Tan
contraproducentes resultaron las alucinaciones evangelistas proferidas por
Baby Bush en torno a la expansión de la "libertad" (sic) y la "democracia"
(sic) a los "rincones más oscuros (sic) de la Tierra", que hasta su daddy -anterior
presidente número 41- tuvo que detener el malestar que provocó en el planeta (Los
Angeles Times, 22/1/05) para "reinterpretar" (sic) la insensatez filial que
pareció una declaración de guerra al mundo en vísperas de su crucial periplo
europeo y su cumbre con el zar ruso Putin en Eslovaquia. En boca del presidente
número 43, "libertad" significa la esclavitud torturadora para la aplastante
mayoría de los moradores del planeta, sumados de 49 por ciento de la gran nación
estadunidense martirizada.
Baby Bush evita abordar la
grave crisis del dólar y llama la atención que sea la prensa británica de corte
thatcheriano la que lo haga, lo cual denota fuertes tensiones trasatlánticas.
Esta publicó reportes desestabilizadores contra el billete verde, en especial,
el abandono de la divisa bushiana a favor del euro de "65 bancos centrales que
controlan 45 por ciento de las reservas globales" (Chris Giles, Financial
Times, 24/1/05). Seguramente, el tiránico "gobernador" (sic) de Banxico, el
cordobista Ortiz Martínez, vulgar instrumento del gobierno de Estados Unidos
(EU), será el último del planeta en abandonar las "reservas" (sic) en dólares
cada día más devaluadas, contra los intereses de la nación mexicana a la que ha
hecho perder una fortuna (alrededor de un mínimo de 3 mil millones de dólares,
según nuestro cálculo, sin contar las pérdidas "invisibles" en los esotéricos
"fondos de cobertura" del petróleo), y que también ha dejado de ganar el
equivalente al doble de las "reservas" si hubiera tenido oro o plata en su
lugar, gracias a la notoria ausencia de un Senado solapador. Cuando la triada
neoliberal Salinas-Zedillo-Fox se sube al Titanic estadunidense en pleno
naufragio, las grandes potencias del planeta con vocación multipolar se mueven
con celeridad para salvarse y contrarrestar el unilateralismo bushiano.
China e India acordaron por primera
vez un "diálogo estratégico" para implantar la "multipolaridad" (The Hindu
y The People's Daily, 25/1/05). Hace camino el andar del proyecto del
"triángulo estratégico" euroasiático de Rusia, China e India. En la coyuntura
actual no existe estrategia sin petróleo y gas, e "India se ha volteado hacia
Rusia e Irán para conseguir energéticos" (Ray Marcelo, Financial Times,
7/1/05) mientras China lanza una espectacular ofensiva transcontinental desde
Irán, pasando por Sudán, hasta Venezuela y Canadá, para asegurar su
abastecimiento energético, por lo que construye "relaciones estratégicas a lo
largo de los carriles de navegación desde Medio Oriente hasta el sur del mar de
China", según reporte interno preparado para el secretario del Pentágono, Donald
Rumsfeld (The Washington Times,18/1/05).
Las dos superpotencias europeas del
continente, Francia y Alemania, no se quedan atrás. Francia y Rusia profundizan
sus proyectos militares de alta tecnología (The Moscow Times, 21/1/05),
mientras París, Berlín y Londres (¡vivir para creer!) se disponen a levantar las
sanciones a China para venderle armas de alta-tecnología (People's Daily,
23/1/05), pese al despecho de Baby Bush a quien se le empieza a derrumbar
su castillo de naipes. A propósito Stratfor, centro de pensamiento texano-israelí
vinculado con la petrocracia anglosajona ("Alemania: Estrategia para el nuevo
orden mundial", 10/1/05), asevera que Alemania tiene un "plan maestro" que
delata "su apertura con Rusia" y el socorro muy generoso (nota: el doble de EU)
a las víctimas del tsunami para "capturar una influencia geopolítica" y
asegurarse un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU -la tesis
de Bajo la Lupa sobre la creación de un eje subrepticio Berlín-Moscú (extensivo
a Pekín y Delhi), sin llegar "al borde de la ruptura" (¡qué locura!) de Alemania
con Francia que exulta Stratfor. Al contrario, sin Francia no hay eje
ruso-alemán que valga.
Desde el Airbus A380 hasta la
exploración satelital de Titán, la mayor luna de Saturno, la Unión Europea (UE)
exhibe su asombrosa musculatura de alta tecnología que supera en varios rubros a
EU. También Rusia proyecta la exploración de Marte (inalcanzable en estos
momentos para EU, salvo en lo que se refiere a la metáfora bélica del nombre) y,
en menor dimensión, China e India preparan su propia odisea en el espacio. Es a
este mundo vertiginoso de concreciones increíbles al que se refirió el canciller
francés Michel Barnier en una destacada entrevista que le realizó el israelí-estadunidense
Roger Cohen (IHT, 10/1/05), lo cual traduce el incipiente "orden tetrapolar".
Para el canciller galo "los próximos seis meses serán cruciales" para que Bush,
con ayuda de la UE, contribuya a hacer avanzar la paz en los territorios
ocupados por Israel en Gaza y Cisjordania. Ninguna variante a lo archisabido de
la sensata postura francesa: "no hay reforma ni democracia en Medio Oriente sin
la paz (...) La ruta a Bagdad pasa por Jerusalén". El canciller reiteró la
"necesidad de un retiro de las tropas extranjeras de Irak a más tardar en
diciembre" y admite que es "amigo", pero no "similar" de su antecesor, Dominique
de Villepin, quien a nuestro juicio obtuvo la razón histórica por su legendaria
postura contra la invasión ilegal de la dupla anglosajona a Irak. Ahora toca el
turno a Barnier para colocar un puente de plata para que se salgan EU y Gran
Bretaña de Irak.
Según el sagaz entrevistador Roger
Cohen, las relaciones entre Bush y Chirac se están deshielando, mientras Barnier
aduce que el acercamiento entre París y Washington se dará en "dos puntos
esenciales": 1) El mundo debe ser organizado "no en torno a un solo pilar, sino
a varios pilares", entre ellos EU, la UE, Rusia y China. Llama la atención que
no incruste a India y Brasil (nuestra tesis sobre el "orden hexapolar") y
tampoco a Japón, que solamente los pensadores anglosajones muy sesgados insisten
en meter con calzador, y 2) "La UE debe ser reconocida como aliada firme de los
estadunidenses" y matiza que "una alianza no significa vasallaje", sino
"asociación (...) y mutuo respeto". ¿Estará dispuesto Bush, tan irreverente con
sus aliados tradicionales, a diluir su vino bélico y a aceptar la inevitable
tetrapolaridad propuesta por el canciller galo Barnier?
La "Tigresa de Papel" (por sus
bravatas insostenibles), Condi Rice, parece encaminarse en el mismo
carril de la reconciliación con la OTAN y la UE, así como en la "reorganización"
(sic) del mundo" hacia un orden "multilateral" (¡cómo les pesa a los halcones
pronunciar "multipolaridad"!) bajo la égida de EU como primun inter pares
("el primero entre iguales"), lo cual, a nuestro juicio, está condenado al
fracaso porque EU hace mucho que dejó de ser el "primero" con "sus iguales", que
lo han superado en muchos rubros estratégicos. EU seguirá siendo el "primero"
entre los desiguales y entre quienes se dejen castrar.
Cuando Cohen, muy hábil, le notificó
que los neoconservadores de EU ven en la UE a un "rival potencial, cuya
creciente integración podría no ser del interés de EU", Barnier replicó tajante
que la "UE continuará creciendo sin tomar en cuenta los puntos de vista de Bush,
le guste o no". ¡Bravo!
Ser firme en las convicciones, cuando
se tienen asegurados trayecto y proyecto, no obsta para ser diplomático y
Barnier matizó que "era del interés de EU y de la UE tener un aliado que sea
creíble, fuerte y leal" por lo que "Europa necesita una defensa autónoma y
complementaria en el marco de la OTAN, que respete las alianzas, pero que sea
capaz de autonomía" (...) Es el precio a pagar para una alianza efectiva. La
alianza entre europeos y estadunidenses debe ser equilibrada". Un canciller
profesional como Barnier, con los vientos de la multipolaridad a su favor, no
pasa la ocasión para fustigar la "equivocación, el error de análisis de la
administración Bush en tratar de dividir al continente entre la 'vieja Europa',
principalmente Francia y Alemania, y una nueva, más pro estadunidense que
incluye a países como Polonia".
En forma astuta, Barnier consideró
que la administración Bush era "pragmática y lúcida" (sic) por lo que debía
"reconocer que los países que se integran a la UE tendrán progresiva e
inevitablemente un reflejo europeo". No hay que olvidar que la entrevista estaba
dirigida más a un público estadunidense que europeo. Pero Barnier no negoció sus
inalienables principios para congraciarse en forma humillante, y sobre el
combate al terrorismo, "otro punto de discordia" con Bush, adoptó la tesis de
los países en vías de desarrollo: "para combatir correctamente al terrorismo
había que hacerlo en el terreno en el que crece: la pobreza y la injusticia".
Luego se pronunció en favor de la "justicia social", anatema en el léxico
bushiano depredador de los fondos de pensiones de sus propios ciudadanos como de
los ajenos.
Las preguntas finales de Cohen fueron
fuertes (como debe ser un buen entrevistador), pero Barnier replicó en forma
brillante. ¿No tenía Francia una "mediana potencia, demasiadas pretensiones en
la escena mundial"? La respuesta fue ejemplar: "No tenemos pretensiones: tenemos
ambiciones e ideas. Algunas veces somos arrogantes, pero otros lo son también.
¿O no?", en clara alusión a la soberbia incoercible del unilateralismo bushiano.
Por último, Cohen inquiere si "las ambiciones de Francia están fuera de toda
proporción a su poder". Revira Barnier: "Por eso somos europeos (...)
estadunidenses, chinos y rusos pueden valerse por sí solos; nosotros no. Por eso
tenemos que estar junto (a los europeos), y los franceses lo saben". Una gran
lección a seguir para la anhelada integración de Latinoamérica, antes que la
desintegre Bush.