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(IAR-Noticias)
25-Abr-05
Por James
Petras - Rebelión
Mito 1:
EEUU tiene un enorme déficit comercial con “China” que, en 2004,
ascendió a 162.000 millones de dólares.
Realidad: Hay dos errores básicos en esa afirmación: 1)
casi la mitad del “déficit comercial” está conformado por las
exportaciones que las corporaciones multinacionales
estadounidenses (MNC, en sus siglas en inglés) en China realizan
al “mercado interior” de su país. 2) Lo que aparece denominado
como “China” y “EEUU” es una ficción porque la transacción
comercial tiene lugar dentro de una red mundial o “imperio”, en
la cual el crecimiento de las ‘exportaciones’ y los ‘superávit’
comerciales corresponden a las MNC estadounidenses y el
‘déficit’ comercial afecta a la economía doméstica de EEUU. El
método chino de cálculo del desequilibrio comercial no incluye
las exportaciones de las MNC estadounidenses con sede en China a
sus compañías en EEUU.
Mito 2:
El imperio estadounidense se ha extendido con éxito debido a sus
actividades militares –guerras, invasiones y equipos especiales
para realizar asesinatos.
Realidad: En realidad, las guerras e intervenciones
militares de EEUU han sido las armas menos apropiadas para
construir un imperio –de lo que dan testimonio las prolongadas y
costosas guerras en Iraq y Afganistán, así como la resistencia
popular en Haití. Los avances imperialistas han ido por mejor
camino a la hora de conquistar países a través de la menos
costosa vía civil –intervención política, elecciones
fraudulentas, organización y financiación de dirigentes de paja
y de “fachadas” de organizaciones no gubernamentales, y sobornos
a partidos políticos. Los casos de Ucrania, Georgia y
Kirguizistán son ilustrativos. Otros éxitos anteriores
incluyeron a Nicaragua y El Salvador en Centroamérica. En
Sudamérica, la influencia económica, política e ideológica de
EEUU y las alianzas estratégicas con supuestos partidos y
regímenes de “centro-izquierda” han convertido con éxito a
Brasil, Argentina, Bolivia, Perú y Ecuador en clientes
libre-mercado del Imperio.
Mito 3:
Los triunfales resultados electorales en la antigua Unión
Soviética constituyen una reflexión sobre el creciente deseo
popular de democracia y libre mercado.
Realidad: Todos y cada uno de los resultados electorales
en la antigua Unión Soviética fueron organizados y financiados
por funcionarios extranjeros que no habían sido elegidos, que
ajustaban las agendas, elegían a los dirigentes y,
consecuentemente, incorporaban a los nuevos regímenes a su
órbita imperial. Las elecciones no tenían nada que ver con la
democracia, sino que todo estaba referido a la construcción del
imperio. La prueba de todo ello se ve claramente en la rápida
privatización y transferencia de empresas públicas al capital
extranjero, en la incorporación de los nuevos regímenes a la
OTAN, y en el gobierno de una nueva elite política corrupta más
interesada en el FMI que en el electorado.
Mito 4:
“Asia” es un poder global creciente que llegará a desafiar la
supremacía global de EEUU.
Realidad: Esta “profecía” simplista tiene numerosas e
importantes grietas. En primer lugar, “Asia” no es un bloque
homogéneo unificado –algunos países viven en crisis permanente
(Filipinas, Birmania, Nepal, etc…), otros están en conflicto
entre ellos mismos, mientras que un tercer bloque ha suscrito
alianzas con EEUU contra otros países asiáticos. India,
Pakistán, Corea del Sur y Japón han firmado recientemente
acuerdos económicos y de seguridad con el régimen imperial
estadounidense. Corea del Sur y China están en conflicto con
Japón por asuntos de aguas territoriales y políticas militares.
Taiwan es de facto aliada de EEUU. EEUU está jugando con éxito
con India y Pakistán según le conviene. En segundo lugar, es
asimismo importante tener cuenta que lo que normalmente se
considera como poder económico “chino” en realidad son MNC
europeas y estadounidenses ancladas en enclaves de la costa
exportando de vuelta a sus compañías en Europa y EEUU.
Finalmente, EEUU ha extendido y profundizado en gran medida su
presencia militar por todo el Sureste Asiático a través de
numerosas bases militares en Uzbekistán, Kirguizistán,
Kazajastan, Afganistán, Georgia e Iraq – con perspectivas de
nuevas bases en Ucrania y Filipinas.
Mito 5:
La victoria del imperialismo estadounidense sobre el comunismo
ha fortalecido la supremacía industrial y tecnológica de EEUU.
Realidad: La derrota de los regímenes nacionalistas y
comunistas ha llevado al rápido desmantelamiento de la industria
estadounidense y a la continuada recolocación de empresas
importantes de tecnología en la India y en otros países con
profesionales cualificados que resultan baratos. De modo
progresivo, la economía estadounidense se va convirtiendo en una
“economía de servicios” compuesta, en la cima, por una élite de
financieros bien pagada, artistas y banqueros inversores y, en
la base, por una masa creciente de trabajadores del sector
servicios mal pagados, sin seguros, colocados en el comercio al
por menor, restaurantes, hoteles, servicios de conserjería y
trabajo de oficina. MNC estadounidenses importantes, como
General Motors y Ford, se sitúan sólo una muesca por encima del
estatus de los “bonos basura”, mientras que todas las compañías
aéreas importantes están en/o cerca de la bancarrota, con
trabajadores convertidos en carne de cañón, salarios a la baja,
ausencia de pensiones y de programas sanitarios para empleados y
jubilados. Los economistas burgueses han argumentado que la
recolocación y localización exterior de empresas de manufacturas
en países poco desarrollados se vería compensada por un aumento
de los empleos muy cualificados y de puestos de trabajo
servicios bien pagados en el sector servicios de los centros
imperiales. Se ha comprobado que esta idea era falsa: Las MNC se
han movido a los países del Tercer Mundo para buscar personal
muy cualificado del sector servicios. En la actualidad,
Microsoft, CISCO, Intel, Hewlett-Packard se han trasladado todas
a investigar y diseñar en Bangalore, India, hogar de 150.000
ingenieros de software. Según el Financial Times (6 abril 2005,
pág. 4, Sección Especial) un total de 826.540 puestos de trabajo
en el sector de la tecnología de la información, con un monto
salarial por valor de 51.600 millones de dólares, fueron
exportados por EEUU, Europa y Japón a países subdesarrollados.
En EEUU, decenas de miles de ingenieros de software están en
paro o trabajando a tiempo parcial como ‘empleados bajo
contrato’.
Conclusión:
Paradójicamente, la derrota del comunismo provocó la
recolocación del capital imperial, lo que a su vez ha producido
la decadencia de las manufacturas domésticas y de las industrias
de alta tecnología en los “países avanzados”. Mientras que el
imperio y sus principales herramientas, las corporaciones
multinacionales y los bancos, crecen y las bases militares
proliferan, la economía doméstica se viene abajo, aplastada por
deudas y déficits, empleo inestable mal pagado y poco
cualificado y desempleo para los trabajadores y profesionales
cualificados. El sector que aumenta con mayor velocidad en EEUU
es la masa creciente de trabajadores del sector servicios mal
pagados que compiten con la cada vez peor retribuida mano de
obra inmigrante. Los dirigentes del imperio económico y militar
temen poco a las “masas”, que parecen preocuparse más por la
muerte del Papa, por el juicio por pederastia a Michael Jackson,
por las compras en Wal-Mart y por ondear la bandera que en
oponerse al imperio que está destruyendo sus medios de
subsistencia.
No hay duda de que el Imperio estadounidense está todavía en
expansión, que ha sitiado con éxito a Rusia y China, y que sus
MNC han conseguido bajar costes e incrementar beneficios vía
recolocación. La debilidad estratégica del imperio de EEUU está
en sus fracasadas intervenciones militares y en la destrucción
sistemática de su estructura productiva y tecnológica dentro de
EEUU. Mientras que la “superestructura” del Imperio sigue
creciendo, la “base doméstica” de la República se derrumba con
rapidez; políticos demagógicos promueven el fundamentalismo
místico religioso, el chauvinismo militar y la especulación
masiva en el terreno inmobiliario. El Imperio se derrumbará no
por la competición con Asia o Europa sino porque ha llegado ser
demasiado competitivo y ha destruido sus cimientos domésticos en
el camino.
Traducción: Sinfo Fernández |