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presidente de Venezuela, Hugo Chávez no amenaza a su homólogo
estadounidense George Bush, sino le advierte que está
dispuesto a emplear todas las armas a su alcance para defender
la soberanía de su país y los logros de la Revolución
Bolivariana. Por primera vez con tanta claridad, Chávez dejó
entrever que está dispuesto a limitar la presencia de su país
en el mercado energético de Estado Unidos, mercado éste que
depende en un 11 por ciento de las provisiones de crudo
venezolano, para derivarlas hacia el Sur, como herramienta en
la construcción de un proceso de integración latinoamericana
de nuevo tipo.
En
conferencia de prensa y luego en un acto por él mismo encabezado en Buenos Aires
el martes pasado, el líder bolivariano volvió a calificar al reciente incidente
diplomático con Colombia de clara provocación estadounidense y aseguró que el
petróleo de su país no puede seguir "subsidiando al señor George Bush". Chávez
visitó la capital argentina para labrar con el gobierno de este país varios
acuerdos de cooperación e integración regional, entre ellos uno que prevé la
provisión masiva de combustibles a cambio de tecnología agropecuaria, medica e
industrial, y el estudio de grandes inversiones en toda la cadena de explotación
energética.
El
mandatario venezolano consideró que esos acuerdos demuestran la posibilidad de
concretar relaciones internacionales de nuevo tipo, basadas en una estrategia de
integración efectiva y de lucha contra la dependencia y la pobreza.
En esa
misma oportunidad Chávez resaltó que "más nunca volveré a envainar mi sable de
soldado", calificó al actual escenario político internacional como un momento
propicio para "pasar a la ofensiva contra el imperialismo sanguinario" y convocó
a la constitución de un gran frente antiimperialista latinoamericano y del
Caribe.
También
envió "un mensaje caluroso" a sus compañeros de armas latinoamericanos para que
nunca más se apliquen en la región las doctrinas de la Escuela Militar de la
Américas, dependiente del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
El
gobierno de Venezuela, quien conoce todos los pasos dados por los militares de
ese país que fueron sobornados por la administración colombiana de Alvaro Uribe
para secuestrar al dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC), Rodrigo Granda, caracterizó a ese episodio como una provocación, como un
globo de ensayo, lanzado por Washington para preparar su estrategia de sabotaje
contra el gobierno de Chávez y montar una campaña internacional tendiente a
justificar una eventual intervención militar en ese país.
En un
documento de Consejo Nacional de Inteligencia (CNI) de Estados Unidos, ordenado
y supervisado por flamante secretaria de Estado, Condoleezza Rice -ver artículo
"Bush y la CIA se lanzan contra Bolivia y Venezuela" publicado por APM (www.prensamercosur.com.ar)
el 28 de enero pasado- Washington admite que esa es su estrategia contra
Caracas.
Pocas
horas después de los dichos de Chávez, el diario "The Wall Street Journal"
(portavoz emblemático de las grandes corporaciones estadounidenses) no dudó en
acusar recibo. Afirmó que "la política energética de Venezuela está cambiando de
un acomodo pragmático a una hostilidad abierta con Estados Unidos" y que se
trata de una "política de retornos decrecientes, que reducirá los ingresos
petroleros de Venezuela y va a lesionar la habilidad del país de mantener su
producción".
Apelando al tradicional método de la prensa hegemónica, de convertir su propia
parcialidad de opinión en pretendida "objetividad", The Wall Street Journal
invierte los términos de la ecuación. Sostiene que se trataría de acto de
"hostilidad" de Venezuela para con Estados Unidos.
El
diario neoyorquino "desconoce" que la desestabilización y eventual acción armada
contra Venezuela está prefijada y anunciada en un documento oficial de la
Administración estadounidense y ni siquiera da cuenta de las recientes
manifestaciones del portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, respecto de que
su gobierno mantiene "serias preocupaciones" sobre Chávez. Mucho menos recoge
las palabras de Rice, cuando antes de asumir su nuevo cargo, dijo que Chávez "es
un peligro" y lo vinculó a lo que la Administración Bush califica de "terrorismo
internacional".
Un día
después que el presidente Venezuela anunciara en Buenos Aires que espera una
pronta visita de los gobernantes de Irán a Caracas, porque ambos países
soberanos y miembros de Naciones Unidas (ONU) están trabajando en el trazado de
un acuerdo estratégico, Bush dijo durante su mensaje sobre el Estado de la Unión
que Irán (y Siria) "promueven el terrorismo".
Esta
misma semana, el departamento de Estado en Washington y sus embajadas en América
Latina distribuyeron una "carpeta de prensa" entre sus periodistas amigos -y
muchas veces empleados- para que en la región se difunda un "análisis" sobre "el
crecimiento de la inquietud en Estados Unidos por la situación en América
Latina".
Como es
habitual, en Buenos Aires se hizo eco el diario La Nación. En un extenso
artículo publicado el 2 de febrero se afirma que Washington ve con
intranquilidad las recientes compras de armas anunciadas por Venezuela y que
tanto la Casa Blanca como el Pentágono "desconfían de los controles que las
autoridades venezolanas puedan ejercer sobre esas armas, debido a la porosidad
de la frontera con Colombia, por donde se cuelan guerrilleros de la FARC y
mercenarios internacionales".
No hubo
que caminar entre los pasillos diplomáticos de Buenos Aires para escuchar cómo
funcionarios de distintos países del área reconocen, en voz baja y reservada,
que detrás de los discursos oficiales y de las campañas mediáticas de Washington
se esconde la estrategia de convertir a Chávez en un Sadam Hussein sudamericano
para justificar incluso una eventual intervención militar en Venezuela.
Será
por eso que el canciller venezolano Alí Rodríguez acaba de contestarle al
portavoz del departamento de Estado diciendo que si Washington se preocupa por
Venezuela seria bueno recordar que el mundo está preocupado por Bush, quien al
asumir su segundo mandato dejó en claro que su estrategia internacional es
luchar contra "el terrorismo y contra las tiranías para imponer en el mundo la
libertad, si es necesario a través de las armas".
Pero
sobre todo será por eso que el propio Chávez dijo en Buenos Aires que si Estados
Unidos se atreve a intervenir en algún país de la región, seguramente
"levantaremos una muralla defensiva" y que si por acaso, a Bush se le ocurre la
locura de atacar a Cuba -el único país del mundo que desde hace casi medio siglo
se enfrenta sin remilgos a las estrategias hegemónicas estadounidenses- entonces
"en América Latina estallará la guerra de los cien años".