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(IAR-Noticias)
28-May-05
Por
Nick Beams - WSWS
Aunque
el pronóstico oficial todavía indica que la economía va a mejorar enormemente,
varias nubes han aparecido y amenazan a la economía mundial con una tormenta: la
recesión—o casi recesión—en varios países de la zona europea; dudas acerca a la
trayectoria de la economía estadounidense; y los temores que los mercados
financieros podrían sufrir tremenda sacudida si los fondos protectores comienzan
a entrar en dificultades.
El fracaso continuo de la zona europea en estimular la expansión mundial fue
puesto en relieve cuando se publicaron nuevos datos sobre Italia y Francia la
semana pasada. Italia ahora ha entrado oficialmente en la recesión; estadísticas
muestran que el Producto Interno Bruto (PBI) del país disminuyó un 0.5% durante
el primer trimestre del año, luego de una disminución en un 0.4% durante los
tres meses anteriores. La baja es de las más profundas que un país de la zona
europea haya sufrido desde la introducción de la moneda común en 1999.
Puede que Francia siga el mismo rumbo. Hasta ahora ha sido una de las economías
más fuertes de la zona europea, pero las últimas estadísticas indican que la
producción de las fábricas han sufrido una caída en un 0.3% durante los tres
primeros meses del año, con una caída de 0.9% entre febrero y mayo. Pero aunque
ahora Italia comparte la recesión con Holanda, la zona europea por lo general
todavía sigue expandiéndose. El PBI general aumentó en un 0.5% durante el primer
trimestre del año luego de un aumento de 0.2% durante los tres meses previos.
Pero debido al impacto de los de precios más altos del petróleo y del aumento
del valor del euro en términos del dólar que se dió el año pasado, se teme que
esta dirección pronto entre en reversa.
Al otro lado del Atlántico, la economía de Estados Unidos comienza a detenerse.
Hay advertencias que ha entrado en "terreno movedizo". El mes pasado, la Oficina
de Análisis Económico reportó que la tasa anual del PBI real aumentó en un 3.1%
durante el primer trimestre, lo cual representa una baja de 3.8% durante el
último trimestre del 2004.
Estas cifras muestran que el sector privado ahora tiene 22,000 empleos menos que
cuando empezara la recesión en marzo del 2001. También muestran que los salarios
reales han disminuído durante los últimos seis meses. Desde el comienzo de la
recuperación durante el cuarto trimestre, los ingresos provenientes de los
sueldos y salarios privados reales sólo han aumentado en un 5.3%. Como señalara
el Instituto sobre la Política de la Economía, el aumento promedio para todas
las recuperaciones económicas que duraron 11 trimestres o más desde el 1947 al
1982 es en el 18.3%. Hasta durante la "recuperación sin empleos adicionales" a
principios de la década de los 90, los salarios aumentaron en un 8.1%. Estas
estadísticas indican que puede que la economía de Estados Unidos, lejos de
recuperarse, haya entrado en un período de estancamiento prolongado.
Es una recuperación muy diferente a las anteriores, pues no se basa en el
aumento de las inversiones comerciales, ni en la expansión del consumerismo, las
cuales reciben su ímpetu de la expansión de los empleos y el aumento de los
salarios. Más bien se basa en las tasas de interés, que son las más bajas de la
historia, y en una expansión correspondiente de la deuda.
En
los cuatro años del 200 al 2004, la tasa anual de las hipotecas de los hogares
aumentó de $386.300.000.000 (billones) a $884.900.000.000 (billones). Al mismo
tiempo, comparado con el PBI, que apenas llegara a los $1.900.000.000.000
(trillones),el crédito subió a casi $10.000.000.000.000 (trillones) durante el
mismo período. Es decir, esta es una experiencia muy diferente a los cambios que
se dieron durante los ciclos comerciales después de la Segunda Guerra Mundial,
pues es el aumento de la deuda que ha sido factor principal para sostener la
etapa actual de recuperación en Estados Unidos.
Tal vez el síntoma más evidente del verdadero estado de la economía de Estados
Unidos fue la decisión de Standard & Poor de rebajar las deudas de General
Motors y la Ford a categoría de "bonos de basura". Estas bajas equivalen a una
deuda total de $453.000.000.000 para la GM y $196.000.000.000 para la Ford, lo
cual representa una cantidad mayor que el PBI de varios países y equivale a
aproximadamente tres cuartos del PIB de un país capitalista mediano como
Australia.
En un comentario sobre las rebajas, la revista Economist puntualizó que en los
mercados donde se comercian los incumplimientos de pago, en los cuales se compra
y se vende la protección en caso de incumplimiento, hay una "probabilidad
acumulada" de 63% que GM se va declarar incapaz de pagar sus deudas. La
probabilidad de lo mismo con la GMAC y la Ford es de 52% y 42%, respectivamente.
"Esto no significa que las compañías van a declarse en incumplimiento, pero sí
sugiere que la gente lo considera un riesgo bastante serio como para pagar por
la protección".
Aunque esta rebaja ya se esperaba ampliamente, ésta no obstante ha sacudido los
mercados financieros, y sobretodo ha enfocado el papel que juegan los fondos
protectores, varios de los cuales entraron en camisas de once varas debido a la
decisión. Tal como notara el Financial Times en uno de sus editoriales del 12 de
mayo, aunque "no existe ninguna evidencia que los fondos protectores se
enfrentan a una crisis de liquidez, las ansiedades del mercado debido a su
vulnerabilidad potencial revela la susceptibilidad de estos sofisticados medios
para las inversiones".
"Durante los últimos años," continúa el artículo, "los fondos protectores se han
convertido en elementos tan enormes y fundamentales del sistema financiero
mundial que los reguladores todavía no entienden muy bien ni sus
vulnerabilidades ni las estrategias inversionistas en que se basan. Los fondos
protectores por lo regular constan de un 25% a un 33% del volumen del capital
social que se comercia en Nueva York y Londres. Se han convertido entre los
clientes más beneficiosos para los bancos inversionistas". La creciente
importancia de los fondos protectores en el sistema financiero mundial y el
peligro potencial inherentes en ellos fue el tema de un importante discurso el
mes pasado por Timothy Geithner, presidente del Banco de Reservas Federal de
Nueva York.
Dirigiendo sus palabras a la Asociación del Mercado de Obligaciones de Renta
Fija, puntualizó que aunque el sistema financiero de Estados Unidos parecía
menos vulnerable y mejor capacitado para absorber las sacudidas que en el
pasado, "cambios en la estructura del sistema financiero y un aumento en la
complejidad de los productos podrían crear una crisis mucho más difícil de
manejar y que posiblemente cause mayor daño".
Según Geithner, aunque la probabilidad de una crisis mayor causada por el
fracaso de una institución principal es menos, el daño relacionado con semejante
suceso podría ser peor que en el pasado.
"El enorme aumento en la importancia que los fondos protectores juegan en
nuestro sistema financiero también complica la manera en que se manejan los
riesgos. Aunque los fondos protectores ayudan a mejorar la eficiencia de nuestro
sistema y también contribuyen, a lo largo, a una estabilidad mayor (debido a que
absorben los riesgos que otras instituciones no pueden absorber), pueden
introducir cierta ansiedad en la dinámica del mercado durante situaciones
tensas".
"El
rápido desarrollo de medios para la transferencia de los riesgos, más
recientemente en los ámbitos del crédito, ha producido un gran universo en que
domina la vulnerabilidad de los productos complejos, cuya futura valoración es
incierta y difícil de servir como ejemplo. Los beneficios de estas innovaciones,
diseñadas a reducir los riesgos para instituciones individuales y para el
sistema en general, son enormes, pero hasta cierto punto estos beneficios se
definen porque nuestro conocimiento en cuanto se van a comportar en una
situación donde reina la ansiedad es limitado".
Es decir, nadie realmente sabe como los mercados financieros van a funcionar en
reacción a una crisis mayor. En septiembre, 1998, cuando la compañía Long Term
Capital Management [Gerencia para el Capital a Largo Plazo] se derrumbó, el
Banco Federal de Reservas organizó una intervención a un costo de $3.000.000.000
[billones] para prevenir una crisis financiera mundial. Durante los seis años y
medio que han transcurrido desde ese entonces, los bancos han llegado a depender
cada vez más de los beneficios (ganancias) de dichos fondos protectores y el
sistema financiero mundial se ha hecho más complejo con el desarrollo de nuevos
medios financieros cuyo objetivo es la reducción de los riesgos.
En teoría, estos medios deberían proveer mayor estabilidad, pues le permiten a
ciertos inversionistas disminuir el riesgo de sus portofolios y a otros a
aumentar los suyos, si es que creen que los beneficios lo justifica. Pero
semejante equilibrio no siempre va a ocurrir.
Como notara el columista del Financial Times, Philip Coggan, en un artículo el
sábado pasado, el colapso de un fondo protector causaría que varios
inversionistas institucionales sufran ciertas pérdidas en sus portofolios, pero
ello no constituiría un desastre. "Pero un problema podría surgir si cierta
cantidad de fondos protectores adoptaran la misma estrategia y los escritorios
comerciales de los bancos inversionistas los respaldaran. Eso resultaría en que
todo el mundo abandone su puesto a la misma vez y salga disparado como una bala
por la salida".
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