Por
David Sanger
- The New YorkTimes
Detrás del reciente cambio de actitud
del presidente Bush frente al programa nuclear de Irán reside un objetivo menos
visible: reescribir el principal tratado que rige la diseminación de
tecnología nuclear, sin renegociarlo.
En sus declaraciones públicas y sus comunicados de los últimos días, los
colaboradores de Bush reconocieron que Irán, aparentemente, tiene el derecho al
menos, en los papeles de enriquecer uranio para producir energía eléctrica. Pero
Bush se las ingenió para convencer a sus reacios aliados europeos de que el
único resultado aceptable para sus negociaciones con Irán es que debe claudicar
a ese derecho.
En lo que representa una reinterpretación del Tratado de No Proliferación
Nuclear, Bush ahora sostiene que existe una nueva clase de países a los que
simplemente no se les puede confiar la tecnología para producir material nuclear,
aun si el tratado en sí mismo no hace esta distinción.
Hasta el momento, la administración no declaró públicamente que su objetivo más
amplio más allá de Irán sea reformular un tratado cuyas raíces intelectuales
datan del gobierno de Eisenhower, bajo la pancarta de la guerra fría "Atomos
para la paz". Decir públicamente que Irán es un caso de prueba del esfuerzo más
amplio de Bush, dijo un funcionario del gobierno, "complicaría aún más lo que ya
es de por sí una negociación complicada".
Pero apenas tres días antes de que la Casa Blanca anunciara su nueva actitud
hacia Irán -en la que le permitía a Europa ofrecer mayores incentivos a cambio
de un acuerdo para solicitarle a las Naciones Unidas sanciones si Irán se niega
a renunciar a la capacidad de fabricar material nuclear¿, Bush emitió un
comunicado que prácticamente no dejaba dudas sobre la dirección en la que estaba
encaminado.
El comunicado fue anunciado por la Casa Blanca como un acto de rutina del 35
aniversario del tratado. Nunca se mencionó a Irán. Pero, después de elogiar los
logros pasados del tratado, Bush pasó a decir: "No podemos permitir que los
estados rebeldes que violan sus compromisos y desafían a la comunidad
internacional minen el rol fundamental del tratado en cuanto a fortalecer la
seguridad internacional. Por lo tanto, debemos cerrar las brechas que permitan a
los estados producir materiales nucleares que puedan ser utilizados para
fabricar bombas bajo la cubierta de programas nucleares civiles".
Bush podría haber pedido que se renegociara el tratado. Pero funcionarios de la
administración dicen que no tienen ni el tiempo ni la paciencia para ese
proceso. Para cuando los 189 firmantes llegaran a un acuerdo, dijo un
funcionario que dejó la Casa Blanca hace poco, "los iraníes harían como los
norcoreanos y sacudirían sus bombas en el aire. No podemos permitirnos ese error
otra vez".
El eje de la preocupación de Bush es un defecto fundamental del tratado.
Mientras los países permitan inspecciones y declaren sus instalaciones y su
trabajo nuclear, obtienen el sello de aprobación de la Agencia Internacional de
Energía Atómica y luego, ayuda técnica. Pero no hay nada que impida que un país,
que alguna vez aprendió a enriquecer uranio, se retire del tratado y fabrique
una bomba. Norcorea hizo exactamente eso hace dos años.
El reloj nuclear está en marcha y algunos colaboradores de Bush temen que Irán
esté transitando el mismo camino que Norcorea en los 90: negociar mientras sus
científicos e ingenieros se capacitaban, dejando abierta la posibilidad de un
retiro del tratado.
Algunos en la CIA creen que, en realidad, existen dos proyectos nucleares en
marcha en Irán: uno público que los inspectores visitan y uno paralelo,
secreto, que se desarrolla en las reservas militares del país.
Los iraníes lo niegan, pero admiten que construyeron grandes túneles en algunos
sitios cruciales y que directamente enterraron otras instalaciones. George
Perkovich, un experto nuclear del Carnegie Endowment for International Peace en
Washington, dijo que cuando se les consultó sobre este tema a las autoridades
iraníes en una conferencia, respondieron: "Si ustedes pensaran que los
norteamericanos los van a bombardear, ¿no enterrarían todo esto también?"