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(IAR-Noticias)
13-May-05
Por
Jim Lobe - IPS
Los
incidentes de cariz antimusulmán, incluidos crímenes de odio, actos de
discriminación y hostigamiento y abuso policial, aumentaron marcadamente en
Estados Unidos el año pasado, según las principales instituciones islámicas de
este país.
El Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses (CAIR) aseguró este miércoles
haber recibido 141 informes de actos planificados o concretados de violencia
contra musulmanes o mezquitas en todo el país, 53 por ciento más de los 93
registrados en 2003. En 2002 hubo 42 casos.
Además, aumentaron los incidentes de abuso a cargo de autoridades oficiales,
como arrestos y cacheos irracionales. Éstos fueron más de un cuarto de los casos
de abuso o discriminación, según la última edición del informe ”Protección
desigual: El estado de los derechos civiles musulmanes en Estados Unidos”.
Los incidentes protagonizados por agentes de la ley y el orden habían
constituido apenas siete por ciento de los episodios denunciados en 2003, según
CAIR.
Sin embargo, advirtió la propia organización, este estudio no tiene suficiente
rigor técnico dado que depende de la denuncia voluntaria de las supuestas
víctimas o testigos.
En total, indicó CAIR, se registraron más de 1.900 casos de abuso y
discriminación, de los cuales 1.522 fueron considerados lo suficientemente
creíbles como para ser incluidos en el estudio. La cifra es 49 por ciento
superior a las de 2003.
”Estos números tan perturbadores no son una sorpresa, dado el creciente
sentimiento islamofóbico y las percepciones erróneas sobre el Islam y los
musulmanes”, dijo el director legal del CAIR, Arsalan Iftikhar, autor del
informe de 62 páginas.
El Comité Antidiscriminación Árabe-Estadounidense (AACD) también percibió un
aumento en los abusos, en especial en materia de discriminación laboral, dijo
Laila al Qatani, portavoz de la organización.
”Continuamos viendo muchos casos de discriminación, por cierto más que en el
pasado”, dijo. El AACD publicará a fin de año su propio informe, el primero
desde 2002.
Ambas organizaciones coincidieron en que los resultados de sus estudios se debe,
en parte, a la voluntad de las víctimas y de sus familias en denunciar los
incidentes, contrariamente a lo que sucedía en los meses posteriores a los
atentados del 11 de septiembre de 2001.
Entonces, las personas de apariencia árabe o islámica sufrieron una cantidad sin
precedentes de agresiones, mientras el gobierno federal arrestaba y mantenía
incomunicados a cientos de inmigrantes musulmanes.
Alrededor de 1,2 millones de estadounidenses se identificaron en el censo de
2000 como de origen árabe. Los que profesan la fe islámica son, en tanto, entre
tres y siete millones, según la fuente que maneje el dato.
La actual controversia sobre el destino de las libertades civiles tras los
ataques de 2001 alentaron a estadounidenses de origen árabe y musulmán a
denunciar las agresiones sufridas, muchos de ellos alentados por organizaciones
representativas de sus comunidades, según Iftikhar y Al Qatani.
Pero además del mayor número de denuncias, el estudio del CAIR enfatiza en que
la cantidad real de incidentes de islamofobia aumentó, en el marco de una
atmósfera de temor en que los musulmanes, árabes y sudasiáticos son considerados
una amenaza.
A eso se suma el ”creciente uso de una retórica antimusulmana por parte de
algunos líderes de opinión locales y nacionales”.
”Noventa y nueve por ciento de los profesionales de los medios de comunicaciones
hacen el mejor trabajo posible de acuerdo con los recursos disponibles. Pero una
pequeña parte de los columnistas y periodistas se han dedicado a marginalizar a
la comunidad musulmana”, sostuvo Hooper.
El director ejecutivo del CAIR, Nihad Awad, consideró que la islamofobia
continúa siendo un problema crítico, y llamó al presidente George W. Bush ”a
manifestarse una vez más en pro de los derechos de los musulmanes”.
Las declaraciones de Bush en ese sentido han cosechado aplausos de activistas
islámicos y de derechos civiles. Un discurso más firme por parte del presidente
también añadiría credibilidad a la diplomacia estadounidense dirigida al mundo
musulmán, agregó Awad.
”Los musulmanes estadounidenses son un recurso crucial útil para reducir la
distancia entre Estados Unidos y los musulmanes de todo el mundo. No podemos
promover la democracia en el extranjero si tenemos tantos problemas aquí.
Nuestra comunidad siente temor”, advirtió.
Mientras aumentaron los crímenes de odio y abusos policiales contra los
musulmanes en 2004, hubo menos denuncias de discriminación laboral y en oficinas
del estado que en años anteriores. También se registraron menos incidentes de
hostigamiento en la red mundial informática Internet.
Un caso emblemático es el de James Yee, un capitán del ejército convertido al
Islam en 1990, arrestado en 2003 y mantenido en confinamiento solitario por casi
tres meses por sospechas de que había espiado para Al Qaeda y alguna otra
organización mientras trabajaba como capellán para los prisioneros en la base
naval en Guantánamo, Cuba.
La acusación de traslado de material reservado se redujo luego a almacenamiento
de pornografía en una computadora del gobierno. En abril de 2004, todos los
cargos fueron levantados. A falta de una disculpa oficial del gobierno, Yee
renunció al ejército.
Otro caso notorio es el del abogado de Oregon Brandon Mayfield, también musulmán
convertido, arrestado por el FBI como ”testigo material” de los atentados del 11
de marzo de 2004 en Madrid, al parecer por un análisis erróneo de huellas
dactilares.
Mayfield, quien nunca estuvo en España, permaneció detenido dos semanas,
mientras la prensa publicaba cientos de informes en que se lo calificaba de
”terrorista”. El abogado fue liberado a fines de marzo, con una disculpa pública
del FBI.
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