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(IAR-Noticias)
28-Feb-05
Por Jim
Lobe
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IPS
La brecha entre Estados
Unidos y América Latina se profundiza, según un informe publicado por la
organización académica Diálogo Interamericano, con sede en Washington.
El presidente estadounidense George W. Bush
debería dar a las relaciones con el resto del continente americano, en especial
con Brasil y México, una prioridad mucho mayor que en el pasado, según el
estudio.
Diálogo Interamericano está integrado por políticos, empresarios y académicos de
toda América. El informe fue elaborado por una comisión que encabezaron el ex
presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso y la ex representante de Comercio
estadounidense Carla Hills.
El documento constituye, en primera instancia, una apelación al gobierno de Bush,
y establece una agenda de cuatro puntos que debería, según sus autores, ser la
base de una alianza entre Estados Unidos y sus vecinos latinoamericanos en el
actual periodo presidencial.
Esta agenda incluye el trabajo conjunto en las negociaciones multilaterales de
comercio para la reducción de los subsidios agrícolas, de modo de ”completar
exitosamente el ALCA”, el Área de Libre Comercio de las Américas cuyas
negociaciones están estancadas.
También se recomienda establecer un ”nuevo enfoque” a los asuntos migratorios
que permita a más latinoamericanos y caribeños radicarse en Estados Unidos
legalmente, así como una cooperación más estrecha en el combate contra la
delincuencia y la violencia.
En quinto lugar, aconseja mejorar el respaldo a las instituciones democráticas y
a los mecanismos de gobierno, incluida la construcción de una ”alianza regional
de democracias (para) alentar la renovación democrática de Venezuela”.
El informe menciona el colapso de los regímenes comunistas en Europa oriental a
fines de los años 80 para exhortar a Washington comenzar a ”desmantelar la red
de restricciones que impiden la integración de Cuba en las actividades
hemisféricas”.
Además de Cardoso y Hills, integraron el grupo de trabajo el ex presidente
mexicano Ernesto Zedillo, el editor de la revista estadounidense Foreign Policy
y ex ministro venezolano Moisés Naim, y el enviado del ex presidente
estadounidense Bill Clinton a América Latina, Thomas McLarty.
También participaron el ex presidente boliviano Jorge Quiroga y dos ex
secretarios de Estado adjuntos (altos funcionarios de la cancillería)
estadounidenses para Asuntos Interamericanos, Viron Peter Vaky y Alexander
Watson.
El informe de 20 páginas, ”Agenda para las Américas 2005”, contó con el consenso
de todo el grupo.
La novedad respecto de informes anteriores de Diálogo Interamericano es la
expresión de cierta frustración con el gobierno de Estados Unidos por la
ausencia de América Latina y el Caribe en las prioridades de su política
exterior.
”Existe una constante para casi todos los países de América Latina y el Caribe:
sus relaciones con Estados Unidos no han sido satisfactorias desde hace algún
tiempo”, indica el estudio en su introducción.
La convergencia de intereses comerciales entre Estados Unidos, Brasil y otros
países agroexportadores latinoamericanos --hacia la reducción de los subsidios
agrícolas-- ofrece una gran oportunidad para avanzar en las negociaciones
multilaterales y, a su vez, mejorar las perspectivas del ALCA.
La integración comercial continental consolidaría ”firmemente en las reformas
políticas ampliamente adoptadas en toda América Latina en los últimos 14 años”,
a pesar de la creciente revuelta populista en contra de ese proceso, según el
equipo presidido por Cardoso.
Consolidar esas reformas ”contribuiría de muchas maneras a la prosperidad y
seguridad de Estados Unidos”, agrega el estudio.
Por otra parte, ”nadie está contento con las actuales políticas migratorias
estadounidenses”, según el informe.
Pero sí existe un ”considerable acuerdo” en los elementos clave de un nuevo
enfoque que contemple, entre otras cosas, la autorización de más visas
temporales de trabajo en varios sectores económicos, no sólo en la agricultura,
Además, Estados Unidos debería desarrollar procedimientos para regularizar la
situación de algunos inmigrantes ilegales, y construir un sistema que permita
los movimientos seguros, legales y ordenados de personas a través de la
frontera.
El estudio aplaude la prioridad concedida por Bush en su segundo periodo
presidencial a la reforma del régimen migratorio, y exhorta a convocar un debate
abierto dentro de Estados Unidos --con participación de la comunidad de origen
latinoamericano-- y con los gobiernos del continente, comenzando por México.
En cuanto a la delincuencia y la violencia, el informe advierte que la tasa de
homicidios de América Latina es más del doble del promedio mundial, que
pandillas juveniles siembran el caos en las ciudades y que Brasil y México
llamaron a las fuerzas armadas para combatir el narcotráfico.
Washington podría aportar recursos a programas de empleo alternativo en zonas
productoras de drogas, afianzar los controles de las exportaciones ilegales de
armas a América Latina y revisar su práctica de deportar a extranjeros
condenados por delitos a sus países de origen.
Estados Unidos no debería, ”bajo ninguna circunstancia”, apoyar, declarada o
virtualmente, una transferencia inconstitucional del poder en cualquier país de
América Latina, según el informe.
También debe evitar tomar partido en campañas electorales, como lo ha hecho, de
acuerdo con el estudio de Diálogo Interamericano, en América Central.
En ese sentido, ”Venezuela es causa de gran preocupación” debido a la gran
polarización política del país y al ”poco respeto” del presidente Hugo Chávez
”por los procedimientos democráticos”.
”La presión firme y colectiva de muchos países es el mejor camino para cumplir
con los desafíos de Venezuela”, indica el estudio.
En cuanto a Cuba, el modo más efectivo de afrontar los problemas internos es a
través de acciones multilaterales, más que unilaterales, según el grupo.
En ese sentido, Washington debería reconocer la ”importancia especial” de Brasil
y México en su carácter de ”las dos naciones más grandes e influyentes de
América Latina”.
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