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(IAR-Noticias) 17-Mar-05
Por Mario Augusto Jakobskind -
Agencia Walsh
Las fuerzas armadas de Brasil se
preparan para defender la Amazonia, y entre sus planes incluyen el aprendizaje
de la resistencia vietnamita a la invasión de Estados Unidos.
La cobertura periodística de temas
militares es siempre problemática, por una serie de factores que remiten a los
21 años de dictadura militar (1964-85). Aunque esto no es nada sorprendente, la
prensa brasileña abandonó el tema o se dedica a informar con preconceptos sobre
la temática militar. Quien haya seguido la gran prensa conservadora durante los
últimos meses, puede observar algunas tendencias que merecen ser analizadas:
medios que apoyaron abiertamente la dictadura militar, presentan ahora a las
fuerzas armadas de forma crítica o se refieren a ella con prejuicios.
Cualquier periodista o ciudadano
medianamente informado sabe que desde los años noventa Estados Unidos defiende
una política de debilitamiento o liquidación de los ejércitos latinoamericanos.
El objetivo es convertirlos en meras fuerzas policiales dedicadas a combatir el
narcotráfico o el terrorismo.
En la VI Conferencia de Ministros de
Defensa de las Américas, realizada en Quito en noviembre, el secretario de
Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, intentó que se aprobara que la Junta
Interamericana de Defensa asuma el combate al “terror regional”. Ese proyecto
fracasó por la firme oposición de Argentina, Brasil, Venezuela y Canadá. El
hecho no fue recogido por los medios ni sirvió para profundizar el debate sobre
el papel de las fuerzas armadas.
Visita histórica
Otro hecho solemnemente ignorado por
la prensa local fue la reciente visita de una comisión de militares brasileños a
Vietnam. Sin embargo, basta con ingresar a la página web del ejército para saber
que el Estado Mayor, por una propuesta del Comando de Operaciones Terrestres (Coter)
tomó la decisión de efectuar la visita.
Según el ejército, “la visita tuvo
por objetivo realizar contactos con las fuerzas armadas de aquel país y
viabilizar, en un futuro próximo, intercambios sobre doctrina de resistencia a
niveles estratégico, táctico y operacional”. Además de Hanoi, fueron visitadas
las ciudades de Haiprug, Ho Chi Min &endash;antigua Saigón&endash; y la
provincia de Cuchi, que aún tiene 250 quilómetros de túneles construidos durante
la guerra. La comitiva estaba compuesta por coroneles y tenientes coroneles de
centros de instrucción y escuelas de oficiales.
Una entrevista, en la misma página
web, al general Cláudio Barbosa de Figueiredo, jefe del Comando Militar de la
Amazonia, deja claro que piensa que Brasil va a enfrentar acciones similares a
las que sucedieron en Vietnam y ahora en Irak, en caso de un conflicto que
involucre a la Amazonia. Según Figueiredo, “la estrategia de la resistencia no
difiere mucho de la guerra de guerrillas y es un recurso que el ejército no
dudará en adoptar ante una posible confrontación con un país o grupo de países
con potencial económico y bélico mayor que Brasil”. Agregó que “se deberá contar
con la propia selva tropical como aliada para combatir al invasor”.
No es necesario consultar analistas
para concluir que las palabras del general Figueiredo y el viaje de la comisión
militar a Vietnam deben haber desagradado profundamente al Pentágono.
Coincidencias
Por el contrario, la prensa brasileña
optó, en las mismas fechas de la visita militar a Vietnam, por dar la máxima
difusión a fotos del periodista Vladimir Herzog siendo torturado en dependencias
del ejército durante la dictadura militar. Luego se comprobó que las fotos no
eran de Herzog sino que estaban disponibles hacía tiempo, pero fueron difundidas
justo en ese momento.
Vale la pena recordar que Herzog fue
asesinado en setiembre de 1975, en dependenicas del ejército y en un primer
momento las autoridades “informaron” que el periodista se había suicidado,
presentando fotos de la víctima colgada de un cinturón en su celda. La versión
oficial cayó por tierra, siendo el periodista enterrado en los preceptos de su
religión judía, no como un suicida.
El episodio tuvo en la época
gran repercusión, obligando al dictador Ernesto Geisel a destituir al comandante
militar de la región de San Pablo, que ingresó a la historia como el responsable
del asesinato de Herzog, quien era director de la estatal TV Cultura. Hoy
Vladimir Herzog es un símbolo de los derechos humanos, y todos los años el
sindicato de periodistas concede premios a los mejores reportajes sobre derechos
humanos en un concurso que lleva el nombre del periodista mártir.
Poco tiempo después de que
aparecieran las fotos que pretendían ser las de Herzog, TV Globo, la mayor
televisora de Brasil, presentaba la quema de archivos de la represión en
dependencias militares de Bahía. ¿Cómo consiguieron filmar la quema que, por
lógica, debería haber sido realizada en el mayor secreto? La noticia tuvo gran
repercusión, habilitando un debate sobre la divulgación de los archivos secretos
del período dictatorial. Estos días el tema volvió a las primeras planas pues la
fuerza aérea decidió no hacer públicos los archivos y concluyó la investigación
sobre la quema que la TV Globo había filmado en exclusiva.
Ningún órgano de prensa intentó
profundizar en el motivo por el cual, repentinamente, reaparecieron fotos que
eran conocidas, de un torturado que no era Herzog sino un padre canadiense.
Ante la información oficial sobre el viaje de una comisión de militares
brasileños para estudiar in situ la resistencia vietnamita al invasor
extranjero, ¿no sería oportuno informar sobre la defensa militar de la Amazonia?
¿Por qué la gran prensa no dedica un corresponsal a informar sobre lo que opina
el Pentágono o el Departamento de Estado sobre el tema?
Los ejércitos Latinoamericanos
Las declaraciones de Figueiredo y el
discurso visiblemente antimperialista de los militares brasileños remiten a
declaraciones efectuadas durante el reciente encuentro entre Hugo Chávez y Luiz
Inácio Lula da Silva en Caracas, donde ambos presidentes se refirieron a
ejercicios de seguridad conjuntos en la selva amazónica y a una mayor
cooperación entre los dos países para la vigilancia de la región.
Consultado sobre el papel de los
militares en América Latina, Chávez señaló que “en estos momentos, cuando las
fuerzas imperialistas vuelven a arremeter contra nuestros pueblos y el mundo,
les toca pararse firme y levantar su espada en defensa de su propio pueblo y
nunca más subordinarse al imperio”. Agregó que “los militares hoy en América
Latina deben ser militares antimperialistas y las fuerzas armadas deben estar al
servicio de los intereses de nuestros pueblos”.
La cuesión militar, como se desprende
de lo anterior, debería merecer mayor reflexión, no sólo de los analistas
políticos sino también de la propia izquierda. La cuestión de la Amazonia es un
tema candente, sobre todo en estos días en que el gobierno de George W Bush
aumenta su presencia en Colombia y los analistas vienen alertando sobre los
intereses cada vez mayores de Estados Unidos en las riquezas y la biodiversidad
de esa región.
Ante el claro desinterés de los
medios por el tema, vale la pena perguntarse: ¿detrás de ese silencio se esconde
alguna orientación que busca desacreditar a la institución militar, hoy distante
del ideario golpista de 1964 y preocupada por la cuestión nacional?
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