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(IAR-Noticias)
23-May-05
Por Luis M. Casado Ledo - Rebanadas de la Realidad
Con pocos días de diferencia la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dio
a conocer dos informes. El primero, hecho público el jueves 28 de abril, estuvo
referido al aumento de muertes, heridas y enfermedades relacionadas con el
trabajo. En el segundo, divulgado el miércoles 11 del corriente mes, la OIT
advierte que en el mundo hay, aproximadamente, 12,3 millones de personas
víctimas del trabajo forzoso. Ambas problemáticas, integrantes de un serio
desafío para el accionar sindical en los próximos años.
Accidentes en el trabajo
Según datos de la OIT, el número de accidentes y enfermedades relacionados con
el trabajo, que anualmente se cobra más de 2 millones de vidas, parece estar
aumentando debido a la rápida industrialización de algunos países en desarrollo.
Más aún, una nueva evaluación de los accidentes y las enfermedades profesionales
indica que el riesgo de contraer una enfermedad profesional se ha convertido en
el peligro más frecuente al que se enfrentan los trabajadores en sus empleos.
Estas enfermedades causan anualmente unos 1,7 millones de muertes relacionadas
con el trabajo y superan a los accidentes mortales en una proporción de cuatro a
uno.
En sus últimas estimaciones, la OIT descubrió que además de las muertes
relacionadas con el trabajo, cada año los trabajadores son víctima de unos 268
millones de accidentes no mortales que causan ausencias de al menos tres días
del trabajo y unos 160 millones de nuevos casos de enfermedades profesionales.
Anteriormente, la OIT había calculado que los accidentes y las enfermedades
profesionales son responsables de que alrededor del 4 por ciento del PIB mundial
se pierda en concepto de pago de compensaciones y ausencias del trabajo.
Desglosadas por regiones, las cifras indican que el número de accidentes del
trabajo se ha estabilizado en muchos países industrializados y de reciente
industrialización, mientras que aumenta en países que están desarrollándose
rápidamente en Asia y América Latina. Por ejemplo, el análisis de la OIT mostró
que aunque el número de accidentes mortales y no mortales en el centro de
trabajo permaneció estable o disminuyó en la mayoría de las regiones, en China,
el número estimado de accidentes mortales aumentó de 73.500 en 1998 a 90.500 en
2001, mientras que los accidentes que provocaron tres días de ausencia del
trabajo o más aumentaron de 56 millones a 69 millones. En América Latina, el
aumento del número total de personas empleadas y el crecimiento del sector de la
construcción, especialmente en Brasil y México, parecen haber provocado un
incremento anual de los accidentes mortales de 29.500 a 39.500 durante el mismo
período de tiempo.
Sobre el sector de la construcción el estudio de la OIT estaca que cada año se
producen al menos 60.000 accidentes mortales - lo que equivale a una muerte cada
diez minutos. Casi el 17 por ciento de todos los accidentes mortales en el
trabajo se producen en ese sector, pero además los trabajadores de la
construcción también deben hacer frente a otros riesgos para la salud, incluida
la exposición a polvo cargado de amianto, sílice y productos químicos
peligrosos. En consonancia con los convenios, las recomendaciones y
orientaciones de la OIT, el informe destaca la necesidad de realizar una mejor
planificación y coordinación para abordar las cuestiones de seguridad y salud en
las obras de construcción, así como un mayor enfoque para reducir la mala salud
y la enfermedad relacionadas con el trabajo.
Trabajo forzoso
En el otro estudio, titulado "Una alianza global contra el trabajo forzoso", la
OIT precisa que más de 10 millones de personas son explotadas por la práctica
del trabajo forzoso en la economía privada y no directamente por los estados.
Además indica que alrededor de 2,4 millones también son víctimas del tráfico de
seres humanos.
En este informe de la OIT se entrega por primera vez un cálculo mundial de las
ganancias generadas por la explotación de mujeres, hombres y niños objeto del
tráfico, las cuales ascienden a 32.000 millones de dólares, equivale a un
promedio de 13.000 dólares por cada persona traficada y forzada a trabajar.
"El trabajo forzoso representa otra cara de la globalización, una que le niega a
las personas sus derechos fundamentales y su dignidad", dijo Juan Somalia,
Director General de la OIT, y destacó que "para lograr una globalización justa y
un trabajo decente para todos, es esencial erradicar el trabajo forzoso".
El trabajo forzoso es un problema global importante y está presente en todas las
regiones y en todos los tipos de economía, dice el informe. Al nivel regional el
número más alto de trabajadores forzosos se registra en Asia, con 9,5 millones.
Además hay 1,3 millones en América Latina y el Caribe; 660.000 en África al Sur
del Sahara; 260.000 en Medio Oriente y África del Norte; 360.000 en los países
industrializados y 210.000 en los países en transición.
La explotación económica forzosa de personas (en sectores como agricultura,
construcción, fabricación de ladrillos y talleres manufactureros informales)
afecta en proporción más o menos similar a mujeres y hombres. Sin embargo la
explotación forzosa sexual con propósitos comerciales tiene como víctimas
principales a mujeres y niñas. Por otra parte, los niños menores de 18 años
están entre los más afectados, pues representan entre 40 y 50 por ciento de
todas las víctimas de trabajo forzoso.
Cerca de la quinta parte de todos los trabajadores forzosos también son víctimas
del tráfico, pero la proporción varía en forma importante en las diferentes
regiones del mundo. En Asia, América Latina y África al Sur del Sahara la
proporción de trabajadores forzosos que además han sido traficados es de menos
de 20 por ciento, mientras que en los países industrializados y en transición,
así como en Medio Oriente y África del Norte, más de 75 por ciento del total son
también víctimas de tráfico.
El documento entrega información sobre nuevas formas de trabajo forzoso que
afectan a los trabajadores migrantes, en particular a los que son ilegales,
tanto en los países ricos como en los pobres. También examina las condiciones
bajo las cuales suele presentarse el trabajo forzoso, como aquellas que se
producen cuando hay controles poco efectivos sobre las agencias de reclutamiento
o los sistemas de subcontratación, o cuando las inspectorías laborales son
débiles.
"El trabajo forzoso es la verdadera antítesis del trabajo decente, que es la
meta de la OIT", añadió Somavia. "Es urgente diseñar estrategias efectivas para
combatir el trabajo forzoso en el mundo actual. Se requiere contar tanto con la
aplicación de las leyes como con formas de abordar las razones estructurales del
trabajo forzoso, ya se trate de sistemas agrícolas anticuados o de mercados
laborales que funcionan en forma deficiente".
El informe dice que el trabajo forzoso puede ser abolido, pero advierte que para
lograrlo será necesario que los gobiernos y las instituciones de los países
cuenten con las políticas adecuadas, apliquen la ley con vigor y muestren un
sólido compromiso con la erradicación de esta forma de tratar a los seres
humanos.
Legislar y aplicar las leyes, una solución al alcance de la mano, pero que nadie
pareciera querer aprehender.
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