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(IAR-Noticias) 08-Mar-05
Por Mike Ferner - ZNet en Español
No,
no es una guía militar para mantenerse en forma. Pero hay
quien se ha sentido incómodo, cuando no verdaderamente
irritado.
Hablo del movimiento por la paz y de cómo una compañía de los
Marines de EE.UU. que utilizó el centro de Toledo para hacer
su entrenamiento en "guerra urbana" el 7 y el 8 de enero,
ofreció una oportunidad a los activistas para pensar y actuar
más allá de los límites normales.
Apenas una semana antes de que ocurriera, un artículo en el
periódico local anunció que una compañía de armas de apoyo del
Primer batallón de las 24ª Reserva de Marines pasaría una
semana corriendo por el centro de nuestra ciudad, afinando su
capacidad de combate al disparar tiros de fogueo contra
enemigos imaginarios. La Coalición por la Paz del Noroeste de
Ohio (NWOPC) y los Veteranos por la Paz (VFP) locales,
prepararon una reacción ciudadana, diferente de muchas que ha
visto el movimiento por la paz o de otras en las que se
sentirían más cómodos.
Su respuesta fue:
Un mensaje del miembro del VFP y sargento mayor en retiro de
las fuerzas especiales, Stan Goff a los Marines de Toledo.
Comparó las mentiras que condujeron a su primera misión de
combate en Vietnam, con Irak, exhortando a los soldados a
"reflexionar sobre lo que estáis haciendo y lo que vais a
hacer... ustedes mismos deberán soportar el peso de los
recuerdos... si decidís que tenéis que buscar un camino
distinto para vuestras vidas, tenemos información de contacto
para los que puedan ayudar... tenemos una comunidad entera de
veteranos y de familias de militares que os darán la
bienvenida con los brazos abiertos y nuestro apoyo."
Cantos en "cadencia" escritos por miembros de VFP en todo el
país.
Pancartas y letreros de piquetes con mensajes como: "Os
queremos. Permaneced en casa", "Apoyad a los soldados a que se
queden en casa", y "Bush y Cheney mintieron, los soldados
murieron".
Retratos extra-grandes de civiles iraquíes y de víctimas de la
guerra.
Un camión con altavoces que tocaba el clásico del rock de
Edwin Starr: "¡War!"
Durante dos horas, tarde el viernes por la noche, mientras los
Marines establecían su puesto de comando (créanlo o no) en un
centro abandonado, para vender plasma sanguíneo, 30 activistas
por la paz permanecieron con pancartas, letreros, fotos, y "War",
el mensaje de Goff y los cantos en cadencia alternándose en
los altavoces. Las negociaciones con la policía de Toledo
determinaban que sólo pudiéramos acercarnos al lado opuesto de
la calle, así que una brecha artificial nos impedía
interpretar a los soldados, ver sus expresiones, escuchar sus
respuestas que seguramente habrían sido murmuradas, por las
órdenes de no "fraternizar con nosotros". Uno de los nuestros,
molesto por la orden de no utilizar una acera pública en una
calle pública, cruzó la calle para intentar salirse con la
suya y fue rápidamente arrestado.
Al día siguiente, una docena de activistas volvió con
letreros, fotos, pancartas, "War", y un megáfono para la carta
de Goff, listos para enfrentar pacíficamente a pelotones de
Marines que habían venido a enfrentar "enemigos en
aparcamientos y calles".
Con la unidad móvil de "¡War!" que circulaba por las manzanas
transmitiendo la canción para los Marines, los activistas a
pie siguieron a un destacamento paseándose ante la biblioteca
principal, cantando toda una lista de cadencias de VFP.
La más familiar fue:
"Oye, oye tío Sam,
Recordamos Vietnam
No queremos tu guerra de Irak
Por eso marchamos por la paz
Tengo razón o no (¡Tienes razón!)
Tengo razón o no (¡Tienes razón!)"
Pero la más popular fue:
"Que Bush se ahogue en sus mentiras
Debe estar aspirando coca
El gas tóxico de Sadam
Se lo pasó Rumsfeld"-
Frente al edificio del Tribunal Familiar, los Marines se
reagruparon y descansaron un poco, ofreciendo la oportunidad
perfecta para leerles de nuevo el mensaje de Goff. A medida
que los reservistas procedían a salir en parejas, con los
fusiles apuntando en todas direcciones, las palabras del
veterano de las fuerzas especiales resonaron frente al
edificio del tribunal, claras como campanas:
"Vietnam fue una guerra que no fue posible ganar. Ustedes
verán que Irak es lo mismo. Ganar no se mide según quién puede
causar más muerte y dolor. Y ganar no se mide según las
victorias tácticas contra sitios que no tienes intención de
controlar. El resultado de toda guerra es en última instancia
político, y esa guerra ya se ha perdido. Así que tu Comandante
en Jefe ya te envía a matar a otros, a herir a otros, a
destruir los hogares y el sustento de otros, a ser muerto o
herido por otros, a luchar por un objetivo que nunca fue
justo, y que ya se ha perdido."
De vuelta al centro de plasma sanguíneo / puesto de comando:
los activistas por la paz se reunieron para despedirse con un
agregado improvisado de un miembro del grupo, un profesor de
inglés de secundaria, interesado en presentar un mensaje de
amor cristiano.
Describió a Cristo como crítico franco del ejército de
ocupación romano, se refirió al mandamiento de "ama a tus
enemigos" como un acto final de auto-protección, que podría
interrumpir el ciclo de la violencia. Terminó con la Regla de
Oro y un llamado a que los marines "piensen por sí mismos".
Al día siguiente, dos mensajes electrónicos se destacaron en
el revoltijo normal del buzón de entrada.
Uno provenía de un miembro local de VFP que fue reclutado a la
edad de 15 años en el ejército alemán durante los últimos días
de la Segunda Guerra Mundial, luego emigró a EE.UU., a tiempo
para ser reclutado en el ejército de EE.UU. y ser enviado a
Corea. Escribió:
"Nuestras tropas están en Irak, comprometidas en una guerra
ilegal y están allí para matar iraquíes... En el proceso de
crímenes de guerra de Nuremberg, los criminales de guerra
nazis que perpetraron el tipo de agresión ilegal de las que
son culpables actualmente en Irak, fueron condenados y
ahorcados. Los soldados que realizaron esos crímenes contra la
población civil también fueron condenados. El que hayan
obedecido órdenes no fue entonces una defensa admisible, ni
debería serlo ahora... Algunos piensan que si sólo aprobamos
de los dientes para afuera la idea de apoyar a nuestras tropas
en tiempos de guerra, seremos criticados con menos severidad
por ser anti-patrióticos por los superpatriotas. No será así y
deforma nuestra intención de pedir el fin de una invasión
ilegal y asesina de otro país."
Otro provino de un estudiante de una universidad de Toledo, un
veterano de los piquetes y de la desobediencia civil, que
preguntó: "¿Porqué exactamente apoyamos a las tropas? Los
activistas han dicho que la tropa combate por voluntad propia
en una guerra injusta... la probabilidad de que cambiemos la
mentalidad de la tropa republicana viene a ser aproximadamente
lo mismo que si Karl Rove nos convenciera para que nos
convirtamos en neoconservadores."
A estas críticas se agrega la siguiente anécdota: Caminando
por el centro el día después de la protesta, un trabajador
callejero de la Ciudad, atravesó la calle para darme la mano y
decir: "Gracias por lo que están haciendo para que los
soldados vuelvan a casa".
Ese comentario representó el tipo de reacción que yo esperaba
provocar con nuestro mensaje en el "núcleo persuasible de la
opinión pública". La reacción que esperaba de los jóvenes
soldados se basaba en lo que yo recordaba de cuando era
adolescente, durante la guerra de Vietnam.
En aquellos días volátiles, yo alternaba entre ser un objetor
de conciencia y seguir el ejemplo de John Wayne de servir a mi
país sumándome a los marines para combatir a los comunistas.
Recordando esos días, me fue fácil colocarme en el sitio de
jóvenes reservistas, posiblemente en camino a Irak, y
preguntarme si alguno de ellos sentía un conflicto parecido.
Mi esperanza era que un mensaje compasivo, presentado en un
lenguaje familiar, podría ser escuchado por uno de los marines
que comenzaría a preguntarse "¿qué diablos estoy haciendo
aquí?" Si caía en suelo fértil, el mensaje podría convertirse
en una decisión de uno de los reservistas, o de un soldado
local que nos hubiese visto en las noticias de las seis, de
unirse al creciente número de soldados que se niega a combatir
en Irak.
Eso lleva al tema más amplio de si el movimiento por la paz
puede construir un mensaje ético y presentarlo en los momentos
adecuados, que no sea lo que pensamos sobre la guerra, sino lo
que sienten al respecto los soldados y nuestros vecinos en el
centro persuasible. Es hora de emprender esa discusión.
Mike Ferner es
un ex miembro del Cuerpo Hospitalario de la Armada y miembro de Veteranos por la
Paz. Pasó tres meses en Irak, antes y después de la invasión de EE.UU., y está
escribiendo un libro sobre sus experiencias. Su correo es: mike.ferner@sbcglobal.net.
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