El más completo directorio en español

HOME| Titulares| Diarios| Radios| TV.| Buscadores| Economía| Mundo| Alternativos| Archivo| Mail

 

Latinoamérica

Argentina

Norteamérica

Europa

Medio Oriente

Irak

Asia

Africa

Medios

Internet

Autores

Especiales

Archivo

TITULARES
del Mundo

I Argentina I Brasil I
I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I

EN VIVO

Radios del
Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente
I Internacionales I

MEDIOS
ALTERNATIVOS


I Periódicos
 
y Redes
I
I
Agencias
 de Noticias I
I
Publicaciones
 
y Sitios I
I
Prensa
 
de Izquieda I

BUSCADORES

del Mundo


I América del Norte I
I América Central I
I América del Sur I
I Europa I España I
I Africa I Asia I
I Medio Oriente I
I Oceanía I
I Temáticos I
I Internacionales

TELEVISION

      del Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente I

ECONOMIA
MUNDIAL


I América Latina I
I Africa I Asia I
I España I EE.UU. I
I Europa I
I
Oceanía I  
I Canadá
I Medio Oriente
Bolsas del Mundo I

MEDIOS

del Mundo


I Agencias
de Noticias I

I Diarios I 
I Revistas I
I Radios I
I Televisión I

 

Agregar 
a favoritos

Recomendar
 este sitio

 
 

AUTORES

NORTEAMERICA  

Sunday, 29 de May de 2005

 

Fracasa el gambito afgano

 
 

(IAR-Noticias)  30-May-05                                       EEUU

Por Max J. Castro -
Progreso Semanal

Con la escalada de la carnicería en Irak y las expresiones de odio a la política norteamericana haciendo erupción por todo el Medio Oriente, la administración Bush ha realizado un duro esfuerzo por presentar a Afganistán como su gran éxito.

Desafortunadamente las últimas noticias de Afganistán –manifestaciones en contra de EEUU,  escándalo de abusos a prisioneros, constantes bajas norteamericanas– son muy parecidas a los titulares de Bagdad. Con una diferencia: bajo el gobierno instalado por EEUU después del Talibán, una vez más Afganistán se ha convertido en un paraíso del cultivo de la amapola, fuente de hasta el 90 por ciento del suministro de heroína en el mundo.

La administración necesita más que nunca una victoria en Afganistán. La retractación del artículo de Newsweek acerca de la profanación del Corán en Guantánamo no impidió la propagación de la indignación musulmana. Eso es en parte porque la retractación fue percibida en el Medio Oriente como resultado de presiones por parte de la administración y porque otras fuentes, incluyendo a la Cruz Roja, también han reportado casos similares en la base de EEUU. Pero la razón principal para la ira musulmana es que la guerra en Afganistán e Irak, los abusos en Guantánamo y Abu Ghraib y una serie interminable de otras indignaciones e irritaciones (a última de ellas las humillantes fotos de Saddam Hussein en ropa interior) han logrado convencer a la amplia mayoría del pueblo en el mundo musulmán y en el árabe que Estados Unidos está realizando una guerra contra su religión, su cultura y su pueblo. Esa convicción lleva a la región a creer lo peor de las intenciones y acciones de EEUU.

Lejos de ganarse los corazones y las mentes, las políticas y actitudes de EEUU refuerzan constantemente las percepciones musulmanas. A veces los líderes norteamericanos parecen esmerarse para dejar bien en claro la injusticia de la política norteamericana en el Medio Oriente.  Esto es lo que sucedió la pasada semana, según un despacho de la AP, en el Foro Económico Mundial del Medio Oriente: “Aunque altos funcionarios israelíes y palestinos discutieron asuntos de seguridad el sábado en un foro del Medio Oriente, un senador norteamericano aconsejó a los líderes árabes que atendieran a las injusticias en sus países y les recordó que la política norteamericana es la seguridad para Israel en primer lugar y justicia para los palestinos ‘si fuera posible’.”

No puede haber una declaración más desnuda o certera de la política norteamericana. El artículo de AP no informa cómo reaccionaron los líderes árabes ante una advertencia tan humillante –aunque sincera. Lo que está claro es que la política brinda terreno fértil para el anti-norteamericanismo de todo tipo y hace de las campañas de relaciones públicas y de las visitas de buena voluntad de Primeras Damas meros ejercicios fútiles.

Si la política de EEUU con relación al conflicto israelo-palestino es una llaga abierta desde hace mucho en el mundo musulmán, las múltiples guerras de la administración Bush –la “guerra al terrorismo”, la ocupación de Irak y el conflicto en Afganistán– han creado nuevas fuentes de indignación. En estos conflictos, las fuerzas norteamericanas se enfrentan directamente en una lucha violenta a los árabes y otros musulmanes. En el mejor de los casos, lo más probable es que tales guerras incrementan el resentimiento musulmán hacia Estados Unidos. Pero la administración Bush empeoró la reacción al preparar el camino para el abuso generalizado cuando unilateralmente decidió ignorar las reglas de la guerra inscritas en la Convenció n de Ginebra.

Los informes acerca de abusos a los prisioneros, torturas y otras violaciones de los derechos humanos que han aparecido en la prensa casi a diario, más que una aberración son el resultado predecible de esa fatal decisión. Porque el mensaje enviado al burlar la Convención de Ginebra –y el mensaje implícito en todo el tono y actitud de esta administración– era el siguiente: “Contra los malos vale todo –y todos ellos son malos”.

Por tanto, no son sorprendentes las recientes revelaciones contenidas en una serie de artículos del reportero Tim Golden, publicados en The New York Times, acerca de golpizas y asesinatos en Afganistán por parte de interrogadores norteamericanos. Sin embargo, no pudo haber llegado en peor momento para la administración Bush. La noticia salió justamente cuando Bush se estaba preparando para recibir al presidente afgano Hamid Karzai y echó a perder totalmente la fábula de relaciones públicas de la administración. En vísperas de la visita, y a fin de mantener un barniz de independencia, el Presidente Karzai se vio obligado a expresar sorpresa ante el abuso y exigir castigo para los perpetradores, así como la custodia de prisioneros afganos y mayor control sobre las tropas norteamericanas. Ese fue el fin de la fiesta amorosa.

El Presidente Bush dijo que no. Al reunirse con Karzai en Washington, Bush inmediatamente rechazó la posición del líder afgano en lo tocante al control sobre las fuerzas de EEUU. Tampoco es probable que Bush acceda a las otras demandas de Karzai. EEUU quiere controlar las operaciones de inteligencia tanto en Irak como en Afganistán, y eso requiere el acceso a los prisioneros. Puede que EEUU trate de ayudar a Karzai a salvar la cara por medio de la ficción de transferir formalmente la custodia de los prisioneros, pero ese truco no es probable que engañe a alguien o evite nuevos abusos. Y a juzgar por el reciente historial de EEUU en cuanto a castigar a los perpetradores, cualquier castigo será ligero y caerá sobre los hombros del personal de menor rango. Una y otra vez, ya sea que implique la muerte de un oficial italiano de inteligencia, el asesinato de insurgentes iraquíes heridos o la muerte a golpes de prisioneros afganos, EEUU juzga a sus propios soldados y decide que casi no tienen culpa. Mientras más alta es la autoridad y mayor es la responsabilidad, hay más impunidad. Pero la impunidad también se filtra hacia abajo. La reacción inicial de los investigadores militares después de la muerte a golpes de dos afganos por personal norteamericano que reportó The New York Times, fue el de cerrar la investigación.

Está más claro que nunca por qué la administración Bush tenía que rechazar el Tribunal Penal Internacional. Desde sacarle la lengua al Consejo de Seguridad de la ONU con la invasión a Irak, hasta la deliberada eliminación de la ley en Guantánamo y otras partes, la administración ha estado enviando al mundo un mensaje coherente: “No obedecemos las reglas, las hacemos según nuestra conveniencia. Y si a ustedes no les gusta, aquí va John Bolton para que les diga en su cara adónde se pueden ir”.

Por eso a nadie debe sorprender que aquellos en lo más bajo de la escala de responsabilidad en Guantánamo, Abu Ghraib y el centro de detención en Bagram, Afganistán, usaron la misma lógica brutal al tratar con prisioneros impotentes. La práctica del abuso y el desprecio por las leyes y los derechos de otros proviene de arriba. En casa y en el extranjero, por medio de las leyes Terri Schiavo, opciones nucleares y guerras preventivas, el régimen que controla ahora la Casa Blanca y el Congreso parece decidido a crear un mundo de una sola potencia y un país de un solo partido. Pero la resistencia, tanto interna como internacional, también está creciendo.  Puede que la arrogancia de la administración Bush no tenga límite, pero su poder para imponer su voluntar por medio de la fuerza y la intimidación sí lo tiene.

 

 VOLVER A HOME

comentar esta nota

© Copyright 2003  iarnoticias.com | Derechos reservados | Director Rodrigo Guevara

 

Se autoriza el libre uso, impresión y distribución de toda la información editada, siempre y cuando no sea utilizada para fines comerciales y sea citada la fuente.

contactos@iarnoticias.com