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(IAR-Noticias)
12-En-05
Por Pascual Serrano - Rebelión
Los
gobiernos de Venezuela y Colombia están enzarzados en torno a
las circunstancias de la detención del miembro de la Comisión
Internacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC) Rodrigo Granda, alias Ricardo González, el
pasado 13 de diciembre. Según el gobierno colombiano, el
miembro de las FARC fue detenido en territorio colombiano y
según el venezolano Granda fue secuestrado en Caracas, lo que
supone una violación de la soberanía de este país y la
legislación internacional, en lo que algunos han considerado
el resurgimiento de la Operación Cóndor puesta en práctica por
las dictaduras del Cono Sur en la década de los setenta.
Intentemos analizar los datos que se
conocen al margen de simpatías o animadversiones por alguno de esos gobiernos y
de posicionamientos previos ante el grupo insurgente colombiano.
Las declaraciones de mayor rango de
ambos gobiernos son las del presidente venezolano Hugo Chávez afirmando el 10 de
enero que Granda “fue secuestrado aquí en Caracas, y de aquí lo llevaron por
tierra hacia Cúcuta, sin duda alguna” por un lado, y las del ministro de Defensa
colombiano Jorge Alberto Uribe quien afirmó que “la policía colombiana, con
respecto a este caso Granda, no ha violado ni la soberanía ni el territorio
venezolanos. Esto queda muy claro y ratificado por mí”, dijo el ministro de
Defensa.
También, este mismo ministro afirmó
textualmente a la agencia BBC el 7 de enero que “ la información de nuestra
Policía Nacional indica que la captura fue realizada en exclusiva por nuestros
efectivos y en territorio colombiano (...)”, “Para nosotros es muy clara la
información, obtenida desde el primer día a través de nuestra policía, que nos
merece total crédito. Esta captura fue realizada en territorio colombiano, en la
ciudad de Cúcuta”, reitera.
Veamos la información de que se
dispone. Sobre el momento detallado de la detención, las versiones oficiales
procedentes de Colombia son las siguientes:
15 de diciembre: el general Jorge
Daniel Castro, comandante de la Policía Nacional, anuncia la captura de Granda
por sus hombres en una calle de Cúcuta el día anterior. Se le detuvo poco
después de ingresar desde Venezuela en esa ciudad, capital del noreste
departamento de Norte de Santander, afirma. El anuncio sorprendió a muchos
periodistas en Colombia, pues un día antes distintas fuentes oficiales les
habían informado que estuvieran atentos a una "muy importante" captura de un
guerrillero de las Farc en Venezuela. Incluso, en la propia página web del
ejercito colombiano se encuentra publicado un teletipo firmado por Caracol
Noticias y AFP afirmando que la detención se produjo el 13 de diciembre.
16 de diciembre: fuentes de la
Policía de Cúcuta aseguran que la captura del miembro de las FARC se hizo en un
hotel de la ciudad.
17 de diciembre: ante la
contradicción de ambas versiones evidenciada en los medios de comunicación, la
Policía de Cúcuta informa que fue en una calle, pero cuando iba a entrar en un
hotel.
6 de enero: el comandante de Policía
del Norte de Santander, coronel José Humberto Henao Castaño, dice a la
televisión Caracol Noticias que la captura se realizó en La Prada, un
corregimiento de Cúcuta.
Existen, por tanto, tres versiones
diferentes de una captura que la sitúan en dos días distintos, todas ellas
procedentes de la policía colombiana. El diario El Tiempo pregunta sobre la
filmación del momento de la detención, práctica rutinaria en este tipo de
operaciones, y se le responde que no existe. Este mismo diario, el de mayor
tirada y de línea informativa oficialista, tan oficialista que uno de sus
propietarios es el vicepresidente del gobierno colombiano, afirma que “las
contradicciones de la Policía crecen con las afirmaciones de fuentes del alto
gobierno colombiano, que después de la captura reconocieron a un pequeño grupo
de personas, en voz baja, que la detención se había producido en realidad en
Venezuela”.
Mientras tanto, a principios de enero
el semanario colombiano Cambio desempolva unas declaraciones del presidente
colombiano Alvaro Uribe a Hugo Chávez en una conversación que mantuvieron en su
primer encuentro en noviembre del año 2002: “si alguien de su gobierno llega a
proteger a un guerrillero colombiano en Venezuela le aseguro que nos metemos más
allá y sacamos al terrorista”.
Por su parte, ¿qué pruebas tiene el
gobierno venezolano de que la detención y secuestro se realiza en Caracas? Las
primeras afirmaciones en ese sentido proceden del director del periódico Voz y
miembro de la Comisión de Notables que medió en las conversaciones entre el
gobierno colombiano y las FARC, Carlos Lozano, y de las declaraciones del propio
Rodrigo Granda. En ellas se señalaba que la detención se hizo el lunes 13 en la
puerta de cafetería del centro de Caracas a plena luz del día, cuando el líder
de las FARC se encontraba reunido con un periodista.
El nombre del periodista se hace
público a los pocos días. Es el colombiano Omar Roberto Rodríguez, colaborador
de Le Monde Diplomatique, y concede entrevistas a multitud de medios detallando
su testimonio sobre lo sucedido. Reconoce que no vio cómo secuestraban al
miembro de las FARC, pero sí confirma que estuvo con él en una cafetería de
Caracas minutos antes de que desapareciese el 13 de diciembre, fecha y hora en
que la policía y el gobierno colombiano señalan como de la detención. A las
15:55, reunidos ambos en la cafetería próxima al metro Bellas Artes, Granda
recibe una llamada al teléfono celular, se levanta de la mesa, sale al exterior
y desaparece. En la mesa queda su bolígrafo, una caja de Marlboro y el
encendedor. Tres días después, el periodista ve en la televisión cómo la policía
colombiana anuncia la detención en Cúcuta, Colombia. Las imágenes muestran a
Granda con la misma ropa que llevaba puesta el día de la entrevista. El
periodista de Le Monde Diplomatique se pone en contacto con el gobierno
venezolano y les informa de lo sucedido.
Omar Roberto afirma no ver cómo es
secuestrado Granda, pero sí lo vio Abel González, un vendedor de frutas que se
encontraba en la zona de los hechos. “Dos hombres entraron al café y de pronto
salieron con otro señor (se supone que Granda), agarrado por los brazos, pero
caminando, sin forcejeo ni violencia, pero lo tenían bien agarrado. Entonces lo
montaron en una camioneta verde con franjas grises y salieron rápido”,
declararía el vendedor a la prensa. Una versión que coincide con la de José
Pinilla, el camarero de la cafetería, quien declaró a la revista colombiana
Semana: "Sólo recuerdo haber visto un alboroto a las puertas del cafetín porque
metieron a la fuerza a un señor en un carro. No me acuerdo de más nada".
Por otra parte, según la información
que posee el gobierno venezolano, el registro de llamadas por el teléfono móvil
de Granda demuestra que su detención se produjo en Caracas y que luego fue
llevado a Colombia. El ministro de Interior venezolano Jesse Chacon detalló el
pasado 11 de enero que en el seguimiento del teléfono celular de Rodrigo Granda
se comprobó que se activó el día 14 a las diez y veinte minutos de la mañana en
la carretera hacia Santa Ana del Táchira, es decir cerca de la frontera de
Venezuela con Colombia y próximo a la localidad colombiana de Cúcuta, lugar
donde, según la policía colombiana dijo haberlo detenido el día anterior a las
siete de la noche.
El ministro colombiano no ha dejado
de señalar que la captura se hizo en Colombia y que no se ha violado la
soberanía de Venezuela y afirma que se está utilizando la vía legal de recurrir
a la INTERPOL para pedir la colaboración de la policía de otros países en la
detención de los perseguidos por la justicia colombiana.
He aquí otra irregularidad por parte
del gobierno colombiano. Granda no tenía ninguna orden ni solicitud para la
INTERPOL en las fechas de su detención. El jefe de Estado venezolano reveló que
“la INTERPOL de Colombia introdujo en el sistema internacional a Rodrigo Granda
el domingo 9 de enero”, 25 días después de la detención.
Decenas de personas pueden atestiguar
la presencia de Granda en Venezuela los primeros días de diciembre. Presencia,
con documentación legal o no, que no pone en compromiso a las autoridades
venezolanas porque no había ninguna orden de detención contra el colombiano en
esas fechas. Yo mismo lo entrevisto el día 5 de diciembre en Caracas, quizás la
última entrevista publicada antes de la detención. Ya esos días, el periodista
Hernando Calvo Ospina y otros amigos colombianos me confirman la existencia de
un comando colombiano que está buscando secuestrar a Rodrigo Granda. Esta es,
por tanto, la crónica de un secuestro anunciado. Que cada uno juzgue que
gobierno miente y cuál dice la verdad.
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