenirs de la pobreza" a
extranjeros.
En Sudáfrica también se organizan excursiones a barrios marginales, y hasta son
objeto de comercialización los lugares de tragedia, como la AMIA en
Buenos Aires y el lugar donde estaban las Torres Gemelas en Nueva
York.
En la city neoyorquina cada vez son más las visitas
al Ground Zero, lo que quedó después del atentado terrorista. En
Tailandia, ya se empezaron a organizar excursiones para ver los
desastres y la devastación que dejó el tsunami.
Pero hay algo más asombroso
todavía: en la onda del "tour realidad", hay un grupo de la Capital
Federal argentina que
ya está pensando como organizar excursiones turísticas a las villas miserias con
"alojamiento incluido".
Esto es, que los turistas
extranjeros puedan pasar una jornada completa, con su correspondiente noche, en
la villa, durmiendo en una vivienda precaria y compartiendo las costumbres de
sus habitantes. Y si es requerido, contando con un servicio sexual a cargo
de mujeres de la villa.
Según dicen sus organizadores (un
grupo de conserjes de hoteles 5 estrellas), esta "emoción fuerte" no le va
costar al turista menos de 1.000 dólares por jornada.
Y explican: el mayor costo del
servicio lo insumen los custodios y el personal de seguridad reclutado en
la propia villa miseria.
Es la única manera de garantizar
de que "salgan vivos", añaden con humor negro.
Y agregan: si hay turistas que
pagan sumas siderales por hacer tours "supervivencia" en el desierto del Sahara,
¿porqué no van a pagar para vivir como pobres en una villa miseria?.
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