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(IAR-Noticias) 05-Jul-05
Por Lorena
Bassani - Clarín
Ya
lo dijo Fidel: “En Cuba, hasta las prostitutas son
universitarias”. Aunque parezca extraño, el último grito de la
moda capitalista coincide con la ácida pero realista visión
del líder revolucionario: hoy por hoy, el auge de los
servicios de agencias de acompañantes y el turismo sexual
acrecientan el fenómeno de las prostitutas universitarias. En
los últimos años, jovencitas con proyectos, buenas familias,
varios idiomas en su CV y maratónicas sesiones de gimnasio
marcan tendencia en el negocio de la prostitución VIP. La
“doble vida” es sinónimo de pesos; en el mundo y, por
supuesto, en la Argentina.
Claudio Ares
Dueño de Tramps-Escorts
“Las chicas sólo quieren ganar plata” ”
Las
chicas que posan en las vitrinas de los portales VIP apenas llegan a los 30 y su
psico físico cultural puntúa mucho más arriba de la media del ambiente. Trabajan
en forma independiente, gran parte de ellas estudian carreras universitarias,
manejan varios idiomas y cuidan su "presencia" como si fueran verdaderas modelos
de televisión. “Transmiten que son lindas y que, además, pueden hacerte quedar
muy bien en una cena de negocios", comenta Claudio Ares, responsable Tramps-escorts,
uno de los casi cincuenta sitios argentinos en donde estas refinadas prostitutas
muestran sus fotos desnudas, esperando el pique de empresarios poderosos o de
turistas hambrientos de “carne argentina”.
Sus clientes son personas con altos cargos y poder adquisitivo elevado. Muchos
son extranjeros, pero también hay empresarios exitosos de nuestro país. “El
turista busca compañía por uno o más días completos y paga en dólares. El
cliente local, en cambio, contrata servicios cortos”, aclara Ares. En ambos
casos, se busca pasar un momento agradable con la seguridad de que obtendrán
exactamente lo que contrataron por medio del sitio. Generalmente, los lugares
para la cita son elegidos por ellas. “Puede ser en el hotel o en su propio
departamento también, pero no todas pueden o quieren acondicionarlo para recibir
a un cliente de estas características (high class), entonces prefieren hacer
servicios a domicilio”, asegura el dueño de Tramps.
Actualmente, cuatro de cada diez prostitutas de agencia son universitarias y
hasta respetan características similares: provienen de buenas familias,
mantienen un nivel de consumo alto, se pagan los estudios en universidades
privadas, hablan un buen nivel de inglés y tienen vidas sociales normales, que
mantienen intactas más allá de sus actividades "extracurriculares". ¿Cambió el
exclusivo mundo de la prostitución VIP? “Indudablemente sí, hoy por hoy, la
prostituta de alta categoría se asemeja más a una mujer de negocios que una
pobre sin opciones en la vida”, afirma Ares y agrega: “Todas dicen que serán
prostitutas por un tiempo, pero en muchos casos, quedan pegadas... aún con su
titulo bajo el brazo”.
Laura
Prostituta VIP y estudiante de Derecho
“No quiero hacer esto toda la vida”
“Hoy no puedo Corazón, pasado mañana tengo parcial”, le dirá Laura a uno de los
dos celulares que lleva colgados del cinturón. Después, como si nada, hablará
largo y tendido sobre su vida estudiantil: la cantidad de materias que lleva
cursadas, las cátedras, el último parcial (que dará en julio) y de los
profesores babosos que la pispean cuando taconea por los pasillos de la UBA.
“Mañana, por ejemplo, voy a la facu a buscar unos apuntes y después, a eso de
las 19, recién arranco con el trabajo”, dice, enchufadísima. Se calma. Sabe que
“trabajar” para ella significa prostituirse y, por eso, empieza a contar su
historia con un poco más de cautela: habla de los altos precios que cobra (entre
400 y 1500 la hora “depende el señor”) comenta que sus clientes son “caballeros”
con los que, muchas veces, terminan hablando de sus respectivas profesiones.
“Empecé hace dos años, meses después de haber terminado con primer año de
Derecho. Podría decir que arranqué porque no me quedaba otra, pero la realidad
fue distinta: una amiga íntima me contactó con un fotógrafo de books y él me
tiró la onda”, dice Celeste, que, como mínimo, atiende veinte clientes por mes.
Trabaja en su propio departamento porque esa opción “es la más segura” en estos
tiempos. Y sin que se le pregunte, agrega: “Es mejor esto que hacer promociones,
se gana mucha más plata”. Media hora más tarde, Celeste levanta los 50 kilos que
pesa de la silla y se va del bar arqueando la cintura. Antes, aclara, “es
temporario, hasta que me reciba”. Sí, parece que todas dicen lo mismo...
Juan y “El Tano”
Empresarios, 30 y 37 años
“Es más caro tener una amante”
“Si tuviera plata y fuera soltero creo que las contrataría por tiempo completo.
Están buenísimas”, dice Juan, 30, empresario del rubro tecnológico. Después de
semejante declaración, relata más detalles sobre uno de los tantos encuentros
con sus chicas VIP. “Llegué a un lindo departamento de Palermo, muy prolijo,
súper limpio, me abrió la puerta, me pegué una ducha, pasamos a la pieza, nos
dimos unos besos (no en la boca) y bueno, después tuvimos sexo con
preservativo”. Y agrega un dato: “Cuando terminé, como estaba re-tranqui, nos
quedamos hablando un rato largo sobre nuestras vidas y ahí me dijo que estaba en
tercer año de Arquitectura”, comenta Juan -nombre ficticio que eligió para la
nota “porque sino se le complica”-.
Por teléfono, muy precavido, otro señor con “falsa identidad” se presenta: “Decí
que soy el Tano, así nadie sospecha”. Enseguida, verborrágico, comienza con su
relato: “La mía –su prostituta- me comentó que vive sola hace cinco años y que
los padres son de la zona norte. Habla inglés e italiano perfectamente y su
nivel cultural me pareció excelente, incluso, mejor que el de mi propia novia”,
remarca. “Me contó que no le falta plata, que estudia economía y que trabaja de
esto porque tiene que costearse sus estudios en la UCA, que es una privada”,
informa. “La tarifa era de 120 pesos y estuve una hora, pero fue tan lindo y tan
amable el momento que pase que cuando se hizo la hora me quede un rato más a
conversar y a hacernos unos mimitos más”, dice y se define inmediatamente, como
un romántico empedernido. “Desde ese día quede enviciado y tuve otras
experiencias similares con otras chicas porque realmente son muy finas y
hermosas”. Además, “es más caro mantener a una amante”, termina El Tano, riendo.
Pero la “alegría” no es sólo de las facultativas argentinas. Según un
estudio de la Universidad de Melbourne, Australia, “las universitarias
incurren cada vez con más frecuencia en el negocio de las strippers o la
prostitución”. Sarah Lantz, del Centro de Salud Adolescente de la facultad,
entrevistó a cuarenta alumnas y descubrió lo siguiente: “Para muchas la baja
cantidad de horas que trabajan en el rubro, donde además obtienen buenas pagas,
les permite darse una buena vida y estudiar al mismo tiempo”. Eso sí, según la
socióloga, “de las que completaron sus carreras todas continuaron trabajando en
la industria del sexo”.
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