Más
de 900.000 internautas han entrado desde mayo de 2004 en la página web de los
Servicios de Inteligencia israelíes. Muchos lo hacen, incluidos 18.000
musulmanes, a la caza y captura de trabajo
. El éxito ha superado todas las previsiones. Nadie, ni el más perspicaz agente
de los perspicaces Servicios de Inteligencia israelíes, el Mosad, podía
imaginarse tal poder de convocatoria, incluso en países musulmanes que no
mantienen siquiera relaciones diplomáticas con Israel.
Desde que en mayo de 2004 el Mosad lanzara su página web (www.mossad.gov.il) a
la caza y captura de futuros agentes, más de 900.000 personas de todo el mundo
han navegado hasta ese puerto de tanto prestigio, en parte ya oxidado, a la caza
y captura de un trabajo bien remunerado. O no, según los puestos ofrecidos.
De esos 900.000 candidatos a servir en misiones especiales para el Estado judío,
un tercio son israelíes; un 20 por ciento se tiró al mar desde Norteamérica,
mientras que un 22 por ciento lo hizo desde Europa Occidental.
Pero no son estas las procedencias más llamativas. Unos 18.000 internautas,
«sólo» el 2 por ciento de los que atracaron en su página web, eran musulmanes y
árabes de países (Irán, Siria, Arabia Saudí, Yemen, Libia) que consideran a
Israel un enemigo al que combatir y, a ser posible, eliminar de la faz de la
Tierra.
Hazañas en la red
Cambian los tiempos. Cambian las cosas. Se transforman y maquillan los símbolos.
El Mosad lo ha sido de Israel durante décadas. En la propia página web se
recogen algunas de sus hazañas, entre la que destaca por encima de todas el
secuestro en 1960 en Argentina del criminal nazi, Adolf Eichmann, juzgado y
ejecutado en Israel un año después. Pero hace tiempo que el Mosad no pasa por
sus mejores momentos y algunos sonados fracasos lo han atestiguado muy a su
pesar.
De hecho, hace poco más de tres años, la red de espionaje más reputada del mundo
junto a la CIA y al MI-6 tuvo que anunciarse en la Prensa de Israel para
conseguir personal. Los agentes pedían por aquel entonces la jubilación
anticipada o aceptaban ofertas de la empresa privada.
Las condiciones laborales no eran las mejores y empeoraron aún más con la
decisión del ministro de Finanzas, Benjamín Netanyahu, de reducir a la mínima
expresión su plan de pensiones en la Ley de Presupuestos.
Así resultaba muy difícil no ya «asociarse a generaciones de combatientes y
oficinas de servicios secretos anónimos dedicados y leales a su pueblo y a su
país», como reza una de las proclamas incluidas en dicha página web del jefe del
Mosad, Meir Dagán, sino siquiera cubrir la nómina mínima de empleados para
garantizar su eficacia.
Los anuncios en la Prensa tuvieron su impacto, sobre todo por lo llamativo del
caso, pero la respuesta de los candidatos fue relativa. Todo lo contrario ha
sucedido en los últimos meses con la ayuda de internet.
Agentes especiales
En las próximas semanas se superará el millón de visitantes. En los últimos
meses, muchas de estas personas anónimas (pese a rellenar un formulario en
inglés o hebreo la confidencialidad de sus datos personales está garantizada)
han cubierto puestos de trabajo tan dispares como conductores de autobús,
camareros, ingenieros, psicólogos, profesores de idiomas y... agentes
especiales.
Entre las misiones de éstos últimos: recabar información secreta en el
extranjero; impedir el desarrollo o la compra de armas no convencionales por
países enemigos; prevenir ataques terroristas contra Israel o contra sus
ciudadanos en el exterior; planear y llevar a cabo operaciones especiales más
allá de las fronteras de Israel...
Y todo eso, y mucho más, con Internet como primer y exitoso anzuelo.