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(IAR-Noticias)
24-En-05
Colectivo Cádiz Rebelde
E n
rasgos generales y a título meramente descriptivo, el paramilitarismo se
presenta como una actividad encubierta ilegal y criminal al servicio y amparo
del Estado o de sectores o grupos oligárquicos de poder, para la supresión
violenta de todo lo que signifique oposición al régimen y a sus
proyectos de gobierno, de la represión y eliminación del adversario político o
social, instrumentada por individuos o escuadrones de forajidos a sueldo, con
conocimiento del terreno y de la población donde actúan, o de cuerpos policiales
y militares camuflados, adiestrados y apoyados logísticamente y con absoluta
impunidad jurídica.
De manera más
específica y a ras de tierra, "el paramilitarismo es una estrategia de guerra
diseñada para combatir en conflictos de baja intensidad, donde las fuerzas
regulares encuentran trabas de orden legal o político para acometer acciones que
no pueden reivindicar. Es una modalidad de "guerra sucia" utilizada en muchos
lugares del planeta; hablemos de algunos ejemplos: En Malasia y Kenia fue
utilizado por los ingleses, en Argelia por los franceses, en Afganistán por los
rusos, en Vietnam por los norteamericanos, en Centroamérica por los regímenes
oficiales apoyados por los norteamericanos.
Se ha
utilizado en las dictaduras de Sur América y en general en todo el continente
latinoamericano dentro de la estrategia de "Seguridad Nacional"; esta última es
una doctrina imperial de la potencia norteamericana, impuesta a sus colonias
desde México hasta la Patagonia, que busca combatir los movimientos insurgentes
que pongan en riesgo sus intereses" ( Antioquia la mejor esquina de América -
La otra realidad- Colectivo Semillas de Libertad- Editorial Endymion, Medellín
Colombia, julio 2000 )- . Y no faltaba más y por supuesto, la "Operación
Cóndor" diseñada y puesta en escena por las dictaduras del Cono Sur en las
décadas 70-80 , ahora desvelada por la descodificación de documentos de la Cía.
americana. y el juicio al tenebroso sátrapa Pinochet.
El
paramilitarismo no es un fenómeno nuevo en Colombia, caracterizada por un
régimen férreamente bipartidista de reparto de poder de la oligarquía. A él han
recurrido sistemáticamente los partidos políticos liberal y conservador mientras
fueron hegemónicos en la política colombiana, desde y fuera del poder, a lo
largo de su historia republicana, reclutando y armando a civiles de entre sus
propias organizaciones , valiéndose subrepticiamente de sus aparatos policiales
y de sus aparatos administrativos de seguridad para aterrorizar, torturar,
desaparecer, eliminando, en suma, al adversario político, en el contexto de un
proyecto económico.
Durante el
período conservador de 1946 a 1953, y en el siguiente de la dictadura militar de
Gustavo Rojas Pinilla hasta 1957, conocida como la época de la "violencia",
perdieron la vida asesinadas cerca de medio millón de personas, la mayoría
campesina. Este período de la violencia se origina a partir del asesinato del
caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Con pretexto en el
levantamiento popular que le siguió, el Gobierno conservador desató una
encarnizada persecución de las organizaciones obreras y populares hasta casi
aniquilarlas y emprendió masacres en las poblaciones campesinas con influencia
liberal y comunista.
El
paramilitarismo estaba conformado entonces por individuos y grupos de
conservadores fanatizados a los que la opinión pública conocía con el apodo de
"pájaros", por la súbita rapidez con que llegaban y la presteza con que partían
una vez asesinado el adversario político, liberal y comunista. También eran
llamados "chulavitas", en alusión a un pueblo del mismo nombre, conocido por su
sectarismo conservador y de donde eran reclutados amplios contingentes
policiales caracterizados por su fanatismo conservador y "laureanista" (
Laurean Gómez Castro fue presidente de la República en esa época y el caudillo
conservador más importante del siglo pasado.). " Dios y Laureano" era su
consigna; y aquella otra de "el rojo es señal de peligro".
En ese
entonces, la policía nacional se encargaba de hacer levas, particularmente
entre jóvenes conservadores; se les entregaba armas y eran conducidos en
vehículos oficiales hasta las cabeceras de las veredas y corregimientos
preponderantemente liberales, sorprendiendo a sus pobladores y asesinándolos
villanamente. Eran las llamadas "guerrillas de paz". En las ciudades de cabecera
se asistía permanentemente al espectáculo de camionetas descubiertas que
descendían de la cordillera trayendo amontonados, como racimos de plátanos, los
cuerpos mutilados y decapitados de los campesinos asesinados.
La práctica
del "boleteo" era arma del "gamonal" o "cacique" , casi siempre jefe del partido
político de la zona y dueño de las mejores tierras. Consistía esta práctica en
intimidar al campesino exigiéndole el abandono de su parcela, so pena de iniciar
contra él y su familia toda clase de represalias, que podían ir desde la
destrucción e incendio de sus bienes hasta la violación de sus mujeres e hijas y
el asesinato. Las tierras abandonadas eran incorporadas a las del señorío
gamonal.
A esa época
corresponde la resistencia armada del campesinado, que, para proteger la vida y
sus bienes, conformaron núcleos guerrilleros, cuya lucha se generalizó en
diferentes regiones del país: Los Llanos Orientales, el suroeste antioqueño, el
sur del Departamento de Córdoba, el noroeste del Departamento de Cundinamarca,
el sur del Departamento de Tolima, el Departamento de Santander, etc.
(Departamento equivale a Comunidades Autónomas del Estado español).
Un golpe
militar en junio de 1953 contra el presidente conservador Laureano Gómez llevó
a la Presidencia de la República al dictador Rojas Pinilla, siendo uno de sus
primeros actos de gobierno el ofrecimiento de la "paz" a los insurgentes y la
promesa de conceder amnistía y tierra a los guerrilleros que entregaran las
armas. Los combatientes del Llano, Antioquia y Santander, influenciados por el
partido liberal, entregaron las armas. El gobierno incumplió los pactos. Muchos
de los ya desmovilizados fueron asesinados por cuerpos paramilitares del Estado,
entre otros, el más destacado jefe de la guerrilla de los Llanos Orientales,
Guadalupe Salcedo.
Las
guerrillas de orientación comunista de los Departamentos de Cundinamarca y
Tolima se negaron a entregar sus armas y al ser hostilizadas por el ejército,
auxiliado por ex guerrilleros liberales , reanudaron la lucha, que fue llevada
hasta la región de El Pato Caquetá, Guayabero (Meta) y el Alto Sumapaz, donde
tenían lugar importantes movimientos agrarios.
En 1958,
cuando cae el dictador y se inicia el período conocido como del "Frente
Nacional", en el que los partidos liberal y conservador pactaron la alternancia
en el poder cada cuatro años y el ejercicio del mismo paritariamente durante 16
años, los guerrilleros de Sumapaz, atendiendo a los planes de rehabilitación y
reincorporación a la vida civil ofrecidos por el nuevo gobierno de Lleras
Camargo, suspendieron sus acciones militares sin entrega de las armas,
dedicándose pacíficamente a sus labores agrícolas, aunque conservando su
estructura organizativa con formas de autogestión y basada en "comités de
autodefensa". Pese al carácter pacífico de estos movimientos, comienzan a caer
asesinados destacados dirigentes agrarios y ex guerrilleros y a ser hostilizado
el campesinado por grupos irregulares dirigidos por antiguos guerrilleros
liberales, promovidos y amparados por el ejército, al servicio de los intereses
latifundistas.
En
ese contexto organizativo de "autogestión" y "autodefensa" se conforman las
zonas de colonización de Marquetalia, Riochiquito, Guayabero y El Pato, célebres
por su resistencia y porque, tras ser tildadas de "Repúblicas Independientes"
por el senador Álvaro Gómez Hurtado, hijo del depuesto presidente Laureano
Gómez, fueron alevemente bombardeadas y masacradas en 1964 bajo la presidencia
del conservador Guillermo León Valencia, con apoyo logístico de los Estados
Unidos, en aplicación del plan LASSO ( Latin American Security Operation) Era
éste un programa de ayuda militar para América Latina, que respondía a la nueva
concepción militar de los Estados Unidos en los años 60, conocida como "
Doctrina de la Seguridad Nacional"y promovida desde las Escuelas de las Américas,
en Panamá. .
Justamente
los combatientes de Marquetalia en el fragor de sus luchas proclamaron el
programa agrario de las guerrillas, que se convirtió en el programa agrario de
las FARC: "en dicho programa planteábamos la lucha por una reforma agraria
revolucionaria que liquidara las bases de la propiedad latifundista y entregara
la tierra al campesino, garantizando las condiciones para su explotación
económica. Señalábamos, además, la necesidad de forjar un frente único de todas
las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias del país para la
realización de los cambios democráticos " ( Información tomada del documento
: "Las FARC-EP: 30 años de lucha por la Paz, Democracia y Soberanía" )
El reducto de
campesinos que resistieron la agresión, desplazados en "pequeños grupos de
guerrillas móviles hacia otras regiones con tradición de lucha y organización
agraria", conformaron lo que se llamó el "Bloque Sur" ( por estar ubicado en el
sur del Tolima, donde confluyen los departamentos de Huila, Valle y Cauca), que
luego daría lugar al surgimiento en 1966 de las FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS
DE COLOMBIA (FARC),aún alzadas en armas.
El asesinato
y la expulsión del campesinado minifundista y pobre de sus tierras permitían en
aquel nefasto período la concentración de la propiedad agraria, primordialmente
cafetera, en las vertientes de las cordilleras y la ampliación del latifundio
destinado a la explotación agrícola y ganadera extensivas en los valles y
llanuras, una y otras destinadas a la exportación. De la misma manera, el éxodo
del campesinado dio lugar a la ampliación de la llamada "frontera agrícola" con
aquellos campesinos que no huían a la ciudad y que se desplazaban como colonos a
los parajes inhóspitos del Magdalena Medio, Urabá, el Patía, etc. y otras
regiones.
"El
resultado: 300.000 pobres asesinados (casi todos campesinos); gran concentración
de tierras y auge de la agricultura comercial; grandes desplazamientos forzados
a la ciudad que surtieron la industria, abaratando los costos de producción; el
desempleo y el problema urbano como las nuevas virtudes fenoménicas del
capitalismo" ( Antioquia. La mejor ...Idem).
La reducción
de la población campesina, preponderantemente minifundista, su desplazamiento
forzado por la violencia y el proceso de relatifundización acelerado a expensas
de las tierras usurpadas, es, desde los años cincuenta o período de la
"violencia", una política constante de Estado " para modernizar e industrializar
el campo" e "impulsar el desarrollo urbano", siguiendo fielmente las
recomendaciones de los organismos interamericanos, hegemonizados por los Estados
Unidos. Lo sigue siendo.
Dígase
si no. "A mediados del siglo XX la Misión Currie en el libro "Desarrollo
económico acelerado" planteaba que en Colombia era necesario disminuir como
mínimo cien mil familias campesinas anuales y si ello no se lograba mediante un
programa económico que garantizara el flujo de los campos a las urbes, es
decir, mediante un "mecanismo de atracción", entonces la guerra podría servir
para tal propósito como "mecanismo de repulsión" ( Ochoa Rincón Adriana
Judith y otras- La relación Salud-Trabajo en la Industria alimentaria-1998-
citado por el libro "Antioquia..."). Fue aquella una década de inusitado
crecimiento industrial y altos niveles de exportación agrícola El iluminado
Currie podía sentirse satisfecho..
El panorama
social resultante de esa política criminal no ha podido ser más desolador: La
descripción que de ello hace el investigador Colombiano Luis Alberto Matta
Aldana es de un patentismo conmovedor: "Colombia por su tamaño- dice- es la
cuarta nación de América Latina; su extensión equivale a Francia y España
juntas, y es un país de fuertes y muy ricos contrastes geográficos. En la
actualidad es una nación fundamentalmente urbana; un 70% de la población habita
en las ciudades, mientras en la década de los treinta era a la inversa con una
población mayoritariamente rural.
El desalojo
brutal que ha impuesto el latifundismo ha generado esta nueva realidad, que
alcanza niveles sorprendentes de desplazamiento forzado; más de un millón
trescientas mil personas han sido desplazadas violentamente de sus regiones en
los últimos doce años ( es una apreciación escrita en 1999, por lo que la cifra
es notablemente mayor en el 2004), víctimas de la contrarreforma agraria que
adelanta la burguesía terrateniente y que ahora ha intensificado el narcotráfico
con sus ejércitos privados de paramilitares, gozando de total impunidad por
omisión de la autoridad civil y militar, cuando no de su protección, como se ha
documentado en diversos casos conocidos por instancias defensoras de derechos
humanos nacionales e internacionales....
Más de 45
millones de hectáreas de tierra habilitada para la agricultura, en otra época
maravillosas parcelas familiares y minifundios productivos, han sido
paulatinamente arrebatados a los humildes campesinos en cinco décadas de despojo
latifundista, con por lo menos un millón setecientas mil familias que viven
ahora en las ciudades, añorando sus tierras." ( (Tomadas del Prólogo a
"Colombia y las FARC-EP-Origen de la lucha guerrillera -Testimonio del
comandante Guaraca"- Txalaparta-1999)
A propósito
de lo anterior, son elocuentes las manifestaciones de Alberto Leras Camargo en
una de sus alocuciones como primer Presidente del Frente Nacional tras la
dictadura de Rojas Pinilla, en el período 1958-1962 refiriéndose a la estrecha
relación entre el proceso de expansión agrícola y la desolación humana de las
zonas campesinas azotadas por la violencia en esa década: " Un extranjero
estudioso de nuestra economía -decía- me señaló una vez en un cuadro
impresionante, cómo coincidían las líneas de prosperidad de la república en la
última década con las de la violencia y cómo a más muerte, ruina y desolación en
las zonas afectadas por la barbarie, correspondían el ascenso de todos los
índices de riqueza, actividad y desarrollo" (Florez E. Luis Bernardo y César
González Muñoz. Industria, Regiones y Urbanización en Colombia- Edit. Oveja
Negra.1983. Citado por "Antioquia la mejor Esquina de América"...)
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