El más completo directorio en español

HOME| Titulares| Diarios| Radios| TV.| Buscadores| Economía| Mundo| Alternativos| Archivo| Mail

 

Latinoamérica

Argentina

Norteamérica

Europa

Medio Oriente

Irak

Asia

Africa

Medios

Internet

Autores

Especiales

Archivo

TITULARES
del Mundo

I Argentina I Brasil I
I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I

EN VIVO

Radios del
Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente
I Internacionales I

MEDIOS
ALTERNATIVOS


I Periódicos
 
y Redes
I
I
Agencias
 de Noticias I
I
Publicaciones
 
y Sitios I
I
Prensa
 
de Izquieda I

BUSCADORES

del Mundo


I América del Norte I
I América Central I
I América del Sur I
I Europa I España I
I Africa I Asia I
I Medio Oriente I
I Oceanía I
I Temáticos I
I Internacionales

TELEVISION

      del Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente I

ECONOMIA
MUNDIAL


I América Latina I
I Africa I Asia I
I España I EE.UU. I
I Europa I
I
Oceanía I  
I Canadá
I Medio Oriente
Bolsas del Mundo I

MEDIOS

del Mundo


I Agencias
de Noticias
I

I Diarios
I Revistas I
I Radios I
I Televisión I

 

Agregar 
a favoritos

Recomendar
 este sitio

 
 

AUTORES

IRAK  

Sunday, 13 de February de 2005

 

El Irak que descubren las urnas

 
 

(IAR-Noticias) 13-Feb-05

Por Carlos Nadal - La Vanguardia

Va lento el escrutinio electoral en Iraq. No permite juicios sobre los resultados. Todavía es imposible saber ni siquiera el número de votantes, que en definitiva es esencial para determinar si la participación ha sido o no un factor de tanta importancia como se le ha dado y verdaderamente ha de tener.

Del 72 por ciento que se anunció precipitadamente apenas cerrados los colegios electorales se pasó bien pronto a un 60 por ciento y ahora se barajan incluso cifras sensiblemente inferiores al cincuenta por ciento.

Es posible que la verdad no se llegue a saber nunca de manera cierta. Lo cual no obsta para dar por bueno que el número de votantes ha sido notable, si se tienen en cuenta las circunstancias más que adversas que existían el día 30 de enero para acudir a depositar el voto, un acto de innegable valor.

En este sentido ha aparecido, de pronto, la realidad de la sociedad iraquí. Un destape brusco que la intervención militar norteamericana, la guerra y la violencia de la resistencia o del terrorismo islamista seguían haciendo imposible en un país mártir, durante tantos años sometido a una dictadura implacable y con la terrible experiencia acumulada en tres duros episodios bélicos entre finales del siglo XX y los principios del XXI.

Iraq, en su dolorosa realidad, posiblemente ha tenido con las recientes elecciones la primera ocasión para mostrarse tal cual es. Con todas sus heridas actuales e históricas. También sus hondas fisuras étnicas y religiosas. Y, a la vez, motivos favorables a una existencia en común sobre la que frecuentemente hay interés en acumular toda suerte de vaticinios catastrofistas.

Por lo dicho, y con todas las reservas, cabe permitirse anticipaciones, inevitablemente provisionales, respecto al sentido de los resultados electorales. Primero, la de considerar las elecciones una victoria popular. En términos generales, el pueblo ha expresado el deseo de ser dueño de su propio destino.

Tanto por parte de quienes han ido a votar, hasta jugándose la vida, como por la de quienes se han abstenido al considerar que no se daban las condiciones imprescindibles de normalidad para participar en la votación, o siguiendo la consigna abstencionista de determinados dirigentes políticos o religiosos.

Agrandes rasgos el diseño electoral del país se ha dibujado, pero admite lecturas muy distintas, en parte discordantes. ¿Ha sido un vo-to mayoritariamente contrario al terrorismo sin piedad que se ha ensañado tanto o más sobre la población civil que sobre las fuerzas ocupantes? ¿Se trata de la voluntad de hacer previsible la retirada de éstas algún día? ¿O tanto chiíes como kurdos han entendido que debían aprovechar la ocasión para situarse en posiciones de ventaja aunque sea bajo los auspicios de la potencia norteamericana?

En este esbozo simplemente indicativo entra la interpretación de que el voto ha sido suficientemente masivo para entenderlo como una derrota moral y política -desde luego, no militar- de la resisteencia y del terrorismo por una parte. Por otra, como un éxito para el triunfalismo de Bush en su papel de campeón de la libertad y de la democracia.

La espada de Dios contra las tiranías que el pasado jueves aparecía triunfante en el hemiciclo parlamentario del Capitolio de Washington, interrumpido en su discurso por largos y continuados aplausos y vítores de una enfervorizada concurrencia puesta en pie. Desde el 11 de septiembre del 2001 Estados Unidos ha dado un giro en el gozne de la historia.

Ahora advierte, amenaza, castiga o premia, perdona o reprueba. Es, en palabras del presidente, "el país al que mueven los mejores sueños" y que anda "en el camino de la providencia".

Bush se sintió ungido para un gran destino cuando el 2 de noviembre los norteamericanos le reeligieron para seguir en la Casa Blanca otros cuatro años. Y que las elecciones iraquíes no hayan sido un manifiesto desastre le refuerza, como si las calamidades de una guerra todavía en pleno vigor quedaran totalmente justificadas.

El presidente Bush, la señora Rice, Cheney, Rumsfeld y otros inspiradores del nuevo mesianismo norteamericano tienen las manos libres. Si encendieron el fuego de la guerra, ahora se instituyen portadores generosos del lábaro de la paz. Yposiblemente en Europa se mostrarán condescendientes con algunos de los gobiernos que fueron remisos en aceptar su ardor bélico. ¿Es su hora? En todo caso es natural en política magnificar, sirviéndose de mitos, realidades más a mano.

Y estas tienen en Iraq una doble naturaleza. Según la primera, la voluntad de asentar la presencia determinante norteamericana en el gran cruce de intereses económicos, políticos y estratégicos de Oriente Medio. La segunda, permite proyectar esta primacía sobre una Asia que tiene en China un futuro polo de poder y sobre un Cáucaso que es el conflictivo patio trasero de la Rusia todavía vigente potencia nuclear y disconforme con el desempeño de un papel de segundo orden.

Sin embargo, lo ocurrido en Iraq exige ser contemplado más de cerca.Yentonces aparece que el boicot suní deja coja la validez de las elecciones del día 30 y puede desbaratar todo el proceso democratizador, ya que la aprobación del futuro proyecto de Constitución puede ser invalidado sólo con que dos tercios de los votantes de tres provincias lo rechacen.

Ni siquiera es del todo válido el reparto territorial entre regiones chiíes, suníes y kurdas, ni la existencia en los distintos grupos étnicos o confesionales de bloques compactos. Porque hay chiíes moderados y radicales, laicos y religiosos, acomodaticios con la tutela poco disimulada de Estados Unidos y abiertamente antinorteamericanos; nacionalmente integradores o no.

Y entre los kurdos, ahora unidos tácticamente después de años de feroces luchas internas, los hay independentistas y federalistas, mientras unos y otros reivindican y han puesto en marcha la recuperación de Kirkuk y Mosul, de donde Saddam Hussein les echó. Ni siquiera los suníes van a la una indefectiblemente. Los hay colaboracionistas y adversos al terrorismo.

La fractura de identidades étnicas, religiosas y en parte territoriales que las elecciones han puesto al rojo vivo va a condicionar el valor futuro de las elecciones del día 30. Los dirigentes chiíes y kurdos han conseguido hábilmente participar unidos en los comicios, sin duda ayudados por la gestión política de Estados Unidos, que así recupera la colaboración, por lo menos implícita, que esperaban y no obtuvieron de los chiíes al atacar a Iraq.

Pero la actuación norteamericana tendrá que seguir moviéndose en este rompecabezas que la dictadura de Saddam Hussein mantuvo férreamente trabado.Yhabrá de hacerlo sobre un terreno en el cual la resistencia y el terrorismo mantienen vigorosamente su capacidad de agresión, una gran prueba esta que tropas de la ONU no podrían asumir creíblemente y que por ahora es imposible para unas reorganizadas fuerzas militares iraquíes.

No en vano Bush dijo en el Capitolio que el ejército norteamericano tendrá que permanecer en Iraq sin fecha de retirada. Sería injusto regatear el reconocimiento del entusiasmo y la fe que llevó a millones de iraquíes a votar, en un gran porcentaje con valor rayano en el heroísmo. Hay un Iraq que quiere paz, seguridad, libertad, evidentemente.

Esto que solemos calificar de sufrido pueblo del silencio cuando el ruido de los acontecimientos "noticiables" le mantiene al margen. Pero de ahí a aceptar sin reservas una visión mirífica y rosada de lo que se ha hecho en Iraq y de lo que va a venir hay un largo trecho.

 

 VOLVER A HOME

comentar esta nota

© Copyright 2003  iarnoticias.com | Derechos reservados | Director Rodrigo Guevara

 

Se autoriza el libre uso, impresión y distribución de toda la información editada, siempre y cuando no sea utilizada para fines comerciales y sea citada la fuente.

contactos@iarnoticias.com