El más completo directorio en español

HOME| Titulares| Diarios| Radios| TV.| Buscadores| Economía| Mundo| Alternativos| Archivo| Mail

 

Latinoamérica

Argentina

Norteamérica

Europa

Medio Oriente

Irak

Asia

Africa

Medios

Internet

Autores

Especiales

Archivo

TITULARES
del Mundo

I Argentina I Brasil I
I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I

EN VIVO

Radios del
Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente
I Internacionales I

MEDIOS
ALTERNATIVOS


I Periódicos
 
y Redes
I
I
Agencias
 de Noticias I
I
Publicaciones
 
y Sitios I
I
Prensa
 
de Izquieda I

BUSCADORES

del Mundo


I América del Norte I
I América Central I
I América del Sur I
I Europa I España I
I Africa I Asia I
I Medio Oriente I
I Oceanía I
I Temáticos I
I Internacionales

TELEVISION

      del Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente I

ECONOMIA
MUNDIAL


I América Latina I
I Africa I Asia I
I España I EE.UU. I
I Europa I
I
Oceanía I  
I Canadá
I Medio Oriente
Bolsas del Mundo I

MEDIOS

del Mundo


I Agencias
de Noticias I

I Diarios I 
I Revistas I
I Radios I
I Televisión I

 

Agregar 
a favoritos

Recomendar
 este sitio

 
 

AUTORES

ASIA  

Thursday, 26 de May de 2005

 

Efecto crisis en Uzbekistán ¿Podría desencadenar una nueva Guerra Fría?

 
 

(IAR-Noticias)  27-May-05

Por Bryon MacWilliams  y Michael Meyer - Newsweek

En Uzbekistán, las cosas están tranquilas, por ahora. Pero la violencia que sacudió a la ciudad oriental de Andijan está reverberando en otras regiones. En la capital de Tashkent, el presidente autócrata de Uzbekistán, Islam Karimov, espera que sus tácticas de mano dura lo mantengan en el poder. A Moscú (por no mencionar a los líderes de lugares como Belarús) le preocupa el surgimiento de otra revolución post soviética, que siga las huellas de Georgia y Ucrania. Los líderes occidentales están divididos. Sólo pueden condenar la represión que ejerce un dictador. Sin embargo, temen lo que podría reemplazarlo.

Ha pasado más de una semana desde la mañana sangrienta del viernes 13 de mayo, y aún no se sabe exactamente qué fue lo que pasó. La noche anterior, dice Andrei Babitsky, reportero de Radio Liberty que estuvo en el lugar de los hechos, entre 70 y 100 manifestantes radicales habían atacado la cárcel local y liberado a 23 prisioneros políticos. Temprano por la mañana, los ciudadanos de Andijan salieron a manifestarse —10,000 personas, según varios informes.

Pero cuando la muchedumbre ocupó los edificios oficiales, las fuerzas de seguridad gubernamentales dispararon contra ellos con ametralladoras montadas en carros blindados. Varios francotiradores dispararon desde las azoteas mientras un helicóptero vigilaba desde el aire. Karimov negó haber ordenado una matanza, y afirmó que sólo 169 personas murieron en el incidente, incluyendo a 32 policías especiales.

Pero los grupos internacionales de derechos humanos hablan de 400 a 750 muertos, incluyendo a mujeres y niños. Testigos oculares declararon a los observadores del Instituto de Informes sobre la Guerra y la Paz (IWPR, en inglés), una ONG internacional de desarrollo de los medios de comunicación con sede en Londres, cómo los soldados fueron de cuerpo en cuerpo en la plaza mayor de la ciudad, ejecutando a los heridos. Incluso horas después, los visitantes de la escena describieron un cuadro espantoso de sangre y partes de cuerpos esparcidas por la plaza y las calles aledañas. Según IWPR, un patólogo de la ciudad contó 500 cuerpos en la Escuela Número 15 de la ciudad antigua, vigilada por soldados armados.

Cualquiera que sea la verdad, los tiros disparados en Andijan están haciendo eco a lo largo de Asia Central y más allá. De Washington a Bruselas y Moscú —por no mencionar a los vecinos Kirgizstán, Tayikistán y Kazajastán— los gobiernos esperan a ver si los disturbios se expanden o no. “Si esto es lo que pensamos, es decir, que tuvo lugar una masacre, entonces es el principio del fin” para Karimov, dice Zeyno Baran, director de programas de seguridad del Centro Nixon en Washington.

Él espera que la violencia aumente en las próximas semanas. Lo mismo opina Leonid Ivashov, un general ruso jubilado y vicepresidente de la Academia Rusa para los Problemas Geopolíticos en Moscú. “Ésta fue una verdadera rebelión armada”, dice. Añade que quienes la planearon contaban con una respuesta violenta por parte del gobierno, sugiriendo que la impopularidad del Presidente, sobre todo entre los jóvenes, le hará difícil atrincherarse como hizo el gobierno chino tras los sucesos de la Plaza de Tiananmen en 1989. “Karimov no tiene más opción que intentar corregir los males sociales”, dice Ivashov. “Es imposible corregir la situación utilizando soldados y policías”.

¿Verá el Presidente las cosas de esa manera? Según los expertos, es más probable que opte por la brutalidad. El hombre fuerte uzbeko está apoyado por una de las maquinarias de seguridad de Estado más eficazmente represivas de la región. A diferencia de Georgia, Ucrania o Kirgizstán, no existe una oposición organizada en Uzbekistán. Las elecciones están arregladas, y no hay prensa libre. La radio extranjera es bloqueada, los teléfonos intervenidos, los disidentes perseguidos y todos los viejos y sucios trucos de persuasión política de la KGB, las cortes ilegales y la tortura, entran en juego regularmente, según Craig Murray, ex embajador británico en Tashkent, quien afirma que hay 10,000 prisioneros políticos y religiosos en Uzbekistán. Él mismo fue relevado de sus deberes por sus jefes en Londres el año pasado, luego de afirmar públicamente que dos prisioneros habían sido hervidos hasta que murieron en octubre de 2002.

En Uzbekistán, las cosas están tranquilas, por ahora. Pero la violencia que sacudió a la ciudad oriental de Andijan está reverberando en otras regiones. En la capital de Tashkent, el presidente autócrata de Uzbekistán, Islam Karimov, espera que sus tácticas de mano dura lo mantengan en el poder. A Moscú (por no mencionar a los líderes de lugares como Belarús) le preocupa el surgimiento de otra revolución post soviética, que siga las huellas de Georgia y Ucrania. Los líderes occidentales están divididos. Sólo pueden condenar la represión que ejerce un dictador. Sin embargo, temen lo que podría reemplazarlo.

Ha pasado más de una semana desde la mañana sangrienta del viernes 13 de mayo, y aún no se sabe exactamente qué fue lo que pasó. La noche anterior, dice Andrei Babitsky, reportero de Radio Liberty que estuvo en el lugar de los hechos, entre 70 y 100 manifestantes radicales habían atacado la cárcel local y liberado a 23 prisioneros políticos. Temprano por la mañana, los ciudadanos de Andijan salieron a manifestarse —10,000 personas, según varios informes.

Pero cuando la muchedumbre ocupó los edificios oficiales, las fuerzas de seguridad gubernamentales dispararon contra ellos con ametralladoras montadas en carros blindados. Varios francotiradores dispararon desde las azoteas mientras un helicóptero vigilaba desde el aire. Karimov negó haber ordenado una matanza, y afirmó que sólo 169 personas murieron en el incidente, incluyendo a 32 policías especiales. Pero los grupos internacionales de derechos humanos hablan de 400 a 750 muertos, incluyendo a mujeres y niños. Testigos oculares declararon a los observadores del Instituto de Informes sobre la Guerra y la Paz (IWPR, en inglés), una ONG internacional de desarrollo de los medios de comunicación con sede en Londres, cómo los soldados fueron de cuerpo en cuerpo en la plaza mayor de la ciudad, ejecutando a los heridos. Incluso horas después, los visitantes de la escena describieron un cuadro espantoso de sangre y partes de cuerpos esparcidas por la plaza y las calles aledañas. Según IWPR, un patólogo de la ciudad contó 500 cuerpos en la Escuela Número 15 de la ciudad antigua, vigilada por soldados armados.

Cualquiera que sea la verdad, los tiros disparados en Andijan están haciendo eco a lo largo de Asia Central y más allá. De Washington a Bruselas y Moscú —por no mencionar a los vecinos Kirgizstán, Tayikistán y Kazajastán— los gobiernos esperan a ver si los disturbios se expanden o no. “Si esto es lo que pensamos, es decir, que tuvo lugar una masacre, entonces es el principio del fin” para Karimov, dice Zeyno Baran, director de programas de seguridad del Centro Nixon en Washington.

Él espera que la violencia aumente en las próximas semanas. Lo mismo opina Leonid Ivashov, un general ruso jubilado y vicepresidente de la Academia Rusa para los Problemas Geopolíticos en Moscú. “Ésta fue una verdadera rebelión armada”, dice. Añade que quienes la planearon contaban con una respuesta violenta por parte del gobierno, sugiriendo que la impopularidad del Presidente, sobre todo entre los jóvenes, le hará difícil atrincherarse como hizo el gobierno chino tras los sucesos de la Plaza de Tiananmen en 1989. “Karimov no tiene más opción que intentar corregir los males sociales”, dice Ivashov. “Es imposible corregir la situación utilizando soldados y policías”.

¿Verá el Presidente las cosas de esa manera? Según los expertos, es más probable que opte por la brutalidad. El hombre fuerte uzbeko está apoyado por una de las maquinarias de seguridad de Estado más eficazmente represivas de la región. A diferencia de Georgia, Ucrania o Kirgizstán, no existe una oposición organizada en Uzbekistán. Las elecciones están arregladas, y no hay prensa libre.

La radio extranjera es bloqueada, los teléfonos intervenidos, los disidentes perseguidos y todos los viejos y sucios trucos de persuasión política de la KGB, las cortes ilegales y la tortura, entran en juego regularmente, según Craig Murray, ex embajador británico en Tashkent, quien afirma que hay 10,000 prisioneros políticos y religiosos en Uzbekistán. Él mismo fue relevado de sus deberes por sus jefes en Londres el año pasado, luego de afirmar públicamente que dos prisioneros habían sido hervidos hasta que murieron en octubre de 2002.

 

 VOLVER A HOME

comentar esta nota

© Copyright 2003  iarnoticias.com | Derechos reservados | Director Rodrigo Guevara

 

Se autoriza el libre uso, impresión y distribución de toda la información editada, siempre y cuando no sea utilizada para fines comerciales y sea citada la fuente.

contactos@iarnoticias.com