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Sunday, 23 de January de 2005

 

Paramilitares y Uribe

El imperialismo paramilitar

 
 

(IAR-Noticias) 24-En-05 

Colectivo Cádiz Rebelde

En rasgos generales y a título meramente descriptivo, el paramilitarismo se presenta como una actividad encubierta ilegal y criminal al servicio y amparo del Estado o de sectores o grupos oligárquicos de poder, para la supresión violenta de todo lo que signifique oposición al régimen  y  a sus  proyectos de gobierno, de la represión y eliminación del adversario político o social, instrumentada por individuos o escuadrones de forajidos a sueldo, con conocimiento del terreno y de la población donde actúan, o de cuerpos policiales y militares camuflados, adiestrados y apoyados logísticamente y con absoluta impunidad jurídica.

De manera más específica y a ras de tierra, "el paramilitarismo es una estrategia de guerra diseñada para combatir en conflictos de baja intensidad, donde las fuerzas regulares encuentran trabas de orden legal o político para acometer acciones que no pueden reivindicar. Es una modalidad de "guerra sucia" utilizada en muchos lugares del planeta; hablemos de algunos ejemplos: En Malasia y Kenia fue utilizado por los ingleses, en Argelia por los franceses, en Afganistán por los rusos, en Vietnam por los norteamericanos, en Centroamérica por los regímenes  oficiales apoyados por los norteamericanos.

Se ha utilizado en las dictaduras de Sur América y en general en todo el continente latinoamericano dentro de la estrategia de "Seguridad Nacional"; esta última es una doctrina imperial de la potencia norteamericana, impuesta a sus colonias desde México hasta la Patagonia, que busca combatir los movimientos insurgentes que pongan en riesgo sus intereses" ( Antioquia la mejor esquina de América - La otra realidad- Colectivo Semillas de Libertad- Editorial Endymion, Medellín Colombia,  julio 2000 )- . Y no faltaba más y por supuesto, la "Operación Cóndor" diseñada y puesta en escena por las dictaduras del Cono Sur en las décadas 70-80 , ahora desvelada por la descodificación de documentos de la Cía. americana. y el juicio al tenebroso sátrapa Pinochet.

El paramilitarismo no es un fenómeno nuevo en Colombia, caracterizada por un régimen férreamente bipartidista de reparto de poder de la oligarquía. A él han recurrido sistemáticamente los partidos políticos liberal y conservador mientras fueron hegemónicos en la política colombiana, desde y fuera del poder,  a lo largo de su historia republicana, reclutando y armando a civiles de entre sus propias organizaciones , valiéndose subrepticiamente de sus aparatos policiales y de sus aparatos administrativos de seguridad para aterrorizar, torturar, desaparecer, eliminando, en suma, al adversario político, en el contexto de un proyecto económico.

Durante el período conservador de 1946 a 1953, y en el siguiente de la dictadura militar de Gustavo Rojas Pinilla hasta 1957, conocida como la época de la "violencia",  perdieron la vida asesinadas cerca de medio millón de personas, la mayoría campesina. Este período de la violencia se origina a partir del asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Con pretexto en el levantamiento popular que le siguió, el Gobierno conservador desató una encarnizada persecución de las organizaciones obreras y populares hasta casi aniquilarlas y emprendió masacres en las poblaciones campesinas con influencia liberal y comunista.

El paramilitarismo estaba conformado entonces por individuos y grupos de conservadores fanatizados a los que la opinión pública conocía con el apodo de "pájaros", por la súbita rapidez con que llegaban y la presteza con que partían una vez asesinado el adversario político, liberal y comunista. También eran llamados  "chulavitas", en alusión a un pueblo del mismo nombre, conocido por su sectarismo conservador y de donde eran reclutados amplios contingentes policiales caracterizados por su  fanatismo conservador y "laureanista" ( Laurean Gómez Castro fue presidente de la República en esa época y el caudillo conservador más importante del siglo pasado.). " Dios y Laureano" era su consigna; y aquella otra de "el rojo es señal de peligro".

En ese entonces, la policía nacional se encargaba de hacer levas, particularmente entre  jóvenes conservadores; se les entregaba armas y eran conducidos en vehículos oficiales hasta las cabeceras de las veredas y corregimientos preponderantemente liberales, sorprendiendo a sus pobladores y asesinándolos villanamente. Eran las llamadas "guerrillas de paz". En las ciudades de cabecera se asistía permanentemente al espectáculo de camionetas descubiertas que descendían de la cordillera trayendo amontonados, como racimos de plátanos, los cuerpos mutilados y decapitados de los campesinos asesinados.

La práctica del "boleteo" era arma del "gamonal" o "cacique" , casi siempre jefe del partido político de la zona y dueño de las mejores tierras. Consistía esta práctica en intimidar al campesino exigiéndole el abandono de su parcela, so pena de iniciar contra él y su familia toda clase de represalias, que podían ir desde la destrucción e incendio de sus bienes hasta la violación de sus mujeres e hijas y el asesinato. Las tierras abandonadas eran incorporadas a las del señorío gamonal.

A esa época corresponde la resistencia armada del  campesinado, que, para proteger la vida y sus bienes, conformaron núcleos guerrilleros, cuya lucha se generalizó en diferentes regiones del país: Los Llanos Orientales, el suroeste antioqueño, el sur del Departamento de Córdoba, el noroeste del Departamento de  Cundinamarca, el sur del Departamento de Tolima, el Departamento de Santander, etc. (Departamento equivale a Comunidades Autónomas del Estado español).

Un golpe militar en junio de 1953 contra el presidente conservador  Laureano Gómez  llevó a la Presidencia de la República al dictador Rojas Pinilla, siendo uno de sus primeros actos de gobierno el ofrecimiento de la "paz" a los insurgentes y la promesa de conceder amnistía  y tierra a los guerrilleros que entregaran las armas. Los combatientes del Llano, Antioquia y Santander, influenciados por el partido liberal, entregaron las armas. El gobierno incumplió los pactos. Muchos de los ya desmovilizados fueron asesinados por cuerpos paramilitares del Estado, entre otros, el más destacado jefe de la guerrilla de los Llanos Orientales, Guadalupe Salcedo.

Las guerrillas de orientación comunista de los Departamentos de Cundinamarca y Tolima se negaron a entregar sus armas y al ser hostilizadas por el ejército, auxiliado por ex guerrilleros liberales , reanudaron la lucha, que fue llevada hasta la región de El Pato Caquetá, Guayabero (Meta) y el Alto Sumapaz, donde tenían lugar importantes movimientos agrarios.

En 1958, cuando cae el dictador y se inicia el período conocido como del "Frente Nacional", en el que los partidos liberal y conservador pactaron la alternancia en el poder cada cuatro años y el ejercicio del mismo paritariamente durante 16 años, los guerrilleros de Sumapaz, atendiendo a los planes de rehabilitación y reincorporación a la vida civil ofrecidos por el nuevo gobierno de Lleras Camargo, suspendieron sus acciones militares sin entrega de las armas, dedicándose pacíficamente a sus labores agrícolas, aunque conservando su estructura organizativa con formas de autogestión y basada en  "comités de autodefensa". Pese al carácter pacífico de estos movimientos, comienzan a caer asesinados destacados dirigentes agrarios y ex guerrilleros y a ser hostilizado el campesinado por grupos irregulares dirigidos por antiguos guerrilleros liberales,  promovidos y amparados por el ejército, al servicio de los intereses latifundistas.

En ese contexto organizativo de "autogestión" y "autodefensa" se conforman las zonas de colonización de Marquetalia, Riochiquito, Guayabero y El Pato, célebres por su resistencia y porque, tras ser tildadas de "Repúblicas Independientes" por el senador Álvaro Gómez Hurtado, hijo del depuesto presidente Laureano Gómez, fueron alevemente bombardeadas y masacradas en 1964 bajo la presidencia del conservador Guillermo León Valencia, con apoyo logístico de los Estados Unidos, en aplicación del plan LASSO ( Latin American Security Operation) Era éste un programa de ayuda militar  para América Latina, que respondía a la nueva concepción militar de los Estados Unidos en los años 60, conocida como "  Doctrina de la Seguridad Nacional"y promovida desde las Escuelas de las Américas, en Panamá. .

Justamente los combatientes de Marquetalia en el fragor de sus luchas proclamaron el programa agrario de las guerrillas, que se convirtió en el programa agrario de las FARC: "en dicho programa planteábamos la lucha por una reforma agraria revolucionaria que liquidara las bases de la propiedad latifundista y entregara la tierra al campesino, garantizando las condiciones para su explotación económica. Señalábamos, además, la necesidad de forjar un frente único de todas las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias del país para la realización de los cambios democráticos " ( Información tomada del documento : "Las FARC-EP: 30 años de lucha por la Paz, Democracia y Soberanía" )

El reducto de campesinos que resistieron la agresión, desplazados en "pequeños grupos de guerrillas móviles hacia otras regiones con tradición de lucha y organización agraria", conformaron lo que se llamó el "Bloque Sur" ( por estar ubicado en el sur del Tolima, donde confluyen los departamentos de Huila, Valle y Cauca), que luego daría lugar al surgimiento en 1966 de las FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA (FARC),aún alzadas en armas.

El asesinato y la expulsión del campesinado minifundista y pobre de sus tierras permitían en aquel nefasto período la concentración de la propiedad agraria, primordialmente cafetera, en las vertientes de las cordilleras y la ampliación del latifundio destinado a la  explotación agrícola y ganadera extensivas  en los valles y llanuras, una y otras destinadas a la exportación. De la misma manera, el éxodo del campesinado dio lugar a la ampliación de  la llamada "frontera agrícola" con aquellos campesinos que no huían a la ciudad y que se desplazaban como colonos a los parajes inhóspitos del Magdalena Medio, Urabá, el Patía, etc. y otras regiones.

"El resultado: 300.000 pobres asesinados (casi todos campesinos); gran concentración de tierras y auge de la agricultura comercial; grandes desplazamientos forzados a la ciudad que surtieron la industria, abaratando los costos de producción; el desempleo y el problema urbano como las nuevas virtudes fenoménicas del capitalismo" ( Antioquia. La mejor ...Idem).

La reducción de la población campesina, preponderantemente minifundista, su desplazamiento forzado por la violencia y el proceso de relatifundización acelerado a expensas de las tierras usurpadas, es, desde los años cincuenta o período de la "violencia", una política constante de Estado " para modernizar e industrializar el campo" e "impulsar  el desarrollo urbano", siguiendo fielmente las recomendaciones de los organismos interamericanos, hegemonizados por los Estados Unidos. Lo sigue siendo.

Dígase si no. "A mediados del siglo XX la Misión Currie en el libro "Desarrollo económico acelerado" planteaba que en Colombia era necesario disminuir como mínimo cien mil familias campesinas anuales y si ello no se lograba mediante un programa económico que garantizara el flujo  de los campos a las urbes, es decir, mediante un "mecanismo de atracción", entonces la guerra podría servir para tal propósito como "mecanismo de repulsión" ( Ochoa Rincón Adriana Judith y otras- La relación Salud-Trabajo en la Industria alimentaria-1998- citado por el libro "Antioquia..."). Fue aquella una década de inusitado crecimiento industrial y altos niveles de exportación agrícola El iluminado Currie podía sentirse satisfecho..

El panorama social resultante de esa política criminal no ha podido ser más desolador: La descripción que de ello hace el investigador Colombiano Luis Alberto Matta Aldana es de un patentismo conmovedor: "Colombia por su tamaño- dice- es la cuarta nación de América Latina; su extensión equivale a Francia y España juntas, y es un país de fuertes y muy ricos contrastes geográficos. En la actualidad es una nación fundamentalmente urbana; un 70% de la población habita en las ciudades, mientras en la década de los treinta era a la inversa con una población mayoritariamente rural.

El desalojo brutal que ha impuesto el latifundismo ha generado esta nueva realidad, que alcanza niveles sorprendentes de desplazamiento forzado; más de un millón trescientas mil personas han sido desplazadas violentamente de sus regiones en los últimos doce años ( es una apreciación escrita en 1999, por lo que la cifra es notablemente mayor en el 2004), víctimas de la contrarreforma agraria que adelanta la burguesía terrateniente y que ahora ha intensificado el narcotráfico con sus ejércitos privados de paramilitares, gozando de total impunidad por omisión de la autoridad civil y militar, cuando no de su protección, como se ha documentado en diversos casos conocidos por instancias defensoras de derechos humanos nacionales e internacionales....

Más de 45 millones de hectáreas de tierra habilitada para la agricultura, en otra época maravillosas parcelas familiares y minifundios productivos, han sido paulatinamente arrebatados a los humildes campesinos en cinco décadas de despojo latifundista, con por lo menos un millón setecientas mil familias que viven ahora en las ciudades, añorando sus tierras."  ( (Tomadas del Prólogo a "Colombia y las FARC-EP-Origen de la lucha guerrillera -Testimonio del comandante Guaraca"- Txalaparta-1999)

A propósito de lo anterior, son  elocuentes las manifestaciones de Alberto Leras Camargo en una de sus alocuciones como primer Presidente del Frente Nacional tras la dictadura de Rojas Pinilla, en el período 1958-1962 refiriéndose a la estrecha relación entre el proceso de expansión agrícola  y la desolación humana de las zonas campesinas azotadas por la violencia en esa década: " Un extranjero estudioso de nuestra economía -decía- me señaló una vez en un cuadro impresionante, cómo coincidían  las líneas de prosperidad de la república en la última década con las de la violencia y cómo a más muerte, ruina y desolación en las zonas afectadas por la barbarie, correspondían el ascenso de todos los índices de riqueza, actividad y desarrollo" (Florez E. Luis Bernardo y César González Muñoz. Industria, Regiones y Urbanización en Colombia- Edit. Oveja Negra.1983. Citado por "Antioquia la mejor Esquina de América"...)


 

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